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Erick Chung, un queretano recién nacido

HISTORIA Y FOTOS: BRAULIO CABRERA / LALUPA.MX

Querétaro no sólo es atravesada por carreteras y avenidas. La ciudad está circunscrita por un enorme anillo vial, conocido como el libramiento Fray Junípero Serra. A pesar de que, por años, este cinturón marcó los límites de la mancha urbana, hoy es un camino más para llegar a negocios, escuelas y hogares. De tal modo que las historias de los queretanos se extienden cada vez más.

Allá donde la vista desde la ciudad no alcanza, hay varios miles de personas —muchos de ellos, nuevos queretanos— viviendo su vida, despertando todos los días viendo un paisaje distinto, el de otro valle, al noroeste de la capital.

Erick Chung es uno de ellos. Coreano de nacimiento, es dueño de la franquicia Ramen Express Zibatá y lleva viviendo en Querétaro casi un año, pero siente que no conoce mucho aún: “En este tiempo, he estado mayormente en Zibatá, porque estamos poniendo en marcha el negocio pero, también porque al vivir aquí estoy lejos de todo. De vez en cuando voy a Juriquilla, o a Costco de Bernardo Quintana. Una vez fui al centro y, honestamente, me tocó demasiado tráfico, ni lo pude disfrutar. Definitivamente no conozco tanto como me gustaría”

Inicialmente, Erick llegó a vivir a la Ciudad de México en 1996, a punto de cumplir 20 años. La familia Chung es de emprendedores, todos han iniciado negocios exitosos en México:

“Nos mudamos a México para poner un negocio que estaba ubicado en Tamaulipas, pero era más fácil vivir en la CDMX. Mis papás no eran ricos ni nada de eso, así que tuve que ponerme a trabajar; conseguí un empleo casi desde que llegué, decidí no estudiar porque a mí lo que me interesaba era ganar dinero”.

Fue así que el coreano obtuvo experiencia en diversas ramas que, sin saberlo, después le serían muy útiles; por ejemplo, los años que trabajó para una empresa de logística y comercio internacional.

Erick siempre ha estado orgulloso de su país natal y frecuentemente ha buscado formas poder vivir de compartir su cultura con los mexicanos. En 2002, él y su hermano mayor emprendieron con una agencia de viajes especializada en Corea.

“En esa época los mexicanos casi no sabían sobre Corea. Nosotros teníamos contactos allá que nos ayudaban a comprar boletos y tours… ahorita se puede comprar todo en línea, pero en esa época casi no se acostumbraba”

“Unos años más tarde, abrí una tienda de abarrotes por la Zona Rosa (CDMX) con ingredientes y productos coreanos… de nuevo, era algo que casi nadie hacía, y pedir eso por internet, ni pensarlo. Mi papá y yo importábamos el producto desde Houston”

No obstante, los tiempos fueron cambiando y para 2007, la competencia entre las importadoras coreanas en la capital ya era mucha. Por eso, Erick decidió mudar su negocio a Tampico, donde también hay una pequeña comunidad coreana debido a la presencia de la empresa Daeyeong.

“En 2008 elegimos cambiar el negocio, comenzamos a importar camas de masaje coreanas… llegamos a tener hasta 20 puntos de venta, se nos vendían de maravilla. Nos fue muy bien por casi 10 años… pero llegó la pandemia y simplemente no pudimos continuar” recuerda Erick con un suspiro.

“Esos años estuve trabajando en otras cosas, porque todos mis negocios habían cerrado. Pero terminando la pandemia noté que cada vez más gente conocía sobre mi país natal: quién sabe si fueron las noticias que oyeron esos años, pero nos puso en la mente de mucha gente, triunfaron los kdramas, las series como El Juego del Calamar, o el kpop”

Esa nueva popularidad puso a Corea en los ojos de los mexicanos, de uno u otro modo. Erick, con toda la experiencia que tenía, supo ver el nuevo interés por su cultura, tradiciones y comida, como una oportunidad para volver a empezar. 

“En 2023, que regresé a vivir en Ciudad de México, empecé a pensar qué negocio iba a emprender a futuro. Veía que, tanto en CDMX como en Querétaro, había bastantes restaurantes coreanos… pero no estaban pensados para mexicanos, sino para los mismos coreanos que viven en esas ciudades: noté que muchos mexicanos comenzaron a ir a estos restaurantes, incluso a volverse aficionados a este tipo de comida. Ahí vi una oportunidad”

“En mi antigua tienda de productos coreanos también teníamos un “restaurante” de 라면 (ramyeon, o ramen). Lo digo así pues, más que un restaurante, era un lugar donde podías cocinar tu propio ramen. En Corea es muy común esto, entonces los paisanos que iban sabían muy bien qué hacer, pero los mexicanos no tenían idea de cómo funcionaba”

Las tiendas abarrotes con máquinas para preparar tu propio ramen son muy comunes en Corea, tanto que, en Hongdae —barrio en la capital, Seúl— la cadena de tiendas de conveniencia “CU” tiene una sucursal dedicada a esto, conocida como la biblioteca del ramen, exhibiendo a la venta más de 225 tipos de esta famosa sopa de fideos.

Como los Oxxos en México, estas tiendas ofrecen a sus clientes una máquina para poder preparar sus alimentos: aquí es un horno de microondas para las palomitas o la pizza, allá es una máquina que hierve el ramen automáticamente. La precisión, y velocidad de esta máquina hace que no sea necesario un cocinero para que quede perfecto.

“Algo que debe entenderse es que el ramen coreano es comida rápida, no muy alejada a la tradición con los tacos. Comida de prisa, que pides, comes parado y en menos de 20 minutos, estás de vuelta en el camino. Por eso, las mesas tradicionales de las tiendas de ramen en Corea, son altas”, explica Erick.

“Yo pensé que, en México, esta idea de la comida de prisa, como los tacos, podía funcionar con el ramen. De algún modo, sí fue así porque actualmente ya hay 5 sucursales y la empresa está por abrir otras dos. Ha crecido velozmente en pocos años”

A pesar del éxito de Ramen Express, en Querétaro, ha sido un poco más complicado compartir la costumbre coreana de comer de pie. Aunque Erick lo explique cada que tiene oportunidad, muchos clientes siguen pidiendo sillas; aunque sólo se tiene este mobiliario pensando en los niños, adultos mayores o personas con circunstancias particulares.

“Debo decirlo, las otras sucursales funcionan y se manejan bajo el concepto de comer de pie y de prisa. La única que es distinta es la de Querétaro porque aquí vienen muchos estudiantes de la Universidad Anáhuac, que no sólo comen, sino que aprovechan para hacer tarea; por eso, entre semana ponemos las sillas para ellos. Pero los fines de semana, mucha gente se queja… yo pienso que no entienden mi concepto, ni mi cultura y no quieren tomarse el tiempo”

Si bien una parte de Ramen Express es la instantaneidad del producto, otra aún más fundamental, es el producto en sí: el ramyeon no es maruchan, ni yakisoba, ni algún ramen japonés o chino, sino la interpretación particular de los coreanos de esta comida, con su propio sazón e ingredientes. Por eso Erick pide encarecidamente a sus clientes que lo prueben antes de ponerle limón.

“En México, a todo le ponen limón. Pero mi producto ya tiene condimento, no necesita limón, ni sal, ni chile… porque tenemos ramyeon muy picoso, como habanero o peor. En mi opinión, el limón sólo arruina el sabor de este platillo”

“En una ocasión, vino un señor y me pidió un limón antes de preparar su plato. Yo le dije que no le pusiera limón y él me dijo que hasta al sushi le echaba limón. Le pedí que confiara en mí, que no le pusiera limón de entrada, lo probara y, si después de eso, si quería limón, yo mismo iba a ir a comprarlo. Él accedió, lo probó y se acabó el plato sin pedirme un limón; al final, me dijo que era verdad, que no necesitaba otra cosa” cuenta Erick entre risas.

Para el señor Chung, este negocio no sólo es su modo de vida, sino la manera en que puede compartir su cultura con otras personas, y no todo son negativas o diferencias, porque hay aspectos insospechados del ramyeon que la gente disfruta mucho, como dice: “Mucha gente pide cucharas —que sí tenemos— para comerse el caldo y yo les digo… que no sean tímidos, que el ramyeon se come a sorbos junto con la pasta… Veo que eso les encanta, es más cómodo y más sabroso y eso también es parte de la cultura coreana. Al final, estoy vendiendo un producto a una cultura diferente, pero quiero que ellos lo conozcan, lo aprecien”

Erick Chung es un experto en ramyeon, pues ha trabajado con este producto durante casi 20 años; más aún, es un platillo que ha disfrutado toda su vida. Compartir con los queretanos el sabor coreano y las tradiciones que lo rodean, no sólo es su objetivo como negocio, sino una forma de sentirse bienvenido, estando lejos de su país de origen.

“Aunque no tengo a nadie de mi familia en Querétaro y yo aún no conozco la ciudad, lo que he visto me encanta; después de tanto tiempo de estar viviendo en la capital, es tranquilo, es fresco…”

“Yo no me veo como alguien especial, aún estoy joven, aún falta mucho por hacer para contar algo de mi vida. Para mí, el éxito del Ramen Express me sorprende mucho, no me creo el impacto que tiene en la gente”

Es así que Erick —como muchas otras personas— aun estando lejos y teniendo poco de vivir en la ciudad, busca su lugar en Querétaro. Trabajando duro, esforzándose en dar el mejor servicio y compartiendo su amor por Corea sin pena ni mesura, como cuando se come el ramyeon directo del plato.

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Last modified: 25 enero, 2026
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