¿Sabías que la cáscara de la naranja que tiraste a la basura podría convertirse en parte de un medicamento o en la botella de plástico que usas?
Vivimos una crisis ambiental y deberíamos estar cada vez más preocupados por el impacto que las actividades humanas tienen en el planeta y en el medio ambiente. Basta escuchar las noticias o navegar algunas redes sociales para enterarse de la contaminación del agua, el cambio climático, la deforestación, la extinción de especies y la contaminación por plásticos. Pensar en la escala del problema puede ser abrumador, pero casi nunca pensamos que acciones tan simples y cotidianas como elegir productos en el supermercado o separar la basura podrían tener un impacto significativo sobre esta crisis.
Actualmente — aunque cada vez menos— somos muy dependientes de recursos como el petróleo, que se utiliza no sólo para generar combustibles, sino para producir una amplia gama de productos químicos, que a su vez se usan para fabricar gran cantidad de productos cotidianos, desde plásticos, textiles y pinturas, hasta detergentes y cosméticos, entre muchos otros. Todos sabemos que el gran problema radica en la contaminación que se genera al usar petróleo para todo (Mori, 2023).
Ante esta situación, los científicos llevamos varios años estudiando alternativas para sustituir los productos del petróleo. Una de estas alternativas consiste en usar los residuos que generamos —que son muchísimos— como materia prima para generar productos químicos, que a su vez sirven para fabricar muchas otras cosas. La idea principal es transformar el modelo de economía lineal (extraer → producir → consumir → tirar) en un modelo de economía circular, en el que no existen residuos, sino materias primas que se reutilizan, reciclan y reintegran al ciclo productivo.
¿Cómo funciona? ¿Cómo obtenemos productos químicos a partir de los residuos? Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es el tipo de residuos que necesitamos. Se necesitan residuos que tengan materia orgánica, es decir, sustancias compuestas por carbono y derivados de seres vivos. Podemos encontrar residuos con grandes cantidades de materia orgánica, por ejemplo, en las aguas residuales, en los efluentes de agroindustrias y en la basura orgánica que generamos en nuestras casas. El segundo paso consiste en utilizar el poder de la naturaleza para nuestro beneficio, en la forma de microorganismos y con la ayuda de la biotecnología. Los microorganismos como las bacterias, levaduras y hongos son capaces de utilizar la materia orgánica de los residuos como alimento, transformándola en gran cantidad de productos químicos que tienen un alto valor en el mercado. La biotecnología es capaz de usar los microorganismos como “pequeñas fábricas microscópicas” y guiarlos para que produzcan aquello que nos interesa.
En particular, existe un grupo de productos químicos, llamados ácidos orgánicos, que tiene muchas aplicaciones en la industria y que puede producirse mediante biotecnología a partir de residuos orgánicos (Fig. 1). Los ácidos orgánicos son, por ejemplo, el ácido acético (componente principal del vinagre) que se utiliza como acidulante, conservador y saborizante de alimentos, desinfectante y desengrasante en productos de limpieza y en la fabricación de adhesivos, pinturas y fibras sintéticas. El ácido propiónico se usa como conservador en productos de panadería, quesos y forraje para animales, además de ser un ingrediente en productos para el cuidado de la piel y el cabello. El ácido butírico se usa para producir aromatizantes, saborizantes y suplementos dietéticos. El ácido láctico es un aditivo que se usa como acidulante y conservador, también en diversos productos para el cuidado de la piel, y como materia prima para producir bioplásticos. El ácido succínico es ingrediente en productos como caldos, salsas y sopas, así como saborizante en bebidas y dulces; es un importante precursor en la producción de plásticos y polímeros, y se usa como excipiente en medicamentos como vacunas y otros inyectables (Li et al., 2021; Wang et al., 2025).

Ante este contexto, en el Instituto de Ingeniería de la UNAM, en la Unidad Académica Juriquilla, actualmente estamos desarrollando un proyecto que tiene como objetivo investigar cómo transformar diversos residuos agroindustriales, entre ellos el suero de queso o la basura orgánica municipal, en ácidos orgánicos mediante biotecnología (Fig. 2). La verdadera ciencia está en el cómo, pues no sólo se trata de poner juntos los residuos y microorganismos, sino de encontrar las mejores condiciones para transformar estos residuos. En el camino, usamos los últimos avances de la ciencia y herramientas de frontera como la genética y modelos computacionales, con el objetivo de mejorar aún más el aprovechamiento de los residuos.

La próxima vez que sostengas una cáscara de naranja sobre el bote de la basura, recuerda que no estás ante un simple desecho, sino ante la potencial materia prima de un medicamento, una fibra textil o una botella biodegradable. La verdadera revolución circular no está en un acto heroico, sino en acciones cotidianas como separar nuestros residuos, apoyar productos sostenibles, exigir prácticas industriales más verdes y apoyar el desarrollo de ciencia y tecnología en nuestro país. Estas decisiones, multiplicadas por millones, nos convierten en parte activa de la solución, en la cual la ciencia convierte, literalmente, nuestra “basura” en la base de un futuro más sostenible.
Agradecimientos
Esta es una investigación apoyada por SECIHTI en el año 2025, a través del Proyecto de Ciencia Básica y de Frontera 2025 CBF-2025-I-1867.
Referencias
- Li Y, Yang S, Ma D, Song W, Gao C, Liu L, Chen X. 2021. Microbial engineering for the production of C 2 –C 6 organic acids. Nat. Prod. Rep. 38:1518–1546.
- Mori R. 2023. Replacing all petroleum-based chemical products with natural biomass-based chemical products: a tutorial review. RSC Sustain. 1:179–212.
- Wang T, Xue H, Liu H, Yuan H, Huang D, Jiang Y. 2025. Advancements in metabolic engineering: unlocking the potential of key organic acids for sustainable industrial applications. Front. Bioeng. Biotechnol. 13:1556516.
El doctor Miguel Ángel Vital Jácome es investigador en el Instituto de Ingeniería de la UNAM, Unidad Académica Juriquilla, Querétaro
Contacto: MVitalJ@iingen.unam.mx
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