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Las Ratas Voladoras: luchadoras y luchadores por una mejor vida en el barrio

REPORTAJE: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX

FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX

Sara creció en Rancho San Antonio, cerca de Bolaños y Puertas del Cielo, donde son comunes los problemas de violencia, las adicciones y la delincuencia. En medio de los tres barrios, divididos por un canal, se integró a las Ratas Voladoras, que proponía enseñar lucha a las niñas y niños de estos sitios. De entrenar en un terreno baldío, sobre un colchón “hechizo” de lona, aserrín y llantas, se convirtió en medallista nacional y viajó a Brasil a su segundo campeonato Panamericano.

Junto a ella hay otros ocho niños de su grupo que clasificaron a la Olimpiada Nacional de lucha. Todos se iniciaron en el proyecto social de los hermanos Omar Daniel y Brenda Mondragón con su amigo David Paniagua. Ahora el gobierno de Guatemala replicará este trabajo para llevar la lucha olímpica a grandes sectores de la población urbana y promover la paz en las zonas vulnerables.

En la cancha de basquetbol que utilizan, y que limpian antes de arrancar el ejercicio, Omar Daniel narró que dejó la lucha por atender a su familia, aunque no pudo dejar de ver los retos de su colonia. Con su hermana y su amigo David, fundó las Ratas Voladoras Wrestling, con el objetivo de fomentar la paz a través del deporte. Se llaman ratas debido a que son animales inteligentes y poseen “el mayor poder de supervivencia del mundo”.

“Pensamos que es mala porque vive en la alcantarilla, pero no sabemos si quisiera salir de ese lugar. En el barrio somos así, como la rata, somos gente que quiere destacar. A lo mejor nos discriminan, tenemos una etiqueta, a pesar de eso, somos gente buena, es lo que trato de transmitir. Desgraciadamente nos involucramos en cosas malas porque ese es el medio en el que nos desarrollamos, pero queremos sobresalir”, expresó.

De las burlas a la consolidación

La lucha es un deporte de salón, pero David y los hermanos Mondragón deseaban inculcar esta disciplina a las niñas y niños de los tres barrios. En enero de 2021 no tenían más que un terreno baldío en Rancho San Antonio, afuera de las canchas. Con llantas y una lona simularon un colchón. Había pandemia, la práctica deportiva no era prioridad y la gente de alrededor no confiaba en lo que hacían.

“Nos quitaban la lona, la orinaban, tiraban basura”. Años después recibieron la donación de un tatami, su colchoneta de combate, y empezaron a ganar respeto. Ahora las Ratas Voladoras pertenece a la Red Nacional por la Paz y al Laboratorio de Liderazgo Ciudadano de la Unesco. En agosto del año pasado las visitó el luchador Yasmani Acosta, medallista de plata en París, y se aliaron a la Fundación El Ángel que te Cuida, del rapero Santa Fe Klan y su madre, Susana Jasso.

Omar Daniel y Brenda crecieron en Rancho San Antonio y David en Bolaños. Igual que otros, vivieron muchas experiencias en las calles y perdieron amigos por las adicciones o terminaron en la cárcel. “Así se vive en las zonas marginadas. Yo me relacioné en cosas de la calle. Gracias al deporte, a los valores en casa, encontré otro camino. No consumo, no fumo, no tomo y fue gracias a la lucha. Me retiré a los 20 años, iniciamos Ratas Voladoras y me casé. Tuve mi primer hijo, Luis, y me dediqué al cien por ciento a mi familia”, recordó Omar.

Entró a trabajar en el armado de plegadizos del área de empaque de una empresa internacional, lo que vio como una etapa de aprendizaje, y abandonó ese puesto en el momento en que el grupo creció. Llegó a recibir a 60 u 80 niñas y niños. Entonces abrió una estética canina, que le da más oportunidad de asistir a los entrenamientos y los viajes en las competencias.

Más allá de los señalamientos de si es contraproducente enseñar lucha en estas zonas, Omar Daniel le apuesta a la formación de las nuevas generaciones, así que esto “es el pretexto de lo que en realidad estamos intentando transmitir, que es un mensaje de paz, que encuentren en esto una ocasión de avanzar y superar pruebas, no todos van a ser luchadores, no todos van a ser medallistas, eso está claro, pero todos se llevan algo día con día”.

El equipo trabaja con quienes deseen incorporarse, con quienes enfrentan bullying o sienten inseguridad, así que las medallas quedan en segundo término, ya que lo importante es recalcar que merecen oportunidades y sobresalir, “porque tienen ganas, tienen hambre. Es una oportunidad de crecer como persona y desarrollarse en una actividad deportiva que se combina con el estudio, con los valores en casa, con la superación día a día”.

La lucha, sostuvo, no se utiliza para la violencia, sino con el fin de unir a los barrios. Gabriel, Tadeo, Sara y Dana son de los estudiantes con más tiempo en el equipo. Sara es la mayor representante de Rancho San Antonio y se coronó campeona en la Olimpiada Nacional del 2025, además que representó a México en tres distintos eventos internacionales, entre ellos el campeonato internacional de Finlandia y los campeonatos panamericanos de Panamá y Río de Janeiro, Brasil.

“Consiguió la medalla de bronce, es la tercera mejor luchadora del continente y clasificada para el Mundial de Grecia el año pasado. Ella entrenó aquí, se formó aquí, es de nuestras primeras alumnas y, hasta ahora, es la atleta más sobresaliente del barrio, pero esto va creciendo: en 2025 clasificaron ocho de sus estudiantes a la Olimpiada Nacional. Sara es la primera mujer en 25 años que tiene la lucha aquí con campeonato nacional y la primera medallista internacional”, resaltó Omar.

Las Ratas Voladoras sueñan con tener un centro comunitario de desarrollo social, que también ofrezca boxeo, voleibol y otros deportes, cualquier actividad que les ayude a cambiar a una buena vida. Mientras eso pasa seguirán en las canchas de basquetbol de la calle Columbia. “Nosotros no nos quejamos, le hacemos frente a todo, si nos tocó empezar así, hay que hacerle frente”.

Un barrio luchador

Sara Robles Alcántara tenía 11 años en la época en que su hermano la animó a asistir al grupo que estaban por iniciar sus amigos dentro del barrio. En aquel momento tenían “un colchoncito con arena, aserrín, con llantas. Dije, voy a ver. Al principio no me gustaba, se me hacía muy aburrido, era aprender la acrobacia y la técnica de cero”.

De inmediato destacó por su talento y luego de su primera Copa Querétaro ya no paró, asistió a los Panamericanos y ganó medallas. “Desde chiquita he hecho deporte y nunca me imaginé llegar a donde he llegado, menos en la lucha. Mi mamá pensaba que venía por no estar en la casa, pero vio que sí me gusta, que soy disciplinada, que entreno, y mi hermano Samuel me dice que le eche ganas, que tengo mucho futuro, que soy muy buena, mis entrenadores también”.

Sara quiere ser enfermera o médica, anhela ir a un encuentro mundial y contar sobre el punto en el que aprendió a luchar. Subrayó que no se le olvida que una vez que fue necesario pagar viajes de los miembros de las Ratas Voladoras; la gente del barrio vendió comida, organizó rifas y entregó donativos para lo que se necesitara.

“Se siente un orgullo decir que yo soy de barrio, que Ratas Voladoras son mi familia, empezamos de la nada y da mucho orgullo que se escuche algo bueno de la lucha, de mis compañeros, de mí, de nuestro barrio, que es luchador y que siempre busca mejorar”.

El éxito de las Ratas Voladores rebasó al estado. En noviembre de 2025 la Federación Deportiva Nacional de Luchas de Guatemala dio a conocer un plan interinstitucional que iniciará este año, con el apoyo del Viceministerio de Deportes de ese país, para replicar lo que Omar, Brenda y David hacen en Querétaro.

Se pretende difundir la lucha en cuatro áreas de entrenamiento en los centros deportivos y recreativos dentro del programa “Luchando por Guatemala”, con el propósito de captar a niñas y niños de 10 a 16 años para detectar talentos deportivos y contribuir al desarrollo social de sectores vulnerables.

Mientras tanto, Omar Daniel confía en que la disciplina y la entereza de la gente de los barrios de Querétaro tarde o temprano les dará un atleta olímpico, pero también “vamos a tener instructores, estos niños serán padres de familia, vamos a tener profesionistas, somos una familia, y cuando me vean bien viejillo, que no pueda ni caminar, dirán ‘ahí va ese que nos insistió en entrenar’”. 

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Last modified: 19 enero, 2026
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