Autoría de 2:26 pm Desde la UNAM

La curva de Agnesi o la bruja de Agnesi, ¿cuál te gusta más? – Juan Carlos Díaz Patiño

María Gaetana Agnesi (1718-1799) fue una renombrada matemática italiana, filósofa, teóloga y humanista. Fue la primera mujer contratada como profesora de matemáticas en una universidad. En su infancia dio muestras de ser una niña prodigio; a la edad de 11 años dominaba los idiomas italiano, francés, griego, hebreo, español, alemán y latín. Así que María era una “buenaza” (calificativo que le escuché alguna vez mencionar a Julieta Fierro). Entre las varias actividades que le apasionaban, se encontraba (evidentemente) el hacer matemáticas. Así es, no sólo se le daba bien hablar varios idiomas, sino que además le gustaba hacer investigación original en matemáticas (para este momento espero que al lector le haya nacido la admiración por tan maravillosa mujer). Ella pudo hacerlo gracias a que su padre era un comerciante adinerado y la apoyaba en lo que ella creía. En esa época era difícil que una mujer destacara en las ciencias, se esperaban de ella otro tipo de actividades para vivir en sociedad.

El segundo personaje es el británico John Colton (1680-1760), un profesor de matemáticas a quien de cariño llamaremos Johnny (el Johnny, para los cuates). Nuestro querido amigo vivió en la transición entre dos siglos, el XVII y el XVIII (concretamente de 1680 a 1760, hoy sería una mezcla entre gen X y millennial), trabajaba en la Universidad de Cambridge y entre sus actividades, además de dar clases de matemáticas, se encontraba la traducción de textos científicos como De Methodis Serierum et Fluxionum de Isaac Newton. En este punto algún lector podría preguntarse, ¿por qué tradujo un texto de Newton si él también era británico? Bueno, en esa época los textos más importantes se escribían en latín, así que Johnny lo tradujo del latín al inglés con la intención de que un mayor número de personas pudieran leer el trabajo de Newton.

Pues bien, María estudiaba una curva muy curiosa, que sale de seguir un puntito en un dibujo muy particular. En la figura 1, el lector puede ver que el puntito está marcado con la letra P, y debe imaginar que la línea recta azul puede trazarse de diferentes maneras y así el puntito va dibujando una curva. La línea recta siempre empieza en la parte inferior del dibujo (donde se lee la letra O) y cruza a la circunferencia en el punto A, así tenemos que imaginar muchas líneas y al mismo tiempo muchos puntos. Definir objetos de esta manera se llama “lugares geométricos”, es una expresión un poco anticuada que se sigue usando hoy en matemáticas y que significa, “imagínate todos los puntitos que pueden salir si cambias la línea recta azul, únelos todos y observa qué figura queda y píntala de rojo”. Pues bien, esta curva ya había sido estudiada por otros matemáticos de la época, entre ellos Pierre de Fermat, Guido Grandi e Isaac Newton.

Figura 1: Imagen generada con Geogebra, visita la página para poder interactuar
con la imagen https://www.geogebra.org/m/wtyxhpj3

Cuando Grandi estudió esta curva, la “bautizó” con el nombre de versiera, en italiano, o versoria, en latín. No queda claro cuál fue la motivación para llamarle así, pues versoria también significa “escota” en español, que se refiere a las cuerdas que se utilizan en los barcos de vela, tal vez vio la forma de la curva y le recordó la forma de las cuerdas colgando en los barcos. Pero también versiera se parece a la palabra verseno, que es una de las funciones trigonométricas clásicas, pero que ya no se enseña en los cursos actuales de la asignatura. En el dibujo podría verse alguna similitud, pero no queda clara que esa haya sido la intención de Grandi.

Figura 2. En color verde queda ilustrada la función verseno para el ángulo θ.
Imagen tomada de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Verseno

Johnny traducía otros textos además del trabajo de Newton; un día le llegó el libro Instituzioni analitiche ad uso della gioventù italiana, claramente escrito en italiano. En esa época ya existían los diccionarios italiano-inglés, pero Johnny estaba muy ocupado calificando exámenes y haciendo planeaciones, por lo que no le dio tiempo de ir a la biblioteca a consultar el diccionario, quedando convencido de que su dominio del latín sería suficiente para entender y traducir el texto escrito en italiano por María. Así pues, Johnny leyó la parte que describía la curva de Agnesi y leyó “versiera”; en aquel entonces era común que la gente se refiriera al diablo como aversiero o versiero y Johnny debe de haber pensado: si termina en “a” seguro tiene que ser el femenino de versiero. Así que, por cuestión de ignorancia y falta de amigos lingüistas, llegó a la conclusión de que versiera era “bruja”. Como la autora del texto era María, se le hizo súper fácil y natural llamar a la curva de Agnesi como “La bruja de Agnesi”. 

No sabemos realmente cuál fue la reacción de María al conocer esta noticia, pero el lector, con mucha creatividad, puede imaginarse todos los adjetivos calificativos que pasaron por la mente de María. Sin embargo, ella tenía tantos quehaceres en sus áreas de investigación que decidió no darle más importancia al tema y seguir con sus acciones benéficas. Una auténtica muestra de la claridad y madurez de María al reconocer qué cosas eran importantes y cuáles no. 

Pasaron los años y muchos textos de matemáticas heredaron el error de Johnny, llegando así hasta nuestros días. En muchos escritos de cálculo aparece la curva con el nombre de “La bruja de Agnesi”, algunos mencionan el error y otros no. Sin embargo, en nuestros días hay un fenómeno cultural, que me parece muy emocionante y que debe celebrarse, se trata de resignificar las palabras. ¿Qué opina el lector de que ahora decirle bruja a una mujer sea motivo de orgullo? ¿Qué opina el lector de que hoy llamemos brujas a las mujeres rebeldes y que luchan por sus derechos? Creo que la palabra puede ser un símbolo de orgullo y reconocimiento al saber de las mujeres en la actualidad. Así que tal vez ya no resulte peyorativo llamarle “La bruja de Agnesi”, porque ella representa también la lucha al reconocimiento de las mujeres de nuestra época.

Para cerrar esta historia, creo que es justo recordar el trabajo de María de Agnesi por su enorme contribución a las matemáticas, sin perder de vista que su historia nos da una gran moraleja sobre el resignificado de las palabras, ¿usted qué nombre le daría a la curva? ¿La curva de Agnesi o la bruja de Agnesi? 

Este relato está basado en la historia de María de Agnesi y John Colson, personajes históricos. Para mí el conocimiento tiene que hacerse parte de uno, es decir, contar las historias como si fueran propias. Esta manera de estudiar matemáticas las hace súper divertidas y una fuente inagotable de satisfacciones. Espero que, al lector, esta lectura le haya despertado el interés por conocer un poquito más sobre el vasto mundo de las matemáticas.

El doctor Juan Carlos Díaz Patiño es investigador posdoctoral por México-SECIHTI, en el Instituto de Matemáticas de la UNAM Juriquilla

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Last modified: 15 marzo, 2026
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