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Marcia y Marcio Muniz, de Brasil a Querétaro: “Hay que perderle el miedo al cambio”

HISTORIA Y FOTOS: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX

 
Querétaro es un paisaje en constante transformación. Los días más soleados pueden nublarse en cuestión de minutos, para llover una tromba o sólo unas chispitas; los cerros se cubren de calles, negocios y casas, dando hogar y tránsito a nuevos rostros e historias. Ese cambio no sólo ocurre en la ciudad, sino en quienes llegan para habitarla.

Marcio Muniz, brasileño de nacimiento, llegó a vivir a México hace más de 20 años. Como muchos, llegó pensado que sería algo temporal, pero aquí encontró algo más que un hogar: “Originalmente llegué a CDMX, trabajaba para una compañía dental alemana. Según sólo venía un par de años, de pronto habían pasado cinco años y mejor decidí quedarme; ya estaba casado con una mexicana, preferimos seguir el rollo aquí”

Antes de México, Marcio vivía en Curitiba (Brasil), una ciudad mediana. “Curitiba se caracteriza por la presencia de muchos extranjeros, especialmente de Europa; por ejemplo, en la colonia en la que vivía había muchos italianos. Es una ciudad muy diversa culturalmente hablando, que ha crecido con estándares europeos”. Eventualmente, Marcio y su esposa quisieron escapar del caos de la gran ciudad y encontraron en Querétaro, un oasis próspero para formar una familia.

“Era 2011 cuando elegimos Querétaro: aún era una ciudad muy tranquila, casi sin tráfico, con un buen costo de vida, mejores precios en la vivienda, mucho empleo… además, yo todavía debía ir a CDMX de vez en cuando. Todo eso lo tomamos en cuenta”

“Mi primer hijo nació en Querétaro. En algún momento le he preguntado si a él le gustaría vivir en alguna otra ciudad, pero siempre me dice que no. Me gusta decir que él fue nuestro pasaporte para convertirnos en queretanos” dice riendo.

Unos años más tarde, un colega invitó a Marcio a unirse a un proyecto: abrir mercado para una gran empresa brasileña de ropa. Marcio, que se había dedicado a la industria dental por años, dudó mucho si era una buena idea.

“Fue muy chistoso cómo acabé involucrado en Romance. Sin embargo, lo que me convenció fue el modelo de negocio que tenía esta empresa: emprendimientos personales, sin necesidad de una inversión inicial, como los catálogos, algo que puede darles oportunidades a personas que de otro modo no podrían”

“Además, Romance es una de las pocas empresas de moda que concentra su producción en su país de origen; que produce su propio hilo, tela y prenda. Por eso podemos garantizar que la calidad actual, será la misma siempre. Yo lo veo como que Romance quiere fortalecer al continente, a la región, a los países y, sobre todo, a quienes emprenden. Apoyar las economías latinoamericanas, a las personas, es la única forma de ser fuertes ante el puñado de compañías poderosas”

Por su parte, la hermana de Marcio, Marcia Muniz y su esposo, llegaron a Querétaro hace 3 años, cuando apenas comenzaban a amainar los estragos de la pandemia en Brasil. Por sobre todo, la intención era emplear sus habilidades para apoyar a su hermano en este nuevo proyecto.

“Yo estoy casada, aunque no tengo hijos. A mi esposo le encanta Querétaro, creo que más que a mí. Además, él trabaja conmigo”

“En Brasil yo me dedicaba a la gestión de personal, es decir, ser gerente en tiendas departamentales o negocios grandes. Eso me daba una ventaja al venirme a trabajar con mi hermano. Además, necesitaba a alguien de confianza que también pudiera hablar portugués para poder estar en contacto con la operación en Brasil”

Marcia nació en Sao Paulo, pero antes de llegar a Querétaro vivió mucho tiempo en Recife, una ciudad costera al noreste de Brasil: “Es una ciudad muy bonita, que combina un centro colonial y playas. En la colonia en la que vivía, podía irme caminando a la playa”

“Cuando llegué a Querétaro sentí mucho la diferencia, aunque me gusta mucho el calor, aquí es muy seco. Pero son cambios de la vida. Esta ciudad tiene muchas otras cosas que lo compensan; incluso, las playas no están tan lejos para ir a pasear: ya he ido a Cancún, Acapulco, a Mérida y a Puerto Vallarta”

Por otro lado, Marcio ha tenido un poco más de tiempo para viajar, conociendo y enamorándose de México: “Cuando yo llegué, mi objetivo era visitar todo el país. En aquel entonces, era mucho más sencillo viajar en coche así que recorrí buena parte de las carreteras de México. En esos trayectos, muchas veces pasé por Querétaro: llegaba al indio Conín y en 5 minutos, ya estaba en alguna de las salidas. Me parecía muy curioso que fuera tan pequeño. Pareciera que fue hace tanto tiempo”

“Siendo honesto, no tengo algo malo qué decir de esta ciudad. Creo que es un lugar que ha intentado mejorar en muchos aspectos. Lo que nunca me ha gustado es el clima, el calor seco específicamente. También las lluvias torrenciales, porque se inunda. Pero de ahí en fuera, creo que es una gran ciudad para vivir”

Marcia también ha batallado para acostumbrarse al calor seco, especialmente estando acostumbrada al clima de la costa. Pero algo aún más complicado ha sido adaptarse al idioma y la comida, como relata:

“Aún me hace falta mucho vocabulario en español, necesito ampliarlo. Es cierto que hay muchas palabras que son similares. Pero hay muchas palabras que son iguales en portugués y en español, aunque con sentidos completamente distintos, eso puede ponerte en un embarazo

“Por ejemplo, si yo quiero elogiar a una mujer en portugués puedo decirle que es una mujer muy gata… pero en español, si le digo así a una mujer me golpea. En portugués es un elogío y en español es una grosería. A pesar de ello, me gusta mucho aprender español, irme retando con las palabras que me cuestan más trabajo”

Para Marcio no fue distinto, a pesar de las similitudes entre ambos idiomas, ni siquiera tomar clases de español antes de dejar Brasil lo pudieron preparar para el español mexicano: “El español es muy chistoso. Tomé clases de español con una maestra argentina y, al terminar el curso, me sentía preparado para todo. Pero en el mismo módulo de migración me di cuenta de que no sabía nada de nada… dos o tres pasos en México me bastaron”, dice a carcajadas.

“Intentas hacer amigos y no entiendes nada. Te entra una llamada al teléfono, y tampoco. Prendes la televisión y te cuesta mucho trabajo saber de qué están hablando. Al principio iba al súper a platicar con la gente, escuchar sus conversaciones para familiarizarme. Ahora sí que cuando estás en el lugar y tienes la necesidad, no queda de otra más que aprender”

No obstante, Marcio no sólo iba al supermercado a practicar el idioma, sino por ingredientes para preparar de comer, pues a é le encanta la comida mexicana: “Es algo que me hace muy feliz: la cochinita, la tinga, el mole… ¡híjole!”

Para Marcia, en cambio, ha sido un poco más complicado adaptarse a los nuevos sabores: “En Querétaro casi no encuentras comidas brasileñas, que extraño mucho: coxinhas, feijoada, el caldo de cana y el pasteu, que es la combinación de una empanada y una quesadilla frita. Muchos platillos ya se pueden preparar, pues se encuentran los ingredientes en algunas tiendas”

“A pesar de ello, me encantan los chiles en nogada… Si hubiera todos los días del año, la comería. No soy mucho de picante, así que salir a comer en México es complicado porque a dónde voy pregunto si pica y siempre me dicen que no… pero sí pica para alguien que no está acostumbrada, para alguien normal”, admite entre risas.

Si bien, Marcia siempre se ha sentido bienvenida por los mexicanos, al grado de que muchos le piden que les enseñe palabras en portugués al enterarse que es brasileña, aún echa mucho de menos a su gente:

“Otra cosa que extraño mucho es a los amigos que dejamos allá. Sin embargo, en México ha sido fácil hacer nuevos amigos pues tenemos un punto en común: el gusto por el futbol. Por ejemplo, mi esposo juega al futbol y luego está yendo a jugar diario en diferentes equipos. El deporte une a las personas”.

Por suerte, en los últimos años la comunidad brasileña en Querétaro —y en México, en general— ha crecido mucho, como explica Marcio: “Somos más o menos unas 300 familias en Querétaro. No somos una comunidad demasiado cercana, de hacer tantos convivios, pero sí he hecho buenos amigos”

“Tenemos grupos de Whatsapp y de Facebook, por zonas de la ciudad, por ciudades también. Siempre nos apoyamos con información, o nos ponemos de acuerdo para reunirnos. Hay mucha comunidad” comenta Marcia.

“Por ejemplo, este año celebramos la festa junina, una fiesta típica de junio. En esta festividad conmemoramos a san Antonio, san Pedro y san Juan. Es una fiesta muy famosa en todo el país, algo parecido a las ferias patronales en México, como la de San Marcos”, añade.

Ambos hermanos reconocen que toda esta experiencia en México ha sido siempre agradable, aunque aquí no se conozca mucho de Brasil: “Muchos mexicanos conocen lo básico de Brasil, el carnaval, el futbol…pero es un territorio cuatro veces más grande que México, hay muchísimo más por conocer porque es precioso”

“Siempre he sido bien recibido en México. Lo primero que me mencionan cuando se enteran que soy brasileño es el mundial de México 70. Estoy muy agradecido con México y con Querétaro, porque se puede vivir muy bien, la gente es muy amable. Sin embargo, al final, todo depende de uno, si estás bien contigo mismo y con dios, puedes estar en dónde sea y ser feliz. El lugar donde quieres estar, lo hace uno”, reconoce Marcio.

“Invito a la gente a perder el miedo de cambiar de ciudad, de país. Ese miedo a lo que aún no conoces te bloquea… pero también te transforma. Hay muchas oportunidades en el mundo, para ser feliz, encontrar un lugar que se sienta propio. Vale la pena buscar el cambio, conocer a la gente y abrir tu corazón”.

AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “POR EL GUSTO DE SER QUERETANOS”

https://lalupa.mx/category/historias-que-cuentan/por-el-gusto-de-ser-queretanos

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Last modified: 6 septiembre, 2025
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