Autoría de 2:03 pm Desde la UNAM

El arte como estímulo cerebral: De la gestación a la vejez*

Desde los primeros latidos del corazón, dentro del vientre materno, el cerebro humano comienza a desarrollarse en un entorno de estímulos. El sonido del pulso materno, la vibración del amnios y las voces que llegan desde el exterior crean un entorno sensorial que moldea las primeras conexiones neuronales. A medida que avanzamos a lo largo de la vida, el aprendizaje y la práctica de actividades artísticas, como pintar, dibujar, escribir o tocar un instrumento musical, fortalecen y amplían esas redes cerebrales, proporcionando beneficios al desarrollo del sistema nervioso.

El primer contacto con el arte

Durante el embarazo, el cerebro en desarrollo es altamente sensible a estímulos del entorno. Investigaciones han mostrado que la exposición a sonidos musicales y voces maternas durante la gestación tienen un impacto positivo en la organización cerebral del feto, efecto que no se limita sólo a humanos. En estudios realizados en la Universidad de Kyung Hee por Kim, H. y colaboradores en el 2006, observaron que las crías de ratas expuestas a música clásica durante la gestación mostraron un mejor desarrollo del hipocampo y un desempeño superior en tareas de aprendizaje y memoria espacial. Estos hallazgos sugieren que la música no sólo genera una respuesta fisiológica, sino que también modifica la estructura cerebral, incrementando las conexiones sinápticas y estimulando la neuroplasticidad. Otro estudio encontró que los polluelos expuestos a música durante la incubación presentan una mayor capacidad de orientación y memoria espacial para recordar rutas, lo cual se atribuye a una organización cerebral más eficiente. Estas evidencias refuerzan la idea de que el arte puede actuar como estímulo temprano capaz de potenciar el desarrollo neurológico incluso antes del nacimiento.

Creatividad que moldea el cerebro

Durante la infancia y la adolescencia, el cerebro atraviesa un periodo de intenso crecimiento y reorganización. En esta etapa, las actividades artísticas cobran especial relevancia, ya que los niños desarrollan su creatividad, afinan su motricidad y fortalecen sus capacidades cognitivas. Estudios clásicos dirigidos por los investigadores del Departamento de Psicología en la Universidad de Wisconsin, liderados por Rauscher, F. et al.(1998), descubrieron que enseñar música desde edades tempranas ayuda al cerebro a crear más conexiones entre las regiones relacionadas con el lenguaje y la memoria, lo que mejora la capacidad para aprender palabras nuevas y comprender textos. En los jóvenes el arte proporciona un entorno seguro para expresar y regular sus emociones, reduciendo la ansiedad y fortaleciendo la autoestima. Las actividades artísticas estimulan la imaginación, promueven el desarrollo de la sensibilidad estética y generan una conexión más profunda con el entorno, demostrando que el arte es clave en el crecimiento integral.

Preservando la salud cerebral

Con el paso del tiempo y a medida que envejecemos, el cerebro tiende a disminuir su plasticidad celular, volviéndose lento y perdiendo su capacidad para formar nuevas conexiones. Un estudio en China liderado por el equipo de investigadores Wang, J. et al (2023) reveló que los adultos mayores que participaron en actividades musicales mostraron una mayor conectividad cerebral, especialmente en áreas relacionadas con la memoria y las funciones ejecutivas, en comparación con quienes no participaban en actividades artísticas. La música estimuló regiones cerebrales clave y contribuyó a mejorar la memoria, ayudando a los adultos mayores a mantener sus capacidades cognitivas intactas por más tiempo. Además de sus beneficios cognitivos, el arte en la vejez ayuda a mantener la plasticidad cerebral, eleva el estado de ánimo y reduce la ansiedad, elementos que favorecen una buena calidad de vida en la tercera edad, atenuando los efectos del envejecimiento y promoviendo un estilo de vida más activo y saludable.

En conclusión, desde antes de nacer hasta la vejez, el arte moldea y protege nuestro cerebro. La práctica artística infantil estimula la creatividad y potencia las capacidades cognitivas; continuar con estas actividades en la adultez retrasa el envejecimiento cerebral y mantiene la mente ágil. El arte es una herramienta para crear nuevas neuronas, fortalecer conexiones y promoviendo el bienestar emocional, por lo tanto, es una inversión en la vitalidad de nuestra mente.

*Los autores de este artículo son estudiantes de la materia de comunicación científica, de la maestría en ciencias (neurobiología) de la Universidad Nacional Autónoma de México: Alejandro Elliot Flores Oliva, Javier Navarro Magallón y Janet Quispe Bautista.

Referencias

  • Kim, H., Song, J., & Lee, K. (2006). Influence of prenatal noise and music on the spatial memory and neurogenesis in the hippocampus of developing rats. Brain & Development, 28(2), 109-114. https://doi.org/10.1016/j.braindev.2005.05.008
  • Rauscher, F. H., Robinson, K. D., & Jens, J. J. (1998). Improved maze learning through early music exposure in rats. Neurological Research, 20(5), 427-432. https://doi.org/10.1080/01616412.1998.11740543
  • Wang, J., Zhang, X., Liu, H., & Lee, M. (2023). Music with different tones affects the development of brain nerves in mice in early life through BDNF and its downstream pathways. International Journal of Molecular Sciences, 24(9), 8119. https://doi.org/10.3390/ijms24098119

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Last modified: 12 julio, 2026
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