ENTREVISTA: BRAULIO CABRERA / LALUPA.MX
FOTOS: RICARDO ARELLANO / LALUPA.MX
Queretano de toda la vida, arquitecto por vocación y apasionado del urbanismo, Armando “Pato” Presa se describe como alguien acostumbrado a madrugar, coordinar equipos y repensar estrategias en una ciudad que no deja de crecer. Además, se declara un entusiasmado del futbol, los tacos y el ajedrez.

Al comparecer “En el Confesionario” de LaLupa.mx, el secretario de Servicios Públicos del municipio de Querétaro admitió no ser un gran fanático de las series ni de las películas, pero sí de la música ranchera, pues es algo que le recuerda a su abuelo materno. Al repasar sus casi dos décadas de carrera en el servicio público, hizo notar que su eje regente siempre ha sido la sensibilidad hacia las necesidades de las ciudadanía y, por consiguiente, del estado que ha visto crecer varias generaciones de su familia.

¿Cómo fue tu infancia, la escuela, los primeros trabajos. Incluso, el camino que te trajo a la Secretaría de Servicios Públicos.
Soy queretano de nacimiento, nací el 23 de septiembre de 1984. Todo mundo me conoce como Pato… a tal grado que me regalan figuras de patos. El responsable de esto fue mi abuelo materno, Ricardo Ortega, que así me apodó desde pequeño. El alcalde Felifer me dice Pato, el gobernador Kuri me dice Pato y por más que intenté que me dijeran por mi nombre, pues al final me quedó el apodo.

Estudié en una de las escuelas más queretanas que había en su momento, en el Colegio Salesiano, que quedaba muy cerca de mi casa. Años más tarde, me hice zorro de corazón, estudié en el Tecnológico de Querétaro. Antes de concluir mi carrera, tuve el honor de hacer mi servicio social aquí, en la Secretaría de Servicios Públicos, cuando un gran secretario, Alejandro González Valle, era el titular. Desde entonces, conocí gente muy valiosa que el día de hoy sigue colaborando conmigo.

Posteriormente, me ofrecieron la oportunidad de trabajar en supervisión de obras hidráulicas en JAPAM de San Juan del Río. Llevo más de 18 años en la administración pública, he estado de los dos lados, sé lo que implica la iniciativa privada y por eso es que tengo esa empatía con el gremio de ingenieros, de arquitectos, de contratistas, porque conozco los desafíos que ellos enfrentan. Años más tarde, me invitaron a trabajar a gobierno federal, a la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano. Ahí coordiné un programa llamado “Rescate de Espacios Públicos”.

Después, colaboré en la administración de Mauricio Kuri cuando fue alcalde de Corregidora, como secretario técnico de Desarrollo Urbano y Obras Públicas. Fue algo que disfruté mucho, porque siempre me ha gustado el desarrollo urbano: soy fiel creyente de que la planeación puede sentenciar el éxito o el fracaso de una ciudad, desde el trazo de sus vialidades, desde la dimensión de las secciones de sus vialidades hasta la disposición de las áreas verdes.

Ahora, estoy de vuelta en Servicios Públicos de la capital y estoy muy contento, se siente como un gran logro. Además, este equipo es mérito de todos ellos, por su convicción y vocación de servicio. Están todos los días en la calle, son el rostro, son el contacto directo con la ciudadanía.

¿Cómo es un día normal para ti?
Soy papá de dos hijas hermosas: María José y Catalina y estoy casado con Melissa Lecuna, el amor de mi vida. Juntos hemos logrado formar una gran familia. Todas las mañanas, cinco y media, empieza la rutina en casa: yo preparo el desayuno, o los lunches; atiendo el tema de del perro y cosas domésticas, aprovecho el tiempo que más puedo con ellas antes de que se vayan a la escuela.

Posteriormente checo temas de oficina, porque la jornada en la secretaría comienza desde temprano, por ejemplo, con la recolección de basura. Igualmente, revisamos reportes de la noche. Aquí tenemos la Dirección de Aseo y Alumbrado Público, la Dirección de Mantenimiento e Infraestructura, la Dirección de Rastro Municipal, la Dirección Administrativa. Es una labor compleja, pues somos poco más de mil 400 empleados y todos tienen una misión muy importante.

Por las tardes, la hora en la que termine depende mucho… No hay horario en los servicios públicos. Tienes que estar antes de que la gente despierte, tienes que irte después del último. Además, en muchas ocasiones es necesario dar un paso atrás y replantear las estrategias, porque las condiciones cambian y, realmente, no existe una fórmula precisa para resolver cada situación en una ciudad, especialmente una que crece tanto como Querétaro.

Si no te hubieras dedicado al servicio público y a la arquitectura, ¿a qué te hubiera gustado dedicarte?
Cuando estaba en la universidad, una de mis opciones era derecho. Muchos buenos amigos y familiares están en ese medio y me gusta bastante. Por otro lado, mi papá es ingeniero agrónomo y llegó a tener un rancho y llegué a sentir el llamado de dedicarme al campo y los animales. Es algo de familia. De hecho, mi abuelo paterno, Armando Presa, era lechero y, cuando llegó a Querétaro, se hizo dueño de un equipo de futbol: Atletas Campesinos, el primer equipo queretano que llegó a la primera división.


Pero creo que las circunstancias no te definen, más bien es lo que tú al final decides, entonces ni me dejé influenciar por mis amigos ni por mi familia. Más bien, en la prepa llevé la materia de historia del arte y con eso me di cuenta que amo el diseño, la geometría, la construcción y, por consiguiente, a la arquitectura. Más aún, me gustó la idea de que lo que hiciera tendría repercusión en la ciudad, para toda la vida.

¿Hay algún trabajo al que nunca te dedicarías?
Creo que no podría ser médico. Necesitas una gran vocación, dedicarle todo tu esfuerzo, lo que les permite tomar acción de manera sorprendente. Por ejemplo, mi esposa es doctora, la mejor de Querétaro. Yo veo lo que hace y me sorprendo, me asombra.

¿Tienes redes sociales? ¿Cuál es tu favorita?
Tengo Facebook, tengo Instagram y me siento más cómodo en esta última. Creo que es muy versátil, dinámica, comunica muy rápido, veo gente muy profesional que maneja sus cuentas. Yo siempre he sido más técnico.
¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Parte de ser queretano es que tienes una familia muy grande, entonces se me va el tiempo con primos, buenos amigos, tíos, mi abuela, papás, hermanos, sobrinos. Yo procuro mucho la convivencia con la familia. Antes me gustaba jugar futbol, pero ahora lo he dejado porque no quisiera lesionarme. Me echaré una cascadita de vez en cuando, pero ya no con la frecuencia de antes.

¿Serie o película?
No, casi no veo series, tampoco películas. Mi esposa si le gusta. Yo soy más de la convivencia, de estar con la gente, de procurar reuniones.
¿Cómo está integrada tu playlist?
Tampoco soy gran fan de la música, pero cuando escucho algo, me gusta poner rancheras: José Alfredo Jiménez, Antonio Aguilar, Cuco Sánchez, Pedro Infante, Javier Solís porque me recuerdan a mi abuelo. Fuera de eso, me gusta Joaquín Sabina y, debo confesar, soy popero de los 90.
¿Cuál es tu canción, cantante o grupo favoritos?
Mi canción favorita es “Por el Boulevard de los Sueños Rotos”, de Joaquín Sabina; también, “Esos Ojitos” de Pedro Infante. Se la cantaba mi abuelo Ricardo a mi abuela María Estela.

¿Te gusta leer? ¿Cuál es tu libro favorito?
Sí, pero no he tenido tiempo de tomar un libro en un rato. Uno de mis favoritos es El corazón de piedra verde. de Salvador Madariaga. Me gusta la historia, el arte en la historia, y todo lo que te regresa a una época en especial.
¿Cuál es tu deporte favorito?
No era mucho de americano, pero hace poco, el alcalde (Felifer Macías) me invitó a unirme a su grupo de NFL Fantasy y ahora me he clavado. Sin embargo, definitivamente el futbol, porque ha estado en la historia de mi familia. También, me gusta el ajedrez: la lógica hecha un juego. Creo que te permite generar beneficios estratégicos e intelectuales muy importantes. Y para atender una ciudad tan grande, la estrategia es fundamental.

¿Cuál es tu platillo favorito?
Los tacos, de pastor, de bistec, los más exóticos… unos de mis favoritos son Tacos Eréndira, que están en el Jardín Guerrero. Sin embargo, mucho tiempo no quise probar tacos de tripa, de sesos, porque de niño le agarré miedo a los cisticercos. Fue hasta hace unos años, que nos hicieron una comida, los probé y quedé fascinado… como decía mi abuelo: “No veas que trae adentro, tú pruébalo”.

¿Cuál es tu trago preferido?
A mí me gusta un ron, el Bacardí blanco… claro, también me gusta un buen vino tinto o un tequila derecho.
¿Tienes algún personaje histórico o ficticio favoritos?
Me gusta la historia de Alejandro Magno, por su historia de la conquista del mundo. En México, admiro el trabajo que hizo Felipe Calderón. Se me hace que ha sido de los hombres más preparados que ha llevado la envestidura presidencial. Igualmente me gustaría hacer referencia a obras arquitectónicas importantes como las de Luis Barragán, pues es definitivamente uno que tiene que estar en mi lista.

Y en Querétaro, pues mi abuelo Ricardo. Él era muy ecuánime y tenía una perspectiva tranquila, era de la idea de que una gota de miel atrae más moscas que un barril de hiel. Bajo ninguna circunstancia lo veías a enojado, pues siempre veía el lado positivo, el sí de las cosas. Él tenía muchas soluciones para un problema.

En la ficción, me gusta mucho Dominick Cobb, el personaje que hace Leonardo DiCaprio en Inception… es que él era como el arquitecto de mundos virtuales. Esa idea me agrada.
¿Cuál es tu ideal de felicidad?
Mi ideal de felicidad es concentrar todo lo que hemos platicado en una experiencia, en una vida y conseguir que todos tengan la oportunidad de vivirla así de bien. Que tengan los medios, la infraestructura, los servicios, la tranquilidad, para poder convivir con su familia los fines de semana, sin preocupaciones. Ese es mi objetivo, en la vida, que la gente pueda disfrutar con espacios públicos propios para la convivencia de sus familias. Porque lo más importante en la vida no es ni el viaje, ni el destino, sino la compañía.

¿Qué es lo que más te puede llegar a entristecer en la vida?
La desigualdad y la poca empatía que hay entre distintos sectores de la sociedad. Yo entiendo que todos tenemos necesidades, pero, será el mismo cielo, más no el mismo horizonte.
¿Cuál es el principal rasgo de tu carácter?
Todos me dicen que soy muy intenso. En más de una ocasión he tenido que preguntar si es un cumplido o un defecto. Yo procuro tomarlo siempre por el lado positivo. Cuando me aboco a un tema, lo percibo hasta lograrlo. Me gusta fijarme metas y visualizarlas.

¿Qué hábito propio detestas?
Fumar. Definitivamente fumar.
¿Qué hábitos ajenos no te gustan?
La indiferencia a los problemas de alguien más.
Si tuvieras un don o un superpoder, ¿cuál te gustaría tener?
No sé si es un superpoder, pero me llama la atención diseñar mundos surrealistas, donde tienes la capacidad de cambiar el futuro. Como en las jugadas de ajedrez que, con un movimiento distinto, cambia todo el juego.

¿Cómo te gustaría morir?
Así como mi abuelo materno a sus 93 años, entero. Incluso, dos años antes de su fallecimiento, se fue a Dolores Hidalgo a caballo. Hizo lo que quiso hasta el último día de su vida y murió en su casa, con sus nietos, con sus hijos. Si me pidieran que firmara ese final, lo firmo ahorita.

¿Defínete en tres palabras?
Justo, empático, y proactivo.

¿Cuál para ti el mayor reto que te ha tocado enfrentar en el puesto como secretario?
El mayor reto ha sido revisar el rendimiento de las empresas concesionarias, rediseñar la estrategia de atención, de barrido, de recolección de basura, y de las demás áreas que tenemos de mantenimiento.

En algunos casos, la experiencia es una desventaja porque, si bien es cierto que hay quienes tienen varias décadas haciendo su trabajo, sucede que no se dieron cuenta de su ceguera de taller o de su poca apertura a nuevas ideas. Es así que esa experiencia puede convertirse en un largo tiempo en el que hicieron las cosas de forma incorrecta, sin siquiera percatarse. Simplemente, se trata de romper paradigmas y buscar alianzas.

¿Cómo te visualizas al final de esta gestión como secretario de Servicios Públicos?
Tenemos un reto muy grande: la visión de nuestro alcalde Felifer y su energía son inagotables. Eso es positivo pues, cuando ya haces todo lo que tienes que hacer, el resultado tiene que ser bueno. Creo que Usain Bolt decía algo parecido: “Yo no corrí esta carrera, solo vine a recoger la medalla”, o sea, que él la ha corrido muchas veces, siempre buscando su mejor desempeño. Por eso, lo que estamos haciendo es diario y si tenemos un alcalde soltero, que no tiene hijos todavía y que está enfocado, pues imagínate el nivel de exigencia que existe. Es un equipo de alto rendimiento y yo me considero un funcionario de alto rendimiento.

¿Cómo te gustaría ver a Querétaro cuando termine la administración municipal actual?
Yo quiero que Querétaro se defina como una ciudad que debes ir a conocer y, que esas rutas se distingan por su limpieza, sus avenidas o su iluminación; por el buen estado en el que se conserva su centro histórico. Asimismo, que los que viven en la ciudad sean capaces de ver a sus parientes, ir al cine, estudiar, con servicios de primera y que eso se presuma en todo el país. Aún hay mucho trabajo por hacer, especialmente desde esta secretaría.
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