Es difícil definir un símbolo, es más fácil identificarlo y decir: “Qué simbólico es esto”.
México constantemente arroja símbolos. Muchos de ellos son fruto del caos en el que vivimos.
Tenemos símbolos para derrochar…, aunque estos no reflejen exactamente lo mejor de nuestra cultura.
Qué simbólico es que a poco más de un mes de jugarse el partido de reapertura del Estadio Azteca —contra Portugal— y a cuatro meses del partido inaugural del Mundial, las obras en el coloso de Santa Úrsula todavía se aprecien a escala de grises
Todos hemos tenido una obra en casa. Todos podemos deducir por la cantidad de polvo sobre los muebles, por el ambiente gris que se adueña de nuestro entorno y por el ritmo de los trabajadores, qué tan cerca está o no de terminar la obra. Los avances se sienten. Y los retrasos también.
Imaginen que un amigo los visita durante las remodelaciones y ustedes comentan: “Dice el maestro albañil que pasado mañana ya queda”. Su amigo podrá ver el sitio —esa voluntaria zona de guerra— y pensar: “Te están tomando el pelo, cuate”.
Imagino a los periodistas de Portugal y a los miembros de su federación viendo fotos de cómo van las obras del mítico estadio mexicano y pensar: “Eles estão nos enganando”.
El presidente ejecutivo de la Federación Mexicana de Futbol dijo el martes 17 de febrero: “En cualquier proyecto de construcción siempre existen riesgos, pero sentimos (sí, el sentimiento es su parámetro sobre una cuestión arquitectónica, de ingeniería, de precisión) que es un riesgo controlado”.
Quizá ese sea el problema: que en México —y aquí retorna lo simbólico— vivimos y apostamos por los riesgos controlados.
¿Controlados por quién? Por la mano de dios, la suerte, la Virgen, nuestra madre o una mejor respuesta: “¡Sepa!”.
El presidente de la Federación dice: “Sentimos que es un riesgo controlado”.
¿Puede el lector imaginarse esa respuesta en otros campos de la vida mexicana?
En mi caso lo hago en la voz de Javier Aguirre ante la incertidumbre de si la selección hará un buen papel en el mundial: “Es un riesgo controlado”.
¿Pero cómo, Javier, si apenas ganan, si apenas anotan goles; si el capitán de la selección acaba de ser sometido a una cirugía de tobillo; si esta la selección tiene 99% de suplentes y 1% de titulares?
Vivir en México: un riesgo controlado.
¿Controlado por quién?
Sepa…
Pero ahí vamos…
Ahí la llevamos…
Sentimos el riesgo y creemos tenerlo bajo control; no nos pidan más garantía que esa.
Hace aproximadamente 10 años se asignó la sede del Mundial 2026. Hace diez años (redondeamos) se conocía la fecha inaugural que, orgullosamente, sería en el Estadio Azteca…
Hace cuatro años México tuvo su peor participación en un mundial…
Qué simbólico es que… a cuatro meses de la inauguración del Mundial 2026, México y su selección más que una obra definida y a color, parezcan una obra aún en construcción.
Tiempo tuvimos para evitar esta sensación de riesgo.
AQUÍ PUEDES OTRAS ENTREGAS DE “POEMA DE GOL”
https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/rodrigo-montera-literatura-f-c


