Autoría de 4:33 pm #Opinión, Víctor Roura - Oficio bonito

Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla… – Víctor Roura

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Antes de su nuevo disco, intitulado What’s It Gonna Take? —grabado en este 2022—, el compositor inglés George Ivan Morrison (1945) fue acerbamente criticado por haberse sumergido, en su anterior álbum —Latest Record Project, de 2021—, con la invasión de las redes sociales en la vida contemporánea. La crítica, severa, lo tildó incluso de “negacionista”. Pero, me parece, Van Morrison está en su derecho de airear sus puntos de vista sobre la utilización, o subutilización, de la comunicación en estos tiempos de cortedad expresiva donde todo el mundo se toma la libertad de decir, a veces fantasmalmente (que es decir de manera anónima o airada), sus opiniones, ya argumentadas o simplemente impulsadas por la reacción momentánea o por la azarosidad  irreflexiva.

      Mas lo cierto es que hasta a la supuesta crítica le gana la incomodidad de los que supone ya extemporáneos o se deja llevar, airada, por los decires que no concuerdan con los suyos… sin darse cuenta, o no querer percatarse, de la ambigüedad latente de las nuevas comunicaciones por la facilidad del engaño a la que pueden estar sujetas debido a su carácter privado o autónomo.

      Los ejemplos de esta complejidad sobran…

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Porque en todos lados se cuecen las habas en estos improperios de las redes sociales no reguladas (y el subrayado no está a favor de una legislación encadenada a determinados cánones comunicativos que de antemano clausuraría la posible libertad expresiva). Por ejemplo, en Europa la periodista rusa Inna Afinogenova, en su espacio informativo en el programa La Base conducido por Pablo Iglesias, presentó un fragmento de una reflexión del presidente mexicano López Obrador acerca del caso conocido como Ferrerasgate, una campaña sucia en contra de los dirigentes del partido español Podemos. En el caso de Pablo Iglesias, ya retirado de la vida política y que, entre 2020 y 2021, fungió como vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 del gobierno de España, los audios recientemente revelados —que hacen alusión a una guerra de desprestigio ejecutada en 2016— apuntan a develar cómo se inventó que Iglesias recibía transacciones monetarias en cuentas bancarias ubicadas en paraísos fiscales… dinero que provenía, supuestamente, de las arcas del gobierno de Venezuela. Dichos rumores los propagó el periodista Antonio García Ferreras, comunicador que trabaja para la televisora pretendidamente progresista La Sexta. 

      Sobre este caso, el presidente mexicano externó lo siguiente en la conferencia matutina del pasado 15 de julio: “Los ponen en el banquillo de los acusados y, contra ellos, comienza una campaña infame de desprestigio de todo el conservadurismo extremista, muy intolerante. Ahora, se conoce que le inventaron a los dirigentes acusaciones y, en esto, también participaron medios de comunicación y conductores famosos de radio y televisión… ¡algo que ya conocemos en México!”

      Ante tales declaraciones del mandatario tabasqueño, la periodista Inna Afinogenova afirmó: “Da en el clavo López Obrador y, la verdad, es que mi sensación personal es que, sin desprestigiar la maquinaria de ponzoña local, la de México es más potente, experimentada, sofisticada y tiene más trayectoria”.

      La comunicadora rusa remató diciendo que, detrás de los ataques mediáticos recibidos por el presidente morenista, se halla “la derecha conservadora y pudiente que controla la aplastante mayoría de los medios en México”. Asimismo, Afinogenova citó el informe intitulado “¿Quién mueve los hilos de los medios en México?”, elaborado por Reporteros Sin Fronteras y Cencos, en el cual se revela que “tan sólo 11 familias controlan 24 de los 42 medios con más audiencia del país”.

Afinogenova e Iglesias

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La periodista rusa citó el caso de Rogelio Azcárraga Madero, presidente de Grupo Radio Fórmula, quien recibió, en 2017, el Premio Nacional de Comunicación de manos de Enrique Peña Nieto. Tanto Afinogenova como Iglesias ironizaron sobre la tan mexicana práctica del chayote y los premios emanados desde el presidencialismo:

      —Se van premiando entre ellos por los servicios prestados —dijo la periodista rusa.

      —¿Tú qué premio de periodismo me vas a dar a mí? —le preguntó Iglesias.

      —Depende del que tú me vayas a dar a mí —respondió Afinogenova.
      —¿Han visto? ¡Así funciona básicamente esto! —enfatizó Pablo Iglesias entre risas.

      Y los periodistas en México lo saben muy bien, pues para ganárselos primero tienen que inscribirse a los certámenes para poder ser evaluados por los miembros del jurado. Y si no hay amistad de por medio o si se percibiera aunque sea una mínima antipatía, el resultado es predecible: en México el legítimo reconocimiento periodístico es, en la práctica, inexistente, pero teóricamente funcional.

      ¿Cuántos periodistas chayoteros o cobijados en mantos del agobiante simulacro han sido múltiplemente premiados en el país, cubriéndose unos a otros la espalda?

      Si la periodista rusa Afinogenova supiera cómo me fue cuando una vez me “atreví” a criticar a un premiado en los certámenes nacionales cuestionándolo acerca de recibir el galardón, con cientos de miles de pesos en su envoltura, de manos del presidente Ernesto Zedillo habiendo sido precisamente él uno de sus mayores críticos durante todo el sexenio, le ganaría —a la periodista rusa— seguramente el desconcierto, porque este galardonado —denominado progresista— se enfadó tanto conmigo que, a la primera oportunidad, me llamó “el mentiroso del año” en la revista de caricaturas que pergeñaba junto a otros famosos dibujantes, iracundo que estaba con mi crónica. Cuando llamé al director de la publicación para hacerle notar la infamia de su colaborador, el connotado caricaturista, ja ja ja, me dijo que me aguantara la broma, ja ja ja, porque yo la había comenzado con mi “impertinencia”, ¡pero yo no había bromeado con mi artículo! Mas el afamado caricaturista, ja ja ja, me dijo que me aguantara si así yo me llevaba con él. ¡Que yo era el culpable de esa transitoria e inútil polémica de premiados que piden su premio!

      Y eso que no había aún redes sociales, porque todos los premiados, izquierdistas o derechistas, se habrían uniformado para insultarme por haberme atrevido a meterme con la entrega del máximo galardón periodístico entregado por la Presidencia de la República, entonces acariciado por su ejemplar componente económico.

      Los premios periodísticos en México se reparten y distribuyen con una ilusoria lógica amorosa: tú me das, yo te doy. Si uno no se inscribe o muestra lo que ha hecho durante un año, sencillamente no existe. Porque no hay reconocimientos, sino componendas u oportunismos.

      Los tres premios periodísticos que he recibido en mi vida me los han otorgado sin que yo los haya previamente pedido, sino sorpresivamente me los han dado como reconocimiento a mi trayectoria, que yo valoro grandilocuentemente porque pienso que un premio se da, no se pide. Como el amor, que se da sin pedir nada a cambio, ni mucho menos uno va a inscribirse para sopesar la posibilidad de poder acceder a una relación.

Rogelio Azcárraga Madero, con Peña…

… y con Ebrard

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En el sexenio morenista, sin ninguna duda, la cara verdadera de la prensa mexicana ha salido a relucir exhibiendo el cobre que siempre había estado ahí de manera, tal vez, adormilada.

      El escenario de las mañaneras ha sido un punto central para estas circunstancias.

      El pasado 21 de julio, por ejemplo, Reyna Ramírez, quien se ostenta como reportera independiente radicada en Sonora, se dijo amenazada de muerte; pero, sin poder contenerse ya con el micrófono en la mano, dijo, molesta, a López Obrador:

      —Usted aquí ha denostado y estigmatizado periodistas, casi todos los días se dedica a eso… Usted prefiere las alabanzas, señor presidente, discúlpeme que se lo diga…

      También Ramírez acusó censura pues externó que no se le ha permitido ingresar todos los días a la conferencia presidencial.

      Mientras interrumpía constantemente al mandatario morenista, el reportero Hans Salazar la instaba a escuchar lo que le respondía el titular del Ejecutivo federal, mas la quejosa se indignó ante este hecho levantándole la voz a su colega que tenía a un lado suyo. Y le ordenó:

      —¡Tú cállate, palero!

      En su perorata, Ramírez remató: 
      —Usted le da la palabra a los mismos cada semana… usted prometió equidad y justicia y nada de privilegios. Hasta ahorita yo entro nada más dos veces al mes… ¡y luego me pone los viernes…!
      El presidente López Obrador, en ese momento, pidió a su vocero Jesús Ramírez Cuevas que, de ser posible, la reportera sonorense ingresara todos los días.
      Pero la periodista independiente se adelantó a la posibilidad de dicho privilegio (¿cuántos periodistas independientes hay en el país?, ¿más de diez mil?) porque, según las redes sociales, Reyna Ramírez se fue a vivir ya a Barcelona, España, bajo la coartada de recibir amenazas de muerte, aunque la página web Reporteros MX afirmó que tal estancia es con el amparo de una beca otorgada por la organización BCN Justicia Global —oficina del Ayuntamiento catalán—, así como por la Asociación Mesa por México (Taula per Méxic) y a la organización Espacios OSC, estas últimas abiertas opositoras al gobierno mexicano.

      De algo sirven las iras periodísticas en las mañaneras, por lo visto, aunque Ana Elizabeth García Vilchis en el “Quién es Quién en las Mentiras” en la conferencia matutina del miércoles 3 de agosto, aclaró lo siguiente:

      —Queremos dar una precisión con respecto a la periodista Reyna Haidee Ramírez, que se encuentra en Barcelona. Desde este espacio negamos absolutamente que se le esté persiguiendo o se le censure. Como el presidente dijo, es bienvenida las veces que quiera asistir a esta conferencia de prensa. En este gobierno se atenderán todas sus demandas.

      Más tarde, el propio presidente López Obrador externó en su conferencia de prensa:

      —¡Nadie la ha perseguido! ¡Nosotros somos respetuosos de la libertad de expresión! Desde el día que estuvo aquí, me informaron que estaba tramitando el irse a España. Ya cuando aquí vino, ya sabía que se iría a España… yo creo que ya tenía sus boletos. No perseguiremos a nadie ni vamos a reprimir a nadie, es una cuestión de principios. Puede venir las veces que quiera, no hay ningún problema.

      Aunque la programen los viernes, día para ella incómodo.

      La importancia demoledora de las minucias.

Reyna Haidee Ramírez

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No en vano, Van Morrison en su nuevo disco What’s It Gonna Take? continúa admirablemente impertérrito en sus decires. En una de sus finas canciones pregunta cómo nos va en la nueva normalidad donde a veces nos pasamos de ridículos con el parloteo a todo lo que da, sometimes it’s just blah, blah, blah, blah, blah… Blah-blah-blah-blah, blah-blah-blah-blah, blah-blah…

      En la pura paja, que no caerá bien de nuevo a los críticos empeñados en aplaudir la contemporaneidad asolando a aquellos que se salen un poco de la ruta donde ellos, los críticos, andan sin reparos por la vida…

AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “OFICIO BONITO”, LA COLUMNA DE VÍCTOR ROURA, PARA LA LUPA.MX

https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/victor-roura-oficio-bonito/

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Last modified: 10 agosto, 2022
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