HISTORIA Y FOTOS: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX
El 19 de febrero de 2024, Andrea Arredondo estaba en clase de matemáticas. A pesar de ser una estudiante destacada, ese día los cálculos tuvieron que posponerse: al enterarse que había sido seleccionada como parte del programa de movilidad estudiantil “Contigo, Beca Embajadores”, comenzó a llorar y a celebrar con sus compañeros.

“Soy muy cercana con mis papás, siempre les cuento todo. Ese día, de tanta emoción, olvidé darles la noticia. Llegando a mi casa, ellos comenzaron a consolarme pensando que no había sido seleccionada: su cara de sorpresa cuando les dije fue invaluable. Ser becada hace que el esfuerzo que mi familia y yo hemos hecho, en todos mis años de educación, rindiera frutos”

Alumna de la ingeniería en sistemas computacionales en la Universidad Politécnica de Querétaro, Andrea comenzó a interesarse en la tecnología desde la secundaria, cuando un tío la invitaba a trabajar en su cíber café durante los veranos: “Siempre he sido muy autodidacta. Me gusta investigar hasta entender cómo resolver o hacer algo. Incluso con la escuela, siempre me he apoyado en la tecnología”.
Como Andrea, en 2024, otros 337 jóvenes recibieron este apoyo por parte del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro, en colaboración con la Secretaría de Educación. En la generación de ese año, cada beca osciló entre los 45 mil y los 90 mil pesos, cubriendo gastos como matrícula estudiantil, alojamiento, transporte internacional, seguro médico, alimentación e, incluso, útiles y bibliografía. Hoy, más de 700 jóvenes queretanos han sido beneficiados con la “Beca Embajadores”.

La oferta de intercambios es muy variada, superando los 25 programas tanto en universidades e institutos de investigación en países como Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Finlandia, España, Corea del Sur, Polonia, Reino Unido e Italia. Andrea, por ejemplo, realizó su intercambio en la Morehead State University de Kentucky, EE.UU.
“Mi estancia consistió en el desarrollo de un proyecto: diseñamos y ensamblamos un dron y un satélite miniatura, que nos permite medir las señales de la humedad, de la presión, para poder evaluar el clima; ese satélite lo montamos en nuestro dron y, al volarlo, pudimos monitorear el clima”

“No todo fue estar en clases, los encargados de la universidad receptora ―que siempre estuvieron muy al pendiente de nosotros― nos llevaron a un parque de diversiones en Ohio. Fuimos a acampar, también a un lago. Tuvimos la oportunidad de conocer otra cultura y otro idioma; pero, sobre todo, crecimos de manera profesional y personal”
Prueba de ello es que, actualmente, Andrea se encuentra esperando los resultados de otra convocatoria para un intercambio en Colombia, durante 6 meses: “por el momento, eso es en lo único en lo que me enfoco, en quedar y después veré lo que me depara el destino”, comenta ella sin titubear.

Para Georgina Godínez ―estudiante de ingeniería ambiental en la Universidad Tecnológica de Querétaro (UTEQ)― el ser becada por este programa no sólo implicó un triunfo personal y profesional, también el cumplir el sueño de conocer Japón.
“Sabía que era mi oportunidad para cumplir mi sueño. Creo que era algo que me hacía falta para crecer como persona. Desde muy pequeña había tenido ganas de ir a Japón, porque me encanta su cultura. Además, siempre me había intrigado la conexión que tienen entre el desarrollo económico y el respeto al medio ambiente. Por eso era mi sueño visitar Japón”

“El día que recibí los resultados de la convocatoria no me lo podía creer. Leí mi nombre varias veces para estar segura. Cuando le dije a mis papás, les pregunté ¿qué van a querer que les traiga de Japón? Nos emocionamos muchísimo, nos abrazamos y nos pusimos a llorar”

Georgina se describe a sí misma como una persona muy sentimental. Por ello, cumplir este sueño logró que algo en su corazón hiciera click: “Durante muchos años, batallé con depresión y el tener este reconocimiento, esta oportunidad me hizo ver la vida de otra forma, de apreciarla y encontrarle sentido”.

“Desde pequeña me gusta mucho la naturaleza, y no es que no me guste la gente… pero siento una cercanía especial con la vida silenciosa. Por eso, desde la primaria sabía que quería estudiar algo relacionado. De hecho, soy técnico en biotecnología y químico ambiental, antes de ser ingeniera ambiental. Me encanta trabajar con ese mundo invisible y silencioso”
Georgina realizó su estancia en el Mirai Innovation Research Institute, un laboratorio de tecnología en Osaka. Durante ese periodo ―junto con un equipo― desarrolló un dispositivo con inteligencia artificial, que distribuye el suministro de agua en un edificio, para mejorar la administración y aprovechamiento del líquido vital.

No es coincidencia que “mirai” en japonés signifique “futuro”. Aunque resulte difícil de creer, este tipo de dispositivos ya forman parte de la infraestructura tecnológica de ciudades como Osaka.
“Osaka es muy bonito, es muy tranquilo y la gente es muy reservada y respetuosa. Una anécdota curiosa que ejemplifica esto es que, en una ocasión fuimos a comer a un restaurante y a la hora y media exacta, nos llevaron la cuenta y nos pidieron amablemente que pagáramos y saliéramos, por respeto a las otras personas que estaban esperando entrar a comer. Allá eso no es mal visto”

“Los fines de semana que eran nuestro tiempo libre, caminábamos mucho, tratábamos de ir a todos lados porque queríamos ver cuánto pudiéramos. Fuimos a Universal Studios Japón, yo fui al acuario de la ciudad, a la zona turística. También fuimos a un karaoke y acabamos saliendo a las 4:00 am. Por supuesto, probamos todo lo que nos pusieron en frente”
Otro alumno destacado que viajó a Japón fue Víctor Luna, estudiante de la ingeniería en entornos virtuales y negocios digitales de la Universidad Tecnológica de Corregidora (UTC). Al igual que Georgina, él realizó su estancia en el instituto Mirai, sin embargo, su interés primordial en la nación nipona era distinto.

“Yo tuve a Japón como primera opción, especialmente porque es uno de los países que más han implementado la inteligencia artificial y otras tecnologías en sus ciudades. Era algo que quería vivir, tenía un gran interés profesional. A diferencia de mucha gente, que es fan del anime o de la cultura japonesa, yo soy fan de la tecnología japonesa”
“Honestamente, no soy conocedor del anime… Pero estando allá me di cuenta de que ese arte refleja mucho de su cultura, de su día a día, sus valores y cosmogonía. Además, pude visitar Universal Studios, el Nintendo World, el parque de Harry Potter y el acuario de Osaka. Hasta pude conocer otra ciudad, Kioto”

“Eso sí, algo que me encanta el béisbol y, hoy por hoy, Shohei Ohtani es una de las mayores figuras de este deporte, al que pude asistir en una ocasión y fue una experiencia increíble”
Incluso cuando Víctor tuvo una experiencia muy completa y recreativa, su estancia en el instituto fue sumamente intensa, con varias noches sin dormir. En su caso, el programa duró únicamente dos semanas y, en ese breve periodo, desarrolló junto con su equipo un sistema de riego con IA que recolectaba datos climáticos, y con base en ellos, podía predecir el horario y cantidad de riego buscando un mejor aprovechamiento.

Hoy, Víctor ya es un ingeniero egresado y se encuentra trabajando en una empresa de telecomunicaciones. Sin embargo, la preparación que obtuvo de la UTC le permite desempeñarse en ámbitos como animación, programación e inteligencia artificial, sin contar varias certificaciones especializadas que obtuvo en su universidad.

“Este es uno de los campos más solicitados en el extranjero. Por eso, desde que regresé de Japón, comencé a tomar clases de chino. Porque creo que será la siguiente potencia mundial, por lo que le estoy apostando a ese país. Espero que entender el chino me ponga en una buena posición en algunos años. Por eso estoy trabajando en ello”

Aun cuando Víctor reconoce las oportunidades que llegan por trabajar con personas de Japón, de China, su corazón se encuentra en Querétaro: “Yo soy originario de Tepic (Nayarit), pero llevo la mitad de mi vida viviendo en Querétaro. Después de todo este tiempo, creo que no cambiaría a Querétaro por nada, no hay igual”
Curiosamente, este también es el caso de Georgina y Andrea que nacieron en la Ciudad de México y el Estado de México, respectivamente. No obstante, han vivido la mayor parte de su vida en Querétaro, se sienten queretanas y, hoy por hoy, atesoran las oportunidades que esta ciudad les ha proporcionado.

Martha Soto, secretaria de Educación del estado de Querétaro, describió este fenómeno de movilidad humana durante la ceremonia de clausura del programa “Contigo, Beca Embajadores” generación 2024:
“La cifra dice que 1 de 4 estudiantes en Querétaro vienen de otros estados, esa es información vieja. En la Secretaría de Educación nos hemos dado cuenta de que, en realidad, es 1 de cada 3 estudiantes. Esto se debe a la seguridad, la calidad educativa y la oferta laboral en el sector productivo en Querétaro, que busca mucho del talento formado dentro del mismo estado”

Por ello, tanto Martha Soto, como Víctor, Andrea y Georgina alientan a los estudiantes, profesores e instituciones de educación superior de Querétaro a aprovechar estas oportunidades, en muchos sentidos, únicas en la vida.
“No sólo representamos a nuestras universidades o a nuestras familias, también la fuerza de los jóvenes queretanos que se atreven, que sueñan y luchan por construir un mundo mejor. A todos nos da miedo en un principio, pero después de haber vivido una experiencia así, me doy cuenta que no había nada qué temer” asegura Andrea.

“Las oportunidades existen y muchas veces es cosa de buscarlas. No se dejen llevar por los malos comentarios, cada persona es sumamente valiosa, crean en ustedes. Por sobre todo, disfruten el camino y trabajen desde el amor, propio y a los demás” concluye Georgina con una sonrisa.




