Autoría de 10:23 pm #Opinión, Luis Tamayo Pérez - Ecosofía

Los costos de la complicidad – Luis Tamayo Pérez y Antonio Sarmiento Galán

El domingo fue atrapado y murió Nemesio Oseguera, alias El Mencho, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización criminal dedicada al negocio de los estupefacientes, la trata de personas y la extorsión que, gracias al contubernio con la administración de AMLO, se estableció, en prácticamente todo el territorio nacional. En buena parte de México el CJNG se constituyó como un poder paralelo al Estado mexicano.

Como todos sabemos bien, en los últimos años hemos tenido que tributar a dos organismos diferentes: al Estado mexicano le pagábamos el IVA, el ISR y el impuesto predial entre otros; y al CJNG (o su versión regional) debíamos pagárle el derecho de piso, el derecho de tránsito o, en los peores casos, el derecho a seguir con vida.

El CJNG según el Dr. José Ramón Cossío Díaz, es un “cartel corporativo” uno que no tiene una estructura feudal —como si la tiene el cartel de Sinaloa y muchos otros— sino franquiciataria, lo cual permitió su expansión no sólo nacional sino internacional. Como indicamos en un estudio previo, los cárteles son verdaderas Corporaciones trasnacionales y muy neoliberales (Tamayo, 2021:13ss).

Durante el sexenio de AMLO, a esos criminales se les cobijó con la política de “abrazos no balazos” y las consecuencias fueron muy claras: el CJNG creció como hongo dentro y fuera de México y el partido de AMLO, gracias al dinero del narco, también pasó de contar con unas cuantas gubernaturas a controlar prácticamente todo el país, así como los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

Morena, aliada al CJNG, se encaminaba a construir una narcodictadura donde los líderes del cártel y los altos políticos de Morena se enriqueciesen desmesuradamente mientras el pueblo llano viviría agradecido por su “beca del bienestar”, esa que apenas alcanza… para no morir de hambre.

Mientras tanto Adán Augusto, cuando era gobernador de Tabasco, nombra como secretario de seguridad a Hernán Bermúdez, el líder de la Barredora (el brazo regional del CJNG), es muy obsequioso con una legisladora de Chihuahua, declara sólo parcialmente su patrimonio multimillonario[1] y compra 17 mil ejemplares del libro Grandeza de su “hermano” Andrés Manuel para regalarlos a los legisladores.[2]

Pero los políticos no son los únicos cómplices de los narcos.

Tenemos que reconocer que innumerables mexicanos han o hemos sido cómplices de los narcos. Algunos al reírnos de los chistes, películas y series que los ensalzaban, otros cantando sus narcocorridos o incluso yendo a los conciertos de tales narcoadmiradores, otros beneficiándose de sus vínculos con los narcos y recibiendo sus sobornos, unos más drogándose con sus productos y, finalmente, aquellos que ya forman parte de la “organización”, vendiendo sus drogas o matando, secuestrando o extorsionando a los ciudadanos.

Los ciudadanos hemos sido cómplices. Y las consecuencias de tal complicidad son ahora evidentes: después de la muerte de El Mencho fueron quemados 280 vehículos en dos decenas de estados de la República, muchas escuelas permanecieron cerradas, el transporte público se interrumpió, los negocios cerraron, las calles se vaciaron. El miedo prevaleció entre la ciudadanía. Tras la muerte de El Mencho, el narco se salió de control y nos mostró su verdadero rostro.

La administración de los EEUU, el país donde más se venden las drogas de los cárteles trasnacionales (que ya no son sólo “mexicanos” pues han desarrollado cómplices en Europa, Asia, África y Oceanía[3]) no podía permitir que, anualmente, cerca de cien mil[4] de sus ciudadanos fuesen abatidos por esa arma de destrucción masiva denominada fentanilo y sus múltiples variantes. Es por ello que la administración de los EEUU presionó a la presidente Sheinbaum para que pusiera un alto y dejara atrás la política de “abrazos no balazos”. Trump exigió a Sheinbaum que se sostuviese como el Leviatán que nunca debió haber dejado de ser. Ello la obligará a romper el vínculo con AMLO, así como con sus hijos y aliados. Hará mucho bien al país si logra encarcelarlos. Pero tal tarea no será sencilla: ellos son muchos y están atrincherados en puestos clave de su propia administración.

El legado de AMLO son esos políticos corruptos ligados al narco, es decir, al huachicol fiscal, al fraude de Segalmex, a la destrucción de la selva por el “Tren maya”, a los contratos y puestos obtenidos por nepotismo, a los colocados y protegidos por los narcos. Esos son legión.

Nos toca a los ciudadanos decidir en qué México queremos vivir, en el de la doble tributación o en aquel donde la ciudadanía, gracias a un Estado fortalecido por el apoyo ciudadano, pueda deshacerse de los narcos y sus cómplices en el gobierno, las empresas y las calles.

Cuernavaca, Morelos, 28 de febrero de 2026.


Luis Tamayo Pérez es catedrático de la FP, UAEM.

Antonio Sarmiento Galán es investigador de la Unidad Cuernavaca del Instituto de Matemáticas de la UNAM.

[1] https://animalpolitico.com/politica/comites-anticorrupcion-investigar-adan-augusto-inconsistencias-patrimoniales

[2] Tal libro se vende a 448 pesos el ejemplar en la librería Gandhi. Cfr. https://aristeguinoticias.com/1012/mexico/adan-augusto-regala-mas-de-17-mil-libros-de-amlo-a-senadores-de-morena/

[3] https://es-us.noticias.yahoo.com/cjng-presente-méxico-40-países-060000663.html

[4] https://nida.nih.gov/es/areas-de-investigacion/las-tendencias-y-estadisticas/indices-de-muertes-por-sobredosis

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Last modified: 28 febrero, 2026
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