ENTREVISTA: JOSÉ ANTONIO GURREA C. / LALUPA.MX
FOTOS: RICARDO ARELLANO/ LALUPA.MX
La historia de este empresario queretano comenzó a 7 mil 600 kilómetros de su hogar, en un ambiente lejano, incluso podría decirse ajeno, pero al mismo tiempo familiar… a temperaturas bajo cero. Diego Niembro Ugalde escribió una de las primeras páginas de lo que sería toda una vida en el negocio restaurantero en Alaska. Ahora, con 30 años de experiencia en el sector, afirma que la clave del éxito es lograr un crecimiento disciplinado y con orden.

De gustos tradicionales, pues le encanta disfrutar un buen corte al carbón —su platillo favorito—, y beber un tequila Hacienda Monasterio, o una copa de vino de la Ribera del Duero, Niembro comparte, “En el Confesionario” de LaLupa.mx, sus experiencias, gustos y proyectos.
De Querétaro a Anchorage
La tradición culinaria y restaurantera le viene de familia, desde taquerías, marisquerías y restaurantes de cortes y comida internacional, se han dedicado al sector desde los años 70. Fue en los negocios de su padre y de sus tíos donde Niembro comenzó a trabajar desde su juventud y conocer la actividad, que lo llevó a los 17 años a Anchorage, Alaska.

Te fuiste muy joven a Estados Unidos a trabajar en el sector, y, ahí tuviste un intenso aprendizaje, pero ¿en qué momento dijiste, quiero ser restaurantero?
Vengo de una familia restaurantera. Un hermano de mi papá, Faro Niembro, tenía un restaurante llamado Los Gauchos (asociado con el empresario José Antonio González Piñuela, Josecho), que lo inició por el año 70. Estaba sobre Constituyentes, y mi tío Sergio Gómez tenía el Bistetacos, en los Arcos, por Circunvalación. Mi tío Juan Martín tenía una concesión del área de restaurantes del club Campestre; y mi papá, estando nosotros muy jóvenes, tuvo un restaurante asociado con Josecho, una marisquería que se llamaba Mariscos Barra de Navidad. (Así que) tuve una vocación definida a muy temprana edad, y en Estados Unidos terminé de definirla.

Es así cómo a los 17 años, Diego Niembro se lanzó en busca del “sueño americano”, viajó a Alaska, animado por su amigo el “Negro” Cabrera, donde trabajó en tres restaurantes, dos de ellos propiedad de don Abraham Gallo. Uno de los restaurantes se llamaba Gallos, “ahí entré a lavar la loza, y luego de la lavadera de platos te pasaban a ser garrotero. Y tenía otro restaurante en donde yo estaba en la caja”, recuerda.

Después, Diego viajó a Indiana, donde, entre otras cosas, cuidó de su tío Miguel Ugalde. “Lo cuidé nueve meses y en nueve meses se me fue”. Tras fallecer su tío la familia lo invitó a quedarse en Indiana. “Me dieron trabajo (en el área metalmecánica) pero no me gustó, lo mío eran los restaurantes, así que les dije: mejor denme un coche, un vehículo para yo poderme mover, y me voy a poner a trabajar en los restaurantes que es lo que a mí me gusta. Entonces, ahí agarré otros tres turnos en restaurantes mexicanos.

“Era mesero en los tres, me acuerdo de que, tenía mi clientela, me seguía así de, ‘ah, mira, ahí está el Diego’, y pedían que los atendiera yo, y les echaba chistoretes y los saludaba en español; entonces, en el entorno de un restaurante mexicano yo me hacía valer, así, padre, para sacarles buena propina”, afirma.
Josecho, la persona que marcó su vocación
Luego de tres años en Indiana y Alaska, Diego Niembro regresó a México para forjar su propio negocio. Ya en Querétaro, entró a trabajar con uno de sus tíos al Campestre, donde González Piñuela iba a desayunar, y en ese momento, 1999, se presentó la oportunidad de comenzar a colaborar con él.

¿Qué papel jugó Josecho en tu desarrollo como empresario restaurantero?
Él fue quien definitivamente me marcó en la definición de mi vocación, porque, trabajé con él cinco años, entré a los 20 años y me salí con 25. Esos cinco años fueron como mi universidad. Si en algo hicimos muy buen match él y yo, es que a mí me podía requerir para lo que fuera y yo mostraba siempre mucha disposición. Y yo sabía que a él le gustaba eso. Si tú quieres brillar con tu patrón, pues dile de qué estás hecho y a qué estás dispuesto.

Y, aparte de tener esa amistad, yo lo quiero y lo respeto mucho, es alguien que veo con mucho respeto por todo lo que me enseñó, porque con él aprendí el tema de cuidar el negocio, los costos, los gastos, la nómina. Es alguien que está sumamente al pendiente de su negocio y sabe qué sucede en todos los que tiene. Y con mucho dinamismo porque no se cansa, y ahora va a hacer esto y ahora va a hacer lo otro, y me traía para allá y para acá, muy movido.

Luego de esta experiencia, con 28 años de edad, en sociedad con Armando Rivera, abre el restaurante Río Quintana. A lo largo de los años, Diego Niembro ha establecido otros proyectos como El Abulón, unas cantinas que se llamaban La Tiznada, la Hacienda El Salitre, entre otros.
Hacienda Concá, una aventura en la Sierra Gorda
Recientemente, en 2025, Diego inició el proyecto Hotel Hacienda Concá en la Sierra queretana. La oportunidad de este desarrollo surgió del cierre de los hoteles Misión, por incumplimientos y deudas: “En su momento levanté la mano para que se me dieran a mí las cuatro propiedades y poderlas mejorar y echar a andar, pero llegué tarde a la repartición porque ya sólo quedaba Concá, pero es el más bonito, el más lejos y el más bonito. Estoy vuelto loco con la obra porque está siendo algo padrísimo.”

Otro de sus proyectos recientes es el zoológico Wamerú, ubicado en la carretera Bernal-Cadreyta el municipio de El Marqués. Luego del fallecimiento del anterior dueño del lugar, se acercó a la familia, que había heredado la propiedad, para llevar a cabo una negociación. “Yo dije: ¿quién se va a quedar con el zoológico?, entonces pensé, ‘bueno, pues vamos a ver qué hay ahí’, lo fui a ver, lo fui a visitar y dije: ‘me quiero quedar con él”’, menciona Niembro sobre el tema.

Luego de pláticas con los nuevos dueños del lugar, quedaron en un contrato de renta. “Mi proyecto es arreglar, inyectar capital, abrir tres restaurantes, tres ofertas gastronómicas. Me entusiasma mucho, es un proyecto grande”, destaca.
¿Qué responsabilidad te representa el cuidado de los animales?
Cuando hicimos el anuncio de que tomaríamos a Wamerú, elaboramos un plan de 30 días para comenzar a recuperarlo, pues estaban en un punto en el que podrían haberse metido en un problema con las autoridades encargadas de supervisar el estado de los animales, porque finalmente (la administración anterior) estaban un poquito estancados con la gente de trabajo que tenían, que eran sólo siete trabajadores y con una afluencia muy baja en las entradas.

Nosotros lo que llegamos a hacer fue dignificarlo, pintamos toda la fachada, las áreas para los usuarios se arreglaron, se pavimentó todo el estacionamiento, los senderos, arreglamos los baños, y ahorita estamos con la parte de los restaurantes, la fuente de sodas. Y en ese punto, del cuidado de los animales, mucha gente me preguntaba: “oye, pero ¿y ahora tú de dónde sabes de animales?”, no es que yo sepa, mira, tengo sentido común y puedes contratar a los profesionales que saben de los animales, y eso ya está hecho, tenemos un equipo de ocho médicos que se hacen cargo de los animales.
¿Cuáles son los ejemplares más exóticos?
De 76 especies, nuestra joya de la corona son los chimpancés, tenemos cuatro chimpancés, y eso es lo que casi no puedes encontrar en los zoológicos. Entonces, hay que nombrarlo, hay que decirlo, tenemos los chimpancés, tenemos las jirafas, tenemos muchos felinos, tigres y leones. Tenemos búfalos de agua, dromedarios, cebras, ñus, jaguares; de monos también tenemos un montón, mono araña, tenemos lémures, hipopótamos; de aves tenemos tucanes, guacamayas, aves exóticas. Tenemos flamencos, gamos, ciervos rojos, antílopes africanos, tenemos ocho tipos de antílopes africanos.

¿No te entra la angustia, a veces? Se trata de una gran responsabilidad.
Hay mucha gente que obviamente ahorita que fue noticia sí te pregunta: ¿cómo le haces? Se monta una estructura, o será que yo estoy más familiarizado, trabajas en la organización, por ejemplo, ahorita hay 130 empleos, pero, cuando el proyecto del Wamerú esté terminado, con todas las áreas, serán unos 250 empleos.

Trayectoria y aprendizajes
Como empresario, Diego Niembro ha recorrido un largo camino, algunas veces espinoso, otras uno poco más libre, pero siempre lleno de experiencias buenas y malas pero que son las que han construido ese legado.
Estamos hablando de 30 años de trayectoria, ¿cuál ha sido tu principal aprendizaje?
He tenido muchos aprendizajes, no puedes descuidar estos negocios, no puedes parpadear, sobre todo en una ciudad creciente como Querétaro la competencia está a la orden del día, entonces si tú descuidas un negocio de estos, llegan y te rebasan por la izquierda, esa es una enseñanza. El crecimiento ordenado es básico, esa es otra, en algún punto sí te puedo decir que dije: “ay Dios, ¿qué hago con tanto?”, hay que buscar siempre tener un crecimiento ordenado, si lo que vas a buscar es crecer, que lo hagas de manera ordenada.

¿Qué otra enseñanza? Conducirte bien, porque finalmente tú eres el anfitrión de un lugar como estos, representas también una imagen. Mi lugar es un lugar familiar, tú tienes que conducirte bien con la sociedad en la que vives.

¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿A qué lo dedicas?
Me establecí en la Cañada hace 25, 27 años, y ese es mi mayor logro, mi casa, la de ustedes, ahí tengo mis animales. Tengo mis caballos, tengo mis perros, mis patos, mis conejos, mis gallinas y borregos, y unos peces.


Sí, ahorita que preguntabas de qué hago con mi tiempo, a mí me gusta pasar tiempo en casa y tengo esa grandísima fortuna de poderme subir a un caballo y echar una vuelta de unas dos horas, lo cual me cambia el día.
¿En qué red social te sientes más cómodo?
Manejo dos, pero Instagram es en la que me siento más cómodo. La otra es Facebook.
¿Por qué te sientes más cómodo en Instagram?
Me identifico más con la comunidad que usa esa red social. Estoy en Facebook, pero es una red más abierta, a veces ya no sé ni quién anda ahí, y en Instagram me identifico más por eso.

Platícanos cómo está integrada tu playlist, ¿qué te gusta escuchar?
Ahí sí soy de todo un poco, menos reggaetón, me gustan las rancheras, me gusta pop, y mis artistas favoritos son: Vicente Fernández, Alejandro Fernández, Alejandro Sanz, Los Gypsy Kings me gustan mucho. Ahí sí soy muy versátil, pero menos la actual, los reggaetones, no me gustan.

¿Alguna canción que te prenda, una canción entrañable?
Todas las rancheras, las de José Alfredo, aunque ya no fue generacional mío desde luego, pero entró en una etapa de mi juventud en la que yo me visualizaba con los caballos y con todas estas cosas, los corridos y todo ese rollo. Todas las de José Alfredo me gustan, pero en particular, “Perro Negro”.

¿Te gusta algún deporte? ¿Practicas algún deporte?
Nunca practiqué ningún deporte, aunque hago ejercicio, pero lo hago básico por mantenerme, hago elíptica y caminata. Tampoco soy seguidor de ningún deporte en particular. Cuando llegue el Mundial de Futbol veré a la selección (mexicana), pero no sigo ningún deporte.

¿Tu platillo favorito?
Todo lo que esté en el asador, desde un pescado a una carne, y soy más carnívoro que de pescados, entonces, un buen corte al carbón, eso sí me da, es mi platillo favorito.
¿Tequila o vino?
Tequila Hacienda Monasterio o un vino español de Ribera del Duero.

¿Tienes algún personaje histórico que admires?
El Papa Juan Pablo II. En su momento me tocó ir a verlo a la Ciudad de México, y aparte me eché su historia a detalle. Me marcó mucho. Una de las veces que vino a nuestro país, me acuerdo de haber sentido algo muy especial, algo tremendo, cuando lo vi pasar.

¿Qué te gustaría decirle si te lo llegaras a encontrar?
Que regresara para saber cómo ve las cosas actualmente. Me gustaba mucho porque era un Papa que salía, que no se quedaba en el Vaticano encerrado, andaba en todos lados, era el Papa viajero.

¿Algún personaje de ficción?
El famoso Zorro.
¿Qué es lo que más te entristece en la vida?
La desigualdad, el tema de la vejez, eso me entristece. La verdad me da miedo llegar a ser viejo, y te voy a decir porqué. Me marcó mucho haber cuidado a mi tío en su etapa terminal, y luego me tocó hace tres años perder a mi papá. Ese tema me puede pesar.


Tu papá falleció hace poco.
Mi papá falleció, con 69 años, por un cáncer de páncreas, se fue relativamente muy rápido, y bueno, pues podríamos decir que no se fue tan viejo. Pero, sin duda, la desigualdad y los temas de la vejez o la enfermedad en la vejez, híjole, sí me pesan.

¿Cómo te gustaría morir?
Pues sí me gustaría llegar a viejo, siempre y cuando mi motricidad esté bien, y morir dormido, la muerte de los justos, porque prolongarse en la agonía de una enfermedad sí me da miedo, me da mucho miedo llegar a eso.
¿Qué es lo que te hace feliz?
El campo me pone de buenas, salir a montar, eso me hace feliz.

¿Tus negocios?
Verlos prósperos, claro, conseguir logros, y estar en casa me hace feliz, me hace muy feliz estar en casa.
¿Cuál es el principal rasgo de tu carácter?
Podría decirte que la tenacidad, la visión de oportunidad, ese olfato de oportunidad, o sea, quiero algo y pa, pa, pa, ahí estoy hasta que lo consigo.

¿Qué es lo que más detestas de los hábitos propios?
Me cuesta trabajo hacer ejercicio, y quizá a esta edad, a mis 47 o próximos ya entrados a los 50, quizá el tema de la bebida es algo que me gusta y la disfruto, pero con las responsabilidades la quiero hacer un poquito a un lado. Y me quité el cigarro, bendito sea Dios, cuando tenía 32 años. Fumaba desde los 14, pero se acabó y me lo quité. Mi papá se murió fumador, es un vicio que detesto.

¿De los hábitos ajenos, qué es lo que más te molesta?
La informalidad, que lamentablemente también es algo con lo que se vive mucho en nuestro país, parece que es un tema cultural. Yo he pulido mucho mi puntualidad, porque antes era muy impuntual.
¿Algún don que te gustaría poseer?
Desde luego, poder descifrar un poquito el futuro, sería magnífico, porque si pudiéramos hacerlo imagínate la cantidad de cosas que haríamos o que no haríamos. Hay gente en su lecho de muerte a quienes les preguntan de qué se arrepienten y que dicen que se arrepienten por haber dejado de haber hecho algo que por haberlo hecho.

Por eso en la vida no debes de dejar de hacer lo que te dicte tu corazón porque te puedes arrepentir. Yo, por ejemplo, no me quisiera ir de este mundo sin ser papá, y es una fijación que tengo, nunca he estado casado, entonces a mis 47, y hay gente que me dice: “bueno, pero tú ya no tuviste hijos”, como, ¿por qué no? Todavía puedo. Tengo un hermano que tiene 17 años, mi papá lo tuvo a los 58, no quisiera yo tardarme en eso, pero es algo que quiero hacer.
Defínete en tres palabras
Soy una persona muy trabajadora, familiar y con objetivos bien marcados.

¿Cómo vislumbra su futuro Diego Niembro?
Yo me vislumbro en el futuro haciendo una buena dirección de lo que actualmente tengo, y poder llegar, en un corto plazo, a una rutina laboral que me dé más tiempo para mí. Así es como me veo.
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