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Ante las políticas de Trump, acelerar negocios mexicanos en el Este de Asia – Heriberto Ruiz Tafoya

Para México, la creciente tensión económica y financiera a nivel mundial provocada por bruscos cambios en la política económica internacional del gobierno de Donald Trump ha detonado la necesidad de replantear la estrategia de apertura al exterior, enfatizando la posibilidad de acercamiento al grupo de los BRICS+1 u otras regiones del mundo. En lo siguiente, explicaré la problemática de unirse a los BRICS+ y priorizaré en el Este de Asia2, donde ya operan empresas mexicanas relevantes y existen vínculos institucionales con el potencial de impulsar negocios internacionales.

Dificultad para unirse a los BRICS+

Brasil, por medio del presidente Lula da Silva, ha invitado dos veces a México a unirse a los BRICS+: primero a López Obrador y luego a Claudia Sheinbaum. Aunque se desconocen los motivos de la negativa, México mantiene cautela política. La principal barrera es que BRICS+ busca contrarrestar la hegemonía del norte global, especialmente de EE. UU., principal socio de México. La economía mexicana está profundamente ligada a EE. UU.: cerca del 80 % de sus exportaciones van al vecino del norte, y el 45 % de la inversión extranjera directa proviene de ese país. México también importa de EE. UU. el 55 % de sus granos y carnes, y el 75 % de sus energéticos. Además, depende de software y plataformas digitales estadounidenses, lo que refuerza la influencia política y económica de EE. UU. en México.

El Este de Asia como región alterna-complementaria para México

Partimos del hecho geopolítico: México está condicionado por su vínculo con Norteamérica, dificultando su ingreso a los BRICS+. No obstante, es posible diversificar sus negocios con Asia Oriental, iniciando con Japón, Corea del Sur y Taiwán, aliados de EE. UU. Estos países ofrecen mayor margen de negociación. Además, ya existen bases sólidas de intercambio industrial y comercial que México puede aprovechar estratégicamente en los próximos años. China y México también cuentan con bases sólidas de intercambio. Sin embargo, está relación con China debe abordarse con una visión amplia: no se limita al comercio de bienes, sino que incluye la expansión de modelos empresariales, alianzas estratégicas, adquisiciones, licenciamiento tecnológico, internacionalización de franquicias, proyectos binacionales o multinacionales, outsourcing de procesos y servicios, así como el intercambio intercultural de datos, información y conocimiento.

Desde una visión limitada al comercio internacional, el Este de Asia representa un desafío: México tiene un déficit comercial de 110,529 millones de dólares, equivalente al 28 % de sus importaciones, mientras que sus exportaciones a la región apenas alcanzan el 3.5 %. Sin embargo, al ampliar la perspectiva, surgen nuevas oportunidades.

Primero, el Este de Asia es un mercado atractivo por su tamaño y poder adquisitivo: 1,662 millones de habitantes y un PIB per cápita de 28,916 dólares (PPA), más de 7,000 dólares por encima del mexicano. Esto revela una brecha, pero también un alto potencial de consumo. La presencia mexicana en la región no se limita a exportaciones; incluye alianzas estratégicas (como Bimbo e Interceramic en China), franquicias (Kidzania en Japón y Corea), licenciamiento (Metalsa y Mexichem en Japón y China), e inversiones directas clasificadas como expansión empresarial (ver cuadro 1).

Segundo, el Este de Asia es una región exigente, lo que impulsa a empresas mexicanas a elevar su nivel en calidad, tecnología, innovación y gestión. Esta exigencia responde a factores como historia, disciplina, escasez de recursos, alto poder adquisitivo y diversidad cultural. Para competir, especialmente viniendo de un país considerado subdesarrollado, las empresas deben adaptarse. La fuerte competencia local y extranjera en la región eleva naturalmente las capacidades productivas y de servicio de quienes logran establecerse. Este factor debe verse como positivo para todo el sistema productivo mexicano.

Cuadro 1. Empresas mexicanas en países relevantes del Este de Asia. Fuente: elaboración propia (2025).

En tercer lugar, establecer una unidad o línea de negocio en el Este de Asia abre la puerta a expandirse hacia el Sudeste Asiático, una región compuesta por 11 países y aproximadamente 676 millones de habitantes. Su población es notablemente joven —con una edad promedio de 19 años— y presenta perspectivas sólidas de crecimiento en ingreso per cápita durante el resto del siglo XXI.

Finalmente, México cuenta con una red estratégica de personas e instituciones en el Este de Asia que pueden impulsar negocios internacionales. Hay unos 7,226 mexicanos en la región, principalmente en China (47 %) y Japón (38 %), con alto nivel educativo y técnico, fruto de migración académica y laboral. Además, universidades mexicanas —como la UNAM— mantienen programas de movilidad con más de 100 instituciones asiáticas y han creado centros especializados como el PUEAA y Cechimex, claves para fortalecer vínculos empresariales en la región.

  1. Miembros originales del BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Nuevos países miembros: Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia. Nuevos países asociados: Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam. ↩︎
  2. El Este de Asia es conformado por China, Taiwán, Hong Kong, Macao, Japón, Corea del Sur, Mongolia y Corea del Norte. ↩︎

El doctor Heriberto Ruiz Tafoya es profesor de negocios internacionales en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Juriquilla, de la UNAM

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Last modified: 12 octubre, 2025
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