Autoría de 5:32 pm #Opinión, Luis Tamayo Pérez - Ecosofía • One Comment

Para sobrevivir: ¡a electrificar todo! (II y última) – Luis Tamayo Pérez y Antonio Sarmiento Galán

La guerra de Israel y los EEUU contra Irán no ha constituido victoria alguna, como sostienen los líderes de uno y otro bando. No solo ha dejado a la nación persa en ruinas e intocada su dictadura teocrática, ha asesinado a miles de personas, entre iraníes, libaneses, israelitas y estadounidenses. Además, ha logrado que los iraníes se apropien del Estrecho de Ormuz, un canal marítimo por el que pasa más de una quinta parte de todo el petróleo y el gas que consume la humanidad. La producción mundial de infinidad de subproductos, entre los que se encuentran gasolinas, fertilizantes y semiconductores, se encuentra en grave riesgo.

Es por ello que, en días pasados, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas informó que la guerra de aniquilación establecida por Trump y Netanyahu contra el pueblo persa generará una hambruna mundial.[1]

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Un Atila moderno

No tiene por qué extrañarnos que la amenaza genocida de Donald Trump —nos referimos a su afirmación del 7 de abril pasado: “A whole civilisation will die tonight, never be brought back again (Toda una civilización morirá esta noche, y jamás volverá)[2]— termine afectando a la humanidad toda.

La necedad y egoísmo de la posición de los mandatarios estadounidense e israelita simplemente revela la falta de humanidad de buena parte de sus pueblos, uno por sentirse el “Capitán América” que tiene que imponer “el bien, la libertad y la democracia” —es decir su ideología— por toda la tierra y el otro por considerar que forma parte del “pueblo elegido de Dios” y con el derecho a apropiarse por la fuerza bruta de toda una región que, siglos atrás, sus ancestros fueron forzados a abandonar tal y como sostiene su Biblia.

La postura autoritaria de Trump y Netanyahu choca con su espejo perfecto: la ideología chíita de Iran y sus aliados, esa Ley islámica (Sharia) que sobaja a sus mujeres y homosexuales, así como anula la libertad de prensa y pensamiento. Como Trump y Netanyahu, Jameini y sus aliados tampoco se tientan el corazón ni se detienen a pensar en cómo sus actos retaliativos pueden afectar a los más pobres de la tierra —los cuales son siempre los que, al final, pagan los platos rotos.

Esta grave situación se incrementa por la recientemente revelada crisis de la producción de hidrocarburos de esquisto.

La crisis de la rentabilidad energética[3]

La ​​evidencia empírica es inequívoca: la rentabilidad energética de los combustibles fósiles está disminuyendo. El retorno energético de la inversión (EROI) de los mismos —el cociente de la energía extraída entre la energía invertida en su extracción— disminuye. El EROI global de los combustibles fósiles alcanzó su punto máximo alrededor de la década de 1960, con una relación aproximada de 44:1, y desde entonces se ha reducido aproximadamente a la mitad[4]. Un estudio de 2019 publicado en Nature Energy reveló que, al medirse en el punto de consumo final de energía, en lugar de en la boca del pozo, el EROI de los combustibles fósiles es aproximadamente de 6:1 y sigue disminuyendo[5]. Dicho en términos latos, en 1960 por cada peso invertido en la producción petrolera se obtenían 44, mientras que en 2019 sólo se obtienen 6. La disminución del EROI se traduce en una creciente inestabilidad sistémica, conflictos globales y un mayor riesgo de colapso de los Estados[6]. Para 2030, se proyecta que la industria petrolera mundial consumirá aproximadamente el 25 % de la energía que produce simplemente para mantener la producción; y para 2050, esta cifra se acercará al 50 %[7].

El sistema de combustibles fósiles consume una proporción cada vez mayor de su propia producción para seguir funcionando. En contraste, la energía solar fotovoltaica, la eólica y la hidroeléctrica ahora ofrecen una tasa de retorno de 10:1 en el punto de uso bajo límites metodológicos consistentes, mientras que el petróleo se sitúa notablemente por debajo de ese umbral[8], es decir, que si ahora sólo nos inetersara la ganancia monetaria, tenemos que la energía de fuentes renovables ya es más rentable que la de combustibles fósiles; a ello deberíamos añadir la ausencia de daños a los ecosistemas.

El auge del petróleo de esquisto de los EEUU ha terminado

Estados Unidos ha sido el principal productor mundial de petróleo de esquisto durante la última década. Entre 2015 y 2024, su producción representó el 90 % del aumento de la oferta mundial de petróleo, gracias al auge del petróleo de esquisto, que elevó la producción estadounidense en más de 8 millones de barriles diarios (mbd), superando los 20 mbd (AIE, 2025a). Esta era está llegando a su fin.

La Administración de Información Energética de los EEUU (EIA)[9] pronostica que la producción de crudo estadounidense promediará 13.5 mbd en 2026, aproximadamente 100,000 bd menos que en 2025, lo que marca el primer descenso sostenido tras cuatro años consecutivos de aumento de la producción (EIA, 2025). El informe Perspectivas Energéticas a Corto Plazo de la EIA de junio de 2025 fue más explícito: se proyecta que la producción de crudo estadounidense disminuya de un récord de 13.5 millones de barriles diarios en el segundo trimestre de 2025 a aproximadamente 13.3 millones de barriles diarios para finales de 2026. El número de plataformas de perforación activas ha caído a 442, el nivel más bajo desde noviembre de 2021, con una disminución del 12 % interanual en las plataformas de la Cuenca Pérmica. Los operadores de esquisto, incluida Diamondback Energy, han declarado públicamente que la producción ya ha alcanzado su punto máximo. El informe Perspectivas Energéticas a Corto Plazo de la EIA de marzo de 2026 reconoce que los picos más altos en los precios del petróleo, provocados por el conflicto, permitirán que la producción de crudo aumente a 13.8 millones de barriles diarios en 2027.

Este patrón no se limita a Estados Unidos. Un nuevo estudio de la EIA, titulado «Las implicaciones de las tasas de declive de los yacimientos de petróleo y gas», revela que casi el 90 % de la inversión anual en exploración y producción de petróleo y gas desde 2019 se ha destinado a compensar la caída de la producción en lugar de satisfacer el crecimiento de la demanda[10]. Si se detuviera la inversión en petróleo de esquisto y gas de baja permeabilidad, la producción disminuiría en más del 35 % en 12 meses. Según las tasas de declive natural, la EIA concluye que las economías avanzadas se enfrentarían a una caída del 65 % en la producción durante la próxima década, con una creciente concentración de la oferta en un pequeño número de productores de Oriente Medio y Rusia, precisamente los productores que se encuentran en el centro de la actual crisis geopolítica

Las implicaciones para los responsables políticos del Reino Unido y Europa son alarmantes. El mundo está entrando en una fase estructural en la que la base de suministro de combustibles fósiles se contrae en términos de energía neta; el conflicto militar por las reservas concentradas de combustibles fósiles restantes se intensifica; y los costos, los precios, la volatilidad y la inestabilidad sistémica asociados a la dependencia de los combustibles fósiles aumentarán, posiblemente de forma acelerada. Cada una de las respuestas convencionales a la crisis actual debe evaluarse en este contexto.

La EIA estima que la OPEP posee 5.3 millones de barriles diarios de capacidad ociosa, de los cuales 3.1 mbd corresponden a Arabia Saudita, 1.1 mbd a los Emiratos Árabes Unidos, 0.6 mbd a Irak y 0.4 mbd a Kuwait. 

Los cuatro productores exportan a través del estrecho de Ormuz, que Irán ha cerrado de facto. La capacidad ociosa existe en teoría, pero está físicamente inmovilizada tras el control fronterizo. 

Mientras tanto, los productores de petróleo no pertenecientes a la OPEP (EE UU, Brasil, Canadá y Guyana) están alcanzando su producción máxima o ralentizando su ritmo. La AIE proyecta que el crecimiento de la capacidad de los países fuera de la OPEP se contraerá después de 2029, a medida que disminuya la cartera de nuevos proyectos.

Conclusiones

En conclusión, a los ciudadanos no nos toca sino alejarnos de las mafias de la producción petrolera y de los políticos mafiosos y genocidas que las promueven. No podemos sino intentar sobrevivir a sus conflictos y la única manera que tenemos es la de electrificar todo lo que esté a nuestro alcance.

Este es el momento para cambiar nuestro auto de gasolina y comprar uno eléctrico, así como instar a nuestro gobierno a que deje de subsidiar los combustibles fósiles e instale masivamente electrolineras por todo el país.

Necesitamos también que la energía que genere el país ya no sea con gas o petróleo sino con fuentes renovables: eólica, solar, maremotriz, todo ello en redes eléctricas inteligentes (Smarts Grids) y regionales.

Necesitamos que las familias y gobiernos instalen sistemas eficientes de recolección de agua de lluvia, pues tal será la única manera de defenderse de la crisis hídrica que también se acerca.

Finalmente, tenemos que volver a recordar las diversas maneras de producir nuestros alimentos en invernaderos y huertos de traspatio, sean familiares o comunitarios, pues la interrupción de las cadenas de suministro de fertilizantes amenaza con encarecer desmesuradamente la producción alimentaria mundial.

En un mundo donde líderes enloquecidos se revuelcan por el control e imposición de sus ideologías no nos queda sino alejarnos lo más posible y prepararnos para el escenario de supervivencia. Por nuestro bien.

Cuernavaca, Morelos, 12 de abril de 2026.


Luis Tamayo Pérez es catedrático de la FP, UAEM.

Antonio Sarmiento Galán es investigador de la Unidad Cuernavaca del Instituto de Matemáticas de la UNAM.

[1] ONU (17.03.2026). Guerra en Oriente medio: el espectro del hambre planea sobre millones de personas en el mundo: https://news.un.org/es/story/2026/03/1541250

[2] Reuters (7.04.2026). Trump says A whole civilisation will die tonight if Iran does not make a deal:  https://www.reuters.com/world/middle-east/trump-says-a-whole-civilization-will-die-tonight-if-iran-does-not-make-deal-2026-04-07/

[3] Electrified Sovereignty as Solution to Iran War Energy Shock, 2026.  N. Ahmed, D. Desai, S. Dixson-Decleve, V. I. Lopez Mayor, G. Reid. https://earth4all.life/wp-content/uploads/2026/04/The-Iran-War-Energy-Shock.pdf

[4] Court y Fizaine, 2017: https://ideas.repec.org/a/eee/ecolec/v138y2017icp145-159.html

[5] Brockway et al., 2019: https://www.nature.com/articles/s41560-019-0425-z

[6] Ahmed, Nafeez Mosaddeq. (2017).  Failing States, Collapsing Systems: Biophysical Triggers of Political Violence. Cham, Switzerland: Springer.

[7] Delannoy et al., 2021: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0306261921011673

[8] Murphy et al., 2022: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34623696/

[9] https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=66844

[10 AIE, World Energy Outlook (2025): https://www.iea.org/reports/world-energy-outlook-2025

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Last modified: 12 abril, 2026
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