REPORTAJE: ROCÍO G. BENÍTEZ/LALUPA.MX
FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX
Pocas veces se reúnen los hermanos Luis, Paco y Enrique Rabell Flores. Ahora, la ocasión lo amerita. Se trata de hablar con LaLupa.mx, del legado de sus padres, Francisco Rabell Fernández (1934-2020) —el reconocido Paco Rabell— y Ana María Flores Sánchez, la inolvidable Anita Rabell (1937-2022).

El próximo mes de noviembre, en el marco de la Muestra Nacional de Teatro (MNT) 2026, que por vez primera se realizará en Querétaro, Luis, Paco y Enrique recibirán, a nombre de sus padres, la Medalla Xavier Villaurrutia, un reconocimiento nacional que rinde homenaje póstumo a Paco y Anita Rabell por su trayectoria y labor en favor del teatro, no sólo de Querétaro, porque la compañía que fundaron en 1980 recorrió todo México, llegando incluso a pequeños poblados donde no tenían ni luz. Además, del reconocimiento que lograron en el extranjero, porque incluso se presentaron en el Vaticano.

La entrega de la medalla se realizará en la inauguración de la MNT, en un evento donde se espera la presencia del gobernador Mauricio Kuri, así como de varios integrantes de la clase política queretana, porque el teatro que hicieron Paco y Anita, se convirtió también en un termómetro político del momento.
Los tres hermanos son testigos de la dedicación que sus padres ofrendaron en las tablas. Hablar con ellos es una escena coral, en donde uno complementa o corrige la anécdota del otro, los datos, las fechas. Sus voces se superponen con diversos recuerdos. Tienen tantas anécdotas y las cuentan tan vívidamente que emociona.

En lo que coinciden los tres, es que el trabajo en conjunto de don Paco y Anita, marcaron la historia de la escena teatral de Querétaro.



“La aportación más importante de mi papá y de mi mamá, ha sido la evolución del teatro queretano, desde Cómicos de la Legua y el grupo infantil del mismo nombre, que fue muy importante durante siete años; luego el Corral de Comedias, toda esta herencia escénica es lo que ahora está en toda la ciudad, los foros independientes siguieron la evolución estética y escénica”, dice Luis. Paco y Enrique lo confirman.

La teatralidad queretana y el legado de Paco y Anita
Originaria de Celaya, Verónica Carranco llegó con 19 años a formarse como actriz en el Corral de Comedias, bajo la guía de Paco Rabell; y en el mismo Corral comenzó su labor de dirección y docente. Verónica, con la bendición de don Paquis —como le llama cariñosamente— creó su propia compañía y espacio escénico El Sótano Teatro.
En la Muestra Nacional de Teatro 2026 —que se realizará en Querétaro del 5 al 14 de noviembre— Verónica Carranco es integrante de la dirección artística, y fue ella quien postuló a don Paco Rabell, para recibir un homenaje póstumo, con la Medalla Xavier Villaurrutía.

En entrevista con LaLupa.mx, Verónica detalla que la teatralidad queretana se puede explicar desde el legado de Paco y Anita.
“El lenguaje de teatro autosustentable que tenemos en esta ciudad viene de ellos. La primera casa teatral que hubo en esta ciudad es Cómicos de la Legua, de ahí sale don Paquito y Anita, van primero a actuar en la Legua, a hacer teatro universitario. Luego se independizan y hacen su Corral de Comedias. A don Paco le interesaba, de toda la vida, que se pudiera vivir del teatro, él decía sí se puede, sí se puede, solo hay que buscar la manera de que el teatro pueda mantenerse solito de pie. Fue un modelo, o una visión de trabajo teatral”.
Con emoción, Verónica platica que el día de la deliberación, para elegir al candidato que recibirá la medalla, llevó consigo un suéter que don Paco le regaló y le pidió a él mismo que le diera las palabras correctas para que lo eligieran. Así fue.

“Ese día de la deliberación, les dije que muy probablemente, de manera inconsciente, don Paco había sembrado la semilla del teatro en toda la República, porque me acordaba de esas giras interminables y maravillosas que hacíamos con Telmex, donde íbamos a rancherías donde no había ni luz. Don Paco fue un promotor incansable del teatro a nivel nacional y no lo podemos verificar, pero estoy segura que así es, a cuántas almas tocamos con nuestra visita teatral y se quedaron enamoradísimos del teatro. Yo creo que ese argumento final fue lo que determinó todo”.

Pero el reconocimiento a Paco Rabell no podía ir solo, porque todo el trabajo teatral que realizó fue acompañado por Anita Rabell, su esposa y eterna compañera de aventuras escénicas, a quien se le reconoce por su labor publicitaria y generadora de nuevos públicos.
¿Quiénes eran Paco y Anita Rabell?
En medio de una familia catalana que llegó a radicar en el municipio de Cadereyta de Montes, Querétaro, nació Francisco Rabell, el 29 de septiembre de 1934. Su abuelo Francisco Rabell fue el primer presidente municipal maderista de ese municipio del semidesierto; años más tarde su padre Luis Rabell ocupó el mismo cargo. Y mucho tiempo después el mismo Paco tendría el honor de ser presidente municipal, aunque no lo fue de Cadereyta, pero sí en la obra de teatro El Extensionista y en la telenovela El padre Gallo.
Estudió Derecho Penal por insistencia de su padre, cuando la familia Rabell ya radicaba en la ciudad de Querétaro. A la par, practicaba natación y artes escénicas en la Compañía Universitaria de Cómicos de la Legua, que formó el poeta, periodista y diplomático Hugo Gutiérrez Vega.

Al terminar sus estudios, le dijo a su padre que no iba a ejercer la carrera, él quería dedicarse al teatro. Su padre contestó: “Entonces, ¿para qué estudiaste?”, platicaba en vida el mismo Paco Rabell, entre risas.
Como abogado penalista atendió solo un caso y lo ganó. “Con eso me di por satisfecho”. Trabajó en distintos puestos públicos, además de abrir la Librería Sancho Panza. Aunque su prioridad siempre fue el teatro.
En los Cómicos de la Legua, donde Paco Rabell duró 20 años, también trabajó Ana María de Guadalupe Flores Sánchez. “Ana María, la de la pata fría”, decía ella misma entre risas. La realidad es que todos la conocían como Anita Rabell. Ella era muy tímida. “La pena se me quitó hasta que conocí a Paco”.

A pesar de haber tenido varios encuentros con Paco, cuando eran niños, la presentación formal fue en la adolescencia, en una fiesta de XV años. Un primo le dijo: ‘Oye, Ana. ¿Conoces a Rabelito?’
“Como yo siempre veía pasar a los nadadores, dije: El más chiquito es ese Rabelito, un chaparrito. No sabía que era el gigantón”. En aquella reunión bailó con Paco, “él usaba esos trajes como de Tin-Tan. Ahí supe que Rabelito se llamaba Francisco”.

Seis años y ocho meses duraron como novios. Ana y Paco se casaron el 4 de junio de 1960.
En los Cómicos de la Legua, Ana María empezó como maquillista y vestuarista, pero el día que faltó una de las actrices, ella tuvo que ocupar su lugar en el escenario. “Era una obra en verso y no sé cómo la hice, sentí como que mi voz no era la mía, tenía muchos nervios, pero la saqué adelante”. Anita se describía como “muy machetera”, porque era muy dedicada.
Como actriz y promotora teatral, describió la escena como un mundo lleno de hombres, en donde “los reconocimientos recaen en los actores y directores. Y las mujeres tienen que trabajar más para que se les reconozcan”.

De ahí que resulte significativo su homenaje con la Medalla Xavier Villaurrutia, reconociendo su participación como parte de los principales teatros y compañías teatrales de la ciudad, pero también, por ser una destacada y tenaz publicista que atraía siempre al teatro, a nuevos públicos.
Luis Rabell cuenta que su mamá salía todos los días de casa con volantes de las funciones en temporada. Mientras don Paco marcaba a empresas para ofrecen sus montajes.

“Lo más importante fue la cohesión que generaban mi padre y mi madre, porque mi papá se sentaba desde las diez de la mañana hasta las tres de la tarde y hablaba a clientes uno por uno, empresas, cajas populares, a los periodistas. A todos. Y mi mamá salía a repartir volantes en cuanto lugar la dejaban, se iba a pie a Plaza de Armas a repartir los volantes, se iba misa a La Merced, al templo de La Cruz, a La Congregación, a la parroquia de Santiago (la más importante de todas, porque fue ahí donde los tres hermanos Rabell Flores fueron bautizados). Y a la hora de dar la paz, ella decía: ¡Visite el Corral de Comedias! Es un chiste que yo le hice a ella”, cuenta Luis entre risas.

Los hermanos Rabell Flores también coinciden en que Anita era una mamá para toda la compañía, siempre cargaba una bolsa con suéter para todos y al momento del frío andaba repartiendo. “¡Cuídate del frío, hijo!, ¡Ten hija, hace mucho frío!” Lo mismo hacía con la comida, siempre andaba guardando alimento y más tarde repartía en sándwich. “Nos cuidaba a todos”, dice Luis. Paco y Enrique asienten con la cabeza.

Crecer en un teatro
Luis es el mayor de los hermanos Rabell, es quien llegó a Cómicos de la Legua siendo un recién nacido, todavía en su moisés y sin llorar, para no molestar a Hugo Gutiérrez Vega. Es el memorioso, el único de los tres que se fue a estudiar actuación a Ciudad de México, el que desde muy joven debutó como director, historia que su mismo padre contaba con gran orgullo. También se le reconoce por ser el iniciador del recorrido de leyendas en la ciudad.


Paco es el segundo hijo, era tan tímido de niño que cuando llegaba alguien a casa corría a esconderse. Dice que es un hombre de mala memoria, aunque recuerda muy bien que prometió dejar el teatro a los 50 años, pero no del todo, ahora es parte del equipo de Garito de los Emulantes, compañía de su hijo Fernando Rabell. Paco “chico”, como lo conocen muchos. También es anticuario y utiliza sus dotes teatrales para promover sus piezas y relatar a detalle y gran histrionismo cómo adquirió algunas de ellas.

Enrique es el más pequeño, el que recita de corrido nombres de grandes actores y políticos que pasaron por el teatro de sus padres; y también es recordado por platicar cinco minutos con el papa Francisco, en una sus giras teatrales por Roma. Y aunque cinco minutos parecen poco, es más de lo habitual. Además, estuvo a punto de ser postulado para entrar en los Record Guinness por comer 28 plátanos en un montaje escénico.

Los recuerdos de infancia de Luis, Paco y Enrique, también son teatrales, los tres evocan con emoción ver a su padre actuando en Guillermo Tell tiene los ojos tristes, lanzando una flecha que pegaba justo en el punto indicado.
“Pero no había flecha, era es la magia del teatro, y cada vez que llegaba esa escena yo corría a ver a mi papá”, cuenta Paco.

“Esa experiencia de Guillermo Tell, marcó el teatro queretano y nos marcó a todos nosotros porque ya de ahí empezamos en el teatro infantil (en Cómicos de la Legua) del 73 a 79, fueron siete años. Y fueron de puras cosas épicas”.
Luego de 20 años de trabajar en Cómicos de la Legua, Paco Rabell se fue a la Ciudad de México, pero las condiciones de salud que enfrentaba, lo obligaron a regresar a Querétaro. Volver otra vez a Cómicos no era una opción. Y decidió abrir su propio teatro.
“A mi papá le decían, Paco, estás loco, si los Cómicos por una caja de tunas hacen funciones en los ejidos, nadie va a pagar un boleto por ir al teatro”, cuenta Enrique.

Sancho Panza en la ínsula Barataria y Farsa y justicia del señor corregidor son las dos obras que presentaron en la primera función que ofreció la familia Rabell en su Corral de Comedias, fue el 19 de diciembre de 1980. Luis Rabell recuerda que se llenó por completo el teatro. La segunda función, el 20 de diciembre de 1980, llegaron únicamente dos personas.
“Pero empezó a venir la gente, poco a poco, empezaron a pagar por su entrada”, explica Luis.

El Corral de Comedias se ubicó en el número 39 de la calle Venustiano Carranza, en el barrio de La Cruz, Centro Histórico de Querétaro, en la misma casona donde Paco llegó a vivir con sus papás y hermanos. Ahí, cuentan Luis, Paco y Enrique, fue agencia de la Datsun y una sección se prestaba para celebrar lo mismo tanto una boda como un funeral, hasta criaban pollos.
Luis recuerda que se fueron al cielo cuando Héctor Bonilla actuó en el Corral de Comedias, protagonizando El gran teatro del mundo, auto sacramental de Pedro Calderón de la Barca, bajo la dirección del mismo Luis Rabell. Originalmente, Alejandro Bichir iba a dirigir el montaje, pero tenía que atender otro trabajo y Luis, quien estudió actuación en Ciudad de México y sumaba varios años de experiencia en el teatro, tomó esa encomienda.

“Nos fue bien. Sí, nos fuimos al cielo, todas las funciones que dio él, llenas hasta al tope. Era cuando estaba haciendo Colorina, con Lucia Méndez. Era el galán de moda, de hecho, no podía salir a la calle, siempre teníamos que estarlo protegiendo porque se le colgaba la gente”, relata Luis.
Otro momento que marcó historia para el Corral de Comedias, fue el montaje de los XV años del Corral.
“Los XV años del Corral de 1995, tienen una virtud que no se había encontrado, y es que la obra sucedía ese día, en ese lugar, con ese público, es única, y eso es lo que ahora están buscando los argentinos y catalanes, el aquí y el ahora”, explica Luis.

Paco recuerda que justo en ese montaje, los actores pasaban por los lugares del público y los saludaban como si fueran invitados o familiares, agregando apodos cariñosos, como en todas las familias.
“Con los XV años, el mayor éxito fue que involucramos al público, lo involucramos al 100 por 100. Y dos ocasiones me encontré con personas que me reclamaron: Usted tiene la culpa, por su culpa me siguen diciendo la Chata, desde la vez que fui a la función”, cuenta Paco.

Otro curioso momento que Paco (chico) vivió fuera del escenario, pero provocado por el teatro, fue en una reunión de cabildo, con el entonces presidente municipal Roberto Loyola. “Salía en una obra donde mi personaje decía: Pos sí, pero como no sé leer… Y en esa reunión de cabildo, que fuimos con las asociaciones de comerciantes, me vio de lejos Roberto y dijo: Y tú qué haces aquí, pos no sabes leer”.
Anécdotas hay muchas más, la pregunta en este punto es: ¿Cuál es su plan para rescatar dichas memorias?
Ideas hay muchas, pero por ahora los hermanos Rabell no tienen ningún plan en concreto.

De gira por el extranjero
Con la guía de Paco Rabell, la compañía del Corral de Comedias recorrió todo Querétaro y México, compartiendo su amplio repertorio. Ellos mismo definieron un “teatro a la carta”, por el amplio catálogo de obras que dominaban. Eran más de 80 montajes de comedia musical, zarzuela, teatro político, teátrico clásico español, clásico inglés, y dramas, aunque Paco Rabell decía que el género que más le gusta es donde la gente ríe.

También recorrieron Europa. Tras ver la hazaña de un desmontaje de escenografía que involucró cruzar todo por un techo y luego de escuchar la detonación de un inocente juego con un arma de salva (material de la puesta en escena), el mismo Paco Rabell dijo: “Voy a organizar una gira a Europa, pues si no consigo los boletos de avión, estos canijos son capaces de irse nadando”. “Y la organizó”, cuenta su hijo Luis.
“No sólo la organizó, sino que de todas (las giras) realizadas por él, con Cómicos de la Legua y Corral de Comedias fue la más exitosa de público, 19 artistas queretanos recorriendo Londres, Paris, Roma y 38 pueblos y ciudades de España, desde Tirteafuera y Almagro en La Mancha, hasta la Plaça del Rei en Barcelona y la Feria de Muestras en Vallecas. De hecho, la función más memorable, exitosa, clamorosa y multitudinaria fue en este popular barrio de Madrid, con tres mil o más personas. Y, decía antes, una función apoteósica en la Plaza de la Catedral de Granada, Andalucía, templo donde reposan los restos de Isabel y Fernando los Reyes Católicos. Sin duda alguna una de las funciones más emocionantes y recordadas de nuestras vidas”, relata Luis Rabell.

Fueron tan exitosas las giras que realizó el Corral de Comedias en España, que el púbico pidió que el grupo se volviera a presentar con su repertorio de teatro clásico español, recuerda Luis.
“Hecho inédito”, según dijo Manuel Castellanos, director del Festival de Teatro Clásico de Almagro 1984, “las programaciones en estos festivales, como éste que sigue siendo el más importante de Europa, son cerradas y nunca habíamos repetido a ningún grupo”.

Entre sus ocho giras a Europa, su famoso montaje Se casó Taco con Tencha la del ocho se presentó en un lugar que pocos han usado como espacio teatral, la Basílica de Sant’Andrea della Valle, en Roma, en donde actuaron para embajadores de Costa Rica y El Salvador, religiosas y otras personalidades del Vaticano.
Viajar era una de las grandes pasiones de don Paco Rabell, y con su compañía logró reunir sus dos grandes pasiones: el teatro y viajar, acompañado de su familia.
En plena pandemia falleció don Paco Rabell, fue el viernes 4 de diciembre del 2020. Faltaban pocos días para que el Corral cumpliera 40 años. Luis dice que no hacer teatro fue mermando su salud. “Todos los días decía: Luis, otro día sin teatro, otro día”. En agosto del 2022, falleció Anita Rabell.

El legado, tenacidad y pasión por el teatro de Paco y Anita, permanece en el recuerdo de sus hijos y de la comunidad cultural de Querétaro y México. Por ello, resulta una celebración nacional, el homenaje en su honor, con la entrega de la Medalla Xavier Villaurrutia en la MNT 2026.




