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Archivo Histórico de Querétaro: cinco siglos de memoria en un solo lugar

REPORTAJE: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX

FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX

Mapas del siglo XVIII y documentos del siglo XVI son parte del resguardo del Archivo Histórico de Querétaro, donde ahora se hace un esfuerzo por digitalizar la mayor cantidad de escritos, croquis y expedientes para facilitar su consulta de manera electrónica, con el fin de evitar el desgaste de los papeles que resguardan la historia de la entidad. 

La titular de la dirección estatal de Archivos, María del Carmen Zúñiga, subraya el trabajo que se hace en este órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobierno, para mantener el legado de Querétaro porque en el Archivo Histórico se encuentra la historia de la administración pública del estado “desde que era una república de Indias”. 

“Tenemos documentos desde el siglo XVI y hasta la fecha, algo importante era saber cómo se trabajaba la administración pública en Querétaro, cuando dependía de España, tenemos cómo ha ido evolucionan en justicia, en economía. Este es un espacio para quienes gusten visitarnos, desde niños, porque hay papás muy interesados en que sus hijos conozcan la historia”.

Acompañada de la jefa de la Unidad de Concentración y encargada de despacho de la jefatura del Archivo Histórico, Miriam Espíndola y de Sergio Colina, responsable de proyecto,  Carmen Zúñiga puntualiza que el archivo, que dirige María Pelagio, no es solamente para quienes se dedican a la investigación de manera profesional. 

Por eso, hay gente que acude a la hemeroteca-biblioteca para saber qué sucedía en la época en que nacieron o por datos concretos de las secciones de sociales y política de los periódicos locales y nacionales, sin olvidar La Sombra de Arteaga en la que puede verse la evolución de la administración pública desde Maximiliano de Habsburgo. 

“Podemos encontrar normativas, leyes, acuerdos, códigos, todo lo que genera una administración pública. El interés es dejar el Archivo con mucho orden, bien organizado, con una claridad enorme para que quien venga sepa qué tenemos, qué se puede consultar y no se vea como una bodega porque es un espacio histórico. Queremos dejarlo organizado, bien clasificado, bien conservado, en las mejores condiciones para que no le pase nada a nuestro acervo”. 

A su vez, la jefa de sección en el Archivo General, Marisa Soto Rosales, subrayó que uno de los retos actuales es formar investigadores entre los prestadores de servicio social, así que se busca que “haya algo en el acervo para aguijonear su curiosidad, que puedan empezar a investigar de una manera apropiada, que no nada más sea lo que ven en teoría en la universidad sino que sientan el olor, la textura de los viejos documentos, para que nazca en ellos ese respeto y ese cuidado”.

Algunos antiguos prestadores de servicio social están por entregar materiales digitalizados del Archivo, lo que evitará que se vuelva a tocar los documentos que ya cuenten con una imagen electrónica y así se les preservará de mejor manera durante más tiempo. 

Digitalizar la historia

Carmen Zúñiga precisa que el interés por digitalizar los miles de documentos que están en posesión del Archivo Histórico, no sólo facilitar su preservación, sino hacer uso de las nuevas tecnologías, porque ahora “las personas ya investigan desde su computadora, los jóvenes tienen esa tendencia y con el fin de cumplir con los principios de gobierno abierto”.

Zúñiga explica que por ahora está por concluir la digitalización de 662 mapas, planos y croquis para evitar que se maltraten esos documentos que son mucho más que un papel, “es la historia de la cartografía de nuestro estado, igual que otros archivos históricos y necesitamos digitalizarlo todo”.

“Ahora con tanta tecnología y tanta inteligencia artificial es necesario que cualquier persona, cualquier joven, pueda revisar los documentos que tenemos del siglo XVI y como están en letra manuscrita también queremos dejarlo traducido, porque a nuestras generaciones sí nos enseñaron pero a las nuevas ya no y queremos que la entiendan, que puedan leer bien la historia”, insistió. 

Como parte de ese esfuerzo, también se pretenden crear repositorios digitales con los medios de comunicación locales, con el fin de tener todo su archivo en línea y ligarlo con el Archivo Histórico para encontrar toda la información disponible sobre Querétaro. Así “se ahorraría tiempo y cada medio generaría historia de su propia información”. 

Primer mapa de la ciudad

El archivista Jorge González tiene a su cargo siglos de historia mediante la descripción de los mapas, planos y croquis digitalizados de la ciudad de Querétaro. Se trata de 281 rollos, cada uno con dos o 30 piezas distintas, según el tema, para un total de 662 documentos desde 1897 y de 1797, el más antiguo, al 2004, estos últimos relacionados con censos.

“Se digitalizaron para evitar la manipulación, está a punto de aterrizar, a lo mejor a finales de este año podrían consultarse en línea, por ahora realizo la descripción de todo lo que trae, las medidas, el estado de conservación como bueno, malo, rasgado, con faltantes o con injertos de laboratorio que hacen la curaduría, de qué habla el mapa y con una cinta especial por la parte de atrás podemos cuidar más ese documento para evitar más rasgaduras”, añadió González.

La descripción debe ser exacta y sin errores porque se trataría de otro mapa. En los casos donde no se tiene fecha, se cuenta con el apoyo de investigadores para establecer una fecha aproximada de cada documento. El documento más antiguo es “El mapa de la tierra de Balvanera, parte de la Hacienda de Santa María el Retablo, en el camino Real que va de la ciudad de Querétaro a Celaya” y es de 1797 y se realizó sobre piel de cerdo con una tinta especial, aunque hay muchos otros que se realizaron a lápiz.

Además hay documentos originales de iglesias, capillas, retablos, altares y otros similares que explican la historia de la ciudad. En el salón se encuentra un plano de la ciudad de 1917 que donó Venustiano Carranza, “cuando estuvo aquí en este edificio del Archivo, cuando fueron oficinas de él, este fue el primer Museo en Querétaro, aquí también fue oficina de Benito Juárez por dos días”.

El enorme mapa que cuelga de la pared marca con una línea negra gruesa el primer cuadro de la ciudad y es evidente el crecimiento a partir del trazo original. Unas líneas azules muestran dónde pasaba el agua para identificar el sitio en el que empezaba y dónde se almacenaba. En el documento destacan los espacios que abarcaban la Alameda y la Hacienda de Carretas.

Publicaciones históricas

Martín Mendoza Ramírez, Alejandro Landaverde Gutiérrez y René Gálvez Fernández son los archivistas responsables del cuidado de los ejemplares de la hemeroteca-biblioteca del Archivo Histórico. Su mayor tesoro es un ejemplar de 1867 del periódico oficial La Sombra de Arteaga, que se publica desde hace casi 160 años.

También se tienen todos los periódicos locales desde 1963, muchos que dejaron de publicarse y otros periódicos nacionales, así como los libros de cronistas e investigadores queretanos y de otras entidades, revistas y fotografías de la revolución de la colección Casasola que se encuentra en la sala de consulta, al igual que el Diario Oficial de la Federación de 1863 hasta 2018, cuando dejó de publicarse en papel para editarse solamente de manera electrónica. 

Como parte de la inclusión en la atención de quienes consultan, Alejandro sabe comunicarse en lengua de señas y se encarga de la digitalización de los documentos del Archivo. Gracias a esto, es posible atender a una gran diversidad de personas que están en busca de un documento y así “podemos apoyar a todas las personas”. 

Alex disfruta del trabajo que realiza desde hace once años y a partir de su experiencia, le gustaría que más gente acudiera a las instalaciones a hacer las consultas que deseen, porque todos los temas son importantes.

Su compañero René tiene 15 años en el Servicio de la Dirección Estatal de Archivos en el departamento del Archivo General. “Tenemos varias joyas, una de las más importantes es La Sombra de Arteaga, otra, los expedientes del poder ejecutivo, porque no nada más estamos encargados de custodiar periódicos, revistas, sino que también tenemos a la custodio documentos del poder ejecutivo, que nosotros clasificamos para transferirlo al Archivo Histórico para dar consulta a esa documentación”. 

Al Archivo asiste todo tipo de personas “desde jovencitos hasta adultos mayores, investigadores o gente que está resolviendo terrenos o situaciones legales y necesitan conocer sobre ejidos, antiguas haciendas, defender fracciones de terreno y dan seguimiento para saber cuándo se hicieron subdivisiones o se dieron permisos residenciales. También hay investigadores y cronistas”, precisa Martín, quien ya tiene más de 20 años de experiencia en este lugar.

A partir de la pandemia disminuyó la cantidad de personas que asisten a solicitar consultas, pero desde 2019 a 2025 hay entre 500 y 700 usuarios por mes, una cifra que se considera alta.  La labor de los archivistas es  la clasificación, catalogación y ordenamiento de los expedientes, oficios y documentos que se les entregan. 

La clasificación de los documentos se divide en gobernación, hacienda, justicia, fomento y estadística, archivos y bibliotecas, con reclasificaciones por año, fondo, sección, serie y subserie hasta llegar a los asuntos más particulares para facilitar la consulta.

Antes de la creación del Archivo Histórico todos los documentos estaban en estacionamientos, casas baldías, terrenos, propiedades particulares y otros edificios, hasta que se decidió juntarlo todo para iniciar su rescate y reabrir este espacio remodelado el 21 de julio de 1986, por acuerdo del entonces gobernador Mariano Palacios Alcocer.

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Last modified: 12 octubre, 2025
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