Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, propongo analizar una de las brechas más profundas y menos discutidas: la continuidad de la carga de cuidados en las mujeres adultas mayores y cómo la digitalización acelerada de la vida cotidiana, lejos de simplificar sus vidas, ha añadido una nueva capa de estrés y exclusión.
De acuerdo con el Inegi, en México las tareas de cuidado se asignan mayoritariamente a las mujeres a lo largo de toda su vida. Incluso en la edad en la que deberían disfrutar de un descanso, son ellas quienes cuidan de forma no remunerada a nietos, cónyuges, familiares con discapacidad o a sus propios padres ancianos. La desigualdad es abismal: mientras que por cada hombre cuidador hay más de seis mujeres realizando la misma labor, las mujeres de 60 años y más representan, por sí solas, casi el 9 % del total nacional de cuidadores (Inegi, 2023).
A esta carga física se suma la brecha digital. Aunque la conectividad avanza en el ámbito doméstico, el acceso real sigue siendo desigual, tanto en el tipo de práctica como en el perfil de los usuarios. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares (ENDUTIH), las operaciones bancarias y la interacción con servicios gubernamentales en línea mantienen niveles de participación muy bajos. Esta desigualdad se agudiza drásticamente con la edad: para 2024, el uso de computadoras en la población de 65 años o más apenas alcanzaba el 3.3 %.
En este escenario, la acelerada digitalización masiva vuelve a invisibilizar la labor de cuidados. Los servicios se diseñan para un usuario familiarizado con la tecnología y con dispositivos de última generación, pero la realidad de muchas mujeres adultas es otra. Para quien es responsable de personas vulnerables, enfrentarse a portales web incomprensibles no simplifica la vida, sino que suma estrés. ¿Quién resuelve la falla del sistema cuando hay que tramitar una cita médica o un apoyo social? ¿Quién lidia con interfaces complejas mientras atiende, simultáneamente, las necesidades físicas de otra persona?
Las consignas por la igualdad deben mirar hacia este terreno que parece técnico, pero que es profundamente político. No podemos limitarnos a hablar de “alfabetización digital” sin exigir antes una redistribución del cuidado desde una perspectiva interseccional. Esto implica que cuidar debe ser una responsabilidad compartida no sólo entre géneros y edades, sino entre el Estado y las empresas.
Este 8 de marzo, exijamos un mundo donde lo digital no sea una barrera más, sino una herramienta que reconozca que nadie debería cuidar sola, y mucho menos frente a una pantalla que no sabe escuchar.
Referencias
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2023). Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) 2022. Resultados principales.
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2024). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024.
María Concepción Castillo-González es doctora en estudios humanísticos, experta en estudios culturales y estudios de género. Directora de proyectos académicos de la Escuela de Humanidades y Educación, Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro
AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “INVESTIGACIÓN TRANSFORMADORA”, LA COLUMNA DEL TEC DE MONTERREY CAMPUS QUERÉTARO PARA LA LUPA.MX
https://lalupa.mx/category/aula-magna/tec-de-monterrey-investigacion-transformadora/


