NOTA Y FOTOS: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX
Querétaro, Qro., 8 de marzo de 2024.- Sobrevivientes de violencia, mujeres embarazadas, madres de familia y niñas participaron en las marchas que se realizaron con motivo del Día Internacional de la Mujer, para exigir que se respete el derecho a una vida libre de violencia.

Las vialidades del Centro Histórico de Querétaro se llenaron de mujeres que exigieron respeto, libertad y vivir sin miedo. Calle tras calle recordaron los nombres de desaparecidas, de las asesinadas, y colocaron fotos de hombres señalados como agresores, deudores alimentarios y presuntos abusadores de niñas y niños.

En pancartas, las mujeres se atrevieron a confesar los delitos de los que fueron víctimas y lloraron ante los gestos de apoyo de las demás. Otras marcharon ofreciendo abrazos a quienes los necesitaran.

Antes de los mensajes políticos, que se dividieron entre Plaza Constitución y Plaza de la Corregidora, a donde llegaron dos marchas distintas, las mujeres exigieron acceso a una vida digna: “por las que ya no están, por las que estamos y por las que vendrán, la lucha sigue”.

Las paredes, banquetas, esculturas, se llenaron de mensajes, denuncias, y nombres como Valentina y Julieta, por señalar a algunas víctimas de feminicidio y otros delitos.

Varias unidades de transporte se colocaron para evitar el paso de la calle Corregidora a Plaza de Armas, pero sirvieron de lienzo para escribir consignas y algunas denuncias.
Hasta el momento en que las mujeres llegaron a las dos plazas, todavía no se tenía un acuerdo sobre la cantidad exacta de participantes, algunos reportaban 5 mil, otros hablaban de más de 10 mil, pero más allá de los números las calles se observaban llenas.

Los mensajes de “quiero ser libre, no valiente”, y “el Estado opresor es un macho violador” se corearon en varias ocasiones, mientras las mujeres avanzaban por las calles.
“Hombro con hombro, unas con otras, nos vamos a liberar”, cantaban en los pequeños descansos que se realizaban a lo largo del trayecto.

En las dos plazas a las que llegaron los dos contingentes, el ambiente era de alegría. Mientras pedían a los hombres respetar los movimientos separatistas y alejarse del lugar, llamaron a hacer ruido juntas, a hacer arte juntas, petición que se recibió con varios gritos de aprobación.
Conforme caía la tarde, se escuchaba la música, los coros y la satisfacción de quienes participaron por primera vez y quienes presumieron que esta fue su tercera, quinta o sexta marcha, para comprometerse a asistir el próximo año.




