Autoría de 12:09 pm #Opinión, Abanico de Letras Queretanas - Dalia Larisa Juárez Otero • 10 Comments

“Valeria, sin amor” de Prudencio Bilbao, una mirada sudamericana a la ciudad de los templos – Dalia Larisa Juárez Otero

Valeria, sin amor, novela de José Luis Prudencio Bilbao, se sitúa en la ciudad de los templos, que no es otro sino Querétaro, visto desde la mirada de una persona emigrada del sur del continente americano. En el desarrollo de la historia, se esboza la cotidianidad en los diversos estratos sociales de sus personajes. Se advierte en la narrativa la sorpresa en los contrastes de su propia educación con respecto de su nuevo entorno. Ciertas expresiones casi caricaturescas de los aludidos, son necesarias para identificar los rasgos de carácter y sus contextos, pues ayudan al lector a cierta suerte de acompañamiento en el sentir pensar de Clemente (personaje principal y narrador).

La temporalidad se intuye decimonónica, por los juicios y prejuicios que esbozan los personajes, gente rica con y sin educación, gente pobre que resuelve la sobrevivencia, algunas de forma amable y otras de forma artera y con crudeza en algunos desplantes violentos. El lenguaje permite dilucidar el carácter y estados de ánimo de cada personaje.  Aunque hay distintas voces narradoras, se encuentra isotopía de los elementos focales de la macro historia que se relata, la de Clemente y Nictehá.

Hay dos interesantes ejes de la historia: una es el poder y la segunda el dinero como pugna masculina. Entre las mujeres hay tensión sexual, complicidad y competencia entre las jóvenes y de buen ver, entre las mujeres mayores se resaltan los cuidados que proveen a los suyos. Los varones tienen un campo de batalla más descarnado por el poder y el control. No en vano se comienza con un homicidio (del “Tumbas”) en plena calle de barrio y termina con otro (de socio mayoritario de Realmex). Los responsables de ambas muertes son incógnitas que mantienen los hilos de tensión durante las 234 páginas.

Valeria, la musa de la historia, es una mujer encantadora e inalcanzable, una rosa entre espinas, deseada por casi todos pero que ella misma no se permite el contacto físico más allá de acariciarse las manos en un breve momento con Clemente. La viudez le dio la comodidad de no tener que responder al sexo marital que nada de felicidad le proveyó, aunado a que su esposo le fue infiel en vida. Los afectos de Valeria se subliman en el trabajo y ser madre y proveedora. No puede evitar ser bella y atractiva, pese a la colección de fracasos de su vida personal, al menos a la vista de propios y extraños.

Valeria es simbólicamente la dadora de alimento (maneja de manera eficiente un restaurante) siempre digna y amable. Acorde con su carácter, la cita perfecta entre ella y Clemente es al interior de un templo católico (el de San Antonio). Se sugiere de esta manera a Valeria como una santa o una virgen María a la que se puede acudir para conversar y pedir consejo, pero no para compartir el cuerpo o la vida.

Clemente tiene, sin embargo, el amor sincero de su esposa: ambos están insertos en un matrimonio de muchos años y se enfrentan a una fase de prueba, con infidelidades y ajustes en la convivencia, que no son suficientes para abolir la solidez de su relación. Nictehá, esposa de Clemente, es el amor y la complicidad doméstica, descrito como amor maternal dentro de la misma historia.

Hay espacio para el amor no binario y la consabida incomprensión de algunas personas cercanas, pero con la complicidad y el cuidado de personas generosas que alivian la carga de ser diferentes a lo heteronormado.

Entre las diversas clases de amor y de placer físico, los personajes de mediana edad transitan un segundo despertar, que los saca de su cotidiano equilibrio. Después de la tempestad, la calma y la renovación de compromisos de quienes sobreviven las batallas.

La diversidad de la sociedad mexicana está bien representada, la complejidad de las relaciones al interior de las familias, especialmente la que rodea a la propia Valeria, los conflictos internos de los personajes están bien trabajados, nadie es perfecto, así que describir sus defectos les da credibilidad, los hace más reales.

En ciertas escenas las obras musicales son mencionadas como parte de una atmósfera casi cinematográfica. Este rasgo es una aportación propia de un autor cuya expertis musical coloca un sello personalísimo muy difícil de imitar.

Jesusa y Prudencio

Cabe mencionar, que al lado de Jesusa, su cómplice inseparable, Prudencio desarrolló en coautoría piezas musicales específicas para los principales personajes:

1 “Huapango para Valeria”.  

2 “Rumba Tumba” (Que es la canción para el Tumba). 

3 “Para Rosita sin nada”. 

4 “No llores cuando me vaya” dedicada a la muerte de Fernando.

Las ligas en las que se puede encontrar dichas melodías se encuentran, según las referencias mencionadas:

Rumba Tumba: https://youtu.be/2FXufisms3A?si=5H4n7H3L1sASmOxG

No llores cuando me vaya: https://youtu.be/mnbdiPLnpZ8?si=-PCD-OfBSuS4ZSK8

Huapango de Valeria: https://youtu.be/WGeQIN3gAro?si=2qTz3mr82wl9lktI

Para Rosita sin nada: https://youtu.be/_MhSWVwPyW8?si=yIvnE_mGJ3mMBWhB

El libro tiene al final un glosario de términos utilizados en la historia, como herramienta para quienes estén alejados del lenguaje coloquial del Bajío mexicano, lo que da cuenta de la investigación y de la sistematización a la que está acostumbrado a trabajar el autor.

Valeria, sin amor se encuentra disponible en la plataforma de Amazon, por lo que se puede adquirir desde cualquier parte del mundo.

Otras obras del autor son: “Colores más felices” y “Sagrada familia ¿Por qué no me lo dijiste abuela?, las cuales se encuentran en esa misma plataforma.

José Luis Jaime Prudencio Bilbao nació en La Paz, Bolivia, el 9 de diciembre de 195. Es pianista, compositor, escultor y escritor. Tiene estudios formales de música en la Universidad Católica Boliviana. Además, realizó estudios de Arquitectura y cursos complementarios en Literatura y Artes Visuales en Bolivia, Chile y México.

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Last modified: 8 febrero, 2026
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