Lo que está ocurriendo en la capital del Estado Islámico de Irán se ha convertido en noticia mundial. El 20 de noviembre pasado, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, planteó la necesidad de trasladar la capital del país de Teherán, en el sureste de la nación, a la región costera de Makrán, un recorrido de más de mil kilómetros, a causa de la grave crisis hídrica que enfrenta:
“El presidente detalló que transportar cada metro cúbico de agua desde el Golfo Pérsico tiene un costo cercano a quinientos mil tomanes (11.5 dólares). A raíz de este contexto, Pezeshkian cuestionó la viabilidad de sostener ese gasto para garantizar el suministro hídrico y enfatizó la urgente necesidad de diseñar un plan científico e integral para el futuro del país”1.

La razón de la crisis hídrica de Teherán no es solamente económica. Las autoridades iraníes llevan años realizando acciones absurdas y corruptas que han generado la crisis actual. En primer lugar, construyeron demasiadas presas en la región y encaminaron las aguas hacia la industria; en segundo lugar, priorizaron el desarrollo de sus armas nucleares en vez de mejorar el bienestar de su pueblo; en tercero, acallaron las voces críticas que intentaron alertar de la crisis que se anunciaba decretándolos como “enemigos de la revolución”. Los fieles a la dictadura de los ayatolas ahora rezan ante los ríos secos y las presas vacías para que su Dios permita volver al preciado líquido, que ni la siembra de nubes acerca.
El día cero respecto al agua, es decir, el momento en el cual es insostenible la vida de una región a causa de la falta del líquido vital, se encuentra a las puertas de Teherán y amenaza con convertirla en la segunda capital de la tierra amenazada por tal fenómeno —la primera, no lo olvidemos, fue Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, la cual fue obligada, entre 2015 y 2018, a racionar el agua de sus habitantes a los apenas suficientes 50 litros per cápita, entre otras medidas extremas2.
Es por todo ello que el presidente Pezeshkian sostuvo que la capital iraní debe mudarse a Makrán, a más de mil kilómetros de distancia. Pero tal no es una empresa sencilla. Teherán no sólo alberga historia y lugares icónicos, ¡es también el hogar de casi 15 millones de personas!

¿Cómo trasladar tal cantidad de gente? Proponer algo no es hacerlo, implica construir la infraestructura, convencer a la población y trasladarla de manera ordenada. Será también necesario controlar —es decir, reprimir— a la disidencia, que ya empieza a oponerse al proyecto y exige que el gobierno les devuelva su agua, lo cual no carece de razón pues este, inconsciente o corrupto, la entregó a la agroindustria. En los próximos meses —o años— sabremos lo que ocurrirá con Teherán, pues la llegada del fenómeno de El Niño en el 2026 sólo agravará la sequía y amenaza con hacer estallar una crisis socioambiental de dimensiones incalculables en la región.
Pero tan grave situación no es exclusiva de las naciones áridas de la Tierra, varias ciudades mexicanas ya sufren de estrés hídrico y, sin embargo, siguen creciendo como si no fuese a pasar nada. Y no son pocas: la Ciudad de México (CDMX), Querétaro, Monterrey, Tijuana, Mexicali, Guanajuato, Guadalajara, forman parte de una larga lista, pues el 30 % de las aguas subterráneas del país están sobreexplotadas.
En el Foro Nacional del Agua 2024 realizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de México, el ingeniero Arturo Palma sostuvo que: “[en México] son ya 11 las regiones en situación de estrés hídrico alarmante”. “[…] mientras en 1950 el promedio de agua disponible por habitante era de 18,000 metros cúbicos al año, hoy en día esa cifra ha caído drásticamente a poco más de 3,500. Algunas regiones, como la Ciudad de México, cuentan con apenas 140 metros cúbicos por habitante, una cifra muy por debajo del umbral de los 1,000 metros cúbicos que la ONU establece como mínimo para una vida digna”3.
De la misma manera que Teherán, la CDMX, tal y como sostuvo desde 1990 Exequiel Ezcurra (De las chinampas a la megalópolis, México: FCE), ha tenido un crecimiento exagerado y, sobre todo, sin límites.

La sobreexplotación de los acuíferos ha generado un fenómeno que también hermana a la CDMX y a Teherán: la subsidencia del suelo. El investigador del Instituto de Geología de la UNAM Sergio Ramírez, luego de sostener que la CDMX se hunde entre 15 y 30 centímetros en promedio por año, lo expresa claramente: “La densidad poblacional en la metrópoli que provoca una “irracional” extracción de agua de pozos subterráneos, sumado al peso de las construcciones, hacen que la compactación arcillosa y volcánica del suelo haya llegado al límite de su capacidad, lo que provoca una subsidencia (hundimiento gradual del terreno) que alcanza hasta 40 centímetros anuales en algunas colonias de la ciudad”4.
En los años recientes, la burbuja inmobiliaria de la CDMX le permitió crecer de manera imparable bajo el cobijo de autoridades inconscientes y corruptas, ocasionando la sobreexplotación del acuífero propio, así como el de las regiones cercanas, lo cual está produciendo, como en Teherán, la subducción del suelo (el ingeniero Pablo Viadas informó recientemente que la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la CDMX indicó la existencia de 376 grietas graves en la capital5).

La CDMX se encamina en la misma dirección de Teherán y las autoridades parecen incapaces de tomar las medidas necesarias para evitarlo. Según la geóloga Wendy Rodríguez, también de la UNAM, hemos alcanzado el punto de no retorno respecto al fenómeno: “Ya no hay forma de parar este proceso”, y “pueden pasar dos cosas: que los gobiernos y la población se adapten, lo que aumentaría los grados de marginación; o que se produzcan desplazamientos forzosos a otras zonas del país”6.
El día cero de la CDMX puede ocurrir ¡en apenas 10 o 20 años! Es realmente urgente tomar medidas para detener la sobreexplotación del acuífero, así como desplazar ordenadamente a los pobladores, no sólo de la CDMX, sino de casi todas las grandes ciudades de la nación, generando desarrollo y oportunidades en otras regiones, trasladando las instituciones de gobierno, así como las empresas productivas y de servicios.
¿Tendrán nuestras autoridades en su agenda el problema hídrico de la nación o tenemos que esperar a que estalle la crisis, como ha ocurrido en Teherán, para que se tomen las medidas pertinentes?
Cuernavaca, Morelos, 27 de diciembre de 2025.
*Luis Tamayo Pérez es catedrático en la Facultad de Psicología de la UAEM y Antonio Sarmiento Galán es investigador en la Unidad Cuernavaca del Instituto de Matemáticas de la UNAM.
- https://www.infobae.com/america/mundo/2025/11/20/el-presidente-de-iran-planteo-mover-la-capital-a-makran-por-la-severa-sequia-en-teheran/ ↩︎
- https://education-nationalgeographic-org.translate.goog/resource/why-cape-town-running-out-water-and-whos-next/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc&_x_tr_hist=true ↩︎
- https://www.eleconomista.com.mx/politica/reportan-11-regiones-mexico-encuentran-estres-hidrico-20241010-729627.html ↩︎
- https://forbes.com.mx/la-ciudad-de-mexico-se-hunde-entre-10-y-30-centimetros-al-ano-alertan-cientificos/ ↩︎
- https://youtu.be/ZNU5PQHouw0?si=ifkcWHKX72JX-u3P ↩︎
- https://forbes.com.mx/la-ciudad-de-mexico-se-hunde-entre-10-y-30-centimetros-al-ano-alertan-cientificos/ ↩︎
AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “ECOSOFÍA”, LA COLUMNA DE LUIS TAMAYO PARA LALUPA.MX
https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/luis-tamayo-perez-ecosofia



This is very interesting, You’re a very skilled blogger. I have joined your feed and look forward to seeking more of your magnificent post. Also, I have shared your site in my social networks!