Autoría de 8:47 pm #Opinión, Jovita Zaragoza Cisneros - En Do Mayor

Las rejas de la ciudad – Jovita Zaragoza Cisneros

Eran principios de los 90. A los habitantes del otrora Distrito Federal nos pasaba inadvertido un fenómeno que con el tiempo formó parte de la normalidad de la hoy llamada CDMX: Las rejas y controles de acceso a ciertas colonias, fraccionamientos y calles de la ciudad.

En ese entonces, la observación de una muy querida persona en nuestra casa me llamó la atención: “Así empezamos en Colombia”.  

Su comentario fue eso: un mero comentario. Pero el tono de su voz y la expresión en su rostro me hablaron de lo que significaba para ella la doliente realidad que se estaba viviendo en su país. No tenía mucho tiempo de vivir en México a donde llegó de su natal Colombia a hacer una especialidad en la UNAM. 

En nuestro país, las noticias sobre narcotráfico y violencia en aquella región sudamericana eran seguidas por los interesados en los acontecimientos del mundo.  Ir por el periódico al puesto favorito, o esperar la entrega del diario de su preferencia en el domicilio, era casi un ritual. Pero la gran masa se enteraba a través del radio o televisión, cuyo horario noticioso estaba establecido.  Desde luego que con los sesgos informativos que siempre han existido; pero, en términos generales, y por vox populi, se sabía que Colombia estaba envuelta en graves conflictos armados, narcotráfico, guerrillas. Se sabía también que la crueldad de la violencia azolaba a las poblaciones, obligándolas a abandonar sus lugares de origen para buscar seguridad en las ciudades principales. 

Colombia estaba envuelta en graves conflictos armados, narcotráfico, guerrillas.

“Esos convulsos años 80s de un país dominado por el narcotráfico, se veían día a día en las páginas de los diarios. Mostrando cómo todas las esferas de la sociedad estaban siendo afectadas por este crimen: asesinatos a candidatos presidenciales, periodistas, defensores de derechos humanos, senadores, jueces, ministros, masacres a comunidades, y, también, árbitros de futbol que fueron silenciados en esa oscura época Una historia, dolorosa, que el país no quiere volver a repetir”, ha documentado bajo el nombre de “Narcotráfico y conflicto armado en Colombia de 1973 a 1991”, el Centro Nacional de Memoria Histórica de aquél país.   

La palabra democracia

El panorama de Colombia nos parecía lejano y lo veíamos imposible de que algo así sucediera en México. No teníamos que preocuparnos porque nos llegara aquí esa problemática. Nuestras fortalezas como país eran varias. Y nuestra imagen ante los países de Latinoamérica era de sólido liderazgo en lo político y cultural. Y, en cuanto en lo económico, era   inobjetable su influencia. Éramos considerados país modelo en todos los aspectos. Coloquialmente se sintetizaba en una frase: “México es para América Latina lo que Estados Unidos es a México”.  De manera, pues, que no había razón para preocuparnos por lo que estuviera sucediendo en esos lugares.  Eso no pasaba ni nos pasaría aquí.

Las fortalezas de nuestro país eran ponderadas por una mayoría. Otros, como en mi caso, veíamos con ciertas reservas su resistencia a disminuir la corrupción. La injusticia y pobreza eran temas pendientes, mayormente en el interior del país. Sin embargo, con todo y sus particularidades y sumamente compleja historia política y social, parecía haber voluntad de caminar hacia un mejor futuro.  La palabra DEMOCRACIA empezaba a delinearse en el horizonte. En sectores más enterados sobre la ruta que México estaba siguiendo, el tema formaba parte de la conversación. No sin cuestionamientos, puesto que había quienes dudaban que fuera un modelo adecuado para nuestro país.  Por ejemplo, en conversaciones informales en la Universidad Panamericana, donde recién terminara yo de estudiar dos diplomados en área de Especialidades en Desarrollo y Comunicación Humana, en los breves recesos de la clase salía a colación la palabra democracia. ¿Es conveniente apostarle todo a la democracia, como lo hace Enrique Krauze?, escuché con interés decir a algunos compañeros con más experiencia y formación académica en temas políticos.  Es imperfecta, pero es el mejor modelo de organización política a la vista, consideraban algunos.  

Su arribo parecía inminente y todo indicaba que ese era el medio para la anhelada y necesaria transformación que exigía el país.  El panorama, pues, era esperanzador.  Los intelectuales de la época, la sociedad civil y diferentes grupos de oposición pugnaban con determinación para que el PRI dejara de ser el partido hegemónico que controlaba todo y que había uniformado el pensamiento del mexicano.  El proceso de transformación sería largo. En algunos casos lentos, pero valía la pena. México demandaba ya aires más claros. Madurez y participación ciudadana. Y, sobre todo, atención a los problemas rezagados.

Yo llegué de mi natal Guerrero a esta ciudad a principios de los años 70. Gobernaba Echeverría, el taimado personaje que ambicionaba ser el líder del Tercer Mundo. Ignorábamos que LEA, como se conocía, había sembrado su impronta ideológica y su forma de ejercer el poder. Sus afanes para pasar a la historia como líder de Latinoamérica estaban claros. El modelo echeverrista tuvo a sus discípulos. Uno de ellos, Andrés Manuel López Obrador quien, al igual que él, supo disimular su ambición de llegar al poder, costara lo que costara.    

En México gobernaba Echeverría, el taimado personaje que ambicionaba ser el líder del Tercer Mundo

Mirada corta y centralista

De 1970 a 1990 habían pasado 20 años de residir en esta ciudad. Para entonces, los lienzos multicolores de la realidad de nuestro país se habían desdoblado ante mis ojos. Tuve claro que la mirada de México era, y es aún, centralista en todos sus aspectos.  La ignorancia y mucho de desinterés ciudadano e indiferencia política para con las otras realidades del interior de la república, ha sido, y es todavía, una característica de nuestra vida. Gobernadores de ciertos Estados de la República hacían negocios desde sus puestos de privilegio. Más que gobernar administraban la pobreza en su estado y permitían abusos de los caciques. Sabían que mientras tuvieran control sobre sus gobernados el gobierno central se hacía de la vista gorda.            

Por eso el guiño de un cambio en la vida del país resultaba sumamente alentador. Tardaríamos un poco; pero —creímos— habría cambios para bien. Al igual que cientos de mexicanos con conciencia social, estábamos convencidos de una necesaria transformación de fondo que redujera los cuadros de desigualdades. En mi caso, venía de presenciar en mi niñez y a lo largo de mi vida, escenas de injusticias y abusos del poder. El estado de Guerrero tan lastimado y a merced de su historia de caciques ultrajadores y abusivos con los más pobres, clamaba por justicia y aires de cambio. La historia y los nombres de Lucio Cabañas, Genaro Vázquez estaban frescos todavía. El libro Guerra en el paraíso. de Carlos Montemayor, saldría a la luz; sería, y es todavía, un documento de denuncia. Es un registro de los oprobios, de la brutal realidad que los gobiernos de todos los tiempos han tratado de ahogar en las aguas del inmenso mar de sus costas. Sierra arriba y más adentro del estado, en sus montañas, pueblos abandonados a la buena de Dios.    

 De manera que ¡Bienvenido el cambio a la tan llevada y traída democracia! Bienvenidas las demandas de apertura y las movilizaciones pacíficas. 

 En el ambiente se palpaba a una sociedad civil fuerte y consciente de transitar por la vía pacífica hacia un futuro más equitativo. ¡No más presidencialismo y culto a la personalidad de una figura central y controladora! ¡Fuera corrupción! Madurez política, sociedades dignas, comprometidas y conscientes.

Las sacudidas previas a la alternancia

 Inteligente y refinado; astuto y seductor como pocos, Salinas de Gortari llegó al poder. La clase intelectual se dejó seducir. Salvo algunas voces que tomaron cierta distancia de él, supo mover los hilos de su sexenio y, en lo general, abrir ventanas para la discusión pública. Sin embargo, la corrupción seguía inamovible. Cuatachismos, compadrazgos y la gran aliada del adormecimiento colectivo y masas; la fiel “soldado del PRI”:  Televisa, hacían lo suyo. Ensoberbecidos, su cuadro de tecnócratas jugaban a ser conocedores de la realidad del país. Nunca se preocuparon por conocer a fondo las necesidades del grueso de la población. El TLCAN. Alzamiento zapatista en Chiapas, el EZLN. El vértigo y asombro, siempre el asombro nos alcanzaba. Las sacudidas en México en el último año de gobierno salinista no cesaban: Levantamiento zapatista, asesinato de Colosio (herida abierta). Otro asesinato: José Francisco Ruiz Massieu.  Parteaguas y sumas en la historia de omisiones y secretos políticos. México bizarro, raro, confuso. México farragoso. México teatro y farsa burda: la Paca. México de la suspicacia ciudadana. Todo queda entre familia, decían por aquí y allá.   

Llegaría después Ernesto Zedillo Ponce de León en medio de sucesos de sangre y estupor colectivo. Aciertos y errores. Tomando en cuenta contexto que le tocó y a la distancia ¿La balanza sobre su sexenio es más favorable que desfavorable? Decir si o no a una u otra es simplista. E injusto también.       

El hartazgo ciudadano se dejó sentir y la efervescencia fue aprovechada por un hombretón de aspecto fresco y natural. Ocurrente y propositivo:  Vicente Fox, cuya imagen oscilaba entre la buena voluntad y lo ingenuo. Pero si la ingenuidad no cabe en el juego de la vida, en política es inadmisible. De tontos con iniciativa, nada.  Pero tuvo inobjetables aciertos que, desde su particular forma de ser, no le interesó “cacaraquear”. Es decir, publicitar esos logros. Creo que el oportunismo per se no es algo que le caracterice. Y permítaseme aquí un comentario sobre eso del oportunismo. En lo personal, creo que está muy presente en gran parte de nuestra cultura mexicana. La astucia suple a la inteligencia. A falta de desarrollo del pensamiento, la malicia a. A falta de valor para aceptar errores, la victimización. No hay conciencia de daño hacia el otro y estamos saturados de inventores de logros ficticios. Es el promedio de mexicano fantasioso e inmaduro formado en los hogares durante el priismo. Sobre el gobierno priista siempre he sostenido que no formó ciudadanos, formó miradas cortas, complicidades en todos los sectores. La burocracia engrosada, la familia como patrimonio y zona de confort donde se replican las mentiras y se cobijan unos a otros. Verdaderos clanes que impiden al individuo alcanzar su esplendor personal. El respeto no es un principio que les rija. La comprensión de la forma de ser del otro, tampoco. O se utiliza a conveniencia: Estás conmigo o contra mí.  

La imagen de Vicente Fox oscilaba entre la buena voluntad y lo ingenuo

(Cito esto último e insisto en ello porque explica en mucho lo que estamos viviendo ahora en materia política. Ese PRI regresó en el 2018. Pero en peor versión. Absolutamente impúdico y pedestre. Intolerante a toda voz disidente, autoritario y resabioso.  Es cosa de observar comportamiento del actual partido en el poder y de gran parte de sus integrantes. Prohibido toda voz disidente es la consigna)                                  

Yo tengo… yo tuve

Con todo y lo mencionado de manera frugal líneas arriba, en el gobierno foxista se sentaron algunas bases importantes para fortalecer el anhelado cambio. Lo que prometió la democracia se cumplió en algunos aspectos con el breve paso del panismo.  Los yerros son muchos; pero no escatimemos logros. Entre ellos la creación del Seguro Popular y la construcción de instituciones que garantizaban la transparencia. El “toallagate” , todo un escándalo.  Un gasto que gracias al IFAI, nos enteramos.    

(Necesario y justo es reconocer que a la luz de la corrupción que hubo en el gobierno de López Obrador, este y otros escándalos de gobiernos anteriores, palidecen ante lo que hoy está saliendo a la luz.  Tiempo al tiempo y saldrá tarde o temprano toda la cloaca que hubo en su sexenio y que el actual encubre también.)    

Entraría a la presidencia Felipe Calderón. Uno de los reclamos a su gobierno de los grupos que hoy están en el poder, es el método empleado en el combate al narcotráfico. Pero la memoria es tan fugaz como volátil y, sobre todo, convenenciera en la mayoría de los mexicanos. Se olvida que la violencia había escalado a grados tales, que el mismo Lázaro Cárdenas Batel, gobernador entonces de Michoacán, solicitó al gobierno de Calderón, interviniera el Ejercito en esa región. Timorato el hijo, como su padre Cuauhtémoc, nada dijeron y nada han dicho de eso. Antes bien, Cárdenas Batel formó parte del gabinete anterior y forma parte del actual. Calladito, obediente.

El PRI de vuelta con Enrique Peña Nieto, figura presidencial que contó con el diseño e impulso de Televisa, siempre cercana al llamado entonces PVEM. Frivolidad, impecable imagen de figurín, pareja mediática con previo acuerdo e hijos de ambos que hacían una telenovela de “Los Tuyos, los míos y todos felices”.  ¡Y Viva México!  

El PRI de vuelta con Enrique Peña Nieto, figura presidencial que contó con el diseño e impulso de Televisa

Pero en la parte seria, el gobierno peñista implementó  grandes reformas estructurales en el campo energético, educativo y en telecomunicaciones. El objetivo:  modernizar la economía para potenciar el desarrollo del país.  La “paz social” fue uno de sus lemas. 

Pero pronto se empañaría su gobierno con un acontecimiento de tal magnitud que ocupó las primeras planas de los informativos internacionales.  A sólo dos años de su arribo al poder, pudimos ver a través de los medios informativos que grabaron las escenas, la persecución a jóvenes de Ayotzinapa. Luego ya no se supo nada más de ellos.  Nuevo parteaguas en la vida del país. Otra herida abierta y que no ha dejado de sangrar.  

Alguien venía ya capitalizando y quizá operando en la preparación del terreno para llegar al poder:  Andrés Manuel López Obrador. Aprovechando este grave acontecimiento y fiel a su condición de magnificar yerros ajenos y de prometer soluciones y cambios sustanciales, no cesó en su afán.  Movió a grupos opositores. Movimientos que trabajaban para él.  Y contó con el apoyo de otras instituciones.     

Ya en el poder fuimos testigos de que lo suyo era demagogia desnuda y cínica. Sal y limón diario a las heridas de México, divisionismo, resentimiento fue su siembra. El verdadero rostro, la esencia, que algunos conocieron desde antes y advirtieron a tiempo sobre él, fue ignorada. México fiel a las figuras mesiánicas, vio en él al salvador de todos los males. Creyeron en el malabarista y manipulador de las emociones. Hizo lo que quiso con quien quiso. Y nadie se le resistía.   Los que antes callaron, hablaron después, cuando les volteó la espalda y no los invitó al grosero festín de poder. Desde televisa, Leo Zuckerman, entre otros más, se desvivían en elogios para “el genio de la comunicación” .  Acuerdos establecidos en el sexenio de López Obrador con la televisora. Fichas colocadas para aparentar un periodismo libre e informativo, continúan allí en este sexenio de la presidenta. 

¡Ah el poder! ¡Por fin a la mano el mayor impulsor de su frenético anhelo!  ¡Por fin! Poder para dar y repartir con sus incondicionales. Poder para someter a opositores. A medios informativos. Poder para extorsionar a la clase empresarial. Para amenazar con dar a conocer las corruptelas de aquellos que se le resistían y que terminaron por someterse, o callar.   Poder, nepotismo y negocios repartidos entre la familia. Compras de complicidades. El poder que exige como motor para sostenerse el aplauso, la sumisión.   Yo el Supremo. Yo el mejor. Yo el redentor de los corruptos que están al otro lado de la orilla; pero si vienen hacia mí, la redención les llega por voluntad, decreto y porque lo digo Yo.

Ya en el poder López Obrador fuimos testigos de que lo suyo era demagogia desnuda y cínica

¡Ay ingenuos!  ¡Qué poco nos duró el gusto por un cambio!  Uno auténtico como lo prometió. Y ¡oh burla de los dioses!   Esa parte grosera del mexicano oportunista, capaz de tragar pinole y hablar al mismo tiempo es la que está en el poder hoy. El taimado, astuto, vividor de la palabra simple y fácil. El   serpenteante vendedor de humo que utilizó la todavía adolescente democracia para llegar al poder. El conocedor como pocos de la parte más profunda del ser mexicano, hizo lo suyo y apeló a esos componentes que reavivó con la fórmula fácil y segura: la dadiva del contentillo. El resabio.  Malicioso, insensible, jugó y sigue haciéndolo con la esperanza de un pueblo que gusta de construir figuras salvadoras imaginarias. Vendió como el gran embaucador que fue, su narrativa y apeló a la peor parte de los ciudadanos.  Aturdió a sus oponentes con sus señalamientos desde la máxima tribuna de poder. Y estos agacharon la cabeza ante él. Antes que afrontar los actos indebidos cometidos en el pasado, se dejaron someter bajo el peso de culpas señaladas. Algunas magnificadas por el narciso y rupestre megalómano que quería lo que ellos tenían.

Y podía seguir enumerando los más atributos que les definen, pero ¿Para qué? Consummatum Est       

La realidad de hoy es más que una mera cubetada de hielos a quienes albergamos la esperanza del cambio. Dicen que hemos superado a Colombia en su barbarie y en narcotráfico El retroceso es brutal. ¡Ironías de la vida! El péndulo de nuestra historia hoy es un delgado y estrecho trapecio de un circo de poca monta. Bufones y malabaristas   ofrecen funciones gratuitas al pueblo vendiendo como hazañas destrezas inventadas. Y mientras tanto, cierre de instituciones que sirvan de contrapeso al poder absoluto que acaba de obtener con su ultima hazaña: “La Reforma Judicial”.   Y lo que falta aún.

“Tengo un sueño”, dijo alguna vez Martin Luther King.  Tomo su frase y juego con su tiempo verbal y digo: “Yo tuve un sueño llamado Democracia”

(Agradezco a LaLupa.mx la publicación de este somero repaso por aspectos que creí necesario traer a memoria del lector. Esa memoria volátil tan propia en nuestra cultura y sobre la que insistimos en permanecer. Continuamos manteniendo dinámicas que nos impiden dar el paso hacia un cambio verdadero en la manera de hacer política. Ese lugar desde el cual se toman las decisiones que afectan a nuestro país, inmerso hoy en una vorágine insana y cuyas consecuencias futuras son de grave pronóstico. No es exagerado decir que la dictadura está a nada de concretarse)         

AQUÍ PUEDES LEER OTRAS ENTREGAS DE “EN DO MAYOR”, LA COLUMNA DE JOVITA ZARAGOZA CISNEROS PARA LALUPA.MX

https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/jovita-zaragoza-cisneros-en-do-mayor

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Last modified: 10 septiembre, 2025
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