Una especie endémica es aquella que se distribuye en un ámbito geográfico reducido y que no se encuentra de forma natural en otras partes del mundo. México cuenta con 110 especies de aves endémicas, lo cual representa un patrimonio de biodiversidad muy importante. Desde hace algún tiempo, se ha venido incrementando la cantidad de observadores de aves extranjeros y nacionales que hacen aviturismo en busca de esas aves, que sólo tenemos aquí, y la derrama económica en las localidades donde se practica ha venido aumentando.
Evidentemente, durante los tiempos de pandemia se retrajo, pero se ha recuperado y sería aún mejor, si no hubiera un clima de inseguridad en algunos puntos de observación, que desalienta a los visitantes.
Te invito a acompañarme en esta recopilación de las especies endémicas que he podido capturar en imágenes. Mi colección es de 56 especies, la mitad del total. Es importante mencionar que, entre esas 110 especies totales, aproximadamente 20 de ellas son bastante difíciles de ver, ya sea por lo escaso de su población, o bien porque se encuentran en lugares muy aislados, a los que hay que hacer viajes ex profeso, como son las Islas Marías, Isla Guadalupe, Isla Socorro y lugares similares. Bajo estas circunstancias, mi aspiración realista es seguir pajareando por todo el país y poder llegar a unas 90 especies endémicas fotografiadas, lo cual no deja de ser todo un reto.
En esta ocasión, no te llevaré en un viaje en particular, sino que te compartiré las fotos de mi colección de especies endémicas. Con el objeto de darle una estructura y secuencia a la narración, agruparé las especies por las regiones en las que las he encontrado. Esto no implica que sólo puedan verse ahí, aunque en algunos casos sí hay especies con distribución muy limitada. Este viaje nos llevará por cuatro regiones, con igual número de entregas, para poder cubrir toda la República Mexicana.
En esta primera entrega, nos concentraremos en un lugar que puede parecer improbable: La capital del país.
Podrías pensar que la Ciudad de México es una enorme zona urbana y que no hay grandes espacios para la vida silvestre, pero existen alcaldías como Milpa Alta, Magdalena Contreras, Cuajimalpa y Xochimilco, que cuentan con amplias áreas naturales protegidas, y por ello el total de suelo de conservación en la Ciudad de México es del 50 %. Por si el concepto no te es familiar, te comento que un suelo de conservación es un área que se mantiene para proteger la salud del suelo y la biodiversidad de las comunidades ecológicas que lo habitan.
Es importante mencionar que algunas de las especies que te compartiré en esta entrega de la Ciudad de México también pueden encontrarse en el resto del Corredor Biológico Chichinautzin, que se comparte con el Estado de Morelos, o bien, en el resto de dicho estado y otras áreas aledañas a la megalópolis.
Chipe rojo (Cardellina rubra)
Cuando hablamos de chipes, normalmente pensamos en las pequeñas e inquietas aves migratorias de invierno, que recibimos en México procedentes de Canadá y Estados Unidos, pero en este caso te voy a presentar a un chipe que no sólo es residente, sino endémico de México. Se trata del hermoso chipe rojo.
Existen tres áreas de distribución principales para el chipe rojo: una de ellas es el eje transvolcánico, otra es la Sierra Madre Occidental y la tercera población se encuentra en el noroeste del país, en Nayarit y Sinaloa, y se caracteriza porque la marca de sus cachetes es gris, en lugar de blanca, como en las otras poblaciones.
Yo lo vi por primera vez en 2014 en la Ciudad de México, pero el recuerdo más vivo que tengo es de la primera vez que lo pude fotografiar bien, en las Lagunas de Zempoala en Morelos. A pesar de su intenso color rojo, no siempre es fácil verlo, sobre todo cuando está en la sombra y escondido en un denso follaje. Siempre es un avistamiento que alegra el corazón.

Mirlo dorso canela (Turdus rufopalliatus)
El mirlo dorso canela es una especie bastante común en bosques del occidente de México y también se adapta muy bien a las zonas urbanas. De hecho, puedo verlo con facilidad en Canal Nacional, muy cerca de mi casa. En este lugar inclusive construye nidos y tiene crías.
Debo tener cientos de fotos de esta especie, pero la que te presento bajo estas líneas me gusta en particular, precisamente porque el ave lleva material para nido en su pico.

Semillero rabadilla canela (Sporophila torqueola)
El semillero rabadilla canela no siempre fue una especie endémica, puesto que estaba asimilado con el semillero de collar (Sporophila moreletti), que es una especie muy similar, de la que fue separada. La especie de collar tiene distribución por el oriente de México hasta Centroamérica, mientras que el rabadilla canela sólo se encuentra en el occidente de México, condición que la convirtió en especie endémica.
Como su nombre sugiere, se alimenta de semillas, y por lo tanto le gusta un hábitat abundante en gramíneas. En la siguiente imagen te presento un hermoso macho con su plumaje contrastante negro, blanco y canela que me parece muy elegante. La hembra tiene la misma anatomía, pero su plumaje es color ocre. La fotografía fue tomada en Canal Nacional, en la alcaldía Coyoacán.

Zacatonero serrano (Oriturus superciliosus)
Elzacatonero serrano (Oriturus superciliosus) es un gorrión robusto (gordito) que habita en el pastizal alto, y se le encuentra en las áreas boscosas de la Sierra Madre Occidental y el Eje Transvolcánico. En la Ciudad de México, se puede ver en áreas naturales de Magdalena Contreras, Milpa Alta y Tlalpan, principalmente.
La mayor parte del tiempo la pasa en el suelo, pero también le gusta percharse en los pastos y en las ramas bajas de la fronda de pinos y encinos. Es un ave que no se esconde y normalmente es fácil de fotografiar. También es social, por lo que se le puede ver en grupos, incluso con otras especies de gorrión, como el también endémico, pero amenazado, gorrión serrano, del que te platicaré a continuación.

Gorrión serrano (Xenospiza baileyi)
El gorrión serrano también vive en el pastizal alto, pero, a diferencia del zacatonero serrano, “su compadre, el gordito”, desafortunadamente está clasificado como especie amenazada. Por su escasa población y su área de distribución muy restringida, se encuentra en peligro de extinción.
Sólo hay una pequeña población en el suelo de conservación de la Ciudad de México y otra en el estado de Durango. La mejor época del año para verlo es alrededor del mes de junio, que es cuando canta por la temporada reproductiva, y para ello se percha de manera visible en los tallos de los pastos altos. La principal amenaza que sufre esta especie es la desaparición de su hábitat, puesto que el pastizal alto recibe mucha presión por parte de la producción agrícola para convertirse en sembradíos. En la Ciudad de México se le puede ver en varios puntos aledaños a la carretera federal a Cuernavaca (donde hay problemas de inseguridad y se corre cierto riesgo al buscarlo) y también en la zona boscosa de Milpa Alta.

Gracias a mi colaboración con la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) en 2020, tuve el honor de que una fotografía mía del gorrión serrano participara en una exposición al aire libre, sobre Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. Fue una muestra conjunta, con 30 fotografías de la Unión Europea, y 6 de México, con el tema La biodiversidad ante el cambio climático. Te comparto mis fotografías de recuerdo, una junto a mi imagen expuesta, que es la portada de esta crónica y otra al lado del cartel de presentación de la exposición, bajo estas líneas. La muestra estuvo en exhibición frente a Reforma 222, de octubre de 2020 a febrero de 2021. Originalmente iba a durar sólo un mes, pero, debido a que estábamos en plena pandemia, la muestra siguió indefinidamente.

Rascador cejas verdes (Arremon virenticeps)
Se trata de un ave muy hermosa, pero, como su nombre sugiere, pasa mucho tiempo rascando el suelo, inmersa en la vegetación baja del bosque. Por esta razón, es bastante fácil escucharlo, pero es un poco más difícil verlo, y ya es una fortuna cuando percha más alto y nos permite fotografiarlo. Así que cuando lo empiezas a escuchar, lo buscas ávidamente: a veces puedes seguir su movimiento entre las sombras de la vegetación, con la esperanza de que saldrá al claro, o que saltará a una percha visible, al menos unos segundos, para poder captarlo.
Se le encuentra en el Eje Transvolcánico y en la Sierra Madre Occidental en Sinaloa, Durango y Nayarit. Uno de mis sitios favoritos para buscarlo es el Parque Ecológico de la Ciudad de México, en las faldas del Ajusco. La fotografía que te comparto es del Parque Las Maravillas, casi en el límite entre la Ciudad de México y Morelos.

Rascador gorra canela (Atlapetes pileatus)
Este es otro rascador endémico que también es hermoso y que comparte el hábitat de cejas verdes. Es bastante común en las zonas boscosas húmedas y semiáridas. Como cualquier rascador, lo escucharás antes de verlo, ya que le gusta estar cerca del suelo. Cuando salta a una percha expuesta y lo toca el sol de montaña, nos regala una vista muy bella, gracias a la fabulosa combinación de colores de su plumaje. Mi primer avistamiento fue en 2014, en el Parque Nacional Los Dínamos, en la Ciudad de México. Desde entonces, lo tengo registrado 58 veces, la mayoría de ellas en el Corredor Biológico Chichinautzin, en zonas altas de Ciudad de México y Morelos. Se distribuye en las tierras altas del norte y centro de México, entre los 900 y 3500 metros de altitud, en ambas vertientes. Su dieta consiste en una variedad de insectos y semillas. Forrajea principalmente sobre del suelo o cerca de él. Es común que salte y remueva las hojas, volteándolas en busca de insectos.
La imagen que te presento a continuación la obtuve en el Parque Totlán, cerca de Tres Marías, Morelos, casi coincidiendo con el décimo aniversario de mi primer avistamiento.

Zumbador mexicano (Selasphorus heloisa)
El pequeño tamaño y el patrón de vuelo similar al de un abejorro, le permiten al zumbador mexicano pasar de incógnito y alimentarse en los territorios florales de otros colibríes de mayor tamaño que, cuando lo descubren, ahuyentan al pequeño. Los machos tienen una deslumbrante garganta rosada, que se revela cuando es tocada por los rayos del sol. Habita en bosques de pino-encino y en zonas arbustivas vecinas, pasando la mayor parte del tiempo en los niveles bajo y medio del bosque. En vuelo, hace honor a su nombre y emite un zumbido parecido al de los insectos. A eso debe su nombre común en inglés: bumblebee hummingbird. Se le puede encontrar en las zonas boscosas altas, alrededor de Ciudad de México, pero también se adapta a algunos parques y áreas verdes, como Chapultepec, o Canal Nacional, donde acude durante el pico de la floración, cuando encuentra un entorno muy favorable para alimentarse. La foto que te comparto enseguida es de Canal Nacional.

Calandria flancos negros (Icterus abeillei)
Esta bella oropéndola se reproduce principalmente por encima de los 1500 m en el Altiplano de México; la población se desplaza ligeramente más al sur en la temporada no reproductiva, cuando se le puede ver hasta Oaxaca. Esta especie ocupa una variedad de tipos de bosque en ambientes de áridos a semihúmedos, incluyendo arboledas ribereñas y bosques de pino-encino. La calandria flancos negros es uno de los principales depredadores de las mariposas monarca invernantes en el centro de México. Las monarca son tóxicas para la mayoría de los depredadores, pero estas calandrias aparentemente sortean este problema consumiendo las partes internas de las mariposas, que son menos tóxicas. Complementa su dieta con otros insectos, arañas, frutas y néctar.
La calandria flancos negros, junto con el mirlo dorso canela, son las especies endémicas que me resultan más accesibles desde mi hogar, en el sur de la Ciudad de México, ya que no solamente se les encuentra en grandes parques, como el Ecológico de Xochimilco, Viveros de Coyoacán y Bosque de Tlalpan, sino que a veces basta un camellón o parque urbano con buen arbolado, para poder ver estas aves, lo cual es un privilegio.
La foto que te comparto es de “mi patio trasero”, el Canal Nacional, cerca de Churubusco, en la Ciudad de México. La copa de un árbol de colorín o jacaranda es un buen lugar para buscar a esta hermosa calandria.

Mascarita matorralera (Geothlypis nelsoni)
Se encuentra en la Sierra Madre Oriental y en el Altiplano Central del país. Ocurre en matorrales secos, matorrales y chaparrales en tierras altas, entre 1400 y 3100 metros de altitud.
Típicamente se encuentra en el pedregal (matorral semiárido de cactus que se encuentra en lechos de lava en la meseta de las tierras altas del centro de México). Es residente de dicho pedregal, con movimientos muy localizados al bosque de matorral adyacente en invierno. Se alimenta de insectos y otros invertebrados.
Físicamente es muy parecida a la más ampliamente distribuida y abundante mascarita común, que se encuentra en hábitats con mucha más agua. Por supuesto que, a muchos mexicanos, el nombre “mascarita” nos remite a Mascarita Sagrada, que es un personaje muy conocido en la Lucha Libre de México, así que resulta un toque de humor que un pájaro lleve este nombre.
En mi mente, la mascarita matorralera siempre estará relacionada con el Jardín Botánico y la Reserva del Pedregal de San Ángel (REPSA), en Ciudad Universitaria de la UNAM, Ciudad de México, aunque he podido observarla en otros lugares, como son el Parque Las Maravillas, Milpa Alta, Tláhuac y otras zonas de conservación en la Ciudad de México.

Zorzal mexicano (Catharus occidentalis)
Los zorzales suelen ser aves solitarias y difíciles de ver, aunque nos anuncian su presencia con un canto bastante distintivo. El zorzal mexicano es muy poco conspicuo, con su dorso color pardo, y además gusta de andar por el suelo, saliendo al claro pocas veces. Vive en bosques serranos, entre los 1500 y 3700 metros de altitud, alimentándose de insectos y un poco de fruta. Se distribuye a lo largo de las Sierras Madre, desde Coahuila, en la Occidental, y Nuevo León, en la Oriental, y hacia el sur, hasta llegar al Eje Transvolcánico. También hay una población en el sur de Oaxaca.
Por todo lo que te he contado, podrás imaginar que no es fácil fotografiarlo. Tengo registros en Morelos y Oaxaca, pero la mayoría de las veces lo he visto en la Ciudad de México, en la zonas altas de Tlalpan y Milpa Alta. La imagen que te presento a continuación fue captada en Parque Totlán en Morelos.

Carpintero transvolcánico (Dryobates stricklandi)
Proviene del carpintero de Arizona (Picoides arizonae), especie de la cual fue separado y está ahora restringido a una pequeña área de distribución en el Eje Transvolcánico cerca de la capital del país. La especie habita bosques templados de coníferas o mixtos entre los 2500 y 4100 metros de altitud. Se alimenta de insectos, principalmente larvas de escarabajo, y algunos frutos y semillas. Forrajea principalmente en pinos, y sobre todo desde niveles medios a bajos, en troncos, ramas y ramillas.
La primera vez que lo vi fue en el volcán La Malinche, en Tlaxcala. Yo lo hubiera confundido con el carpintero mexicano (Dryobates scalaris), con el cual tiene bastante parecido, pero mi hijo Miguel Ángel me dio la identificación correcta y la alegría que se tiene al encontrar una nueva especie (Lifer en la jerga de los observadores de aves). Desde entonces, la mayoría de mis avistamientos han sido en Parque Las Maravillas, en Parres, Ciudad de México, y más recientemente en San Pablo Oztotepec, en Milpa Alta. No es fácil de fotografiar, por su camuflaje y porque normalmente se le ve en las coníferas, cuyas hojas como agujas dificultan el enfoque y, para mayor complicación, frecuentemente se ve a contraluz y con poca iluminación. La imagen que te comparto bajo estas líneas fue captada en Parque Las Maravillas y es una de las mejores que he logrado.

Trepatroncos mexicano (Lepidocolaptes leucogaster)
El trepatroncos mexicano es endémico del oeste y sur de México. Es de cuerpo delgado y tamaño pequeño-mediano con un pico delgado y curvo. Su plumaje es principalmente de color marrón cálido por el lomo y la cabeza con las partes inferiores muy estriadas de blanco sobre negro, mientras que su garganta y mejillas son de blanco brillante. El trepatroncos mexicano se encuentra sobre todo en bosques subtropicales y templados, por encima de los 900 metros de altitud. Los insectos constituyen el mayor porcentaje de su dieta, para ello, recorre verticalmente la corteza de los árboles extrayendo a los artrópodos, lo que confiere su nombre de “trepatroncos”, saltando de un árbol al siguiente, para repetir el mismo recorrido vertical.
Durante mucho tiempo me eludió para obtener una foto decente, pero apenas en junio de 2024 tuve una buena oportunidad de captar esta bella especie en Parque Totlán, Morelos.

Bueno, pues aquí termina el viaje virtual por las aves endémicas de Ciudad de México. Como siempre, tu compañía me lo hace más ameno y me permite valorar lo afortunado que he sido en mi recolección de recuerdos e imágenes. Escribir sobre estos temas requiere seleccionar entre miles de fotografías, repasar mis vivencias y revisar la documentación existente acerca de las aves, así que preparar estas crónicas también me lleva a aprender más, a sorprenderme con alguna información que no conocía, e incluso a corregir algunos errores que he venido arrastrando en mi aprendizaje. Así que también te agradezco por ayudarme a enriquecer mi acervo de conocimiento, cuando escribo para ti.
En la siguiente entrega visitaremos el Estado de Morelos y es un hecho que algunas especies que se incluyeron aquí podrían estar en el capítulo de Morelos, y otras que se comentarán allá podrían haberse reseñado en Ciudad de México, ya que se les encuentran en las dos entidades federativas.
Te deseo lo mejor y espero verte pronto por aquí… ¡Sal a pajarear y disfruta!
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AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “A OJO DE PÁJARO”, LA COLUMNA DE GERARDO AGUILAR PARA LALUPA.MX
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Gracias por todo el incansable trabajo para dejar testimonio duradero de las hermosas aves que son aún riqueza de México.
Estimada Deyanira: Agradezco mucho el comentario, eso me motiva a seguir escribiendo. En las semanas siguientes, estaremos publicando otras 3 entregas de esta serie de especies endémicas de aves en México.