Autoría de 12:56 pm #Destacada, #Opinión, Víctor Roura - Oficio bonito

Futbol soccer: cinco jugadas – Víctor Roura

1

La inauguración deportiva se llevará a cabo el jueves 11de junio, a las 11: 30 horas (aunque el partido entre México y Sudáfrica empezará a la 1 de la trade en el Estradio Azreca), momento en que se iniciará la vigésima tercera edición del Campeonato Mundial de Futbol Soccer con la intervención, por vez primera en la historia, de tres naciones: México, Canadá y Estados Unidos, siendo México el primer país en organizar tres veces esta celebración: en 1970, 1986 y ahora.

2

Los dos equipos ya habían saltado a la cancha de juego, pero los abanderados se mostraban preocupados por la ausencia del árbitro central. Ese día era la gran inauguración del estadio. En las tribunas se hallaban el gobernador de dicha provincia, los munícipes y los directivos del futbol nacional. Dos minutos antes de la hora señalada para el silbatazo inicial, se escuchó un estruendo en el centro de la tierra. Los jugadores se inmovilizaron y el público enmudeció ante el inesperado estrépito. De pronto, el círculo central se rompio en fragmentos y emergió otra esfera, ahora de madera alfombrada de verde, que se elevó lentamente a unos diez metros del suelo. En medio de dicha plataforma estaban dos locutores de la televisión que llevaban en brazos al silbante central, que saludaba con una amplia sonrisa a los espectadores. Luego del espanto, el público reaccionó con un vigoroso aplauso por el súbito espectáculo. El círculo central, después, fue bajado de a poco hasta depositarse al ras del pasto. Los locutores, sin dejar de hacer su alharaca respectiva, abandonaron la cancha para conducirse a su palco, no sin antes repartir autógrafos tanto a jugadores como al público y políticos en general. El partido comenzó veinte minutos más tarde de lo programado, pero nadie dio muestras de inconformidad. Por el contrario, todo el mundo se encontraba satisfecho. Se respiraba un aire, tal como dijeran los locutores de la tele, asombrosamente bienaventurado.

3

Decía el humorista sudamericano Roberto Fontanarrosa (1944 2007) que Marcelo Bielsa (1955), “el minucioso director técnico de Argentina [a principios del siglo XXI], ya tiene en mente un plan para derrotar a Japón si la suerte hace que ambas escuadras deban enfrentarse. El plan habría despertado ciertas resistencias desde el punto de vista ético, pues, al parecer, bordea la delgada línea de lo antideportivo. Se trata de sacar máximo provecho de las pelotas detenidas, los tiros francos cercanos a la portería rival. En ese caso, afirman los que han presenciado prácticas albicelestes, si el ejecutor es Batistuta [1969] habrá otro jugador, quizás Verón [1975], parado junto a él, observando la formación de la barrera rival. Cuando la barrera esté formada, Verón practicará una pronunciada reverencia, al estilo del saludo oriental. Se descuenta, entonces, que los educados jugadores japoneses, atentos a una cultura milenaria, se inclinarán también en respuesta al saludo de Verón. Y será allí, cuando todos los integrantes de la barrera se hayan inclinado, donde disparará Batistuta por encima de ellos, convirtiendo el gol y eliminando a Japón de la Copa. ‘iRemember Pearl Harbor!’, gritará Verón, como para darle una justificación de venganza histórica a la desleal argucia”.

      Decía Fontanarrosa que la cancillería argentina, en esos momentos, estudiaba el plan: “El asunto no suena digno —concluía el caricaturista—, pero un Mundial justifica cualquier cosa”

Cartón de Fontanarrosa

4

Un futbolista de otro país se barrió llevándose por delante una rodilla del jugador local. Sí, la jugada conllevaba una brusca alevosía, acaso no del todo consciente, cegada por la evidente desesperación de ir abajo en el marcador. Se jugaba la eliminación mundialista de uno de los dos cuadros en disputa. Todos se fueron contra el agresor.

      Ahí mismo querían lincharlo. Se logró, sin embargo, la expulsión del asesino, no así la recuperación del delantero adolorido, que tendría que guardar cama por espacio de aproximadamente cuatro meses.

      Dos partidos después, un jugador del equipo local, que tenía descansando a su herido jugador por la insania de un loco agresor, sin pelota de por medio, nomás por la calentura de ir abajo en el marcador, le propinó una patada en la rodilla a su contrincante. Porque sí. Porque le cayó gordo. ¿Muy machito? Pos toma este regalito hijuepú, púmbale, como va, ganándose la inmediata expulsión y la repulsa de los adversarios que lo querían linchar en ese preciso momento. La federación de este país dijo sentirse otendida por el injusto castigo proporcionado a su jugador: dos partidos suspendido en juegos de competencia mundialista.

      “¿Y por qué a ese otro hijuepú no lo suspendieron de igual manera?”, se quejaron los amargosos. Sencillamente, contestó el tribunal, porque una acción se llevó durante el juego con pelota de por medio y la otra tue una agresion directa sin rodar el balón. La federación ofendida no aceptó la justificación.

      “Si me vuelvo a encontrar a ese hijuepú —declaró el delantero encamado, al enterarse de las decisiones arbitrales— le rompo una pierna con el pretexto del encontronazo con el balón”.

      Todos estuvieron de acuerdo con esa sabia declaración, incluyendo a los locutores de la televisión, que no dejaron de comentarlo en sus foros exhibiendo su turia y su fervor patrióticos.

Cuadro de Salvador Dalí

5

El dueño del club regional quería a toda costa crear un espectáculo doblemente visual en los partidos de futbol. Después de más de un mes encerrado con sus socios, una decena de hombres enriquecidos fanatizados con el deporte de las patadas, decidieron efectuar su plan, tomado de la cabeza de un publicista expresamente contratado para tal lucidez: alrededor de la cancha serían colocadas veintidós hembras con tanga, previamente seleccionadas en un concurso de belleza ciudadana, que lo mismo entregarían los balones cuando éstos salieran del campo de juego que abrazarían al anotador del gol siempre y cuando, por supuesto, fuera del equipo local. Luego de una revisión exhaustiva de las reglas de la federación nacional de futbol, y de no hallar nada que estuviera en contra de su estrategia, convocaron con premura el concurso con la debida anotación de que quien no tuviera las medidas exactas 90-60-90 hiciera el favor de cancelar su ansia participativa. No sabemos si el equipo regional ascenderá en su calidad futbolística, pero es un hecho que la inquietud ha motivado a los patrocinadores a invertir con mayor ahínco su capital privado. Las televisoras, asimismo, han planeado depositar, en una acción desmesurada, seis cámaras alrededor de la cancha para lograr tomas atrevidas, sugerentes, sensuales, de acuerdo, según ha insinuado un locutor, a los calores deportivos que emana con ardiente candor dicha alebrestada región.

6

Inexplicablemente, los jugadores del equipo contrario, cuando juegan en el renovado estadio de Las Hojas Muertas,no pasan de las tres cuartas partes de la cancha. Por una u otra razón, luego de más de un año de reinaugurado el coloso deportivo, todas las oncenas visitantes han sufrido reveses dolorosos. Nadie se lo explica, porque el equipo anfitrión no es una gala digamos de calidad y superación. Fuera de su cancha es doblegado con artera asiduidad. Esto ha conducido a la duda a un investigador emérito que, simplemente, fanático como lo es del futbol, no cree en los resultados favorecedores de, según su parecer, ese mediocre equipo de, así dice, adormiladas manos caídas. Por lo mismo, después de obtener los permisos correspondientes de la federación nacional, ha logrado introducirse a la cancha para, en un lapso de cuatro días (“ningún otro día, no, señor, ni uno más, ya que su propuesta incluso altera la honorabilidad de este club”, le han dicho), poder detectar, y denunciar, cualquier infamia, si la hubiera. Y vaya que este apasionado científico ha descubierto situaciones anómalas, al grado de lograr, ya, el cierre definitivo del estadio embrujado: un poco antes de las áreas de las porterías, el profesor emérito detectó un anormal aunque ligero alzamiento en el pasto, que lo condujo al estremecedor hallazgo: un artefacto electrónico, manejado desde un exquisito palco por una mano diestra, impedía, mediante un minúsculo e invisibilizado y raudo movimiento, el avance del equipo visitante, que hacia irremisiblemente que los jugadores, con el imprevisto vértigo que les producia la subita altura, cayeran de bruces al suelo siempre que su ofensiva empezaba a ser hábilmente armada.

AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “OFICIO BONITO”, LA COLUMNA DE VÍCTOR ROURA PARA LALUPA.MX

https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/victor-roura-oficio-bonito

(Visited 7 times, 7 visits today)
Last modified: 8 junio, 2026
Cerrar