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Secuestrado en su entidad, periodista halla en Querétaro condiciones para regresar a su profesión

HISTORIA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX

Lejos de la ciudad donde ejerció el periodismo durante 36 años, Eduardo encontró en Querétaro nuevas condiciones para regresar a su profesión. Tras las agresiones y secuestro que sufrió en otro estado debido a sus publicaciones, recuerda que no pudo despedirse de sus familiares cuando ingresó al mecanismo de protección de la Secretaría de Gobernación federal, y sus hijos debieron aprender a vivir en un nuevo lugar que les abrió las puertas y les brindó mejores espacios profesionales. 

“No me pude despedir de mi madre, de mis hermanos, de mis amigos, porque me dijeron dos días antes que nos iban a sacar de la ciudad, que no podíamos decirlo, tuvimos que dejar los celulares, dejamos toda la vida detrás sin saber cuándo íbamos a regresar. Esperábamos que esto pasara pronto, pero no ha sido así y fue difícil dejar de hacer periodismo de un día para otro”, señala.

Muchos días escribió sin poder publicar y su vida cambió por completo. “Vivía en cautiverio, nos sentíamos muertos en vida. Salimos corriendo con una maleta, dejamos sueños, todo lo que construímos, mis hijos tardaron seis meses en aceptar que no regresaríamos porque veían las amenazas que recibía ya en el refugio, nos mandaban fotos de personas mutiladas, me decían que eso me iba a pasar si seguía hablando, era aterrador”.

“Cuando me rescataron fue por la presión social y después intervinieron las autoridades, aunque fueron las mismas autoridades las que me mandaron hacer todo esto. Es muy difícil cuando te tienes que ir así, porque ahora donde estoy hay más de cien personas cercanas y solamente tengo dos amigos pero cuando llegamos no teníamos nada, no podíamos confiar en nadie, es algo que pierdes por más terapia psicológica que recibas, te joden la vida muy feo”, subraya.

Dejó de escribir durante más de cuatro años a partir de las amenazas y el secuestro, pero hace dos años regresó a su actividad, de manera paulatina, porque dice que se siente protegido por la situación que hay en Querétaro. A través del internet, busca recuperar la posición que un día tuvo, lo hace por amor a la actividad que ejerció durante más de tres décadas y para evitar que el Mecanismo de Protección aproveche la falta de actividad periodística para retirarle la seguridad. 

Este es un problema severo, señala, porque el mecanismo recurre a esas estrategias. ya que hace una evaluación de riesgo cada seis meses o cada año y es con base en las características del lugar donde te encuentras, en este caso Querétaro y no en la ciudad donde ocurrieron los hechos. Así, se consideró hace tiempo que en el territorio queretano ya no corre riesgo y se le pueden quitar las medidas de protección siempre que se quede acá.

“Te dicen que te vas a quedar pero ya no te apoyarán con el refugio ni con alimentos y cómo le haces si no puedes trabajar en otra cosa. entonces lo que te queda es ampararte porque a varios compañeros les hacen lo mismo, junto con otros periodistas nos dimos cuenta de que enfrían tu caso, aunque haya sido muy popular, después de un tiempo que no puedes publicar, la gente empieza a olvidarte y creen que todo se resolvió, que ya no pasó nada, te quitan las medidas de protección y entonces es cuando suceden otras situaciones”.

Eso lo hizo escribir de nuevo y ampararse frente a la medida que prohíbe que la gente dentro del mecanismo de protección se dedique nuevamente al periodismo, así que “ya no pudieron dejarme tirado, que es lo que hemos visto con muchas víctimas, las abandonan y no te ayudan, así que decidí hacerlo y tampoco quería callarme, no quiero seguir callado”. 

“Hay interés en acabar con la Comisión de Atención a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos y la Comisión Nacional Ejecutiva de Atencion a Víctimas, el problema aquí es que no hay voluntad por resolver nuestros casos. En el caso de los periodistas, la mayoría de los casos donde hay agresiones a periodistas, provienen de funcionarios, que son los autores intelectuales porque ellos no se van a manchar las manos”, expresa.

Eduardo sostiene que lo más grave es cuando los periodistas ven cómo se les retiran las medidas de protección y se ven obligados a regresar al sitio donde sufrieron atentados o amenazas y “entre seis meses o un año son silenciados, sin que haya alguna autoridad que responda, cuando te quitan las medidas y regresas a tu lugar de origen, es muy probable que seas asesinado”.

A eso se suma que “tampoco te dejan trabajar, te hacen firmar un documento donde si te expones o dices dónde estás, te quitan las medidas, te dicen que puedes trabajar en otro lugar que te ofrecen, pero lo hacen para que a los seis meses te puedan decir: ya no eres periodista, tu alta en el seguro social dice otra cosa, es una trampa y lo hacen con todas las personas que reciben esta protección, cuando ya tienes trabajo o tu esposa o esposo consiguen un trabajo, retiran las medidas porque la protección a la familia se le protege porque son familiares de periodistas y se les considera periodistas”.

Por eso decidió ampararse, para evitar el retiro de las medidas, porque “los periodistas solamente somos noticias cuando nos secuestran o nos asesinan”. Además, esto lo motivó a regresar a escribir y publicar, sobre todo porque considera que hay una falta de voluntad política para defender a quienes se dedican al periodismo y eso se agravará con la reforma judicial.

“Las decisiones judiciales siempre han estado ligadas a la política, ahora los nuevos jueces, van a consultar cualquier decisión primero políticamente, que en realidad es legalizar lo que ya hacían, pero antes no eran tan cínicos ni tan descarados porque el estado de derecho permitía que cuando tomaban esa decisión política, se las tumbabas en la siguiente instancia porque la ley es la ley, pero, si con el estado de derecho los periodistas teníamos persecución política, hoy con la reforma tendremos el triple y nuestras vidas corren peligro”.

Aunque aboga por la unión de los periodistas, ve difícil que se consiga en este momento, de manera que ahora solamente busca mantenerse en su profesión desde Querétaro, donde se siente más seguro y ve con gusto que su familia ya hizo su vida de nuevo después de seis años. “Si a ellos les costó, yo lo sufrí el doble, todos tienen carreras. Yo lo único que pido es justicia, como piden las víctimas de cualquier tipo de delito”.

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Last modified: 12 julio, 2025
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