Después de haber visitado la Ciudad de México y el estado de Morelos en las entregas previas de esta serie de crónicas, en esta ocasión emprenderemos un recorrido hacia el sureste del país, para seguir compartiendo contigo las especies endémicas de México que he podido fotografiar.
Ten a mano tu bebida favorita y acomódate, ya que estamos a punto de partir. Comenzaremos por el Estado de México y pasaremos después por Puebla y Veracruz, para llegar a Chiapas y finalizar en la Península de Yucatán y la Isla de Cozumel.
Si gustas leer las primeras dos crónicas que te acabo de mencionar, las puedes encontrar en LaLupa.mx:
Estado de México
Mulato Azul ( Melanotis caerulescens )
El Mulato Azul es un ave esbelta y elegante, de tamaño mediano, con un plumaje predominantemente azul oscuro, casi negro, que adquiere un brillo metálico iridiscente bajo la luz adecuada. Sus ojos son de un rojo intenso, lo que crea un contraste llamativo. Tiene un pico delgado y ligeramente curvado.
Se distribuye a lo largo de la vertiente del Pacífico, desde Sonora hasta Oaxaca, y adentrándose en algunas partes del centro, incluso la Ciudad de México. Habita en bosques tropicales secos, selvas bajas caducifolias, matorrales espinosos y en zonas de bosque mesófilo.
Se alimenta principalmente de insectos y otros invertebrados y también consume una gran variedad de frutos y bayas, siendo un importante dispersor de semillas.
El Mulato Azul es un excelente cantor, con un repertorio vocal complejo y a menudo imita los sonidos de otras aves de su entorno. Es pariente de los cenzontles y cuicacoches, lo que explica su habilidad vocal.
La foto bajo estas líneas es de Nepantla, Estado de México y la imagen de portada la tomé en Amatlán, Morelos, pero lo he podido encontrar en muchos otros sitios, incluso en parques urbanos, como el Parque Ecológico Xochimilco y el Bosque de Tlalpan, en CDMX, o bien Bosque de Colomos, en Guadalajara. También tengo registros aislados, de algunos viajes que he hecho a Durango, Nayarit, Oaxaca y Veracruz. Normalmente sus llamados y cantos son lo que anuncia su presencia. Su plumaje oscuro y su preferencia por perchar en lo más enmarañado de la fronda de los árboles, son factores que dificultan lograr una buena imagen. Se necesita buena técnica y buena luz para que se distinga el ojo rojo y el parche ocular negro sobre el plumaje azul metálico. Lo más común es que veamos un “pájaro negro” que se mueve entre un follaje denso y tendremos la certeza de su identificación al escucharlo.

Mascarita del Lerma ( Geothlypis speciosa )
La Mascarita del Lerma es un pequeño y llamativo chipe. Los machos son inconfundibles, con una “máscara” negra y el manto verde oliváceo, con el pecho y vientre amarillos. Las hembras son más opacas y carecen de la máscara negra… ya ves que en las aves no hay equidad de género, por lo menos en lo estético.
Esta especie está restringida a los humedales del Altiplano Central y partes de Michoacán, Estado de México y Guanajuato. Su hábitat principal son los tulares y carrizales densos de lagos y ciénagas del Río Lerma y sus afluentes.
Se alimenta de insectos y larvas que extrae de la vegetación acuática densa de su hábitat. Se mueve con agilidad entre los tallos de juncos y carrizos.
La Mascarita del Lerma es una de las aves más amenazadas de México debido a la drástica reducción y degradación de los humedales donde vive. Su supervivencia depende directamente de la conservación de estos ecosistemas acuáticos.
Revisando mis avistamientos de esta ave, tuve el LIFER en 2018, en las Ciénagas del Lerma, cerca de Ocoayacac, Estado de México (A medio camino entre CDMX y Toluca, si no te es familiar). Lamentablemente, a partir de 2021, el sendero que utilizábamos los pajareros empezó a ser frecuentado por la delincuencia. Me llegué a enterar de más de un conocido que se había llevado un susto, o incluso que le habían robado su equipo y pertenencias. Por lo anterior, renuncié a la Mascarita del Lerma varios años, hasta recientemente, que me enteré de otro sendero seguro, junto a la Laguna Chignahuapan, en Almoloya del Río. Se trata de un lugar donde van personas a hacer ejercicio y hay vigilancia, así que prácticamente no hay riesgo de pajarear ahí.
El avistamiento de la mascarita tiene su emoción, ya que el canto del ave es inconfundible y puedes escucharla cómo se va desplazando a unos metros de ti, pero el tular es tan denso que no la ves. A veces puedes darte cuenta de que se viene acercando, por como se mueven los tules, al tiempo que la puedes escuchar mejor. De repente se asoma, pero es impredecible e inquieta: a veces te da 5 segundos en una percha, a veces sólo la ves durante un salto de medio segundo y desaparece. Si tienes mucha suerte, puede quedarse en una percha expuesta y cantar durante varios segundos. Ese proceso de estarla cazando es una buena descarga de adrenalina. La foto bajo este texto es buen ejemplo: la capté justo cuando iba a volar de nuevo y desplegaba sus alas.

Rascador Nuca Canela ( Melozone kieneri )
El Rascador Nuca Canela es un ave robusta y terrestre, de tamaño mediano, con un plumaje de tonos grises en el cuerpo, un vientre pálido y, su característica más distintiva, una corona y nuca de un color canela o rojizo brillante que contrasta con una máscara oscura en la cara. Su pico cónico está adaptado para consumir semillas.
Se distribuye desde el sur de Sinaloa hasta Oaxaca, pero también se le ve más al centro, en CDMX, Morelos y Estado de México. Habita en bosques tropicales caducifolios secos, matorrales espinosos y, en ocasiones, en zonas de bosque de encino. Es común encontrarlo en el sotobosque denso, forrajeando entre la hojarasca.
Se alimenta principalmente en semillas de pastos y otras plantas herbáceas que encuentra en el suelo, para lo cual “rasca” la hojarasca con sus patas, con movimientos enérgicos. También se alimenta de insectos y otros pequeños invertebrados.
Aunque lo vi por primera vez en el Bosque de Tlalpan CDMX en 2015, su conducta de “rascador” me dificultó mucho lograr una foto razonable, con buena luz y sin ramas que arruinen la imagen. La oportunidad de una buena foto llegó cuatro años más tarde, en Cañón de Lobos, Morelos, que solía ser un muy buen lugar para encontrar una variedad de especies interesantes. Lamentablemente, le pasó lo mismo que a Lerma: se volvió inseguro, así como otros excelentes lugares que actualmente los pajareros tenemos en una “lista negra” no oficial, en los que sabemos que hay que tener mucha precaución, no ir en ciertos horarios, o de plano, no visitarlos. A veces es irónico encontrarse a policías o vigilantes en estos sitios y que te digan “no se meta para allá, porque asaltan, jefe”.

Vireo Pizarra ( Vireo brevipennis )
El Vireo Pizarra es un vireo distintivo por su coloración. Su cabeza y el dorso son de un tono gris pizarra, que contrasta con el vientre más claro y flancos amarillentos. Su pico es fuerte y ganchudo, sus ojos de iris blanco, le dan un toque misterioso.
Su distribución es muy fragmentada y se encuentra en las regiones montañosas del centro y sur del país, principalmente en los estados de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Habita en bosques húmedos de montaña, bosques de pino-encino y, especialmente, bosques mesófilos de niebla, donde prefiere el dosel y los estratos medios.
Se nutre principalmente de insectos grandes y sus larvas, que busca en el follaje denso. También puede consumir arañas y pequeños frutos o bayas. Su dependencia de los bosques mesófilos, un ecosistema en riesgo, lo convierte en una especie de interés para la conservación.
Es en realidad un avistamiento difícil, que yo he tenido solamente 2 veces, en Oaxaca, en 2017 y en Nepantla en 2021, donde pude fotografiarlo, lo cual fue un logro, puesto que es bastante elusivo. La imagen siguiente forma parte de mi colección “Alas y Plumas”, que ya ha participado en mis exposiciones personales.

Puebla y Veracruz
En nuestro “mapa de endémicas”, avanzamos hacia Puebla y Veracruz, aunque ya sabemos que a las aves la división política y los mismos mapas de distribución, les tienen totalmente sin cuidado y podemos encontrarlas donde se supone que no deben estar, o bien las podemos buscar en un lugar de “avistamiento asegurado” y regresar con las manos vacías… así es esto de la pajareada.
Zacatonero Embridado ( Peucaea mystacalis )
El Zacatonero Embridado es un ave robusta de tamaño mediano, con un plumaje en tonos marrones y grisáceos, finamente rayado en el dorso. Su característica más distintiva es un patrón facial que incluye una “brida” oscura y una prominente ceja blanca, lo que le da su nombre. Tiene un pico cónico y adaptado para comer semillas.
Se distribuye en Puebla, Oaxaca y Guerrero, en la cuenca del Río Balsas y regiones adyacentes. Habita en matorrales xerófilos, bosques espinosos y laderas rocosas con vegetación herbácea densa.
Su dieta se basa en semillas de pastos y otras plantas herbáceas. También consume insectos y otros pequeños invertebrados.
Ésta es una de esas especies cuyo avistamiento fue para mí un verdadero trofeo a la perseverancia y resiliencia. Solo lo he visto una vez, cuando también pude fotografiarlo en 2015 en la Reserva Tehuacán-Cuicatlán, un imponente territorio agreste con un calor implacable. Recuerdo a los que íbamos en grupo a buscar varias especies y todos estábamos ya cansados, deshidratados e insolados, al estar pajareando en esas condiciones extremas. Cuando pudimos ver al zacatonero, fue como encontrar un oasis, por la forma en que nos reanimamos con el LIFER. Para mí, este avistamiento compensó todo lo que hubo que soportar… antes y después, ya que en el camino de regreso hizo todavía más calor.
La única foto que logré no es excelente, pero es mía y es la evidencia de que estuve ahí y pude verla, ya que no es una especie fácil de encontrar. Con orgullo te la comparto.

Cuevero de Sumichrast ( Hylorchilus sumichrasti )
El Cuevero de Sumichrast es un ave pequeña y escurridiza, de plumaje predominantemente marrón con tonalidades más pálidas en el vientre y algunas barras sutiles en los flancos. Su pico es delgado y ligeramente curvado, y tiene un patrón facial discreto. Es una especie muy difícil de observar debido a su comportamiento sigiloso y su preferencia por los hábitats rocosos y densos.
Esta especie se encuentra únicamente en pequeñas poblaciones aisladas en el centro de Veracruz y el noreste de Oaxaca. Habita en bosques húmedos de montaña y bosques mesófilos, siempre asociados a afloramientos rocosos y grietas calizas (karst), donde encuentra refugio y alimento.
Su dieta se compone de insectos y otros pequeños invertebrados que extrae entre las rocas, grietas, musgos y hojarasca. Su pico especializado le permite hurgar en los recovecos de su hábitat rocoso para encontrar sus presas.
El Cuevero de Sumichrast cuenta con un potente canto, que emite desde las profundidades del bosque. A menudo, ése es el único indicio de su presencia. Son aves muy especializadas en su hábitat rocoso, lo que las hace vulnerables a la alteración de su entorno.
No fue un avistamiento fácil. Lo habían reportado en Coetzapotitla, Veracruz, una comunidad al sur de Córdoba, pero intenté verlo ahí en tres visitas diferentes y nunca apareció, ni siquiera se escuchó, que es una forma muy común de identificarlo. Finalmente pude lograr el avistamiento cerca de Córdoba también, pero hacia el norte, en las proximidades del nacimiento del Río Atoyac. Es muy difícil de fotografiar también: vive en grietas de las rocas, bajo bosques frondosos con poca luz. El ave es del color de la tierra que la rodea. La única oportunidad es cuando sale de su grieta, corre unos metros por el suelo del bosque y se vuelve a ocultar entre las rocas. Pero bueno, logré algunas fotos entre los cientos que deseché.

Vireo Enano ( Vireo nelsoni )
Es un vireo pequeño y discreto, con un plumaje de tonos grisáceos en el dorso y más pálidos en el vientre, con una tenue barra alar y un anillo ocular pálido. Su tamaño es notablemente menor que el de otros vireos, de ahí su nombre común. Es un ave difícil de detectar por su comportamiento sigiloso y su preferencia por el follaje denso.
Su distribución se concentra en las zonas áridas y semiáridas del centro y sur del país, incluyendo partes de Oaxaca, Puebla, Guerrero y Morelos. Habita en matorrales xerófilos, bosques espinosos y cañones secos con vegetación arbustiva densa.
Su dieta se basa principalmente en insectos y larvas que obtiene entre las hojas y ramas de arbustos y árboles pequeños. Es un forrajeador meticuloso, que revisa cada hoja y grieta en busca de sus presas.
El único avistamiento que tengo del vireo enano lo logré en Acultzingo, Veracruz, aunque es prácticamente en la línea fronteriza con Puebla. “Las Cumbres de Acultzingo” fueron tristemente célebres durante muchos años, como la parte más peligrosa de la carretera México-Veracruz, antes de que se construyeran los carriles de regreso, con un trazo independiente. Aún ahora, hay que conducir con cautela, ya que es muy sinuoso y frecuentemente hay densa niebla y lluvia en este tramo.
Esa visita a Acultzingo fue muy productiva en cuanto al avistamiento de especies relevantes, pero para nuestra narración, baste mencionar que el vireo enano fue mi cereza del pastel. Así como con el zacatonero embridado, solo tengo una foto buena de esta singular ave y es un trofeo personal, que con gusto te comparto.

Matraca Veracruzana ( Campylorhynchus rufinucha )
Como debe ser una matraca, es un ave bulliciosa y territorial. Se caracteriza por sus distintivas estrías en el pecho y la garganta, y una franja pálida sobre el ojo que contrasta con una máscara oscura.
Su distribución se concentra en la vertiente del Golfo, desde el sur de Tamaulipas hasta el centro de Veracruz, en selvas bajas caducifolias, matorrales espinosos y áreas con árboles dispersos.
Se alimenta de insectos y otros invertebrados que encuentra entre la vegetación densa y en la corteza de los árboles (en otros países se les llama “cucaracheros” a las matracas). También consume pequeños frutos y néctar, especialmente de flores grandes como las de algunos cactos.
Son aves muy curiosas y no temen acercarse a las zonas habitadas por humanos si encuentran alimento. Su repertorio de vocalizaciones es muy amplio y complejo, lo que las hace una de las matracas más “argüenderas” de la región. Como podrás ver, no niegan que son jarochas.
La vi por primera vez en 2018, en Camino a Barrancas, cerca de Antón Lizardo, en Veracruz y años después en otro viaje, en el mismo lugar y también en la Represa Chavarillo, cerca de la carretera Xalapa-Veracruz. En este último sitio pude tomar la foto que te comparto, que es una imagen que me gusta mucho.

Chiapas
Marimba, café y matraca, los hay veracruzanos, pero también chiapanecos y en ambos casos, son parte del orgullo y las tradiciones locales. Otra cosa que tienen en común ambos estados, es su asombrosa biodiversidad. Entonces, sigamos con las endémicas en Chiapas, empezando por la matraca:
Matraca Chiapaneca ( Campylorhynchus chiapensis )
La Matraca Chiapaneca es la especie de matraca de mayor tamaño en México. Es muy notorio su pico largo y curvado. A menudo se les ve en parejas o grupos familiares, forrajeando ruidosamente en el dosel o en el sotobosque. Los chiapanecos la apodan “la chupahuevo” y la verdad es un ave muy entrañable para ellos y les divierte mucho.
Su distribución está restringida a la vertiente del Pacífico de Chiapas, desde la planicie costera hasta las estribaciones de la Sierra Madre de Chiapas. Habita en selvas bajas caducifolias, bosques mesófilos de montaña, matorrales y, ocasionalmente, en zonas agrícolas con árboles dispersos.
Su dieta es variada e incluye insectos grandes, arañas y otros invertebrados. También consume frutos, bayas y, en ocasiones, huevos o polluelos de otras aves, lo que la convierte en una depredadora oportunista.
La pude ver en Isla Concepción, que es parte de la Reserva la Encrucijada, en 2014, sin embargo, fue hasta 2020, que la pude disfrutar plenamente en la zona de El Castaño, que es una zona extraordinaria de la misma Reserva en la que hay desde potreros hasta manglares, pasando por humedales y en cada lugar que mires, encontrarás una gran variedad de especies de aves.
De hecho, tengo una crónica completa sobre Chiapas en LaLupa.mx:
y es una de mis favoritas, ahí verás a los protagonistas de esta sección así como otras especies maravillosas.

Cuevero de Nava ( Hylorchilus navai )
El Cuevero de Nava es un ave pequeña y escurridiza, de plumaje predominantemente marrón con tonalidades más pálidas en el vientre y un patrón facial discreto. Su pico es delgado y ligeramente curvado. Aligual que el cuevero de Sumichrast, es una especie sigilosa y difícil de ver en su hábitat rocoso.
Esta especie tiene una distribución geográfica muy pequeña en puntos específicos de Oaxaca, Veracruz y Chiapas en bosques húmedos de montaña y bosques tropicales, asociado a formaciones rocosas.
Su dieta se compone principalmente de insectos y otros pequeños invertebrados extrae activamente entre las rocas,con su pico especializado.
El único avistamiento que he tenido de este cuevero, fue en la Reserva el Ocote y la verdad fue muy afortunado, puesto que íbamos en tránsito habiendo salido de madrugada de la CDMX y llegaríamos a dormir a Arriaga, Chiapas, así que pasamos por el Ocote ya con poca luz de tarde y con el tiempo restringido, pero la capacidad de localización de mi hijo Miguel Ángel nos permitió escucharlo cantar y después verlo, aunque de forma limitada, ya que no abandonaba completamente las cuevas rocosas en que vive. A pesar de todo, lo pudimos identificar de forma inequívoca e incluso pude captar unas pocas imágenes, que no fueron las mejores, pero todo un logro, por la timidez del ave y por la muy escasa luz en condiciones de poco contraste también.

Colorín Azulrosa ( Passerina rositae )
El Colorín Azulrosa es un ave pequeña y espectacular, especialmente el macho. Su cabeza y espalda son de un azul intenso, mientras que el pecho y el vientre son de un rosa brillante, creando un contraste único y hermoso. Las hembras son más discretas, con tonos marrones y amarillentos.
Su distribución está restringida a la vertiente del Pacífico en Oaxaca y Chiapas. Habita principalmente en bosques tropicales caducifolios, matorrales espinosos y áreas arbustivas.
Se alimenta de semillas de pastos y otras plantas herbáceas, así como de brotes y pequeños frutos. También complementa su alimentación con insectos y larvas, especialmente durante la temporada reproductiva.
El Colorín Azulrosa es un ave migratoria altitudinal, lo que significa que se mueve entre diferentes altitudes según la temporada, buscando alimento y condiciones climáticas favorables.
El lugar por excelencia para verlo, es la Reserva la Sepultura, que incluye el Cerro del mismo nombre y cuyas laderas son casi una garantía para encontrarlo, porque no es un ave que se esconda. Simplemente te orillas al acotamiento de la carretera, bajas y buscas en los árboles, donde muy probablemente puedas distinguirlo, comiendo tranquilamente las pequeñas frutas que le encantan. Así fue como pude captarlo en la foto que te comparto a continuación.

Yucatán
Matraca Yucateca ( Campylorhynchus yucatanicus )
Es una matraca de tamaño mediano con un plumaje predominantemente grisáceo y un patrón finamente barrado en el vientre y los flancos. Es un ave robusta, muy arraigada en su hábitat costero.
Es endémica de la Península de Yucatán. Habita en matorrales costeros, vegetación de dunas y manglares, siempre cerca del mar.
Su dieta se compone principalmente de insectos y otros invertebrados que halla en el suelo arenoso o entre la vegetación baja y densa de las dunas. También puede consumir pequeños frutos y semillas que encuentra en su hábitat.
Tengo un solo avistamiento de esta valiosa especie, en un sendero ejidal paralelo a la costa norte de Yucatán, muy cerca de los increíbles parajes de Las Coloradas y Ría Lagartos, famosos porque ahí pueden verse normalmente numerosas parvadas del flamenco americano (no “flamingo”, por favor). Como hemos dicho, las matracas a veces andan en parejas o grupos y la foto que te comparto enseguida me gusta mucho porque me parece que las dos matracas interactuando evocan una coreografía… aunque la realidad sea que tal vez estaban peleando. Resultó ser la mejor imagen que tengo de la especie.

Cozumel
¡Ah qué lugar tan hermoso es Cozumel! El aislamiento que provoca que sea una isla ha favorecido la evolución de especies endémicas en este pequeño paraíso. Curiosamente, uno de los lugares más interesantes para pajarear en Cozumel, es el Planetario Cha’an Ka’an, cuyo nombre significa “observar o disfrutar el cielo” en maya, lo cual es muy apropiado. Pero aparte de los astros, en sus jardines se disfrutan las aves y la prueba de ello es que las dos especies endémicas que te presentaré, las pude ver en el Planetario.
Antes de pasar a hablarte de ellas, te comento que por ser prácticamente el punto más oriental de México, hay algunas especies caribeñas que se encuentran en Cozumel y que son avistamientos muy raros, o de plano no pueden verse en el resto del país, como es la paloma corona blanca, común en las Antillas y que también encontramos en el Planetario.
Vireo de Cozumel ( Vireo bairdi )
Es un vireo pequeño, con un plumaje en tonos oliváceos en el dorso y blanquecinos en el vientre, con un anillo ocular blanco incompleto. Tiene un pico relativamente robusto para su tamaño.
Es endémico de la Isla de Cozumel y se encuentra exclusivamente en los ecosistemas forestales de la isla. Habita en bosques, matorrales costeros y en ocasiones, en jardines (como el del Planetario) y zonas arboladas dentro de la isla.
Su dieta se compone principalmente de insectos y otros invertebrados que busca activamente entre el follaje de árboles y arbustos.
Cuando lo vi saltando en el follaje en los jardines del planetario, me encantó y me subió la adrenalina a tope, sin embargo en mi primer intento por fotografiarlo, no fui lo suficientemente rápido para encuadrar y enfocar bien, así que las fotos resultaron muy deficientes, apenas para el registro de identificación. En la observación y fotografía de aves, no siempre hay “revanchas” y a veces tienes que quedarte conforme con ésa, que fue la mejor foto en su momento. Pero este vireo sí me ofreció una segunda oportunidad y fue en un lugar con mejor iluminación y un fondo oscuro muy propicio, que finalmente me permitió hacer una mejor toma con la que quedé muy satisfecho.

Esmeralda de Cozumel ( Cynanthus forficatus )
Es un pequeño colibrí endémico, distinguible por su plumaje iridiscente. Los machos exhiben un vibrante color verde esmeralda en la cabeza y el cuerpo, con la cola bifurcada de color oscuro. Las hembras son más opacas, con tonos verdosos y grises, y la cola menos bifurcada. Son increíblemente rápidas y difíciles de seguir con la vista… y por supuesto, de fotografiar.
Esta hermosa especie solo habita en la Isla de Cozumel. Se encuentra en bosques, matorrales costeros y jardines con abundancia de flores. Su existencia está ligada a la salud de los ecosistemas de la isla.
Como la mayoría de los colibríes, se alimenta principalmente del néctar de diversas flores y complementa su dieta con pequeños insectos y arañas.
La Esmeralda de Cozumel también es una joya en mi colección de aves endémicas, puesto que he tenido un solo avistamiento y una sola oportunidad de fotografiarla. Por supuesto que no es la mejor foto, pero es la mía.

Bueno, pues hemos llegado al final de este recorrido y traemos a cuestas unos mil 600 kilómetros. Creo que nos hemos ganado unos momentos de descanso y de asimilación de todas las vivencias que nos dejó el viaje.
Cuando hice mi plan inicial y mi selección de imágenes para distribuirlas con cierta lógica en una serie de crónicas sobre aves endémicas, pensé que no iba a tener la descarga emotiva que he experimentado en otros escritos más narrativos que han tenido una secuencia cronológica de anécdotas. Sin embargo, con esta entrega he vuelto a vivir grandes momentos a través de fotos muy memorables y valiosas para mí. Fui haciendo conciencia de ello en el proceso de ir construyendo el escrito, que no fue la colección enciclopédica de fichas de aves que pudo ser, sino una experiencia entrañable que disfruto compartir contigo, como es mi costumbre.
Agradezco mucho tu compañía a través de la lectura. Me motiva mucho que habiendo una infinidad de opciones para tu tiempo, hayas decidido dedicar un buen rato a leerme y a ver mis imágenes. Espero que nos encontremos próximamente en la siguiente entrega de la serie.
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A Ojo de Pájaro – Gerardo Aguilar Archivos – La Lupa


