Susi Di
Durante la pandemia mundial de Coronavirus,
la señorita Susana Distancia, heroína virtual, estuvotrabajando en México para evitar contagios y cuidar
que las personas mantuviéramos metro y medio de
distancia entre nosotras.
¡A su salud!
Juan extendió sus manos hacia Pedro. Pedro, las suyas hacia Juan. Se tocaron la punta de los dedos temblando, sonrieron bajo el tapabocas y, mirándose con ojos húmedos, se tomaron con violencia por las muñecas y se atrajeron con la fuerza de un anhelo largamente contenido… Fue entonces que Susi Di, desempleada y furiosa, se alejó.
Salmo silencioso
Ten la sal y el perfume.
Ahora di: ¿Puedo ser tu confidente triste, tu acompañante maligna cuando te sientas un imbécil?
¿Puedo tocarte con el pensamiento los ojos, las manos… esas manos que aún tiemblan tras la juerga de anoche, de antenoche, y de sus madrugadas frías?
¿Puedo?
Ten la sal, amado enemigo… shhh, está bien, déjame tocar además tu mejilla barbada… déjame querido y calla. Es sólo un viejo sortilegio inofensivo para visitarte del único modo seguro para mí: cuando a la distancia, duermes.
Me apena que no sabré jamás si he hecho bien mi oficio de maga, ni si acaso en alguna de las noches en las que lo practico he logrado llegar a tiempo… a tus sueños, contigo.
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Hay valientes que viven sin banderas, alardes ni permisos; brincan fronteras, cansados, de las trincheras, en batalla diaria, silente, no sé si pérdida… bajo cubrebocas o invocando conjuros, sin medalla ni gloria. Señalados, despreciados, incomprendidos van por su victoria.
del primer texto:es difícil el aislamiento.A la menor provocación rompes las reglas.En cuanto al salmo me faltó el perfume.Para què tanta vigilancia.
Resulta que Susana Distancia como se llama de verdad, fue un personaje por casi todos aclamada y respetada aún cuando de verdad pocos la procuramos y sin embargo ahí está con su capa de valiente, lo siento, yo también dejé de atender sus sabios consejos aunque hoy día la procuraría sin más, varios ejemplos de personas que ya no están nos sugieren o me sugieren atenderla de buena gana y seguir en mi cobardía intransigente, seguir con Susana cueste lo que cueste.
Guardar la Sana distancia fue una consigna que atendimos en su momento en general sòlo con extraños, no con los “nuestros” y que hoy parece haberse olvidado por completo.
Fue una época terrible para las personas que convivían juntas en un departamento y que no podían dejar a un lado sus actividades para ganarse el sustento de cada día. Para los niños que tenían que quedarse en casa con tapabocas y con el miedo constante.
Fue una época difícil. Gracias Paty tu texto me hizo recordar.
1.- Aún hoy nos seguimos enfermando por tocarnos, ¿no será que ya estamos enfermos desde siempre…?, hoy estoy enfermo por abrazar a una bella mujer…😱😲😲
2.- No meterse en la vida de los demás es genial, menos en sus sueños, eso es muy atrevido y de poco respeto, aunque me esté muriendo por verla…
Un tiempo trágico para la humanidad. Aprendimos a ser compasivos desde la distancia. La alternativa: arriesgarnos al contagio nosotros mismos y a nuestros seres queridos, y morir en soledad. ¡Estoy agradecido por nuestros equipos de primera respuesta, y médicos,
Los héroes anónimos, personas que realizan contribuciones significativas, lleva a cabo actos valerosos o presta un servicio valioso sin recibir reconocimiento, aplausos ni fama.