RESEÑA: DALIA LARISA JUÁREZ OTERO/LALUPA.MX
Abrir la solapa de un libro, es abrir una puerta y tomar el camino propuesto por el escritor para transitar un imaginario diferente. Leer las primeras páginas es entrar a platicar en la sala de estar. Imaginemos ahora que el libro se llama Accesos clandestinos y la portada es un laberinto, el lector se convierte en el arquetípico Teseo, en los pasillos de las historias que nos presenta Juan Antonio Isla.
Narrar historias, mitad reales y mitad ficticias es un viejo oficio, tan antiguo como la humanidad misma, pues antes de leer historias, eran los ancianos los que entretenían a los niños y jóvenes con las aventuras de su juventud sumada a las leyendas que sus abuelos habían escuchado de sus propios abuelos. Accesos clandestinos, publicado por Inteliprix editores, conjunta una serie de historias cortas, que van desde las aventuras de unos muchachos que se cuelan sin pagar al circo y se encuentran con una escena inesperada, hasta de una mujer que tiene a su amante en la recámara de la planta alta mientras recibe la visita de su ex marido.
La cotidiana realidad tiene de vez en cuando momentos vergonzosos, construidos por la moral colectiva. Juan Antonio Isla construye en su narrativa momentos inevitables que cada personaje resuelve a su mejor entender. La sexualidad es como el pálpito del corazón que mantiene el interés en el fruto prohibido y la vergüenza de ser descubiertos, nos permite desobedecer las reglas para poder dar un salto mortal, dejar de ser virtuosos y a cambio obtener el néctar del placer.

Para los personajes menores de edad, la desobediencia es en pos de la libertad y la aventura, el cierre de las historias, coloca la voz adulta que ha asimilado el aprendizaje y la distancia emocional del relato, en un resabio de experiencia, casi con sabor a mundana moraleja.
Cito la página 15:
“Llegamos a casa ya oscureciendo. Mamá estaba tan extrañada que hubiéramos estado tanto tiempo con la abuela que era más bien hosca. Cuando muchos años después le platicamos lo que habíamos hecho esa tarde, casi le da un infarto. De imaginarse el riesgo que corrimos, nada más se puso a llorar”.
Pero en las clandestinidades más adultas se asoma cierta ternura en la descripción de una maestra de cuarenta con su alumno veinteañero, cito página 109:
” Nunca se les olvidarían aquellos momentos de íntimo placer, esos reposados juegos amorosos, esas lecciones de sensualidad que podía tomar mil formas en emplomados de una catedral medieval, cuando la realidad todo se había escrito bajo el techo de un modesto hotelito de dos estrellas”.
Los relatos de Juan Antonio Isla son redondos y con una trama cuidada. Los personajes en general hablan en primera y tercera persona, siempre en un pasado que parece más próximo de lo que se plantea. Sus personajes bien logrados, podrían ser encarnados por la gente común que hace fila en el mercado o cruzamos en las plazas.
Recomiendo ampliamente la lectura de Accesos clandestinos, de Juan Antonio Isla. El ejemplar puede solicitarse desde Amazon, o contactando a la editora desde su sitio: www.inteliprix.com/nuestros-titulos



