Autoría de 8:58 pm #Destacada, Amílcar Salazar - Filo rojo • 3 Comments

Trump cimbra a la Sierra Gorda (III y última) Entre el desempleo y el mercurio

REPORTAJE Y EDICIÓN FOTOGRÁFICA: AMÍLCAR SALAZAR ANAYA – ENVIADO / LA LUPA.MX


Hace 44 años, Refugio Olvera decidió probar suerte en Estados Unidos luego de rechazar el empleo que le ofrecían en su pueblo: una vacante de peón en las minas de mercurio que entonces tenían cierto auge en Peñamiller y San Joaquín, municipios de la Sierra Gorda de Querétaro. Olvera sabía que el oficio de minero era riesgoso y mal pagado, por lo que prefirió emigrar.

Cuando regresó a México, hace 15 años, Olvera constató que las zonas mineras se habían vuelto más precarias, aunque seguían siendo la principal fuente de trabajo en gran parte de la serranía queretana, una situación que se ha extendido hasta la actualidad.

—Al volver a mi tierra sentí bonito por andar de nuevo con mi gente, pero también tristeza al ver que la cosa del trabajo seguía igual de mala. ¿Así cómo vamos a salir adelante? —se pregunta el repatriado en charla con LaLupa.mx.

“EN QUERÉTARO FABRICAN HASTA AVIONES, EN LA SIERRA PICAMOS PIEDRA”

Un recorrido de LaLupa.mx por la llamada Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda permite ver que no son pocas las personas que cuestionan la falta de empleo digno en la región.

—En la capital de Querétaro se fabrican hasta aviones, pero a la Sierra Gorda la tienen picando piedra, acabando con la reserva natural —opina Alfredo Flores Martínez, de 63 años, profesor jubilado por la SEP y quien trabajó durante 30 años en el proyecto estatal de telesecundarias rurales.

“Da tristeza que los inversionistas no volteen a ver a la sierra y que los políticos la visiten sobre todo para hacer campañas políticas, del partido que sea”, comenta Flores Martínez, originario del municipio de Jalpan de Serra.

—Usted que trabajó con jóvenes, ¿qué le decían ellos sobre su futuro laboral?

—Tristemente, yo veía que muchos chicos ya traían de casa el gusanito de irse a Estados Unidos, siguiendo el ejemplo de sus padres. Muchos jóvenes de secundaria ya daban por seguro que se les verían negras para seguir hacia al bachillerato y mudarse a una universidad, ya sea de Querétaro o de San Juan del Río, porque hay que ver que al no haber trabajo es casi imposible estudiar acá.

“La pobreza en casa aplasta cualquier anhelo que tenga un joven para estudiar —sentencia Flores Martínez.

NI VACANTES NI EMPRESAS NUEVAS

La realidad económica de la Sierra Gorda, sobre la cual hablan los entrevistados por LaLupa.mx, ha sido analizada en tesis universitarias, estudios empresariales y de gobierno, tanto federal, estatal como municipal. Sin embargo, hasta hoy, la oferta de trabajo sigue brillando por su ausencia.

Según la última medición disponible (2019) del Servicio Nacional de Empleo (SNE) de la Secretaría del Trabajo, de un total de 49 mil 313 vacantes ofertadas a través de ese servicio en el estado, un 87 por ciento correspondía a Santiago de Querétaro, El Marqués y San Juan del Río, mientras que los municipios de Tolimán, San Joaquín, Pinal de Amoles, Arroyo Seco y Landa de Matamoros “no registraron una sola vacante”.

María del Carmen Sánchez vende nixtamal molido y se hace cargo de dos niños en Pinal de Amoles. Se ayuda con las remesas que desde EU le envía su marido.

En el mismo informe del SNE se reporta que de una suma de 2 mil 743 empresas creadas durante el año de estudio, el 91 por ciento se instalaron en Querétaro, El Marqués y San Juan del Río, mientras que los cinco municipios arriba citados “no registraron ninguna empresa nueva”.

Esta disparidad económica también se advierte en los indicadores del sector manufacturero estatal, que hasta 2023 sumó 7 mil 649 fábricas nacionales e internacionales inauguradas en seis alcaldías: Santiago de Querétaro, El Marqués, Corregidora, Colón, San Juan del Río y Amealco, aunque excluyendo del desarrollo a los 12 ayuntamientos restantes.

REMESAS “EN DECLIVE”

Las remesas que tradicionalmente envían a sus familiares los queretanos que emigraron a EU han soportado históricamente y hasta en un 60 por ciento la economía de la Sierra Gorda, dado que los municipios serranos no cuentan con más fuentes de empleo directo que sus burocracias, cuyas nóminas fluctúan entre 300 y 400 personas; ello además de las eventuales obras públicas que se gestionan con recursos del gobierno del estado, pero que ofrecen empleos temporales.

Los 309.2 millones de dólares que para el estado de Querétaro representó el ingreso de las remesas provenientes de EU (primer trimestre de 2025) parece haber entrado en declive, según especialistas, ello a partir del inicio de la gestión del presidente Donald Trump, quien ya ha puesto en marcha sus políticas migratorias y arancelarias.

“LOS RICOS NO INVIERTEN, LOS POBRES AGARRAN CHAMBITAS”

Luego de haber ido a estudiar para maestro a la capital de Querétaro, Alejandro Pérez volvió a su tierra, Pinal de Amoles, bajo la meta de conseguir trabajo en una escuelita privada y quedar a la espera de obtener una plaza formal para primarias de la SEP a través del sindicato.

–Ya llevo tres años queriendo conseguir la plaza, pero en el sindicato me dicen que aguante, que no me desespere. Por lo pronto ya soy… prefecto de una secundaria, o sea guardia de seguridad, digo yo, tomándomelo con humor –dice Pérez.

Refugio Olvera prefirió emigrar a EU antes que ir a las minas de mercurio, mientras que el maestro Alejandro Pérez cuestiona la falta de empleos en la Sierra Gorda.

Con 32 años de edad, el pinalense dice que “dos cosas” le han molestado siempre de su tierra: la primera, que mucha gente siga pensando en irse a Estados Unidos. “Ya ve cómo nos está pateando ese señor Trump”.

Su segunda incomodidad: “que los ricos no inviertan en su propia tierra”

—No son muchos por acá, pero ricos sí hay. Es gente que tiene terrenos o casas en renta, que te presta dinero a réditos o que tiene sus ahorritos pero no los invierte en negocios y ni siquiera lo gasta aquí: se van a Querétaro por todo lo que necesiten, hasta la comida —afirma Pérez.

“Los muchos pobres, en cambio, tienen qué andar juntando botellas PET o agarrando chambitas de albañilería o de electricidad; andan en obras particulares o en las de gobierno, pero las que son manejadas por puro contratista. Pagan bien poco y luego se van, hasta el año entrante vuelven.”

—¿Un problema crónico de subempleo…?

—Así es. Puro trabajo de un día o dos: que cortes flores, que pintes casas o que hagas algo de carpintería. Así andan los que buscan trabajo fijo. Por eso mejor mucha gente se mete a la maña o se pone a cortar árboles a la brava, aunque los agarre la patrulla. Ya de las últimas, se va una o dos semanas a las minas de Peñamiller. Allá les pagan unos pesitos para que arriesguen la vida, su salud y la de todos”.

EL MERCURIO “EN VÍAS” DE PROHIBIRSE

Datos de 2024 de la Secretaría de Economía (SE) indican que en la serranía queretana operan bajo concesión federal un total de 19 minas que extraen cinabrio (piedra que contiene mercurio) y mercurio líquido, pero las cuales se encuentran en “vías de cierre” con fecha límite de 2032, ello por acato de convenios internacionales de protección al medio ambiente firmados por México.

Luego de haberse proscrito en alrededor de 140 países, el mercurio sólo sigue extrayéndose de China, Tayikistán, Emiratos Árabes Unidos, Nigeria y Perú, además de México, donde la Sierra Gorda aloja la mayor reserva nacional. Ahí prevalece una tradición minera que proviene de tiempos prehispánicos, destacando la explotación de minerales como el oro, plata, cobre, plomo y zinc, así como el abundante y ahora controvertido mercurio.

Con respecto a la economía local, la rudimentaria pero aún productiva industria del mercurio sigue extendiendo modestos beneficios económicos (poco más del salario mínimo) a alrededor de mil 500 familias de mineros. Es así que la prohibición de extraer el metal pesado enfrenta resistencias, ya que se trata de la principal fuente laboral de tres alcaldías: Pinal de Amoles, Peñamiller y San Joaquín, que suman una población de casi 55 mil personas.

La rudimentaria pero aún productiva industria del mercurio sigue extendiendo modestos beneficios económicos a alrededor de mil 500 familias de mineros.

CON EL MERCURIO “TE LA ANDAS RIFANDO”

A mano limpia y sin gran tecnología, sin inversión por parte de familias de ejidatarios que detentan predios desde la Reforma Agraria de los años veinte, ni por pequeñas empresas que cada año se activan, cierran, cambian de nombre y refrendan concesiones federales; con baja seguridad laboral para los trabajadores, al lado de comunidades que están entre las más pobres del país…

Así funciona —a grandes rasgos y con variables jurídicas y políticas a lo largo del tiempo— la minería del mercurio en la Sierra Gorda de Querétaro, un metal de alta toxicidad, pero que aún es requerido en países como Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia para la producción artesanal del oro.

Rogelio Guerrero, albañil de 44 años, originario del municipio de Pinal de Amoles, trabajó durante seis años en las minas de la comunidad de Camargo, en la alcaldía de Peñamiller, hasta que un mal día acabó su trajín al lesionarse la espalda.

Rogelio, ex minero del municipio de Pinal de Amoles, trabajó durante seis años en la extracción de mercurio hasta que se lesionó la espalda.

—La gente sigue yendo a las minas porque es lo único que hay y donde al menos sí cae el pago: sacas dos mil y feria por semana. Eso es algo que no te ganas como albañil de obra. Pero nomás que les voy a platicar: en las minas sí te la andas rifando; es puro trabajo de carga, subir y bajar por escaleras paraditas todo el día, ahora sí que como burrito, con el perdón de usted. Yo, como les decía, ya no puedo por lo de mi espalda. Por lo mismo es que en las minas hay mucha gente joven.

—¿A qué se dedica ahora?

—Yo me dedico a lo que se pueda. O sea, hay veces que agarro una obra un día a dos a la semana, pero no sale. A veces 500 a la semana, a veces tantito más. No sale.”

—¿Es peligroso lo del mercurio? ¿Cómo le ha ido con eso?

—Pues sí es peligroso, sobre todo si no le sabes, te caes de la escalera o te toca estar abajo. Puedes intoxicarte con el gas (azogue) si no te pones vivo. Hay qué ver que los patrones no se hacen responsables de darte el equipo de protección, las botas o el uniforme, así que lo mejor es llegar con tu mascarilla, llevar tus herramientas, porque luego no te dan o tienes qué compartirlas entre todos.

—¿Ha sabido de algún minero intoxicado por mercurio?

–Sí… mi hermano menor. A él le tocó trabajar bien debajo de una mina y estuvo respirando el gas a cada rato por más o menos dos años. Se puso malo y se enfermó.

—¿De qué se enfermó?

—Primero como que se desmayó. Luego le pegó un dolor de huesos, de todos lados, también le dio mucha tos que hasta ahora no se le quita y eso que él está más joven. Él está ahorita en su casa, vive en Casablanca, un barrio que está por allá arriba. Él ya no hace nada, o bueno, solamente le ayuda a mi cuñada que anda vendiendo gorditas para sacar el día.

PEÓN DE MINA

Con 54 años a cuestas y sufriendo una diabetes con obesidad, Eligio es un dispuesto cargador de piedra de cinabrio —material del que luego se extrae el mercurio a través de la quema a altas temperaturas, ya sea con un horno industrial o artesanal—.

En los últimos meses, debido a su enfermedad, a Eligio se le ha dificultado volver a contratarse en la mayoría de las minas en las que ha trabajado antes: El Zoyatal, San Gaspar, El Llano, San Francisco y Bucareli, entre otras. Sin embargo, basándose en su trayectoria en el oficio, dice estar confiado en que la crisis se resolverá, que ya está acostumbrado a sufrir altibajos laborales.

“Así he andado siempre desde que trabajo en minas, de un lado al otro por temporadas. Cuando se acaba la chamba en una se abre la veta en otra. Cuando estaba joven siempre me guardaban mi lugar, pero ya como que se me esconden, pero sí es normal —dice el hombre, quien vive en “un ranchito” cercano a la cabecera municipal de Peñamiller y antes lo hizo en otro pueblo de la alcaldía de San Joaquín.

Con 54 años y enfrentando una diabetes con obesidad, Eligio ha trabajado en muchas minas de Peñamiller y San Joaquín, siempre bajo contratos temporales.

Eligio tiene esposa y dos hijos; una familia que, según dice, visita cada vez que puede, ya que su trabajo lo ha obligado a pasar mucho tiempo fuera del hogar. Las grandes distancias de montaña que los mineros deben recorrer a pie para llegar a la boca de una mina, así como los costos del transporte de carretera y los alimentos, les complican dormir en casa.

De hecho, según cuenta el hombre, uno de los problemas de quien se contrata en la minería es hallar un sitio para quedarse en la comunidad de residencia. “A veces agarra uno un cuartito para compartir con dos o tres compañeros; así es en La Plazuela, que está bien grande; pero hay lugares de San Joaquín donde no hay adonde y duerme uno afuera (en el campo), porque no lo dejan a uno quedarse adentro.”

Eligio corta la charla porque está por abordar un Flecha Amarilla que debe llevarlo de Pinal de Amoles a San Joaquín, donde supone que se contratará en otra veta de mercurio. Le pagarán mil 500 pesos por semana, dice.

“Yo creo que ésta sí sale, patrón”

VOLVIÓ A SU TIERRA PARA ESTAR CON SU FAMILIA…

Luego de trabajar durante más de tres décadas en Tucson, Arizona, Refugio Olvera volvió al municipio de Pinal de Amoles, donde con los dólares ahorrados erigió una gran casa dentro del predio que le heredó su padre, ello bajo la meta de estar al lado de su mujer y de ver crecer a sus dos hijos varones, entonces de 15 y 16 años.

Sin embargo, el gusto de estar con los suyos le duró poco: los jóvenes pronto quisieron imitar los pasos del padre y del abuelo y se marcharon al país del dólar, mientras que su esposa falleció durante la pandemia del Covid19.

Los mineros de la Sierra Gorda suelen pasar mucho tiempo sin ver a sus familias, ya que el trabajo les obliga a quedarse en las comunidades de montaña donde se extraen los productos.

Ahora, don Refugio tiene 74 años y comenta con desparpajo que su “mejor acompañante” actual es su bastón, el cual le ayuda a andar debido a una lesión que se causó mientras construía su casa.

—Déjeme platicarle que en EU me tocó operar grúas y retroexcavadoras enormes, hicimos hasta un puente de carretera, y nunca me pasó, gracias a Dios, ningún accidente. Ah, pero ¿cómo ve que el accidente me lo vine a causar aquí, yo solito, cuando estaba poniendo el piso del baño de mi casa? Sólo Dios sabe por qué hace las cosas —dice el hombre con un gesto de resignación.

El ex migrante lamenta que la economía de los pueblos de la Sierra Gorda se esté agravando por la reciente caída de las remesas, una situación que él atribuye a que “ya somos muchos por allá y está cada vez más competido”.

Olvera afirma que en el país del norte un peón de construcción gana un salario promedio de 30 dólares, mientras que en México un máximo de 8 dólares.

“Yo creo que si en EU les pagan tres o cuatro veces más que en México, está difícil que no se quieran ir. Pero también hay que ver que todo por servir se acaba. Dicen que ya no se puede entrar como antes o que están devolviendo a la gente. Pues yo creo que la solución al problema la tenemos que encontrar nosotros.”

CONOCE MÁS:


AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “FILO ROJO”, LA SECCIÓN DE REPORTAJES E HISTORIAS DE AMÍLCAR SALAZAR PARA LALUPA.MX

https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/amilcar-salazar-filo-rojo

(Visited 330 times, 1 visits today)
Last modified: 26 septiembre, 2025
Cerrar