Autoría de 7:15 pm #Destacada, #Opinión, Víctor Roura - Oficio bonito

España, por segunda vez – Víctor Roura

1

A veces el futbol retrata a la perfección el estado interno de un país.

      México, por ejemplo: pese a su notoria mediocridad, la selección de futbol tiene el respaldo de millones de fanáticos; aunque evidencian sus carencias, los jugadores son cada vez más famosos y, por lo tanto, millonarios (ahí están los anuncios de grandes empresas que contrató, sin vacilaciones, a gente como Guardado, Hugo Sánchez, Jorge Campos o Memo Ochoa); los empresarios continúan enriqueciéndolos, porque tasan las popularidades de estos futbolistas de acuerdo a sus apariciones mediáticas, no a sus técnicas ni dominios con el balón. La derrota contra Inglaterra, que a su vez fuera  derrotada por Argentina, sólo hizo que la gente los exaltara… pues de todas maneras, aunque con nuevos nombres, esta selección mexicana tratará de conseguir la posibilidad de poder estar en el siguiente Campeonato Mundial de Futbol.

      La derrota ante Inglaterra, que debió de haber avergonzado a la mayoría de los mexicanos (sobre todo poqtue, de nuevo, estuvimos a punto de llegar a una final), se olvida con prontitud, como se olvidan los actos de corrupción de políticos avezados en la política, o de diputados o senadores oportunistas que lograron alcanzar, vaya uno a saber cómo, esas alturas económicas de la política.

2

 Y los diarios deportivos halagaron al equipo durante este Mundial del 26. No hubo uno solo que subrayara su patética actuación. Por el contrario: agradecieron a los jugadores por su respectiva enjundia personal, lo que nos recordó el agradecimiento de la prensa a  Estados Unidos por su participación en la inesperada eliminación que hizo a Panamá en 2013 dejándole el camino abierto a México en su participación mundialista de 2014: un periódico en su portada apuntó con grandes letras: “We love you”, dando por sentado que todos los mexicanos debíamos de estar jubilosos por haber eliminado esa nación a Panamá.

      Y, por supuesto, los futbolistas continuaron enriqueciéndose ocultando su mediocridad en sus bolsillos traseros. De allí que el lunes 21 de octubrede 2013 la mayoría de los rotativos nacionales colocó en sus portadas el nombre del nuevo entrenador de la selección mexicana, el ex entrenador del América: el, por decirlo con palabras llanas, director técnico entonces de “moda” debido a la explotación de su imagen por el consorcio Televisa, a quien servía Miguel el Piojo Herrera: la esperanza de los mexicanos, tal como lo han sido Bora Milutinović, Miguel Mejía Barón, Manuel Lapuente, Ricardo La Volpe, Juan Carlos Osorio, Gerardo Martino, Javier Aguirre numerosas veces, Hugo Sánchez y, ahora, Rafael Márquez, sin importarle a nadie que fuera o no vinculado en el pasado con el narco, pues finalmente se dice que la esperanza es lo último que muere. Y Márquez se llevará, aunque pierda su selección, vaya uno a saber cuántos millones de dólares, pues la promesa ya está hecha: como todo entrenador que se respete, ha jurado que México va a estar entre las mejores oncenas del mundo.

      Cómo no… y los mexicanos por fin descansaremos en paz.

      El Piojo Herrera fue el entrenador número 14 en un lapso cortísimo, lo que denota la ineficacia (o la indefinición, o la ausencia de políticas deportivas, o la corrupción de la federación, o la impreparación) del sustento del balompié local. Mientras en una centuria un país como Alemania sólo ha mantenido a una decena de técnicos, ¡en casi dos sexenios México contrató a más de una docena!

      Pero estas cosas se olvidan rápidamente. Y no deben mencionarse, básicamente si no se quiere ser tratado de antipatriota.

3

No se ignora, ciertamente, que este deporte es una de las empresas más solventes en el país, de modo que nadie debe cuestionarse qué diablos hacía embriagándose a las cinco de la mañana el americanista Salvador Cabañas (paraguayo hoy de 45 años de edad) en un bar de dudoso trafique de mercancías ilegales. Sino sólo se preocuparon los medios por la bala alojada en su cráneo, la que finalmente lo alejó de las canchas en 2010, a sus 29 años. Tampoco nadie se preocupa que antes de un importante partido los futbolistas, en lugar de preparar estrategias y mirar videos del equipo rival, introduzcan en sus habitaciones a portentosas prostitutas para entretenerlos. Y todos los disculpan. Son jóvenes traviesos, y se divierten como debe divertirse la sana juventud del mundo.

      ¿No el ciclista Lance Armstrong se drogaba de lo lindo antes de cada competencia, logrando burlar —gracias a sus expertos agentes de seguridad— todos los procedimientos médicos en torno suyo? ¿No el mismísimo nadador Michael Phelps fue tomado in fraganti con un cartujito de mariguana en la piscina a la hora de sus entrenamientos?

      A mí me causó escozor que la selección fuera derrotada por Costa Rica el 15 de octubre del 2013 no por otra cosa sino porque me exhibió que no necesariamente el excesivo dinero tiene que producir mejores deportistas. Lo aterrador del caso corrió por cuenta de la prensa deportiva, que mostró su alegría por el repechaje, sin considerar la escalofriante medianía de nuestros futbolistas. No sé si llamarle a eso la cultura del despropósito, pero estoy tentado a denominarlo de ese modo. Porque, después de todo, así se mueve México: mediante medianías. ¿No la gente se lamenta de los actos de corrupción de los políticos, pero en la primera oportunidad los comete sin rubor? En un transporte público, hace ya varios años, hablaban sobre futbol una cuarteta de jóvenes. Se referían a algunos seleccionados que jugaban fuera del país y centraban su discusión en los dineros. Que si a tal jugador le convenía ser contratado en España o en Inglaterra, o tal otro si ganaba más haciendo comerciales bancarios que promoviendo la liga nacional. Y, sin saber exactamente por qué, intervine sólo para decir que los futbolistas mencionados eran demasiado mediocres para la propaganda que recibían de los astutos empresarios. Me vieron como a un apestado, y continuaron su plática sin incomodarse. Los futbolistas, quién dice lo contrario, son también grandes comerciantes.

4

Sí, a nadie le interesa saber quién ocupa el tercer lugar en un Campeonato Mundial de Futbol, pero habría que subrayar que es Alemania, en cuatro ocasiones, el país que más veces ha ganado ese sitio en la histórica contienda, Después de Alemania, que ha liogrado obtener estas victorias en Italia en 1934, México en 1970, en su propia nación en 2006 y en Sudáfrica en 2010, dos veces han conseguido este triunfo Brasil, Francia, Suecia, Polonia y Croacia, de manera que Inglaterra, al vencer a Francia el pasado sábado 18 de julio, obtuvo este reconocimiento por primera vez en su historia.

      La selección española se llevó el campeonato mundial en este 2026 tras derrotar a Argentina que no pudo coronarse por cuarta vez. España, a su vez, consiguió su segundo campeonato, dejando a Brasil con el récord, casi imbatible, con sus cinco campeonatos mundiales, siendo la última vez que lo consiguiera en 2002 durante el Mundial celebrado en Corea y Japón. Alemania, es bueno decirlo, posee la misma marca de cuatro mundiales obtenidos, el mismo número que ha ócupado al conseguir los terceros lugares (Italia también ha ganado en cuatro ocasiones el campeonato mundial de futbol).

      Pero los que más dinero se llevaron durante estos combates masculinos, aparte del argentino Messi, ¡curiosamente fueron dos mujeres: Shakira y Madonna!, pues el grupo coreano BTS aún no cobra lo que las damas exigen, aunque ya casi.

AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “OFICIO BONITO”, LA COLUMNA DE VÍCTOR ROURA PARA LALUPA.MX

https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/victor-roura-oficio-bonito

(Visited 10 times, 1 visits today)
Last modified: 20 julio, 2026
Cerrar