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Rescatando sabores ancestrales: atole de cempasúchil, una delicia de Tolimán

REPORTAJE Y FOTOS: ROCÍO G. BENÍTEZ/LALUPA.MX

Las flores amarillas que en temporada de Día de Muertos se utilizan para adornar el altar, también se comen. Sí, el cempasúchil es comestible. Dicha flor tiene un fuerte olor, pero en atole es una delicia. Eso lo demostró Raquel Martínez Sánchez, originaria de Tolimán, quien visitó la ciudad de Querétaro para dar un taller de atoles tradicionales, y el que más llamó la atención es el atole de cempasúchil.

Raquel compartió que además de cocinar tiene un interés de compartir sus conocimientos y recetas, “porque receta que no se comparte, es receta muerta”, dijo en entrevista con LaLupa.mx

Flores de cempasúchil desinfectadas con bicarbonato, masa de maíz, canela, piloncillo, agua y leche, son los ingredientes para realizar un atole que conquista de inmediato el paladar.  La experta detalló la importancia de elegir una flor orgánica y de campo, para garantizar su origen y limpieza.

El nombre de esta flor proviene del náhuatl “Cempohualxochitl” que significa: flor de 20 pétalos. Se le atribuyen cualidades curativas y en gastronomía, además de saborearla en atole, también se utiliza para realizar el tradicional pan de muerto.

“El cempasúchil, en cuanto a comida, se puede hacer en crema, también en tecitos, y se ocupa para el tradicional pan de muerto, y el atole”.

Además, Raquel también compartió su receta del atole de garbanzo, con la cual ganó el tercer lugar en un concurso que realizaron en Tolimán. El atole de garbanzo se puede tomar como proteína, sin endulzante y sin leche, para quienes son intolerantes a la lactosa. Esta receta es poco conocida, aunque ya tiene 150 años de antigüedad.

“Me gusta mucho conocer, principalmente, todo lo que se ha olvidado y lo que no se acostumbra, también me gusta compartir porque hay muchas personas a las que no les gusta compartir sus recetas, eso es triste, me ha pasado estar en esa circunstancia de que uno pregunta y uno siente el egoísmo de las personas. Pero a mí sí me gusta compartir, porque receta no compartida es una receta muerta”.

Raquel aprendió a cocinar de su mamá y su abuelita, tiene una sola hija y varios varones, así que por igual les enseña a cocinar, “porque tienen que saber de todo”. En casa tiene dos cocinas, una es su cocina tradicional con fogón. “Me gusta mucho cocinar, disfruto hacer las tortillas a mano, me gusta mucho el fogón, eso me apasiona”.

En Tolimán es tradicional el atole de chocolate, que se comparte durante la famosa fiesta de San Miguel, su patrono. También hacen mole y garbanza en amarillo.

Otro de los platillos típicos de Tolimán, son las gorditas de queso pintado con chile, y María Gabina Granados Pérez es experta y ganadora del concurso de gorditas. Su secreto, la combinación de varios quesos. Pero en su reciente visita a Querétaro, no hizo gorditas, sino que impartió un taller del tradicional dulce de calabaza.

Gabina, quien también es originaria de Tolimán, señala con con plena seguridad que “sus ancestros” le enseñaron a cocinar. Creció en el campo así que sabe cocinar todo lo que produce el mismo campo.

Gabina explicó desde el lavado de la calabaza de castilla, hasta la forma de pelarla y dejarla remojando en cal, hasta el momento en que se deja en su cazuela, con el dulce necesario para agarre sabor.

Tanto Raquel Martínez Sánchez como María Gabina Granados Pérez fueron invitadas por el Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro, en coordinación con el municipio de Tolimán, para compartir recetas tradicionales en el marco del Día de Muertos, actividad que se realizó con el objetivo de compartir saberes y recetas ancestrales, preservando el patrimonio gastronómico y cultural de las comunidades queretanas. 

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Last modified: 31 octubre, 2026
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