El sábado, México perdió 6-0.
Colombia nos metió cuatro goles.
Argentina, dos.
Fue doloroso y, lo peor, las dos derrotas eran de esperarse.
Quizá en el caso de la selección sub-20 había algo de esperanza: el recuerdo de las selecciones juveniles alzando el oro, pero… perdimos contra Argentina que es como… perder contra Argentina (hay veces que el símil se queda corto). Son jugadores con hambre —los argentinos—, con orgullo. Así también los colombianos, los uruguayos y los ticos que en el mundial 2014, cumpliendo con su cuarta participación en una justa mundialista, llegaron más lejos que la selección tricolor.
Los jugadores mexicanos tienen la barriga llena.
“Hablan mucho”, dicen los periódicos que dijo James Rodríguez tras el juego contra México. Panzones y habladores. Mala combinación.
¿Se puede enseñar el hambre?
¿Se le puede enseñar a un futbolista a añorar algo que no es sólo un buen salario o llegar a un equipo de la élite mexicana? ¿Se le puede enseñar el orgullo?
Parece que no y quizá la razón es muy sencilla: no hay maestros.
Tras el mundial de Qatar, México inició un tristísimo ciclo (en el que se despidió a Diego Cocca, Jaime Lozano y a Juan Carlos Rodríguez) y los dueños del futbol mexicano llamaron, por tercera vez, al “único” maestro que tenemos, Javier Aguirre. Es un personaje cómodo: sabe responderle a la prensa y con eso los directivos descansan, no tienen que temblar cada vez que su técnico se para ante los micrófonos.
Javier Aguirre es un buen escudo, pero sólo ocupará su puesto hasta el mundial 2026, después se marchará y cuando se vaya nos daremos cuenta de que estaba cubriendo un inmenso agujero: no una grieta, un vacío. El vacío del futbol mexicano del que se alimentan directivos, prensa, futbolistas, televisoras, casas de apuestas… Cuánta gente vive del futbol mexicano y este no es más que una fachada.
El sábado Javier Aguirre salió a dar su conferencia post partido y no pudo ocultar lo que se vio ante los colombianos: somos una selección de cartón.
Hablamos mucho.
No tenemos hambre.
Y, en consecuencia, nos meten en un mismo día seis goles y nosotros no anotamos uno.
Faltan 8 meses para el mundial.
En diciembre se cumplirán tres años del mundial en Qatar donde México “celebró” una de sus peores actuaciones mundialistas: sólo anotó dos goles y no pasó de la fase de grupos.
¿Puede haber algo más vergonzoso que la sensación de no haber progresado en tres años?
Sí, la de haber retrocedido.
Ante el cuarto gol de Colombia, el portero de la selección se dejó caer en el piso, abatido, y el capitán, el más experimentado defensa central de ese día, que persiguió inocuamente al goleador colombiano, al ver entrar el balón en la red, dio un brinco y golpeó el aire humillado, impotente…
Esa imagen es el retrato de la selección a ocho meses de inaugurar el mundial en el Estadio Azteca.
El sábado… México perdió 6-0.
AQUÍ PUEDES LEER MÁS “POEMAS DE GOL”, LA COLUMNA DE RODRIGO MONTERA PARA LALUPA.MX
https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/rodrigo-montera-literatura-f-c


