Autoría de 4:32 pm #Destacada, En el Confesionario • 10 Comments

Cuando me avisaron que me iban a intubar, pensé de inmediato en la muerte: Gaspar Trueba

ENTREVISTA: JOSÉ ANTONIO GURREA C./LALUPA.MX

FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX

“Perseverante, dicharachero y muy exigente”, Gaspar Trueba revela cómo se inició su gran pasión por el América, narra su incursión en la cría de bisontes y expresa su admiración por Nelson Mandela. En esta conversación, rememora, también, los complicados días que vivió cuando se contagió de Covid en 2021, y estuvo hospitalizado casi un mes. “Cuando me dijeron: ‘Te vamos a tener que intubar’, yo pensé, de inmediato, en la muerte”, recuerda.

Fotos: Rocío Ruiz

Al comparecer “En el Confesionario” de LaLupa.mx, el presidente municipal de Colón desvela sus eclécticos gustos musicales que van de la Banda MS a Andrea Bocelli. Dice que nunca sería contador, pues los números le aburren. Destaca que lo que le causa más tristeza es la pérdida de un ser querido y la desigualdad social. Y subraya que aunque hoy no se ve como candidato de Movimiento Ciudadano a gobernador, si en algún momento ese partido lo invita “a alguna posición local o nacional”, la estaría aceptando. “Estoy puesto para jalar, pero ahorita primero está Colón”, señala.

¿Cómo comienza tu día?

Mi día comienza muy temprano, a las 5 de la mañana. Tengo dos rutinas. Una: me levanto, salgo a caminar en el rancho, regreso, desayuno, me tomo un té verde, y de ahí procuro estar una hora con María Inés (su hija) y con Elena (su esposa). De ahí me vengo a la chamba. Dos: Me dedico también al tema del campo, por lo que a las 5 de la mañana inicio jornada dentro de los invernaderos con las mojarras. Cuando termino, procuro desayunar en casa, estoy un ratito con mi esposa, con la bebé y me vengo a trabajar. Me gusta siempre arrancar temprano también las actividades de la presidencia municipal, porque es un oficio sin horarios, demandante, 24-7. Hoy, por ejemplo, antes de venir aquí, atendí a unas personas en mi casa. La ciudadanía llega a tu casa, y pues hay que atenderla con mucho gusto.

Foto: Rocío Ruiz

¿Cómo te iniciaste en la acuacultura?

Estuvo muy chistoso porque un amigo me dijo: “Oye, a ti que te gusta el campo, deberías de sembrar jitomates”. Estaba bien entusiasmado, empecé a investigar, y de repente tengo un encuentro con otro amigo, en paz descanse, y me dice: “Mira, yo tengo una granja de mojarras, y la verdad creo que es un mercado que va a crecer. Si tú pones jitomates y no tienes el cliente, pues se te van a echar a perder, y, en cambio, la mojarra, pues nomás le das de comer”. Bien inocente le creí y comencé. Pero nadie te dice que tienes que medir el oxígeno, el pH, la temperatura del agua, la densidad de las masas por metro cúbico de agua. Mi curva de aprendizaje fue muy cara, pero no me desanimé. Quienes me conocen saben que soy muy terco, soy insistente, soy de objetivos, y bueno, siempre hago lo posible para que las cosas sean exitosas. Hoy, bendito sea Dios, la producción va muy bien, y es un negocio que ya domino.

Además de servidor público, funcionario, empresario de la acuacultura, ¿qué otra cosa te hubiera gustado ser?

Me hubiera gustado ser veterinario o agrónomo. A mí el campo siempre me ha encantado. Hoy puedo dedicarme a él, pero sí me gustaría estudiar, en su momento, agronomía, o bien veterinaria, para saber más. Hace tiempo tomé un curso en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA), que está al lado de mi casa. Iba los sábados a aprender el tema de los suelos. Todo el asunto del campo me gusta mucho.

En ese gusto por el campo y los animales, comenzaste a criar bisontes. ¿Cómo surgió esa afición?

Fíjate que una vez los vi en Querétaro, y me tocó conocer al que era el dueño de los animales, y le dije: “Cuando ya no los quieras, me avisas”, pero se lo dije de carrilla (de broma). Sin embargo, dos o tres años después me marcó por teléfono y me dijo: “La verdad es que ya no va a haber espacio para los bisontes. ¿Los quieres?” Hicimos trato, eran cinco, los traje y aquí nació el primer bisonte americano de Querétaro. Ahorita lo que estamos tratando de hacer es cambiar a algunos machos por hembras, es decir, tener más vientres, porque me gustaría hacer una pequeña reserva y poderlos soltar en un potrero que tiene la familia. Se ha mantenido el número de cinco porque a un macho lo tuvimos que vender por tema de genética y una hembra falleció por edad.

¿Es difícil mantener un bisonte? ¿Qué comen estos animales?

El alimento es un concentrado preparado: soya, maíz rolado, trigo a veces, también comen alfalfa. Por las mañanas les doy su paca de alfalfa y por las tardes su concentrado. Tienen una dieta de mantenimiento porque no los quiero para engorda, ni para algún fin lucrativo, sino simplemente para conservar la especie y poderla reproducir. Estoy registrado ante la Semarnat y me dieron la figura de una pequeña Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA).

En el rancho de Gaspar nació el primer bisonte americano queretano

¿A qué actividad nunca te dedicarías?

Creo que algo que tuviera que ser contabilidad. Me aburriría mucho y, aparte, los números son tediosos. Por cierto, mi mamá es contadora, pero yo veo lo que hace y no me apasionaría.

Eres un sobreviviente del Covid. Cuéntanos de aquellos días. Estuviste cerca de morir.

Me pegó el Covid bien duro. Fue la variante delta. Estaba en mi casa, fue en 2021. Acabamos de salir del proceso electoral, donde los resultados no se habían dado como yo esperaba. Recuerdo que le dije a mi esposa: vámonos unos días a descansar. Cuando regresamos me comencé a meter con todo a trabajar en el rancho, en el restaurante, pues ya se había permitido un poquito más la apertura de los negocios. No sé dónde lo haya agarrado, pero al inicio me sentía muy bien. Incluso al séptimo día recibí visitas y me puse a platicar con unas personas a través de una ventanita, guardando la sana distancia. Pero al día siguiente ya no me pude parar, me quedé sin fuerzas. Me llevaron de urgencias al hospital San José, donde me internaron.

El primer día me dicen: “Duérmase boca abajo; vamos a ver si sus pulmones se desinflaman”. Pero mis pulmones no se desinflamaron, no dormí, fue una noche espantosa, y cuando me dicen: “Te vamos a tener que intubar”, yo pensé, de inmediato, en la muerte. Entonces les dije: “Oiga, debe de haber otra opción, quiero hablar con mis papás”. Y pedí que me hicieran una videollamada, pero cuando hablé con mis papás, resulta que ellos ya habían tomado la decisión, pues era la única opción para que yo pudiera salir. Mi mamá obviamente estaba llorando. Recuerdo que le dije a mi papá: “Busca otra opción, debe de haber otra”, “Hijo, ya preguntamos, estás en manos de muy buenos médicos”. Mi mamá siempre muy devota: “Dios te va a cuidar”. Yo lo que hice fue darles las gracias, y me despedí de ellos. Pedí hablar con mi esposa, también ahí estaba, deshecha en lágrimas. A ella le agradecí por los años de matrimonio que llevábamos. Todavía no éramos papás, eso era lo único que me faltaba en la vida porque, bendito Dios, ya me había realizado profesional y empresarialmente.

Al momento que cuelgo, mi llanto no paraba, era una cosa que hasta me ahogaba con mi propio llanto. Entonces, el médico me dice: “Si no te tranquilizas no te vamos a poder intubar”. Me acuerdo que me dijo: ¿”Que música quieres que te ponga para que te tranquilices” ? Yo le dije: “Póngame el santo rosario”. Empecé a escuchar el Padre nuestro”, y comencé a rezarlo. Estaba yo distraído y el médico aprovecho para dormirme. Ya no supe de mí sino hasta 11 días después cuando desperté.

Después me quitaron el tubo, tuve algunas alucinaciones, pero todo fue porque te van quitando la anestesia poco a poco, te van regresando paulatinamente. Por eso ahora hablo así (con cierta ronquera). Me fue bien porque no me hicieron traqueotomía, pero al momento que te meten en el tubo y pasan tantos días se puede ir encarnando. Eso me pasó a mi y me lastimó tantito la cuerda vocal. Entonces ahora ya me salen las (canciones) de Ana Gabriel, o las de los Inquietos del Norte.

Me imagino, en esos 11 días, la angustia de tu familia.

Dicen que fue espantoso. De hecho se enfermaron de la angustia. Es algo que no se lo deseo a nadie.

¿Qué edad tenías en ese momento?

Ahora tengo 35, tendría 31.

Con su esposa y su pequeña hija

¿Cuando despertaste, qué fue lo primero que pensaste?

Cuando estuve bien consciente lo primero que hice fue pedir un Boing de mango. Los médicos nada más me ponían agüita para humectar mis labios, pero yo quería un Boing de mango. Después me tuvieron dos días en zona Covid, pero solo, aislado, ahí no recibes visitas. Estaba desesperado, quería ver a mi esposa y a mi mamá. Pedí que me pusieran un reloj enfrente para saber qué horas eran, porque te quitan el reloj, te quitan el celular, no tenía nada. Entonces le pedí al enfermero que me pusiera por videollamada a mi esposa. Él me decía que eso estaba prohibido, entonces yo le dije: “Ponte en mi lugar y yo me pongo en el tuyo, yo sé que tu riesgo es que a ti te quiten la chamba, pero imagínate si tú estuvieras aquí ¿no quisieras ver a tu ser amado?”. Entonces, el enfermero se asomaba, veía que no viniera el doctor y me dejaba tres minutitos de videollamada. Sólo de ver a Elena me ponía a llorar. Después de dos días de estar en zona Covid, me pasaron a terapia intensiva, y me dicen: “Ya superaste el Covid, pero te hicimos un análisis y tienes la bacteria “X”. Le pregunté al enfermero: “¿Qué significa eso?” “Le voy a ser muy honesto, señor. Las personas que sobreviven al Covid después de estar intubados, generalmente quedan muy sensibles y llega una bacteria oportunista. Esa bacteria que tiene usted es la que muchas veces mata a las personas cuando termina el Covid”.

Cuando llegó el médico a revisarme, le dije: “Oiga, quiero pedirle un favor, haga lo que tenga que hacer, deme lo mejor que haya, pero quiero salir adelante”. Me responde: “Mira, te estamos dando este antibiótico pero es mediano, si tu me autorizas creo que éste podría funcionar mejor, pero duele”, “Echalo”, le dije, y me comenzaron a inyectar. Fueron fueron siete días de tratamiento. Estuve cinco días en terapia intensiva y ya que me ven más controlado, que voy mejorando, que ya oxigeno solo, me pasan a piso. En terapia intensiva ya me dejaron ver a mi mamá y a mi esposa, tenía derecho a dos visitas al día. La primera visita fue la de mi esposa. Ya sabes, llore y llore los dos.

¿Desde tu ingreso hasta tu salida cuántos días transcurrieron?

Si no mal recuerdo 26 días. Bendito sea Dios la contamos. Es algo que marcó mi vida porque hoy disfruto más todo. En mi jardín tengo flores sembradas, pero antes pasaba y nunca las veía.

El niño Gaspar aparece con su mamá en esta imagen

¿No te afectó el olfato?

No, pero se me atrofió el nervio tibio peroneo, yo no podía caminar cuando salí, me tropezaba conmigo mismo. Fui diariamente a terapia tanto en Querétaro como en Colón. Fui bien constante durante seis meses. De hecho cuando estaba en terapia en la unidad básica de rehabilitación del municipio, me hice una promesa a mí mismo, porque me acuerdo que estaba en una terapia y veía el techo con mucha humedad, con goteras. Comenzó a llover y se filtraba el agua. Dije: “Dios mío, dame la oportunidad de ser presidente municipal y voy a hacer una unidad básica de rehabilitación nueva”. Hoy, ya como presidente municipal, voy a poner la primera piedra de lo que va a ser la nueva unidad básica de rehabilitación. Es algo que beneficia a muchísima gente, pero si uno no lo vive, no te das cuenta de cómo realmente está.

Cambiemos de tema. ¿En qué red social te sientes más a gusto?

Soy bien malo para las redes sociales. Cuando era delegado federal de la Secretaría del Trabajo usaba mucho Twitter (hoy X), pero la que me acomodó fue Facebook, y me quedé en esa. TikTok, de repente me dicen que haga alguno y los hago con mucho gusto, pero no les sé mover honestamente, y en Instagram subo fotos. Eso sí, contesto todos los mensajes que me mandan.

¿Con todas las actividades que desarrollas, te queda tiempo libre? ¿A qué lo dedicas?

El poco tiempo libre que me queda trato de pasarlo con María Inés, de un año, ocho meses, sobre todo los domingos cuando a veces sólo hay una actividad. Ese día procuro dedicarselo también a mi esposa, y a mis papás. Entre semana, y si hay un rato libre, procuro disfrutar el rancho. Me gusta mucho estar ahí, viendo los animales, regando las plantas, viendo simplemente el panorama.

¿Serie o película?

Me gustan las películas, las series luego se me hacen muy largas y pasa que cuando llegas cansado a la casa, enciendes la TV y a los 5 minutos te quedas dormido y ya ni te acuerdas de los que pasó en el capítulo anterior,.

¿Cuáles son tus películas favoritas?

Me gusta mucho El niño con el pijama de rayas, tambien Luna de miel en familia, con Adam Sandler. Me gusta mucho el El conde de Montecristo, que aunque sea la adaptación de una novela, me gusta muchísimo. Creo que esa podría ser mi película favorita.

¿Cómo está integrada tu playlist?

Mi playlist es la más loca porque escucho banda, escucho norteño, escucho música clásica, escucho música en inglés. Rock no, definitivamente no, pop sí, algunas que andan de moda también las pongo. El reggaetón casi no me gusta, a mi señora sí le gusta, pero a mi casi no. La música country en inglés me gusta mucho. Si a mí me dijeras cuál es tu tipo de género favorito, pues sería banda o norteño, me gusta eso.

Mencióname una canción que te encante.

“El 24”, me gusta esa canción, la banda MS la canta. Hay otros intérpretes, pero se hizo famosa con la banda MS.

Video: Rocío Ruiz

¿Y una cantante?

Me gustaba mucho Rocío Dúrcal, en paz descanse, se me hace una voz preciosa, y por ende, Sheila, su hija, me gusta cómo canta también. De las que están vigentes Yuridia, canta bonito.

¿Y algún grupo, una banda?, ¿cuál es tu favorita?

Híjole, qué difícil, ¿puede ser cantante favorito?, Aunque no sea de banda, Andrea Bocelli, te digo que tengo los gustos bien locos. Me encanta la banda, pero si se presenta el mism día un artista de banda y Andrea Bocelli, me voy a ver a Bocelli.

¿Tu libro de cabecera?

Hay varios, pero uno que creo que marcó mi vida y me ayudó hasta en el tema político se llama ¡Basta de historias!, de Andrés Oppenheimer. Es una crítica a diferentes gobiernos de América Latina y de otros países, pero es una crítica propositiva, justamente de que los países que avanzan no son los que venden materias primas ni productos manufacturados básicos, sino los que producen bienes y servicios de mayor valor agregado. Oppenheimer plantea que el siglo XXI será el siglo de la economía del conocimiento, por ello la necesidad de mejorar la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación.

¿Tu equipo de futbol?

El tricampeón América, e iba a decir tetracampeón. Casi lo logramos.

¿Por qué el América?

Yo inicie yéndole al Necaxa. Pero primero, de chavitito, le iba al Atlético Celaya, porque vivía en Celaya. A mis cuatro, cinco años le iba al Celaya, pero era el Celaya de Míchel, de Butragueño, de Hugo Sánchez, era un equipazo. Después le empecé a ir al Necaxa, porque me gustaba cómo jugaba. Me acuerdo que una vez, en Suburbia, mi papá me compró mi playerita del Necaxa, y pedí la del “Cuchillo” Herrera, tendría yo como siete años. El “Cuchillo” era un defensa muy aguerrido, pero en ese Necaxa también estaba Alex Aguinaga, el “Ratón” Zárate, Pineda en la portería, por ahí andaba García Aspe también.

Más tarde cambié del Necaxa al América cuando una vez mi papá me llevó al estadio Corregidora. Creo que era un América–León. No sé por qué jugó aquí el América, pero el chiste es que lo hicieron aquí en el Corregidora. Voy a verlos. Mi papá no es aficionado al futbol, así es que me llevó hasta gayola como para que se me quitaran las ganas de ser aficionado al futbol y quedé impactado de ver cómo jugaba Zague, cómo jugaba el América de esa época. Aparte de que le gritaban de todo al América, dije: “Pues, ¿por qué le gritan tanto a este equipo?, y con tanto rencor”. Y a partir de ahí lo empecé a seguir, y me volví súper fan, tan fan que en su momento me volví Socio Águila. A escondidas de mi mamá me di de alta en el teléfono, hasta que empezaron a llegar los primeros recibos telefónicos con pagos extras de Socio Águila.

Con su papá y su hermana en los días en que nació su pasíon por el futbol

Hubo temporadas, por ejemplo, cuando quedó campeón contra Tigres, la primera ocasión de las recientes, que me eché toda la temporada en el Azteca. Iba cada 15 días al Azteca, vi todos los partidos de local y vi como quedó campeón. Ahora aún sigo al equipo, pero desde la tele. A veces hago una carnita asada, unas alitas, invito amigos americanistas para ver el partido. Y también invito a los aficionados del equipo contrario para ver a quién le ganas unos centavos, porque generalmente el América gana.

¿Cuál es tu platillo favorito?

Para desayunar me gustan mucho los chilaquiles verdes o la barbacoa de borrego, con esos dos me matas. Para comer, me gustan las enchiladas suizas o las pechugas de pollo empanizadas, con limón nada más, con salsa. Y de cena, unas ricas quesadillas.

¿Tequila o vino?

Dependiendo de la ocasión, pero prefiero un tequila. Aunque a veces me tomo un vino de Colón, muy buenos y, por ello, han ganado medallas en concursos y celebraciones.

¿Cuál es tu personaje histórico favorito?

Hay varios, pero una vez leí un libro que me regaló un exgobernador y es sobre Nelson Mandela. Ese libro, después, lo adaptaron como película, pero yo ya me había chutado el libro. Admiro a Mandela porque a pesar de las adversidades que vivió, logró unir un país (Sudáfrica) cuando antes el racismo estaba fuertísimo, cuando antes se mataban nomás porque uno era blanco, y otro negro. A través del rugby, a través del deporte, él se dio cuenta que podría unir también una nación, por eso hoy también en Colón estamos tratando de hacer diferentes ligas deportivas para poder estar uniendo más a la sociedad.

Vamos a hacer un ejercicio de ficción. Ahorita sales del palacio municipal y encuentras a Nelson Mandela, ¿qué te gustaría decirle?

Le platicaría sobre las problemáticas que veo en el municipio, y le pediría que me diera un consejo en búsqueda de soluciones. Eso es lo que le diría. Y hay veces que hasta diferentes personajes políticos, que ya han sido presidentes municipales o gobernadores, piden un consejo, hay que escucharlos a todos, tomar lo mejor de esos consejos y ver cuáles puedes tropicalizar o llevar a cabo en el territorio donde gobiernas.

¿Un personaje de ficción?

Superman, se me hace como que es el top de los superhéroes y ayudaba a la gente y la rescataba de los malos, y aquí tuvimos que defender a Colón de los malos, de los que tanto lastimaron a los ciudadanos.

¿Qué es lo que más te entristece en la vida?

La pérdida de un ser querido, porque eso siempre te va a doler muchísimo. Me entristece también la desigualdad social. En el servicio público tienes que ser muy empático, porque si no sientes lo que está viviendo el de enfrente, vas a hacer lo que tú creas que es mejor y no lo que realmente se necesita. También me duele mucho la violencia familiar que se vive en ciertos lugares, o ver a personas que tienen una enfermedad como cáncer y que no tengan el recurso para poderse tratar. Eso me parte el alma.

Y por el contrario ¿qué es lo que te pone feliz?

Ver a mi familia unida, ver que los esfuerzos que uno hace trabajando dan frutos y, desde luego, cada triunfo del América.

¿Cuál es el principal rasgo de tu carácter?

Creo que soy muy perseverante, soy dicharachero, pero también soy muy exigente. A veces considero que no debería de enojarme tanto, pero creo que es parte de lo apasionado que soy y que me gusta hacer bien las cosas.

Foto: Rocío Ruiz

¿Qué es lo que detestas más de tus hábitos propios?

Algo que me causa un poco de conflicto es que generalmente pongo por encima a los demás y al último a tu servidor. El servicio público debe ser así, pero hay veces que dejas a la familia o a los seres más amados a un lado por tratar de dar lo mejor de ti a la responsabilidad, al trabajo. Entonces en esa situación es en la que debemos buscar equilibrio.

¿Y de los hábitos ajenos?

La flojera, detesto la flojera, la apatía, eso lo detesto.

¿Qué don te gustaría poseer?

Leer la mente de todos los ciudadanos, y saber qué sienten, para conocerlos mejor y sobre todo para saber quién es bien intencionado y quién es mal intencionado.

¿Cómo te gustaría morir?

Dormido, acostado.

¿Dónde te ves al finalizar este encargo?

Me veo regresando a las comunidades, dando las gracias a los ciudadanos por haberme permitido ser presidente municipal y pidiéndoles la confianza en nosotros al final.

¿No te ves como candidato de MC a gobernador?

Hoy no me veo como candidato a gobernador. Creo que a cualquier persona que se dedique al servicio público le encantaría ser gobernador, pero hay tiempos y para mí la prioridad es Colón. Si en algún momento Movimiento Ciudadano me invita a alguna posición local o nacional, la estaría aceptando como acepté hace unas semanas ser vicecoordinador nacional de autoridades municipales, nombramiento que me dio Jorge Álvarez Maynez. Yo estoy puesto para jalar pero ahorita primero está Colón.

¿Cómo ves a Colón hoy y cómo te gustaría verlo al finalizar tu encargo?

Lo tenemos que dejar listo para enfrentar los próximos 50 años. No podemos estar trabajando por tres años, tenemos que dejarlo listo para 50 años para que el desarrollo industrial, el desarrollo habitacional, el desarrollo en general que llegue al municipio tenga las condiciones propicias para darse, que no se tengan las carencias de servicios que hoy tienen y que sea una correcta planeación urbana para que de esa manera quienes vivamos en Colón, podamos seguir teniendo una calidad de vida deseable o envidiable.

En ese sentido ¿cuáles son para ti los principales retos de Colón?

El tema de la seguridad y el tema de la urbanización que va en conjunto con la planeación urbana, pero cuando digo planeación urbana me refiero más a tener bien detectado qué giro va a tener cada uno de las zonas del municipio o qué uso de suelo va a tener para poder estar creciendo ordenadamente. Es decir, para que pasado mañana tú no vivas al lado de una empresa de químicos y estés oliendo químicos todos los días. ¿Qué calidad de vida es esa? Tenemos hoy en Colón un lienzo en blanco que podemos darle el rumbo para que la gente que venga a establecerse en los próximos 50 años tenga una buena calidad de vida.

¿Cuál ha sido tu principal aprendizaje durante estos meses?

Mi principal aprendizaje como presidente municipal es no tomar las cosas de manera personal. A diario hago lo mejor, me esfuerzo muchísimo. Creo que mi equipo de trabajo igual se esfuerza muchísimo. Y bueno, habrá quienes opinen lo contrario simplemente por ser una oposición irresponsable o porque simplemente se quedaron fuera de esta administración, y querrán lastimar a quienes estamos trabajando y haciendo las cosas bien. Entonces aquí no hay que tomarse nada personal, al contrario ver de frente y a cumplir las metas.

AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREVISTAS DE “EN EL CONFESIONARIO” DE LALUPA.MX

https://lalupa.mx/category/historias-que-cuentan/la-entrevista/en-el-confesionario

(Visited 656 times, 1 visits today)
Last modified: 19 junio, 2025
Cerrar