Autoría de 9:33 pm Desde la UNAM

México rumbo al espacio: La UNAM dispara la soberanía tecnológica con el proyecto satelital K’OTO*

En un panorama global, en el que el control de la información y de la infraestructura espacial definen la autonomía política, económica y científica de las naciones, México ha decidido dar un paso estratégico al frente. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de la Unidad de Alta Tecnología de la Facultad de Ingeniería y de las instalaciones de vanguardia del Laboratorio Nacional de Ingeniería Espacial y Automotriz (LN-INGEA), ha puesto en marcha un ambicioso programa de desarrollo aeroespacial de largo alcance. El corazón de esta iniciativa científica es el nanosatélite K’OTO, una plataforma de percepción remota diseñada y manufacturada en territorio mexicano, cuyo lanzamiento oficial está previsto en una ventana temporal que abarca desde finales de este año hasta los primeros meses de 2027.

Figura 1.- Parche Misión K’oto.

Fue a través del proyecto K’OTO que se formuló la propuesta técnica identificada con la clave oficial APOYOLN-2025-1-22. Esta iniciativa fue respaldada con un financiamiento público que asciende a $7,498,790.00 M.N., recursos que se manejarán de manera transparente a lo largo de tres etapas de ejecución rigurosas. El propósito principal no es únicamente poner un objeto en órbita, sino someter a los subsistemas nacionales a un proceso estricto de validación que los eleve a un nivel de maduración tecnológica TRL 6 (prototipo o sistema tecnológico se prueba en un entorno representativo o relevante, superando las pruebas de laboratorio iniciales).

El costo de la dependencia: un imperativo económico y de seguridad

Para entender la relevancia de K’OTO como plataforma satelital de percepción remota de baja resolución, es necesario analizar las cifras sobre la dependencia tecnológica de México. Históricamente, el Estado mexicano ha carecido de una constelación propia de satélites de percepción remota orientados a la observación civil de la Tierra. Esta carencia obliga a un entramado de más de 50 dependencias gubernamentales, entre las que destacan las agencias de protección civil, seguridad nacional, ordenamiento territorial y monitoreo agrícola, a adquirir bases de datos e imágenes de consorcios y gobiernos extranjeros.

Figura 2.- Nanosatélite K’OTO.

De acuerdo con los diagnósticos integrales presentados en la propuesta técnica del LN-INGEA, la fuga de capital por este concepto asciende al menos a 172 millones de pesos anuales, distribuida de forma crítica entre 19 instituciones usuarias prioritarias. Además del alto costo financiero, la información geoespacial importada muchas veces carece de los tiempos de respuesta y de la resolución específica requeridos para atender de forma inmediata crisis climáticas, desastres naturales o dinámicas de seguridad en tiempo real.

Figura 3.- El Laboratorio Nacional de Ingeniería Espacial y Automotriz de SECIHTI y la FI UNAM se encuentra en Juriquilla, Querétaro.

El auge de la llamada era del “New Space” —un modelo global caracterizado por la miniaturización de componentes electrónicos y la reducción drástica de los costos de lanzamiento— brinda a México la oportunidad perfecta para cimentar su inventiva soberana. Con el desarrollo local de los subsistemas del satélite K’-OTO, tales como la computadora de abordo (OBC), el sistema de potencia eléctrica (EPS), los módulos de telecomunicaciones y el sistema de control de actitud (ADCS), el país inicia el camino para dejar de ser un simple consumidor de datos espaciales y convertirse en un generador de conocimiento tecnológico propio.

Una ruta crítica en tres dimensiones técnicas

El plan maestro abarca un itinerario de trabajo que combina el robustecimiento de la infraestructura física en tierra con operaciones espaciales internacionales:

  1. Fase de Consolidación e Infraestructura (Etapa 1): Durante el primer semestre de actividades, los esfuerzos se concentran en finalizar el diseño digital y la manufactura inicial de los subsistemas del satélite, que posee una estructura estandarizada tipo CubeSat 1U (un cubo compacto de 10 centímetros por lado). Asimismo, los recursos de esta etapa se destinarán a robustecer las instalaciones de prueba, a la adquisición de componentes de laboratorio, al mantenimiento preventivo y a la adquisición de software especializado.
  2. Lanzamiento Internacional y Certificación Ambiental (Etapa 2): Gracias a acuerdos técnicos de cooperación con el Instituto Tecnológico de Kyushu y la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), K’OTO será transportado a la Estación Espacial Internacional (ISS) para desplegarse con precisión en la órbita terrestre baja (LEO). Mientras la estación terrena capturará los primeros datos de telemetría y procesará las fotografías tomadas por el satélite del territorio nacional, los laboratorios del LN-INGEA utilizarán componentes idénticos para realizar simulaciones ambientales cruciales en una cámara de vacío térmico, en mesas de vibración mecánica y en un laboratorio de compatibilidad electromagnética.
  3. El Modelo de Ingeniería Perfeccionado (Etapa 3): Ninguna misión espacial está exenta de lecciones aprendidas. En la recta final del proyecto, toda la información recolectada en órbita y los fallos controlados en tierra se procesarán para diseñar y fabricar un modelo mejorado de segunda generación. El hito que marcará el cierre del programa será la entrega de un portafolio tecnológico certificado, listo para escalar a misiones más grandes, como la proyectada constelación satelital IXTLI.

Ciencia con impacto social

Más allá de los circuitos y los algoritmos, la propuesta del LN-INGEA reafirma su política de “puertas abiertas”, permitiendo que cualquier universidad del país, institución pública o empresa privada utilice su infraestructura de vanguardia mediante convenios transparentes. Los datos obtenidos por el satélite se pondrán a disposición del público en general mediante un repositorio web de acceso libre, lo que demostrará que la inversión en el espacio tiene como fin último el bienestar y el progreso de la Tierra.

*Los autores de este artículo son científicos de la Unidad de Alta Tecnología de la UNAM: Jorge Alfredo Ferrer Pérez, Rafael Guadalupe Chávez Moreno, Carlos Romo Fuentes, José Alberto Ramírez Aguilar, Bryanda Guadalupe Reyes Tesillo, Bárbara Bermúdez Reyes, Luis Álvaro Montroya Santiyanes.

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Last modified: 9 agosto, 2026
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