ENTREVISTA: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX
FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX
Andrea Tovar no intenta encajar en el molde tradicional de la política. La diputada local de Morena apuesta por la autenticidad como una forma de hacer vida pública, pues nunca ha estado dispuesta a construir un personaje distinto al que es fuera de los reflectores. Queretana de nacimiento, para ella, el principal reto la capital es recuperar la calidad de vida de sus habitantes y concentrar los recursos públicos en resolver los problemas cotidianos de la ciudadanía.

Al comparecer “En el Confesionario” de LaLupa.mx, Andrea recuerda una infancia marcada por los paseos familiares y su convicción por defender a quienes consideraba en desventaja;. Esa certeza la llevó primero a la facultad de derecho, después al Poder Judicial y, casi por accidente, a la política. La legisladora destaca también su gusto por el futbol americano, el senderismo, las milanesas, la música de banda y de la filosofía que la rige: hacer las cosas bajo sus propias reglas y disfrutar cada día como si fuera el mejor de su vida.

Cuéntame un poco de ti: ¿dónde creciste? ¿cómo fue tu infancia? ¿qué hay de tu carrera universitaria y lo que has hecho desde que egresaste?
Soy la hija de en medio, tengo un hermano mayor y una hermana menor. Aunque yo he vivido toda mi vida en Querétaro, por los rumbos de Centro Sur, y mi mamá es 100% queretana, mi papá es de Coahuila; se conocieron en la universidad, se enamoraron, se casaron y el resto es historia. Recuerdo que, siendo niña, por ahí de 1995, que mucho de lo que hay en esta zona no existía, todo eran baldíos enormes y sólo estaba el Matador. Recuerdo que ir a la tienda era toda una aventura en la bicicleta, nos encantaba salir a la calle, jugar.

Por otro lado, mi abuelo materno era de Huimilpan y le encantaba llevarnos de día de campo, a hacer un picnic, a subir el cerro o a la presa. Además, mis dos abuelos eran muy buenos amigos, así que luego venía de vacaciones mi abuelo de Saltillo y nos íbamos toda la familia junta a Tequisquiapan, a San Miguel o a Termas del Rey, a echar relajo. Fui una niña muy feliz, me la pasaba jugando, riendo y disfrutando lo que era Querétaro en esa época.

Unos años más tarde, entré a la UAQ, para estudiar derecho. La verdad, yo siempre quise ser abogada, desde que estaba chiquita me la pasaba defendiendo a la gente, especialmente a los que veía en desventaja; mi mamá lo puede confirmar, que siempre que me negaba algo, yo no obedecía y le exigía que me explicara el porqué. Siempre fui rebelde, con o sin causa. Toda la vida estudié en escuelas privadas y estudiar en una institución pública me abrió los ojos de muchas realidades que no son las mías, como las de compañeros que venían desde la sierra o que habían estudiado en telesecundarias, algo que yo no tenía idea que existía. De ese modo, entendí que hay ideas como hay cabezas, y que el derecho es algo sumamente subjetivo pues requiere ser interpretado, así como el concepto de la justicia.

Más aun, la universidad fue la mayor prueba de supervivencia, pues es un espacio en el que tienes que valer por ti mismo, resolver tus asuntos, probar que puedes ser un adulto. En esa época, también, tuve la oportunidad de trabajar en un despacho, haciendo cobranza de cajas; luego, trabajé en bancos, igual en cobranza; más adelante, conseguí un trabajo en el tribunal, en el juzgado primer familiar y me tocó hacer de todo, desde acordista, secretaria taquimecanógrafa, secretaria proyectista. Fue así que descubrí mi gusto por el derecho familiar, que me apasiona tanto como me desgastaba, pues es una rama en la que ves cosas muy duras… A veces, ni siquiera un delincuente hace las cosas que algunos padres les hacen a sus hijos.

Estuve 9 años en el Poder Judicial y, luego, por azares del destino, Celia Maya me invitó a participar en el 2021 como candidata pluri a una diputación. Ya habíamos trabajado juntas en otras ocasiones, incluso fui su suplente cuando hizo campaña para ser senadora. A pesar de que yo, a donde me digan que debo ir, voy, cuando me enteré que iba a ser diputada dije “ahora esto cómo se come”. Sí soy abogada, pero no tenía idea de política, ni siquiera tenía redes sociales en aquel entonces.

Así comenzó mi proyecto, con miedo, con dudas, con incertidumbre, teniendo que cambiar tu vida porque de repente tienes que ser un personaje público. La gente empieza a comentar cosas de todo, desde quién eres, cómo te ves, cómo hablas… Eso es muy raro, sobre todo para una persona que no le gusta lo público, porque yo estaba chavita y era una rata de biblioteca, que se la pasaba todo el día leyendo, redactando y escuchando música.

Cuando un consultor me aconsejó tener dos personajes, el público y el privado… yo lo mandé por un tubo, porque si hacía algo así me iba a volver loca; incluso mi mamá, me regañaba cuando le contaba que salía con mis amigas y me echaba una cerveza. Otros me decían que no sonriera en las fotos que saliera seria y yo me la paso muriéndome de risa todo el tiempo, o haciendo caras, como esa vez que una compañera se subió al pleno, dijo algo ridículo y en el momento que reaccioné, la cámara me enfocó y todos pudieron ver mi reacción.

Yo creo que hay que perderle el miedo a la funa y presentarse como una persona que siente, que llora, que sufre, que se estresa, que se pone contenta o de malas; porque los políticos somos personas, no esa idea de entes perfectos que siempre están en control, esa es una gran mentira. Por eso, he tratado de construir mi carrera y mi equipo bajo esa filosofía, ser auténtica, hacer las cosas a mi manera y, que si gano o pierdo, sea bajo mis reglas, bajo lo que yo decido: Vamos a hacer las cosas diferentes, vamos a hacer nosotros mismos.

¿Por qué elegiste Morena como tu partido?
Como comentaba, siempre he sido defensora de los que menos tienen, está en mi ADN. Aunque mi familia es bastante más de centro derecha, yo crecí con una visión del mundo distinta, pero cuando entré a la universidad tuve la oportunidad de ser crítica, de contrastar lo que creía con lo que veía en las aulas o en mi trabajo; así, me quité el velo que tenía respecto a muchas cosas, como la pobreza o el crimen. Del mismo modo, cuando tenía oportunidad, en las comidas lo discutía con mis familiares.

En ocasiones, gente me ha llegado a preguntar que cómo le pueden hacer para ser diputados… La realidad es que no todos tenemos las mismas oportunidades, ni con esfuerzo y estudio. Por eso, tenemos que hacer que las personas que no tienen las oportunidades que nosotros, personas en puestos de decisión, las tengan; que el dinero se reparta y, sobre todo, no privilegiar los negocios por encima de los recursos naturales y las vidas humanas.

Por eso Morena, porque creo que redistribuir los recursos es lo importante, que los que estamos en el gobierno no deberíamos enriquecernos con eso, sino tener una vocación de servicio que, si servimos bien a la gente, nos irá bien. Especialmente, porque la riqueza no da felicidad, te lo da estar con tu familia pasando tiempo de calidad. Para mí, el a mí el dinero me parece que la consecuencia de trabajar, no es el objetivo.

¿Cómo es un día normal para ti?
Todos los días son distintos, en este trabajo no tenemos un horario fijo… a veces extraño ser godín y saber que todos los días me levanto a la misma hora, tener una rutina. Normalmente, me despierto y pongo las noticias para ver qué pasa en el mundo mientras checo los pendientes del día. Despúes, alguien de mi equipo pasa por mí y nos vamos a las actividades del día, a hacer territorio, a alguna reunión, a pleno, etc.

Cuando tengo algo de tiempo libre, me gusta pasarlo con mi familia, me gusta mucho ver a mis sobrinas e ir al cine con ellas; también paso a visitar a mis abuelos o a mis papás. La verdad soy una persona que disfruta mucho estar con su familia, con mis amigas, que son las de toda la vida, de más de 20 años. Me encantan esos planes, porque me recargan y siento que también me hace mantener mis pies sobre sobre la tierra. A veces, también, voy al gimnasio, trato de ir para desestresarme, pero no siempre se puede o no siempre uno tiene ganas. Igualmente, me gusta mucho subir cerros, lo hacía desde que era chiquita con mi abuelo y ahora lo hago para meditar, hacer senderismo, subir volcanes; incluso, tuve la oportunidad de subir el volcán de Guatemala, el volcán de Fuego.

Si no te hubieras dedicado al Derecho, como querías desde niña, ¿qué otra cosa te hubiera gustado?
Yo creo que hubiera sido psicóloga porque me gusta escuchar a la gente, me gusta darles consejos, aunque luego yo misma no los aplico. Es cierto que crecí en una familia tradicional, así que se esperaba que fuera esposa, mamá, ama de casa… yo me rebelé y seguí otro camino, y ellos aún así me apoyaron. Yo decía que jamás me cazaría y, ahora, en una de esas se me cumple por andar de habladora.

¿Qué trabajo no te ves haciendo jamás?
Yo creo que ser ama de casa… No me malentiendas, no tengo nada en contra de quienes lo hacen, es importantísimo. Pero yo no podría, a mí me gusta estar afuera, en la calle, siempre he sido callejera, amiguera. Si algún día soy mamá, pueden dar por hecho que me la pasaría del tingo al tango con el chamaco, danzando por todos lados.

¿Actualmente cuál es tu red social favorita, con la que te sientes más cómoda? ¿Cómo de qué va tu algoritmo?
Me encanta hacer TikToks, me divierte mucho porque se pelean en los comentarios y luego ahí les ando contestando. Es curioso cómo la gente cree que te conoce por un vídeo, un comentario o una idea; la verdad, sólo están viendo un fragmento chiquitito de ti. Te digo, me divierto mucho con el TikTok, cuando se pelean y se enojan y me llaman chaira mugrosa… ¿Quién les hizo tanto daño?

Por el lado de lo que consumo en redes: me encanta escuchar narraciones de historias, o de crímenes. Yo siempre ando resolviendo los misterios, incluso cuando veo una película, yo ya sé quién va a ser el malo, o el asesino. Me encanta saber porque creo que tiene esa vena de psicología que tanto me atrae, pues quiero saber por qué las personas actúan como lo hacen, qué tiene que ver con su historia o factores de su pasado.

Quizás, incluso, eso tiene que ver un poco con mi ideología política porque, a ver, ¿por qué alguien se convierte en delincuente? ¿Porqué quiso o porque el contexto lo encaminó? Creo que es muy fácil juzgar cuando no lo vives en carne propia, por eso hay que buscar entender las razones.

¿Qué te gusta más: series o películas? ¿Cuál es tu favorita?
La verdad, a mí me gusta mucho todo. De películas me gusta mucho Duelo de Titanes; esa historia me gusta porque habla de mucho a la vez, del racismo, de la inclusión, habla de la amistad, la hermandad que crea el deporte, y de que no importa lo que te diga la gente, importa cómo es la persona y su valor intrínseco. Todo esto, en un contexto muy complicado, cuando las personas eran segregadas por su color de piel en aspectos tan simples como el transporte público, los baños, etc. Duelo de Titanes siempre me hace llorar y me da fe en la humanidad. Me gusta pensar que los humanos somos mucho más que nuestros prejuicios.

¿Qué canciones componen tu lista de reproducción ideal? ¿Cuál es tu cantante o grupo preferidos, y tu canción favorita?
Siendo honesta, me gusta el reggaetón, me gusta el pop, puedo escuchar rock, la música en español, pero la banda es mi música favorita. Me encanta Carín León, soy su más grande fanática. Mi canción favorita de él es “La primera cita”.

¿Cuál es tu libro favorito?
Tengo varios libros preferidos, pero el principal es el de Los Cuatro Acuerdos. Creo que es una filosofía que todos tenemos que aplicar en la vida, para hacerla más ligera. Con eso me quedo, porque podría decirte otros, pero yo creo que un libro práctico y que te ayuda en la vida.

¿Cuál dirías que es tu deporte favorito?
El futbol americano, es algo de familia: mi hermano jugó, mi papá jugó, mi abuelo jugó, mis sobrinas juegan tochito bandera, incluso yo, en mi época jugué. Por eso, en mi casa lo que se ve es el americano. Ahora, me he vuelto un poco más fifas, pero no tanto como con el americano.

¿Cuál es tu platillo favorito, algo que podrías comer sin cansarte?
Definitivamente las milanesas porque la familia de mi abuela era dueña del Bar 201 y las que preparan ahí son deliciosas, son las de los miércoles y le recomiendo a quien sea que no las ha probado, que vaya. Me encanta que las hacen con galleta en vez de pan molido, eso les da el toque. Mi familia es mucho de cocinar, por un lado están los de la 201 y, por otro, los de las Charolas Saavedra. En mi familia, todos cocinan excepto yo… sí sé hacer cosas, pero nada como lo que ellos hacen, que es mu casero y muy rico.

¿Qué te gusta tomar? ¿Eres de vino, de cerveza, de tequila?
Fíjate, mi familia se dedica a vender insumos para hacer cerveza. Es así, que mi hermano es maestro maltero y maestro cervecero y mi papá, también. Yo también sé hacer cerveza, porque en mi casa les gusta mucho tomar cerveza. No soy tanto de vino, pero sí me tomo un Bacardí, pero tequila no, porque me emborracha.

¿Cuál dirías que es tu ideal de felicidad?
Hacer lo que me gusta. Porque es lo que estoy haciendo ahorita. Hace poco platicaba con mi papá y le preguntaba cuál era su propósito como papá, a lo que me respondió que quería que sus hijos fueran felices. A lo que le respondí, que yo soy 200% feliz. He hecho lo que he querido, cuando he querido, cómo he querido, me divierto, me gusta lo que hago, me encanta mi familia: yo vivo todos los días como si fuera el mejor día de mi vida, ese es mi ideal de felicidad.

¿Qué es algo que te puede entristecer profundamente?
Las injusticias, que la gente se muera, no me gustan las guerras, todo eso me genera una sensación que aborrezco respecto a la humanidad.

¿Qué hábito propio no toleras?
A veces sobre pienso mucho en el futuro y tengo que regresarme al presente. Es algo que, de por sí, pasa mucho en la política porque siempre estamos planeando a futuro o sobrepensando escenarios hipotéticos y fatalistas. Pienso que tengo que encontrar mi centro, y aceptar que las cosas van a pasar y deberé actuar entonces.

¿Qué habito ajeno no soportas para nada?
No me gusta la gente hipócrita. Yo creo que es mejor decir no, o que alguien no te cae bien, o ser honesto en si vas a ayudar a alguien. A mí me da flojera eso de tener que actuar, el platicar de más.

¿Si tuvieras un don o un superpoder, algo especial, qué te gustaría tener?
Quisiera tener el poder de sanar el dolor de la gente, sus dolores emocionales. Yo opino que, si las personas trabajáramos en lo emocional, viviríamos más felices. Hay situaciones muy terribles, pero otras tantas en las que tenemos injerencia. Hay un libro muy padre, se llama “Caldo de Pollo para el Alma”. Yo lo leí cuando estaba en la primaria. De eso se trataba, de lo que puedes hacer por los demás para que estén bien.

¿Cómo te gustaría morir? ¿Cómo te ves al final del camino?
Satisfecha, en el sentido en que tenga la seguridad de que disfruté la vida. Todos nos vamos a morir, es lo único cierto que tenemos. Por eso, quisiera irme sin arrepentimientos, pues incluso cuando te equivocas puedes aprender de eso. Un error tampoco es el fin del mundo. Entonces, a mí me gustaría morirme sintiéndome satisfecha y sintiéndome contenta de lo que hice y a lo mejor ya siendo muy ególatra, pues habiendo podido hacer algo por el mundo.

¿Podrías definirte en tres palabras?
Auténtica, empática, alegre.
¿Tú crees que Morena tiene oportunidad de ganar la capital?
Yo lo creo porque se ha descuidado a Querétaro. Si bien, Querétaro es referente en muchas cosas, también ha dejado de cuidar cosas básicas: como una calle digna, una banqueta digna, un alumbrado digno, un transporte público digno. Y eso me hace pensar que la gente se está cansando, porque pagamos impuestos altísimos. Al mismo tiempo, es prácticamente imposible adquirir una vivienda para un joven. Entonces, ¿Qué está pasando? ¿Para quién es Querétaro? ¿Para los que ya estamos aquí o para los que van a venir?
Sobre todo, pienso que el dinero no se aplica en donde se tiene que aplicar. A ver, yo he hecho este ejercicio, critican mucho a la Ciudad de México, pero vayan a la Ciudad de México, que está repleta de áreas verdes. Aquí, estamos con necesidad de esos espacios, lugares de esparcimiento que no sean plazas comerciales; porque no es justo para una familia, que de por sí batalla en pagar su renta, la educación, la comida, que los pocos espacios públicos que existen estén abandonados. Recuerdo, cuando era niña, que teníamos el parque Alcanfores, o el Querétaro 2000, un lugar al que podías ir sin importar tu poder adquisitivo o estrato social.

Creo que nos falta mucho para ser lo que venden que somos. Porque sí, hay muchas colonias que tienen estos espacios, pero yo estoy hablando de que todos deben tenerlo, no sólo quienes pueden pagarlo. Ni siquiera en el caso de las colonias irregulares deberíamos tolerarlo, porque la mayoría tienen una o dos décadas de existencia y, a la fecha, nadie los ha apoyado para regularizarse. Por eso, creo que esa es la gran oportunidad que tenemos de mostrarle a la gente el proyecto que tenemos con Querétaro. No queremos destruir Querétaro, no queremos cambiar lo que está bien, queremos cambiar lo que está mal, y lo que está mal son muchas cosas.

¿Cuáles son los principales problemas que tú identificas en Querétaro? ¿Cómo lo resolverías si llegaras a ser presidenta municipal por la capital?
Para mí, uno de los principales problemas en Querétaro es que el dinero ya no alcanza, todo se ha vuelto muy caro. No alcanza para comprar una casa, tampoco nos alcanza el tiempo, hay mucho tráfico. Por otro lado, la falta de áreas de esparcimiento públicas es notoria y las que hay están descuidadas; al mismo tiempo, la infraestructura como los drenajes son deficientes, en mi distrito yo creo que el 99% de las colonias tienen un problema por esto, porque son obras mal planeadas, que no resuelven; igualmente la inseguridad ha aumentado, sobre todo en materia de delitos del fuero común.

Falta regresar al Querétaro que teníamos, un Querétaro bonito, limpio, un Querétaro tranquilo, un Querétaro donde todos estemos más contentos. Si estuviera en la posición, primero enfocaría el presupuesto el dinero en lo que realmente tiene que estar enfocado. Para mí el municipio tiene que trabajar en áreas bien específicas: limpieza, iluminación, parques, seguridad e infraestructura, nada más. Todo lo demás sale sobrando, todo lo demás que se encargue gobierno del estado.

Yo regresaría al municipio a eso, a no tener tanta burocracia, a los queretanos, no nos sirve tener tanta gente en el gobierno que no nos ayuda. Se gasta demasiado dinero en secretarías que no nos sirven para lo que las necesitamos. Vería la posibilidad, obviamente, de que el municipio pudiera prestar ciertos servicios, como es el servicio de limpia. De verdad, creo que Querétaro tiene demasiado recurso mal enfocado y mal aplicado.

¿Cómo visualizas al estado de Querétaro al final de la LXI legislatura?
Veo un Querétaro con mejores leyes, con una política más democrática y con un debate de altura; al comparar mi anterior periodo con este, puedo decir que son dos legislaturas totalmente diferentes, ahora andamos muy peleoneros. Ojalá le bajemos tres rayitas. Estuvimos acostumbrados a un PAN todopoderoso, que todo hacía, todo dirigía, que tenía todos los municipios. Sin embargo, yo soy de la idea de que hay que cogobernar, los contrapesos ayudan en cualquier orden de gobierno. Los pesos y contrapesos nos hacen mejores Estados.




