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“Un cuento deportivo” en el Mundial México 1986: la historia de Francisco y María Elena

TEXTO: CARLO AGUILAR / CUPI UAQ

FOTOS: EMILIO FRANCO

INFOGRAFÍAS: MARIO ORTEGA

Faltaban dos horas para el silbatazo inicial del juego entre España y Dinamarca en el Estadio Corregidora de Querétaro. Miércoles 18 de junio de 1986. Octavos de final del Mundial México 86. Francisco platicaba con un amigo del trabajo, quien mencionó la posibilidad de asistir al partido que le cambiaría la vida.

Francisco había estado en el partido Alemania contra Escocia, el 8 de junio, también en el Corregidora. Fue “una fiesta” en el estadio. Lo que escuchó a las 2 de la tarde aquel 18 de junio le pareció inverosímil, pero aceptó y fue al Corregidora.

Cuatro horas después, tras una “vivencia inolvidable” de ambiente mundialista y ser parte de una fecha histórica para Emilio Butragueño, delantero español que marcó cuatro goles en la goleada de 5 a 1, Francisco comenzó a vivir “un cuento deportivo”.

Mientras caminaba entre la taquilla sur del estadio y la zona donde ingresan los camiones y jugadores de los equipos, su amigo se acercó y le dijo: “Ahí se te habla. ¿A mí?, ¿quién? Ahí atrás, se te habla (…) Vamos caminando todavía” y reconoce a María Elena, quien había sido su novia en la preparatoria.

La tarde del miércoles 18 de junio de 1986, a las afueras del Estadio Corregidora, María Elena y Francisco se reencontraron. 

“Intercambiamos números de teléfono de trabajo y de casa. No había redes sociales (…) Entonces fue una situación muy padre, muy bonita. Yo tenía mucho tiempo, 7 años, que no la veía, ni ella me veía a mí”, recordó el hoy padre de familia, en entrevista afuera del Corregidora.

Mundial 1986 en Querétaro: concierto de “gaiteros” en Auditorio Josefa

Francisco Pérez y María Elena Barrón comenzaron a salir y tiempo después volvieron a ser novios. Tanto ella como él habían disfrutado el partido de Alemania contra Escocia del 8 de junio; aún conservan los boletos del partido de hace casi 40 años.

Recuerdan el contexto de la ciudad de Querétaro a finales de mayo e inicios de junio de 1986. “Hubo gente de Alemania que llegó aquí desde 15 días antes, escoceses, uruguayos pocos, pero se juntaban en el Jardín de la Corregidora. Ahí era su punto de reunión, por decirlo así”.

En 1986 se realizó “un concierto en el Auditorio Josefa Ortiz, donde el grupo de gaiteros que venía acompañando al equipo de Escocia se presentó en el auditorio. Fue un espectáculo muy bonito (…) no habíamos tenido la oportunidad de tener algo así, ver y escuchar algo así. Este concierto fue abierto al público, antes de que empezaran los partidos”, relataron María Elena y Francisco, casados desde 1988 y pareja con un hijo (Francisco) y una hija (Mariana).

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“Hicieron algarabía, sobre todo escoceses y alemanes. Que fue ese partido (del 8 de junio). Cada quien en su forma, en su estilo (…) La euforia era en el Centro (Histórico)”, además de recordar que se llegaba al estadio caminando desde 500 metros o más, porque casi no había tránsito vehicular y la llegada era “tranquila”.

“Eran eventos muy concurridos. El estadio –inaugurado en 1985– pues no lo veíamos tan, tan seguido, veníamos a algún evento, pero pues era como un festejo, o sea, una fiesta grande. El ambiente dentro era muy familiar, pero también había mucha algarabía, porque también era atractivo ver las barras que venían con los otros equipos, el ambiente que generaban”, manifestó Francisco.

España contra Dinamarca de 1986: “súper lleno” y “alegría impresionante”

Igual que aquel 18 de junio de 1986, la entrevista con Francisco y María Elena ocurre una tarde de miércoles. A unos metros del reencuentro, y del lugar donde intercambiaron teléfonos de casa y del trabajo.

En su mente está fresco el recuerdo del ambiente del partido España contra Dinamarca. Lleno en las gradas, con mayoría de aficionados españoles y “una alegría impresionante”. El público vibró con los 4 goles del “Buitre” Butragueño.

“El estadio, como le comentábamos, tenía un súper lleno. Los españoles traían una alegría impresionante, una fiesta. En este caso fue una vivencia que es inolvidable como experiencia deportiva, de juventud, de vida, de amigos y cultural, en lo que platicábamos de toda la serie de eventos (…)

“La verdad, para mí una experiencia fue muy bonita. Es como si el Corregidora fuera el Santiago Bernabéu en España. El 90 % de la gente fue de España. Había banderas, capotes de torear (…) estaba Manolo, también era una fiesta”, expresaron con emoción en sus rostros.

“El futbol nos unió, cuando la primera vez que les platicamos a ellos (hijo e hija) fue una alegría, parecía como que les contamos un cuento deportivo, un cuento de historia de amor, porque fue un reencuentro familiar y una historia que continúa”.

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Last modified: 30 mayo, 2026
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