Autoría de 3:09 pm #Opinión, Armando Mora - El Ardiente Rabo • 2 Comments

El lector ante su propio holocausto – Armando Mora H.


 
 
El lector debe ser responsable de la obra que tiene ante sus ojos, representa el trabajo de miles de personas que han contribuido a su historia; tiene que conservar el libro intacto, colocar una sola mancha, el subrayar o poner anotaciones al calce, lo que está logrando es lesionar el pensamiento de la humanidad.

Un libro cuando da a luz, se le debe dar los cuidados necesarios. El lector debe resguarda el impreso que representa una de las más importantes revoluciones para la comunicación humana.

Diría un olvidado economista que no es la conciencia de los seres humanos lo que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social el que determina su conciencia… Y así en cada una de sus actividades lava determinando. Es entonces el libro y la lectura una actividad que determina, si se selecciona de forma correcta el desarrollar de manera clara para poder interpretar los hechos históricos. Claro en mayor o menor medida dado su grado de aprendizaje.

Pero repasemos un poco el porqué es importante ante los hechos históricos que un libro y su lector tengan la responsabilidad sobre los actos indebidos que se comenten ante el libro que de una u otra manera se va deteriorando el conocimiento, y por tanto, la interpretación de los hechos históricos:

Al abrir un libro el lector debe de antemano ser cauto y no dejarse llevar por quienes aparentan ser “acróbatas de las palabras”, porque se puede tropezar con vedettes que sólo estafan, pero como venden. Si no existe un romance que te lleve a un idilio o a un fracaso, obstinado lector ante el libro, entonces sólo eres sólo un merolico de lecturas.  
Hay quienes por un acto de su lectura tienen una cierta manía de doblar sobre una de la esquina de la hoja de un libro, un pequeño triángulo para dejar en aparente pausa esa su lectura, pero al realizar ese acto de desconocimiento no saben que están maltratando, sin que ya se tenga remedio, a la hechura del libro, porque ya nunca volverá a su estado de impreso solemne, el doblez es una mancha, un deterioro sobre el libro que después de haber pasado por muchos procesos técnicos para llegar a albergar en la hoja aquellas palabras, producto de muchas manos. En fin, es una herida que deja cicatriz.

Otros lectores, aquellos que ya son lectores-críticos, sabedores de todo, pero que, ante la historia de los impresos, les viene valiendo un sorbete, porqueescriben sobre los espacio en blanco que conforman al libro, en sus hojas de guardas, en entre líneas hacen comentarios, reflexiones, acotaciones, perfilan los errores y las erratas, en fin, todas sus opiniones que les sugiere su lectura. Ese hecho sólo expresa un acto de fina flojera y de un asesino empedernido contra los libros. Primero porque en un cuaderno se deben realizar las acotaciones sobre el libro que está leyendo; segundo, al escribir con lápiz o con un bolígrafo sobre una página jamás se borrará y el libro queda devaluado, inasequible, pierde su valor de edición porque jamás se podrán borrar esos garabatos, sin importar su contenido.

Un bibliófilo siempre rehúye de esos libros porque sabe de antemano que ha sido lastimado en lo más profundo de su historia.

Otros lector se siente superior a la lectura y claro, al libro en sí mismo, es simple, mirémoslo como traen por la calle de la amargura al libro, se lo puede poner en el sobaco, en medio de las piernas, doblarlo como una tortilla, abrirlo de par en par para que puedan realizar su lectura como si estuviesen ante hojas sueltas.

Cada libro posee sus características propias para que sea tomado por los lectores como un hecho ligero. Muchas de las veces no saben ni como cambiar de página.

Para realizarlo de forma correcta, se debe introducir el dedo índice de la parte superior de la hoja y separar la página, ahora con la palma de la mano hacia arriba se debe ir deslizando hacia abajo y esperar a que la lectura vaya a culminar, para posterior, con suavidad, como acariciando al ser amado y ante de llegar al final hacer un movimiento hacia el lado izquierdo y se escuchará ese paso de una página a la otra, este simple hecho es sublime para el lector.

Ciertos lectores se dicen voraces y cada vez que acuden a una librería se sienten impactados, y dan aspavientos de conocimiento, pero lo más contradictorio es que no pueden avanzar porque su capacidad cerebral no les permite más allá de novelitas o de ficciones que son sólo eso textos que limitan el pensamiento, lo obstruyen, no importa que sean de consagrados escritores o escritoras porque todo parte de la gran industrialización voraz del capitalismo. Pero en estos avatares se cuelan libros de suma importancia, vitales para el desarrollo del pensamiento. Muchos escritores y escritoras luchan a diario contra esos grandes emporios y, algunos logran sobrepasar sin mancharse con sus alfombras rojas.    
 
Hay lectores que son predecibles y la industria editorial sabe cazarlos y predisponerlos a su amplitud comercial. 

Un lector es un anticipo que, con los años y su amor por los libros, puede aspirar a ser un amateur bibliófilo.
 
 

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Last modified: 26 julio, 2025
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