“Ahora voy a hablar del dolor de las flores para sentir más el orden de lo que existe”, este verso es parte de “Agua viva” de Clarice Lispector (Ucrania, 1920 – Río de Janeiro, 1977). El libro no es ni novela, carta o diario (para mí un hermoso poemario), lo describen como un “catálogo de angustias de la modernidad”.
En este 2020 se celebra el aniversario número 100 del nacimiento de Clarice, en la red pueden encontrar varias charlas que se prepararon a propósito de su centenario.
Y recién, el Fondo de Cultura Económica anunció la publicación de sus cuentos. Con la traducción de Paula Abramo, prefacio y organización de Benjamín Moser, se creó esta antología de cuentos completos. El libro está a la venta de manera física, pero también está disponible para su lectura en línea (de manera gratuita) en la misma página del Fondo de Cultura Económica, con fecha límite hasta el 16 de diciembre. Una buena oportunidad para dar un vistazo a su obra y luego comprar el libro que seguro enriquecerá su biblioteca.
Por cierto, “Agua viva” se encuentra bajo el sello de Siruela. Y esta misma editorial tiene otro libro de Clarice, que cuando lo descubrí me llenó de asombro. Se llama “Correo femenino”, y es la recopilación de una serie de artículos que la narradora brasileña escribió para un periódico, bajo la sombra de un seudónimo y con la consigna de tratar todo tipo de temas que atañen a las mujeres: belleza, dietas, tiempo libre, novios, marido, ropa, limpieza.
Cuando invitaron a Clarice a escribir la columna, ella ya era una escritora consagrada. “Recién divorciada, con dos hijos pequeños, necesitaba ganarse la vida. Y a lo largo de aquel año en que dirigí la versión tabloide del Diário da noite (Río de Janeiro, 1960-1961), Clarice no falló ni un día”, se lee en uno de los párrafos de la presentación, que sostiene la firma de Alberto Dines.
Lispector ya había colaborado en otra revista con cuentos, entrevistas y traducciones. La invitación para esta columna, era escribir una página femenina con reflexiones de la vida y el universo femenino, escrito en un tono intimista, revelador, confesional y muy natural.
“La escritora acepta la propuesta, pero prefiere protegerse bajo un seudónimo. Rubem Braga decide, entonces, crear a la columnista Tereza Quadros para firmar ‘Entre Mujeres’. Además es importante señalar aquí que Clarice Lispector temía, en aquellos años, comprometer su nombre con la producción de textos menos elaborados para periódicos (…)
Y como hábil narradora, crea incluso la personalidad de Tereza Quadro, cuando comenta en carta a Fernando Sabino: ‘Es amable, femenina, activa, no tiene la tensión baja, a veces es incluso feminista…en fin, una buena periodista”.
Acompañando a Tereza, hay otros seudónimos más que utilizó para encubrir su voz filosófica y literaria que tanto elogia la crítica, y así continuar escribiendo columnas femeninas.
“Correo femenino” también es un “catálogo de angustias de la modernidad”, obvio, con otro tono, más humano, mundano, entendible para todos. En la columna titulada “Vicios modernos”, con fecha del 28 de octubre de 1959 escribe:
“Nosotras, las mujeres, especialmente, que sabemos encontrar tiempo para tantas cosas, debemos hallar unos minutos diarios para la lectura. No es necesario que sea una lectura larga, ni que sean libros complicados. Algo leve, variado, que nos dé una visión rápida del mundo en que estamos y de lo que pasa en él, en el campo de las ciencias, de las artes, de la política y… de los chismes. Revistas, por ejemplo, que contengan más texto que ilustraciones, que presenten las materias de forma inteligente, atractiva, divertida. Ése es un tipo de revista que queremos leer y que podemos leer. Una lectura así no cansa, no cuesta tiempo, y nos libera de ese perjudicial vicio moderno”.
Al inicio de esta columna, describe cuál es ese “vicio moderno”: el uso del teléfono para cualquier comunicación. Clarice escribió esto en 1959. ¿Qué diría hoy de los celulares?
No lo sé, pero ya que estamos aquí, hay que aprovechar ese “vicio moderno”, y desde el celular pueden leer la colección de cuentos de Lispector que comparte por tiempo limitado el Fondo de Cultura Económica.



