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Mujeres hallan en el teatro un espacio para reir, llorar, compartir y reconocerse

REPORTAJE: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX

FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX

El teatro de la dulzura y la justicia emocional para las mujeres existe y es un espacio seguro y libre, donde cuentan sus vivencias, ríen, lloran, comparten y se reconocen en las otras. Arropada por la Dirección de Inclusión e Igualdad de Género para la Cultura de Paz (DIIGEPaz) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), la compañía de teatro Poiesis, conformada solamente por mujeres impulsa la expresión artística, la dramaturgia expandida y las narrativas escritas por ellas mismas. 

Los encuentros son gratuitos, sin una obligación de asistir a cierta cantidad de encuentros, bajo el entendido de que las jornadas laborales y de cuidado de las mujeres son distintas. A dos años de su creación, la meta de Poiesis es “poder narrar, contar nuestra historia, ponerla al centro, espejearnos en la vida de las otras y reconocer que a veces estamos viviendo lo mismo, pero en otro contexto”. 

La directora de Poiesis, Mónica Durán Galván, admite que tal vez el ejercicio artístico que se hace adentro ayuda a reconocer que “quizá no tenemos las herramientas para transformar el sistema en el que estamos, pero sí tenemos un espacio donde podemos ser escuchadas, donde se legitima nuestra voz, donde nuestra historia tiene importancia para las demás y se resignifica”. 

Un espacio de contención colectiva y de creación para las mujeres

Anayansi Bañuelos Ledesma es parte de DIIGEPaz, donde es responsable de los programas de género y arte dentro de la Coordinación de Comunicación. Así conoció los trabajos de vinculación de Mónica Durán para trabajar con Mujeres Teatro, Archivo y Memoria del Mundo, un ejercicio previo al actual.  

En Poiesis, dice Anayansi, encuentra un espacio para que todas las personas que se identifiquen como mujeres puedan formar parte de un proyecto para la creación, para habitar el espacio y generar procesos sororos de dramaturga, de compañerismo y de intervención. 

Aclara que más que un teatro terapéutico, es un lugar de contención colectiva en el que caben las diferentes formas de ser mujeres, las distintas situaciones de vida y encuentran pautas comunitarias, en lo que considera un ejemplo de educación no formal con los derechos humanos. 

Diana Villanueva Guevara vive la experiencia desde la libertad y eso es “maravilloso”, porque implica compartir las vivencias de cada una para impulsar el crecimiento personal y comunitario con un acompañamiento seguro. “Es libertad. Es la combinación de cada pensamiento, de cada sentimiento, cada persona tiene algo muy íntimo y venir aquí y expresarlo, sin restricción, te hace sentir libre”.

Victoria Amaya Sandoval llegó hace dos años por “azares del destino”, cuando encontró la convocatoria para integrarse a la compañía de teatro femenil, donde se busca impulsar una forma diferente de ver la vida y explorar qué es ser mujer a través de muchas otras. 

“Son maestras de vida, enseñanzas de lo cotidiano. He aprendido resiliencia, he aprendido emociones, he aprendido cómo se navega la vida cuando vas contra corriente, he aprendido compañerismo. Siento paz y por otro lado un poco de confrontación conmigo misma, de abrir lugares que no había abierto antes porque no tenía el espacio y las condiciones. Siento amor, tranquilidad, cuidado, ternura, a veces al mismo tiempo, todas juntas”, detalla Victoria. 

Crear y aprender; pasar del cansancio a la vitalidad. 

María Frausto Islas pensó mucho antes de integrarse al grupo porque quería estar segura de comprometerse. Cuando tomó la decisión, se encontró con un sitio que está lejos de ser rígido, que impulsa la creación y el aprendizaje. Así, se vuelve único e irrepetible, “como todas nosotras”.

“Como artistas hemos transitado por muchas partes, sin embargo, en Poiesis ha sido una dinámica única. Es un espacio en donde nos permite ser y a veces hasta no ser. Es un lugar donde nosotras somos y nos encontramos con otras”, añade. 

Un ejemplo del compromiso que se genera con esta compañía teatral es Patricia Suárez Elizalde. Con una amplia trayectoria como tallerista y un destacado trabajo con otras mujeres, encuentra en Poiesis el lugar para exponer sus vidas, manifestarlas y resignificarlas, “generando creaciones importantes, maravillosas, porque a través de las otras nos vemos, descubrimos toda las posibilidades que hay”. 

Para ella, Poiesis permite que cada mujer fluya de manera amorosa y natural, usar el teatro para escribir, para ser, para preguntar, descubrir e indagar en cada una y a veces, encontrar respuestas en las otras. “Es muy bonito. Yo hoy llegué súper cansada, pero ahora me siento alegre, vive, Poiesis me refresca, más allá de la convivencia con las compañeras, es la posibilidad de creación”. 

La vida al centro de todo

La directora de la compañía, Mónica Durán Galván, afirma que este espacio está abierto de manera gratuita para mujeres desde los 16 años. El objetivo es impulsar la expresión artística desde la dulzura, privilegiar las narrativas escritas por las mujeres y reconocer las acciones de cuidado que ellas hacen y sostienen a la sociedad. 

Aunque Poiesis se formalizó en mayo de 2024, antes existió un ejercicio previo con Mujeres Teatro, Archivo y Memoria del Mundo. Dos años después, se consolida como una propuesta de las acciones afirmativas en busca del acceso a los derechos de las mujeres: el acceso al tiempo propio, a una vida libre de violencia, a la libertad de vivir con dulzura la libre expresión. 

Por eso, en esta compañía teatral las narrativas escritas por mujeres se consideran de “vital importancia”, en un tiempo “donde nuestra voz es muy valiosa, en el sentido de que todas las acciones que hacemos de cuidado sostienen el mundo”. Como parte de este esfuerzo se trabajó en un laboratorio sonoro sobre el diálogo intergeneracional de las personas que se identifican como mujeres en la conciliación trabajo-familia. 

En Poiesis también se crean textos colectivos tomando como base el teatro y por eso puede acercarse cualquiera que se identifique como mujer desde los 16 años, aunque no tenga experiencia teatral. “Cuidamos el trabajo intergeneracional y reconocemos el cuerpo como el centro de la vida y es lo más importante para nosotras, la salud”. 

Mónica asegura que se creó una red de trabajo de la ética de los cuidados y el envejecimiento saludable y cuando se tiene compañeras más jóvenes, las integrantes asumen un rol de cuidados para que se sientan seguras. Los textos colectivos son un gran éxito y el primero tuvo que ver con qué le querían contar a otras mujeres, después, exploraron la risa de las mujeres. 

“Hicimos una cartografía, un mapeo de cuándo nos reímos, cómo nos reímos, cómo fue la risa alrededor de nuestra vida y de ahí nació un monólogo de nuestra compañera Blanca Sánchez, que es la Risa de un Corazón, el cual también participó en una convocatoria nacional y fue elegido para ser publicado a través de la Editorial Letralia. La siguiente premisa fue la exploración “Fragmentos para mi abuela” para reconocer a nuestras ancestras”, explica la directora. 

De ahí nació Nómada, una exposición que se presentó en la Galería Libertad con fotografías de archivos familiares y este año se trabaja en el texto Tramática Exploración Autobiográfica, mediante la metodología de la autoetnografía, donde cada una explora sus historias de vida para reconocer cómo construyen un monólogo que también presentarán. 

Poiesis lanza dos convocatorias al inicio de cada semestre, pero las mujeres pueden ingresar en el momento en que les llegue la información o cuando lo deseen, porque permanece abierto para nuevas integrantes y tampoco están obligadas a asistir a las sesiones constantemente, “en reconocimiento al trabajo y las jornadas que tienen las mujeres y la vida misma”. 

La integración a la compañía teatral es gratuita y no se cierra solamente a las personas de la UAQ, porque se busca que sea un lugar de diálogo, “de trabajo con el cuerpo, de reflexión, de reconocimiento de sus emociones y sobre todo, que toda historia merece ser contada. Podríamos considerar que toda actividad que hacemos en Poiesis nos ha llevado a sacar algunas partes. La visión que estamos buscando, más allá de lo emocional o lo terapéutico, es reconocer este cuerpo que nos sostiene y los cuidados que requiere”. 

Así, el teatro de mujeres de la UAQ deja afuera los juicios a las historias de las mujeres, porque “todas hemos sido juzgadas por alguno de los actos que hemos realizado. Encontrar una forma de decir: me duele, reconocer que te creemos que te duele, nos ha ayudado a sanar”. 

Esto significa, señala Mónica, poder narrar, contar nuestra historia, ponerla al centro, espejearnos en al vida de las otras y reconocer a veces estamos viviendo lo mismo pero en otro contexto y reconocer que “quizá no tenemos las herramientas para transformar el sistema en el que estamos pero sí tenemos un espacio donde podemos ser escuchadas, donde se legitima nuestra voz, donde además también nuestra historia tiene importancia para las demás”. 

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Last modified: 2 julio, 2026
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