HISTORIA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ / LALUPA.MX
FOTOS: RICARDO ARELLANO / LALUPA.MX
Luis Estrada no olvida el día que la cordillera de los Andes amaneció cubierta de nieve. El ganador del quinto lugar en paranatación de América en los Parapanamericanos Juveniles en Chile 2025, y único queretano en esa competencia, quedó admirado con la belleza de las montañas chilenas que podía ver desde el lugar donde se concentraron unos mil 500 deportistas de más de 30 países.

El ocho veces medallista de oro en para natación y una en paratriatlón en la pasada Paralimpiada Nacional 2025 de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) muestra los pines que logró intercambiar con deportistas de otros países: Canadá, Argentina, Trinidad y Tobago, Uruguay, Nicaragua, Paraguay, Guatemala, Brasil, Perú, Colombia, entre otros, así como a la mascota oficial “Aruco”, inspirada en un árbol nativo de Chile y la primera con discapacidad visual.


Los resultados del joven de 17 años en la Paralimpiada Nacional le valieron la selección para acudir, por primera vez, a los Juego Parapanamericanos. Se sorprendió cuando recibió 30 pines y le dijeron que era para intercambiarlos con otros deportistas.”Nos dijeron les vamos a dar una maleta, les vamos a dar todo el uniforme y les vamos a dar muchos pines. Son para intercambiar, para que tuvieras como un motivo para conocer a la gente de los demás países. Es una manera de tener una excusa para acercarte, pero me duraron un día”.

“Fue una experiencia inolvidable que va a vivir en mi corazón y en mi memoria para siempre. He bromeado con que tengo depresión post-competencia y es por todo lo que viví, el vuelo fue de ocho horas, es la primera vez que volaba tanto tiempo y que iba a conocer otro país, yo nunca había salido del país, ir representando a México jamás me lo hubiera imaginado. Fui el único queretano en natación, hice varios amigos. Con lo que más me quedo es la convivencia y la vista a los Andes, hubo un día que llovió, al día siguiente, los Andes estaban nevados y era hermoso”, recuerda.
Luis se dedica a nadar y participa en acuatlón, una modalidad del triatlón, en la que normalmente nadan 400 metros y corren dos kilómetros. “Se supone que es correr, nadar, correr, pero en esta ocasión lo hicieron diferente, hicieron nadar todo y luego correr todo. Como la parte que más influye en un acuatlón es en la natación, tengo una buena ventaja sobre los demás y corriendo no soy tan malo”.

Este año se enfrentó al reto de enfocarse más en las competencias individuales para mejorar su marca. “Desde el inicio yo sabía que había una semilla en mí, un pensamiento de decir: yo me siento capaz de lograr todo esto. Si uno no se cree las cosas que puede hacer, las cosas que todavía no ha logrado, es muy difícil que lo logre después. Tienes que ir con esa mentalidad de que yo puedo hacerlo”.

Empezó a nadar a los dos años y lo dejó al cumplir 10 porque sus padres se mudaron a la Ciudad de México y a él ya no le gustaba la natación. A su regreso, cuatro años después, volvió a la alberca porque sus papás no querían que estuviera en casa sin alguna ocupación y le pedían que se metiera a practicar algo para aprender cosas que le sirvieran en el futuro.

En ese momento nadaba por hobby, pero hace apenas tres años empezó a practicarlo de manera profesional y ahí sí hay presión, “se siente muy diferente. Me gusta el sentimiento de esfuerzo y todo lo que te da el deporte, es dedicarse mucho y tener mucha disciplina. Normalmente entreno de lunes a sábado dos horas de natación y de lunes a jueves hora y media de gimnasio, al día tres horas y media”.

Agrega que “todo el año me he estado esforzando, llevo años de práctica, llevo años aprendiendo todo esto, lo tengo controlado hasta cierto punto, hasta donde yo puedo y sólo queda dar el cien por ciento de mí. Yo creo que a futuro también haré entrenamientos en la madrugada, más que nada por preparación, por kilometraje, o sea, para mejorar cosas”.

Para la familia de Luis y su entrenador, lo más importante es que sin importar su avance en el deporte, se mantenga en la escuela, ya que cursa el quinto semestre de preparatoria. Con el fin de cumplir con su jornada deportiva, se levanta a las cinco de la mañana para llegar a clases y después de las tres de la tarde, empieza su entrenamiento.

Desde hace un año ya tenía la idea de asistir a los Juegos Parapanamericanos, porque varios compañeros de Querétaro fueron hace dos años a Colombia en representación de México. Sabía que si se esforzaba igual que ellos podría alcanzar un lugar para Chile, así que “me fui mentalizando en prepararme, porque la fuerte este año no fue el nacional, previo a eso estaba Guadalajara, una serie mundial y para clasificar a Parapanamericanos tuve que dar marcas y ciertos puntajes en Jalisco, que fue la serie mundial que tomaron en cuenta para clasificar”.

La competencia de 50 libres en nado fue la que le dio la clasificación, porque alcanzó los 620 puntos de mil posibles, que es el récord que existe en su categoría. Aunque sabía que tenía buenos resultados, no estaba seguro de conseguir su lugar como clasificado nacional para los Parapanamericanos. “Me dieron la noticia en los Juegos Nacionales, cuando estaba en el comedor con unos amigos, que varias horas antes estaban diciendo que iban a publicar la lista de seleccionados”.

Las listas salieron un día después de lo previsto y después de muchos rumores. “Cuando sacaron la lista oficial, estábamos en la cena y les dije que ya era oficial, que me iba a Chile y todos me desearon éxito, porque entrené mucho por eso. Les marqué a mis papás, a mi entrenador y nos emocionamos. Mis papás estaban muy orgullosos, estaban felices”

Sus papás compraron los boletos para ir a Chile semanas antes de saber que lo seleccionarían, porque tenían la seguridad de que lograría un lugar por su desempeño. “Mis papás se aventaron un tiro. Tenían más fe que yo. Desde el 15 de septiembre me dijeron: vamos a ir a verte a Chile, ya compramos los boletos, y les dije, puede que no vaya, no es oficial. Me dijeron: no te preocupes, estamos seguros, confiamos en ti”.

Con su entrenador, Jorge Uribe, planea corregir su técnica de nado, mejorar sus tiempos y trabajar con el objetivo de llegar a los encuentros olímpicos en Los Ángeles. Aunque todavía lo ve un poco lejos, “porque es en tres años y es una preparación aún mayor, mayor exigencia”, asegura que va a esforzarse y a comprometerse para dar su mayor esfuerzo.

“La meta después de estos Panamericanos no sería esa, hay que plantear metas más cercanas: series mundiales en otros países para medirme a nivel mundial, ya he llegado al nivel de América, sigue darle a nivel mundial, nivel internacional, el año que viene son los Juegos Centroamericanos y del Caribe y ahí sería medirme contra los mejores de Centroamérica y luego sería Parapanamericanos mayores en dos años y, si Dios quiere, las Olimpiadas que es como el mayor logro que se puede lograr como deportista”, sostiene.

Después de esta experiencia, en la que disminuyó todos sus tiempos, pero no consiguió medalla, pues quedó en quinto lugar a nivel América, Luis reflexiona: “Sé que en esta ocasión no se dio, pero no es que yo no haya puesto esfuerzo, simplemente fue que hubo una persona que puso aún más que yo y debo mejorar para llegar más lejos la próxima vez. No todo son medallas, también es la experiencia y probarse”. Y aunque sabe que tener un lugar en una selección es algo que no todos logran, tampoco es de quedarse “con una mentalidad conformista de decir ya quedé quinto, hasta aquí fue mi tope. Voy a seguir buscando más, otros retos, otras competencias y seguir mejorando, porque de esto se trata todo. Representar a Querétaro y a México, ser el único queretano en natación para mí fue un orgullo”.


