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Alicia, Dora, Arely y Ezequiel, cuatro rostros de la educación en Querétaro

HISTORIA: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX

FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX

En Tolimán, en pleno semidesierto queretano, todos los días antes del amanecer Arely se levanta a preparar el lonche de su bebé, de su esposo y el suyo. A las 7:00 en punto cierra la puerta de su hogar, loncheras y bebé en mano y emprende el camino hacia la comunidad de Casa Blanca; ahí, deja a su bebé al cuidado de una amiga, madre de uno de sus alumnos. Media hora antes de que lleguen los estudiantes, ella ya está en el aula, alistando los últimos detalles para comenzar una nueva jornada escolar.

“Para mí, un día cotidiano es muy divertido —dejando de lado el cansancio— pues sin importar cómo me encuentre, me la paso muy bien con mis alumnos. Terminamos las clases a las 12:30 pero yo me quedó viendo pendientes y calificando una hora más. Terminando de comer, mi esposo se vuelve a ir a trabajar, pues da clases de guitarra. Por mi parte, me llevo a mi bebé a educación inicial. Posteriormente, me voy a hacer ejercicio y a ver a mi mamá, que requiere la aplicación de medicamentos. Llego a la casa en la noche y me preparo para otro día. Los fines de semana planifico las clases y actividades de toda la semana. Hoy por hoy, soy maestra, esposa y mamá… así que cumplo jornada completa”

Arely, como otros 100 profesores, son parte de la selección de retratos y videos de la exposición “Los rostros de la educación 2025”, organizada por la Secretaría de Educación del estado de Querétaro, en el Centro Educativo Cultural Gómez Morín. Esta muestra —inaugurada por el gobernador Mauricio Kuri y la titular de Sedeq, Martha Elena Soto Obregón, el pasado 19 de mayo— busca reconocer algunas de las historias más inspiradoras del magisterio queretano, desde los prescolares hasta postgrados, esta ocasión centrándose en la Sierra Gorda y el Semidesierto.

“Quise ser maestra porque quería tener un impacto en los niños, especialmente en los más pequeños. Quiero motivarlos a ser mejores, que en su mente no existan limitaciones que los hagan pensar que no pueden lograr lo que se propongan: claro que pueden, sólo tienen que trabajar para lograrlo. Los niños son esponjas que aprenden de todo su entorno. Me hacen sentir muy responsable de enseñarles”

“En mi primer año de trabajo, un niño se encariñó mucho conmigo: este niño me dijo que le hubiera gustado que yo fuera su mamá, porque yo sí lo abrazaba y lo quería… A mí se me quedó la espinita y, al investigar un poco entendí que su mamá trabajaba desde la mañana hasta la noche, y casi no podía ver al niño. A partir de esa vivencia, entendí que debía tener más acercamiento con los niños, más allá de la educación formal, demostrarles cariño. Pues, dicho sea de paso, yo crecí con la presencia de una maestra en casa, mi mamá”

En sus casi 10 años de experiencia, Arely ha enfrentado dos grandes retos en su práctica docente: el rezago tecnológico en Tolimán y, en su momento, la pandemia: “Por otro lado, durante toda la pandemia di clases al grupo de segundo grado. Fue especialmente complicado, porque mi mamá enfermó y tenía que llevarla de Tolimán a Querétaro cada tercer día. Mientras esperaba a mi mamá en el hospital, yo me ponía a dar clases en el celular. Por suerte, las mamás de mi grupo entendieron y estuvieron muy al pendiente de los niños y de las clases, fueron muy comprensivas. Los domingos viajaba a Casa Blanca para dejarles cuadernillos de trabajo a los niños, para que tuvieran sus actividades para la semana especialmente, porque muchos no tenían forma de comunicarse conmigo”

“El contexto tecnológico en Tolimán es complicado, especialmente para mí porque mi escuela está en una comunidad indígena. Mucho tiempo no contamos con medios de comunicación como es el internet. Actualmente, eso ha cambiado, hay mejores comunicaciones y eso favorece mucho a la educación en Tolimán, pero aún falta; de mis 23 alumnos, 7 aún no tienen acceso a un teléfono inteligente, así que con ellos -sus familias, en realidad- la comunicación es distinta”

A pesar de que el rezago tecnológico en Tolimán es una realidad, probablemente esté a unos pocos años de acompasarse con otras urbanizaciones, como le sucedió a Jalpan. Alicia Trejo, egresada, docente y coordinadora de la preparatoria UAQ campus Jalpan, recuerda esta transformación:

“El campus se ha transformado, en buena medida, gracias a sus egresados; hemos tomando las riendas del proyecto. Cuando yo comencé mi carrera, prácticamente todos mis profesores venían de otros municipios, o de la ciudad: porque no había casi profesionistas en Jalpan. Actualmente, la mayor parte de los maestros somos egresados, así como los administrativos, y otros puestos; este proyecto educativo nos ha dado la oportunidad de quedarnos en Jalpan y hacer una vida ahí”

“Ver crecer el campus ha sido una satisfacción enorme… Así como dice el meme cuando yo llegué todo esto era cerro y me ha tocado verlo transformarse con mejores instalaciones, mayor oferta educativa, más profesores y alumnos”

“Del mismo modo, en la sociedad de Jalpan, en su industria, puedes ver el impacto que ha tenido la institución: en cada negocio, escuela, empresa, puedes ver egresados de la UAQ campus Jalpan. Es una trascendencia enorme”

“Hoy, las generaciones de nuestro bachillerato son de 70-80 estudiantes que egresan. En total, nuestra matricula es de 230 estudiantes. Paralelamente, tenemos el bachillerato mixto (los fines de semana) para mayores de 16 años, que es un proyecto que no deja de crecer cada año, dándole la oportunidad a muchas personas que no pudieron terminar su preparatoria y quieren abrir sus posibilidades”

Para Alicia, el campus Jalpan tiene casi 20 años siendo su segundo hogar: “Yo empecé mi carrera en el año 2006, egresé en 2010 y para el 2012 comencé a dar clases. Primero, di clases en la licenciatura en administración. Hace 5 años me incorporé a la escuela de bachilleres, donde imparto estadística y lectura y redacción. Además, actualmente soy coordinadora de la prepa UAQ, campus Jalpan”

Según lo explica Alicia, Jalpan se distingue de la zona metropolitana pues el entorno educativo es muy distinto. Su forma de relacionarse cotidianamente es muy cercana, teniendo en cuenta que es un campus en el que todo mundo se conoce y en el que ningún estudiante es sólo un número de expediente; prácticamente se conocen entre todos, y a sus familias. Más aún, los profesores son conocidos por la comunidad jalpense.

“Además, creo que somos una comunidad muy solidaria, muy unida, muy amables. La personalización de la educación es lo que yo podría decir, caracteriza a la Sierra Gorda, comenzando con Jalpan”

Eso no quiere decir que todo sea perfecto, que no existan retos sistémicos y coyunturas históricas que deben sortear desde el campus Jalpan: “mi mayor reto como maestra, especialmente en mi materia de lectura y redacción, es que a las nuevas generaciones ya no les gusta leer. Tengo que ponerme muy creativa para cultivar ese gusto en ellos. En un sentido más general, el reto actual para la educación está en la compaginación e incorporación de las nuevas tecnologías en los marcos curriculares…”

Los obstáculos no son intrínsecos del entorno, pues la educación en la ciudad también sortea inconvenientes, propios del contexto. Dora Carreón, investigadora en Ciencias de la Tierra del Instituto de Geociencias de la UNAM, lo sabe muy bien: “Deseo que las nuevas generaciones de investigadores no se dejen deslumbrar por la nueva moda de tecnología, como la inteligencia artificial, bases de datos. Digo que es una moda, porque esto que vemos hoy con la IA es lo mismo que sucedió con el internet; estamos deslumbrados con sus capacidades y aplicaciones, porque lo que tenemos que estar listos y maduros éticamente para poder trabajar con esta herramienta”

Una de las actividades más importantes del instituto de geociencias es la de la formación de nuevas generaciones de investigadores: desde la licenciatura, maestría y doctorado. Además, el instituto recibe a investigadores para que usen los laboratorios para sus trabajos.

“Todavía hay mucho trabajo por hacer en las carreras de ciencias naturales, faltan manos y faltan cerebros jóvenes que traigan perspectivas frescas y energía. Las ciencias naturales son medulares para la vida humana, porque ayudan a determinar dónde vivimos, qué consumimos, qué utilizamos para continuar la misión de aprender a vivir en mayor armonía con nuestro entorno: cada vez somos más, estamos más agrupados, hay menos recursos y tenemos que encontrar nuevas formas de convivir con el medio natural”

Dora tiene casi 25 años viviendo en Querétaro y se siente como una queretana adoptiva: “en aquel entonces, cuando vivía en CDMX, vi la convocatoria para comenzar a trabajar en el campus de la UNAM que estaban por abrir en Querétaro. En la unidad de investigación de ciencias de la tierra, hoy el instituto de geociencias, es único en Querétaro, uno de los pocos —y de los mejores— en el país; sólo existen otros tres”

“Por eso me importa tanto que aquí no se cometan los mismos errores que se cometieron en su momento en la CDMX: aún no hemos depredado en su totalidad las zonas de recarga acuífera ni las áreas naturales protegidas, aún hay oportunidad de enderezar el rumbo. A mí me fascina vivir aquí, es una ciudad muy noble, la gente es muy cálida, aquí he hecho muchos amigos… por eso pienso que tenemos mucho por hacer, un compromiso muy grande, para cuidar Querétaro”

La geocientífica está enfocada en los estudios de hundimiento y fracturación de la tierra, algo muy importante en el contexto queretano. Más aún, una de sus principales áreas de investigación es el monitoreo de los efectos que tiene la cantidad de agua en los acuíferos —y su extracción— para evitar el hundimiento del suelo.

“A mí me gusta mucho la naturaleza, especialmente entender sus procesos… también, tengo una mentalidad muy matemática e ingenieril. Antes de entrar a la licenciatura, tomé orientación vocacional y me dijeron que mis habilidades y gustos eran perfectos para ser geóloga”

“Estudié la carrera y, aunque lo disfruté mucho, no entendí mi gusto por esta disciplina hasta que tomé una materia que me mostró que lo este conocimiento podía ayudarle a la gente de manera inmediata, con mejores diseños, menos riesgos, preservación de recursos naturales… Por eso me gusta la geología”

“Por eso quiero darles un mensaje a los estudiantes, sin importar el nivel que estén cursando… si de pronto reprueban un examen, o no los admiten en alguna escuela, no se desanimen. La carrera del conocimiento no la gana el más inteligente, sino el más perseverante, el que no se deja tirar. Con todos mis años de estudio, es el consejo más grande que le daría a las nuevas generaciones”

Ejemplo de perseverancia es el profesor Ezequiel, de Jalpan. Él termino los estudios en la normal a los 27 años de edad, un poco mayor que el promedio, pero eso no importa, en sus palabras: “yo pienso que para estudiar no es relevante la edad, siempre que tengas el interés y el entusiasmo y los ánimos; para que lo que vayas a hacer a futuro, con esos estudios, lo hagas con gusto, entrega y amor. Eso es lo que, en lo personal, la docencia me llene de satisfacción y ese mismo gusto pueda transmitirlo a mis alumnos”

Desde entonces —casi 23 años— Ezequiel trabaja en educación básica, en una telesecundaria.  Además, hace 11 años se incorporó a la plantilla docente de la escuela normal, en la unidad Jalpan. En estas dos décadas, el profesor no ha sentido el paso del tiempo, porque sigue interactuando con jóvenes, porque la dinámica de trabajo es veloz pero amena, y eso le apasiona.

“Para mí, un día comienza temprano porque mi centro educativo no queda cerca de mi casa: primero llevo a la escuela a mi hijo y de ahí, me voy a la telesecundaria donde trabajo; por allá estoy de 8:00 a 14:00 pero mi jornada no acaba ahí, porque saliendo debo preparar clases, calificar, revisar cuadernos”

“Para mí, algo importante es pensar en las posibles preguntas que los alumnos vayan a hacer respecto al tema de la clase, porque muchas veces tienen inquietudes que uno no prevé y, como docente, debes tener posibles soluciones a eso”

Más allá de la extenuante labor cotidiana de los profesores, desde la perspectiva de Ezequiel, uno de los principales retos de la educación actual es la formación a conciencia de quienes imparten las clases: “creo que, en la actualidad, el principal reto para la educación es la formación y la actualización de los docentes; porque esto no sólo es un trabajo, sino una función social, que ayuda a la juventud, a la humanidad. Los profesores deben estar formados conscientemente, por eso, invito a todos los docentes a seguir trabajando con pasión, pensando que lo que hagamos en las aulas transformará a Querétaro”

Arely, Dora, Alicia y Ezequiel son cuatro rostros que retratan la educación en el estado de Querétaro. Desde sus niveles educativos, con sus historias, han impactado en decenas, cientos, si no es que miles de queretanos, durante varias décadas.

La exposición “Rostros de la Educación 2025” no sólo es un reconocimiento a la labor docente del estado, en todas sus regiones. Con algo de suerte, será un parteaguas,  fuente de inspiración para nuevas generaciones de profesores que busquen ejemplos a seguir. No sólo en la zona metropolitana, sino en los municipios aledaños, en el Semidesierto y en la Sierra Gorda: porque a partir del 19 de junio, esta exposición recorrerá todos los municipios del estado, alcanzando a cada queretano que ande en busca de aprender algo nuevo, de la mano de los mejores.

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Last modified: 28 mayo, 2025
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