REPORTAJE Y FOTOS: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX
Al norte del pueblo de Hércules, entre las vías del tren y el cementerio municipal, se encuentra el Instituto de Artes y Oficios Querétaro (IAOQ), un lugar para que personas de todas las edades y contextos, puedan cumplir sus sueños y perderle el miedo a lo nuevo.

Por más de 35 años, el IAOQ ―organismo público descentralizado, adscrito a la Secretaría de Educación del estado de Querétaro― ha ofertado una amplia gama de talleres, que buscan el desarrollo personal y profesional de sus alumnos. Actualmente, por ejemplo, se ofrecen talleres de cocina, carpintería, cerámica, corte y confección, cultor de belleza, dibujo y pintura, herrería, panadería, pastelería, serigrafía y diseño digital, tallado de madera, vitral y tapicería. Todos, con un costo accesible.

Es así, que todos los días, por las mañanas y por las tardes, en este espacio resuenan máquinas de coser, licuadoras, sierras y batidoras; sus aires se impregnan con el aroma a pan, pintura, comida e, incluso, solventes. Con una oferta de 17 talleres, y más de mil 100 alumnos este semestre, el IAOQ florece junto con su comunidad.
Serigrafía: creatividad y emprendimiento, una tinta a la vez
Tal es el caso de Amanda, quien se levanta temprano todos los martes y jueves para asistir a su clase de serigrafía. Si bien es licenciada en administración, y toda la vida se dedicó a la gestión empresarial, hoy es una de las alumnas más avanzadas y ya pone en práctica sus conocimientos en un nuevo negocio:

“Actualmente, estoy emprendiendo, junto con mi hermano, una comercializadora con un enfoque distinto: ofrecemos productos personalizados. La idea es que nos puedas pedir lo que sea, algo loco”

“En los cuatro semestres que llevo estudiando serigrafía, mi proceso ha sido bueno y he aprendido muchísimo. Incluso, he hecho ya varios trabajitos para amistades: personalizarles vasitos para los baby showers o servilletas para fiestas, cosas así”

Amanda asegura que, desde que comenzó en la serigrafía, cada que le cuenta a alguien de esta nueva habilidad, le piden cosas ―a su modo y gusto― y ella se siente muy emocionada al saber que puede personalizar lo que sea: “Lo que más me gusta de la serigrafía es echar a volar mi imaginación, hacer mis propios diseños, elegir los colores, la tintas, e imprimirlo donde quiera”

Por eso, invita a cualquiera que le llame la atención este oficio, a darse la oportunidad de aprender: “No mentiré, al principio puede ser complicado. Debes acostumbrarte a aspectos como el olor de los solventes. Lo padre son todas las posibilidades que se te abren, y perderle el miedo a lo nuevo”

El responsable del taller de serigrafía, Fernando Rodríguez, tiene más de 31 años impartiendo el curso. Egresado de la licenciatura en artes visuales de la UAQ, hoy es considerado un referente de la serigrafía en Querétaro:

“Algo que me hace sentir orgullo es que no sólo soy serigrafista, sino un teórico de esta técnica; he impartido conferencias y pláticas en diversas expos y congresos. También he expuesto obra, pues también existe la serigrafía artística”

“Actualmente, imparto serigrafía y el taller de diseño por computadora y computación básica. Por ello, el semestre pasado inauguramos un nuevo programa para el taller, ahora es “serigrafía e impresión digital”, pues, la intención es complementar. Hoy, gran parte de la impresión se centra en el textil; sin embargo, tanto la impresión digital como la serigrafía nos permiten reproducir en plásticos, papel, metales, tela y lo que se nos ocurra”

El maestro Rodríguez explica que el taller inicia con prácticas sencillas, con una sola tinta y van subiendo de dificultad, incorporando más tintas y técnicas. Además, a partir del segundo semestre, los alumnos incorporan el diseño por computadora, para enriquecer la impresión digital con la serigrafía.

Eso sí, advierte que la serigrafía conlleva retos intrínsecos, más allá de su complejidad: “Existen dos aspectos que alejan a algunas personas. El primero es que esto involucra inhalar solventes… suena mal, pero es la verdad; estos químicos pueden causar dolor de cabeza, somnolencia, sed en mucha gente. El segundo, es que se van a manchar con tinta, algo inevitable”

“En este taller, el alumno no sólo obtendrá habilidades y herramientas para emprender, también, que afirmará la didáctica de su conocimiento sobre la serigrafía. Por eso, invitamos a todos los interesados a acercarse al instituto, ya sea al taller de serigrafía y diseño digital, como a cualquier otro taller que les llame la atención”


Alta cocina: por trabajo o por placer, nunca es tarde para aprender
Lejos de las tintas y los olores estridentes, se encuentra el taller de alta cocina, impartido por el chef Jorge Ochoa. Dentro de su aula, cerca de una decena de personas pelan, baten, muelen, capean, sazonan con un objetivo en común: preparar pescado a la veracruzana, crema de flor de calabaza y garapiñados.

“Tengo 18 años impartiendo el taller de alta cocina, que se divide en tres módulos: cocina básica, internacional y mexicana. Esto último es lo que estamos haciendo ahora. Los alumnos tienen contextos y objetivos muy diversos: hay quienes quieren aprender porque buscan un trabajo en cocina; quienes lo hacen como hobby, o quienes sólo los mueve la curiosidad. Me parece muy bonito introducir a la gente al mundo de la cocina, más cuando te enteras que sus familias comienzan a esperarlos en casa, listos para probar un platillo nuevo que prepararon”, comenta el chef.

Al igual que sus alumnos, Ochoa comenzó su carrera gastronómica tomando un curso, hace 35 años. Gracias a eso, le ofrecieron un trabajo en la cocina de un crucero Princess y conoció el mundo: “también he trabajado en hotelería, en comedores industriales en diferentes partes del país. Lo que pasa es que me encanta este medio de la cocina”

“Ese gusto por cocinar viene de mi madre y mis hermanas. De chico casi no me metía a la cocina, porque era hombre… pero me llamaba mucho la atención, yo quería aprender a cocinar, por eso tomé el curso ¡y ahora aquí estoy!”

Ese amor y calidez que el chef Jorge transmite cuando habla de su pasión, lo usa para animar a sus estudiantes, y a quien sea que esté interesado en aprender a cocinar: “este es el lugar, porque aquí hay mucha gente nueva, que vienen en cero; por eso es un excelente espacio desarrollar sus habilidades y gusto por la cocina. Incluso, aquí tenemos varios alumnos que son jubilados y vienen mayormente, para emplear su tiempo libre”

María Luz es un ejemplo de lo que menciona el chef, pues acaba de jubilarse después de trabajar 30 años en el Poder Judicial. Ella explica que todo ese tiempo que pasó trabajando, jamás supo preparar más que huevo y quesadillas; así que se propuso aprender y hoy está feliz, fascinada e impresionada de lo que ha logrado.

“Este es mi segundo semestre y he aprendido muchísimo en este tiempo. Ahora, estamos viendo cocina mexicana y, lo confieso, al principio no estaba muy entusiasmada… ¡pero me está encantando! He aprendido mucho, platillos que no tenía idea de que existían. Por ejemplo, los que estamos haciendo hoy, que nunca antes había probado”

“Aún más increíble es que en este curso no sólo nos enseña a cocinar, sino a conocer la cultura. Desde las recetas, los ingredientes que utilizamos. Además, aquí el chef Jorge es todo un experto y un maestro que nos lleva de la mano todo el tiempo”

Más contentos que María Luz, se encuentran sus hijos que gracias a su mamá han podido conocer nuevos platillos y, ahora, la esperan con ansía los días que le toca curso, para ver qué platillo nuevo les va a dar a probar: “Hasta ahora, sus favoritos han sido la paella, el bacalao, el pescado relleno… Siempre que les llevo algo nuevo, me dan mi calificación y quedan muy contentos”

“Yo llegué al taller en cero, recién jubilada. Por eso, invito a cualquier persona que tenga interés en aprender, porque es una gran experiencia y una satisfacción probar tus propias creaciones. Además, el IAOQ es el lugar correcto para ello, pues te dan muchas facilidades: desde los requisitos, los horarios, hasta los instrumentos. Literalmente, te ponen todo sobre la mesa. No se limiten, no lo piensen dos veces, es lo mejor que pueden hacer para invertir su tiempo”
Pastelería y repostería: el amor por los postres, un hobby o un modo de vida
En el salón contiguo a la cocina, el aire se endulza con el aroma a azúcar y suenan las espátulas chocar al revolver el chocolate. Shaden Alonso, alumna del segundo semestre, se esmera en moverse con velocidad y precisión, para tener el chocolate en su punto exacto.

“En este tiempo en el taller he aprendido muchísimas cosas, como lo que estoy haciendo que se llama temperado de chocolate. También, nuevas técnicas en repostería, como rellenos, algunos postres franceses, los macaroons, merengues y ganache decorado, diferentes tipos de panes… ¡muchísimas cosas!”

“Yo estudié ingeniería en materiales y mi hobby era la repostería… incluso, comencé a emprender, por eso sabía que era importante mejorar mis técnicas. Mi suegra ―que también es alumna― fue quien me recomendó inscribirme aquí, en el IAOQ. El día que me animé a darme una vuelta, me encantó y me quedé”

Shaden explica que aunque los postres parezcan sencillos en las recetas o en los vídeos, ya que comienzas a practicar te das cuenta de que es complicado y requiere mucha creatividad e imaginación, tanto en su aspecto, como en el sabor. Sin embargo, alienta a la gente a que acepten este reto: “Sigan sus sueños y, si les interesa la repostería, practiquen porque con la práctica todo se logra”

El enfoque de esta alumna coincide mucho con el de la profesora Fabiola Sánchez, que, aunque toda su vida ha amado preparar postres y pasteles, hace 10 años decidió dedicarse de lleno a ello.

“Todo comenzó como un gusto personal, algo que hacía desde muy niña porque una tía que vivía conmigo le gustaba mucho prepararnos postres. Entonces, la repostería se convirtió en una actividad que hacíamos juntas…un bonito hobby que podía hacer con una persona que quiero”

“Yo soy diseñadora industrial y, aunque mucho tiempo trabajé en eso, jamás dejé de hacer pasteles. Con el tiempo, caí en cuenta de que era más feliz dedicándome a la repostería que a mi carrera, hasta mi familia y amigos lo notaban, así que me aboqué al 100% a mi negocio y a la docencia. Aún así, combino el diseño y la pastelería, porque hay habilidades ―como la combinación de colores― que me son muy útiles”

Hoy, Fabiola es madre y su hija ―así como ella con su tía― comienza a pedirle que le enseñe a preparar pasteles. Es así, que ella piensa que en el IAOQ se construyen sueños, pues le da la libertad a la gente de seguir sus objetivos e intereses, y a los profesores de enseñar a su modo.

“Deberían de ver las graduaciones, las exposiciones, ahí se ve el amor de la gente que está involucrada en los talleres, y es increíble. Es por eso que yo le digo a todos, dentro y fuera del instituto, que se animen a perseguir sus sueños, aunque dé miedo. Hay que intentar no posponer las cosas que nos interesan, comenzar a dar esos pequeños pasos. En un abrir y cerrar de ojos, ya puedes ser una de las alumnas que tienen sus clientes. No hay que dejar las cosas para después, porque no sabemos si el futuro existe”


Panadería: perderle el miedo a fallar y seguir mejorando
Justo enfrente del taller de repostería, a través de un gran jardín, se encuentra una bodega de techo alto en la que hace un tremendo calor, pues los hornos no se enfrían. Esta es la sede del taller de panadería, impartido por la profesora Gloria Martínez.

Aquí, una decena de alumnos decoran pastelitos, y panqués, siempre pendientes de si obtuvieron el resultado deseado, o deberán mejorar algo en su fórmula. La proferora Gloria lo explica muy claramente:

“¡Desde niña me encanta esto! A mi mamá y a mi papá les gustaba mucho cocinar. Hoy, tengo ya 22 años de trabajar en el Instituto y, antes de eso ya me dedicaba a la panadería… así que, casi toda mi vida adulta se la he dado a este oficio. Lo que más me gusta es el aspecto creativo; además, a mí siempre me han gustado las manualidades, crear cosas, inventar…”

“A mis alumnos todo el tiempo les repito que no tengan miedo, porque muchos llegan con temor a que no les salga su receta… pero es importante entender que no pasa nada que si se echa a perder, se sigue y se aprende”

“Esto mismo aplica para los hombres, pues aún existe mucho estigma al respecto… muchos hombres no se atreven a incursionar en la panadería por miedo a ser torpes o no sé. Pero esto no tiene género y todos pueden llegar a ser igual de buenos, si se esfuerzan”

No obstante, la enseñanza que se imparte en el taller de panadería, según lo explica la profesora, es integral; eso quiere decir que no sólo se enseña a hacer pan o pasteles: se aprende a ser ordenado, limpio y tener control de tiempo. Se enseña a ser profesional en la panadería, algo especialmente útil si alguno de los alumnos quisiera emprender un negocio.

Tal es el caso de Guadalupe, que se inscribió al taller de panadería por necesidad, ya que era algo que le hacía falta a su negocio de comida. A pesar de que siempre le ha gustado el mundo culinario, hace unos años no era muy hábil para la repostería.

“Yo entré al taller de panadería porque es un reto para mí… a pesar de que mi negocio es de comida, la primera vez que hice unas galletas, no me quedaron para nada. En este taller llevo como cinco años… antes, incluso, tomé algunos semestres de cocina, así que llevo como siete años siendo alumna del Instituto”

“Hoy, puedo decir que la maestra Gloria es excelente. Tiene mucho conocimiento y lo comparte todo con nosotras. Con ella he entendido que esto no se trata sólo de la cocina, sino de ser creativa y de conocer tus instrumentos y la química de los ingredientes”

Aún con toda la experiencia y la guía de la profesora, Guadalupe ha enfrentado retos en los años que lleva en el taller; como aquella ocasión en que tuvo que preparar y decorar 30 panquecitos, en muy poco tiempo, cuidando que todos quedaran tan perfectos como fuese posible.

Aún así, Guadalupe anima cualquiera a inscribirse en este taller, o al taller que sea, dentro del IAOQ: “Aquí siempre los van a apoyar, les darán la mano, sin importar qué tanto sepas. La idea es que logres lo que te propones, aunque cueste trabajo”
Si te interesa algún taller del IAOQ, o quieres conocer más al respecto, te recomendamos visitar su sitio web o ponerte en contacto mediante sus redes sociales:
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