HISTORIA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX
FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX
Una lesión en la rodilla detuvo la carrera deportiva de Diana como gimnasta, pero encontró, en el salto con garrocha, una nueva pasión que la llevó a romper un récord nacional de 3.95 metros en la Olimpiada Nacional 2025. Con apenas 22 años, Diana García García se llevó los gritos y felicitaciones de todas las personas que la vieron establecer una nueva marca en su categoría, en un deporte que no tiene tanta popularidad como otros.

“Yo hacía gimnasia desde los 7 años hasta los 16, tuve mis primeros lugares en estatales y regionales, el tercer lugar en salto nacional, un quinto lugar y luego un tercero en viga, pero se me complicaba mucho salir de competencia por la escuela. Me recomendaron la Escuela de Talentos Deportivos del Instituto del Deporte y la Recreación del Estado de Querétaro (Indereq). Me dijeron que sí podía entrar pero la gimnasia no estaba entre los talentos deportivos, así que me hablaron del salto con garrocha”.

Al principio, trató de combinar los dos deportes, pero en su último año en gimnasia se lesionó la rodilla un día antes de una competencia nacional. “Ya no pude competir, me costó retomar la acrobacia, llegó un momento donde me di cuenta que ya no daba más ahí”.


Entonces se metió de lleno al salto con garrocha y considera que se adaptó con rapidez porque la gimnasia es un deporte base para cualquier otra disciplina debido a que aporta fuerza y agilidad, por eso, “hay muchas gimnastas haciendo salto con garrocha”, aunque tuvo que aprender las técnicas para la carrera inicial que es de unos 30 metros antes de dar el salto.



En agosto pasado alcanzó el cuarto lugar en los Juegos Panamericanos Junior 2025, al saltar 3.80 metros. Apenas en junio consiguió el oro de durante la Sub 23 de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte de México (Conade) y en la Olimpiada Nacional 2025 se atribuyó un nuevo récord nacional con 3.95 metros.

Diana lo califica como un sueño cumplido, porque desde 2022 buscaba romper un récord nacional y empezó a trabajar para conseguirlo. “En el macroregional de 2025 el récord era 3.85 pero como era regional no se contaba y yo me dije: es mi último año, tengo que hacerlo y en la competencia sentía la presión porque la competidora con la que estaba tiene mejor marca que yo y me obligaba a dar todo”.

Decidió empezar con una altura de 3.60 mientras que su competidora inició en 3.70 metros. “Me salté el 3.70 y me fui al 3.80, ella también, pero lo pasó al segundo salto. En garrocha siempre tienes que marcar la diferencia porque ahí se te va una medalla. Le dije ‘vamos por el récord’ que es el 3.86, lo logramos al primer salto las dos, ella dijo que nos íbamos al 3.95, pasó ella primero que yo y tiró el listón, entonces me dije es mi momento, es ahora y aquí o no. Me paré en el carril y al pasar la varilla fue de los mejores sentimientos, con los gritos de mi compañeros, los entrenadores, se siente muy bien”.

Su familia siguió toda la transmisión y se comunicaron en cuanto se anunció que Diana rompió el récord. Ahora trabaja para la siguiente meta el siguiente año, cuando se realizarán los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayores en Santo Domingo y ella se encuentra en tercer lugar nacional, así que tratará de mejorar su propia marca para lograr la clasificación.

Para lograrlo, distribuye su tiempo entre las clases de gimnasia que imparte, sus estudios y las poco más de tres horas que entrena diariamente en el gimnasio o en el aprendizaje de técnica de garrocha, ya que “cuando son días de técnica no hay un tiempo estimado, es hasta que te salga o cuando estés satisfecha con tus saltos. Normalmente entreno casi sola pero en la mañana cuando lo hacemos todos los garrochistas saltamos entre tres o cuatro horas”.

En los entrenamientos ya consiguió saltar hasta 4.20 metros y su único miedo es similar al de cualquier otro garrochista: que se rompa la garrocha, que llegues mal y y la garrocha te rebote hacia atrás o no caer en el colchón. A pesar de esos riesgos y la preparación que debe tener, admite que este no es un deporte que se reconozca mucho en México.

Entre las condiciones que evitan que se difunda más se encuentra el precio de la garrocha, toda vez que se deben importar de Estados Unidos y Canadá, pero estima que “tendríamos un gran nivel si tuviéramos el apoyo de otros deportes, como el futbol, pero estamos buscando mejorar para que sea un deporte que destaque y represente a México”.

“Aquí en México nos conocemos entre todos los garrochistas, pues somos muy pocos. Por eso todos tratamos de mejorar y apoyarnos porque es un deporte muy poco común. Ahorita es la etapa donde están entrando nuevas generaciones, yo acababa de entrar justo en el cambio donde la generación pasada se fue y entraron los nuevos. De la generación pasada solamente quedan uno o dos”.

Además, la garrocha requiere años de práctica porque cambia el ritmo del atleta y cómo se acople cada quien al deporte. También se necesita que la familia entienda que el tiempo del deportista se destina al entrenamiento y no siempre se ven los resultados.

Por eso, le pide a las familias apoyar a sus hijas e hijos deportistas y a quienes ya practican una disciplina entender que “hay un momento donde sientes que te estancas y no avanzas, pero es parte del proceso deportivo, siempre va a pasar, pero lo mejor es no rendirse y seguir intentándolo porque es cuando consigues el cambio”.

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