REPORTAJE Y FOTOS: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX
Un miércoles cualquiera, sientes la vibración del celular varias veces, tienes nuevos mensajes. Al abrir el chat del profesor Noé Rayo —que recuerdas, da clases en una escuela rural de Guerrero— encuentras varias fotografías y un mensaje: el maestro y sus estudiantes decidieron crear su propio microscopio portátil, con un poco de madera; además, lo adornaron con el escudo de su escuela, coloreado a lápiz. El mensaje simplemente dice: “gracias”.
“A la fecha, nos sigue sorprendiendo el entusiasmo que tienen los profesores que becamos; muchos de ellos no tienen un salón de clases, pero eso no les quita las ganas de compartir el conocimiento con sus estudiantes. En estos años, hemos recibido un montón de fotografías de ex alumnos -profesores- haciendo experimentos en el monte, utilizando botellas de refresco para hacer pequeños laboratorios funcionales”, comenta Laura del Pilar.

Laura, junto con otros compañeros miembros de la ENES UNAM Juriquilla, forman parte del proyecto de divulgación científica “Neurociencias para Todos”, una iniciativa sin igual. Su objetivo es acercar las disciplinas de la neurociencia, histología y microscopía a estudiantes y personas jóvenes, especialmente en zonas rurales, indígenas y vulnerables.

En concreto, Neurociencias para Todos consiste en dos ejes: una convocatoria anual para capacitar profesores rurales de educación media superior, así como la impartición de ferias de divulgación científica. Las capacitaciones son, por mucho, la joya de la corona; en ellas, enseñan a profesores a utilizar equipo microscópico e histológico portátil, les entregan un manual y material para realizar estas prácticas en sus aulas, los traen desde cualquier parte del país en la que se encuentren, con alojamiento y alimentos… todo completamente cubierto.

“La convocatoria es lanzada en febrero. Es un llamado a nivel nacional, por lo que pueden participar profesores de cualquier estado de la república: se les pide que envíen una carta de motivos, un registro, evidencias fotográficas. Con base en ese material, se realiza una minuciosa selección de cerca de 20 profesores para recibir su beca. Posteriormente, impartimos un curso de capacitación en el uso del microscopio portátil, con una duración de dos días. De ese modo, los profesores regresan a sus comunidades con el conocimiento y una mochila llena de equipo, listos para que los estudiantes los disfruten”

Esta iniciativa comenzó en el 2021, cuando Jonathan Gutiérrez se acercó a su profesora, Mónica López, para hacerle una propuesta: “hay que emprender algo”. Naturalmente, Mónica le pidió que fuera más específico, él sólo traía consigo entusiasmo, disposición y a Laura, su buena amiga. Después de varias semanas de pelotear ideas, todo el equipo coincidió en que este proyecto debía tratar de educación.

“Unos días más tarde, después de una clase, caí en cuenta de algo: hay muchas personas que nunca han estado frente a un microscopio, sin importar si estudiaron en escuelas públicas o privadas, en la ciudad y, mucho menos, en el campo. Entonces, pensé sería interesante acercar las neurociencias a personas que, de otra forma, jamás podrían tener contacto” recuerda Mónica.

“Me gustaría agregar trasfondo al nombre del proyecto… Muchas veces, los temas o el campo de neurociencias se abordan sólo desde en la academia y en las aulas, pero la intención de este proyecto es que no solamente se quede ahí, sino que le llegue a mucha más gente. Por eso, algo que aprecio mucho del equipo, es que reconocemos el valor de la educación pública y la responsabilidad que tenemos -quienes hemos estudiado en estas instituciones- de retribuirle a la sociedad” opina Jonathan.

En los años de operación del proyecto se ha logrado alcanzar a 64 profesores —todos totalmente becados— que han transmitido lo aprendido a cerca de 6 mil 500 estudiantes. Además, Neurociencias para Todos ha realizado tres ferias de divulgación, con más de 250 estudiantes involucrados… una de ellas fue en el Centro de Integración Juvenil (CIJ) del estado de Querétaro.

“Jamás olvido aquella ocasión que fuimos al CIJ, para realizar una feria científica. Esa ocasión, llegamos con una idea vaga de lo qué iba a ser… quizás, incluso, con prejuicios. No obstante, el grupo de 20 jóvenes estaba fascinado con la plática que dimos y con todos los experimentos que llevábamos. En todo momento hubo risas, se vio cómo disfrutaban la curiosidad y aprender” recuerda Jonathan.

“No siempre se puede acceder a la educación, por muchos motivos… Pero siempre podemos intentar plantar la semilla de la fascinación en las personas, seducirlas en el aprendizaje, y alejarlas de un mal camino. La educación científica puede ser un camino para transformar nuestro entorno” añade.

Para Laura, formar parte de este proyecto ha roto con muchos paradigmas: “Al principio, pensaba que la cosas eran de cierto modo, y mientras avanzamos, más conocemos de las realidades externas, de las necesidades de otras personas. Esta experiencia nos ha permitido ajustar nuestros objetivos y estrategias, para conseguir mejores resultados”

“Todas estas vivencias han modificado el proyecto, de modo que sea realmente útil. Eso es muy importante, en cualquier modalidad de la divulgación científica, pues la mayor parte de las veces se hace desde el escritorio… pero, para que ese conocimiento ayude de verdad a otras personas, tienes que salir de ahí y conocer sus contextos” agrega Mónica.

Actualmente, Neurociencias para Todos se encuentra en su etapa de fondeo para la convocatoria 2026. La recaudación se realiza a través de Fundación UNAM, con posibilidad de realizar el donativo a través de diversos medios y la opción a recibir un recibo deducible.

Según las estimaciones, cada profesor becado representa una inversión de diez mil pesos, en promedio. Por lo tanto, cada vez que se lanza la convocatoria para la capacitación, el equipo de Neurociencias para Todos debe ponerse a reunir todos los fondos, para aceptar a tantos candidatos como sea posible.

“En una de las convocatorias, sucedió algo que me dejó marcada. Aquella vez teníamos muchísimas aplicaciones y debíamos escoger sólo 20… Sin embargo, cada candidato merecía una beca. Jamás olvidaré un candidato, que mostró un salón de clases cubierto por paredes de plástico, nada más; ese caso me impactó mucho. A pesar de sus condiciones, tuvimos que priorizar otros candidatos. Ese año, aceptamos 25 becas y nosotros pusimos el resto para cubrir algunos gastos, pues era más incómodo vivir con el hecho de seguir rechazando gente” reconoce Mónica, quien se encuentra en su etapa de post doctorado.

Destaca que con todo lo que ha aprendido “es súper importante que cualquiera tenga idea de las neurociencias, pues te permiten comprender a los demás y a ti. Entender que la conducta tiene un origen orgánico, te hace alguien más compasivo… porque muchas cosas no se arreglan echándoles ganas. La idea de este proyecto es que más jóvenes aprendan a plantearse preguntas con base en evidencia, que entiendan y puedan recurrir al método científico para tomar decisiones cotidianas”

México atraviesa diversas crisis de origen sistémico y las comunidades vulnerables, entre ellas las infancias y los jóvenes, son quienes más resienten las consecuencias al desarrollarse en contextos poco fértiles.

Proyectos como Neurociencias para Todos revierten un poco de esos efectos, atajándolos desde un ángulo insospechado; estrategia que —en ocasiones— resulta más eficiente pues planta una semilla y pone su fe en que germine. Mónica, Laura y Jonathan iniciaron este proyecto con las ganas de “hacer algo” bueno por los demás. Ahora, abren la invitación a más gente a sumarse, para llevar el conocimiento y la curiosidad a donde sea que se necesite.

Si te interesa conocer más de Neurociencias para Todos o apoyar su fondeo para la capacitación 2026, a continuación encontrarás sus datos de contacto: https://www.enesjuriquilla.unam.mx:8080/



