REPORTAJE: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX
FOTOS: RICARDO ARELLANO Y BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX
VIDEO: ROCÍO RUIZ/LALUPA.MX
Un día, Graciela Yépez Lázaro se levantó de la cama sintiéndose enferma y completamente desganada; se vistió a la fuerza y apenas se arregló para salir a la calle. De camino al mercado, se encontró con una vecina y se puso a platicar. Aunque el chisme es el entretenimiento universal, ese día el malestar de Graciela era tal que nada podía animarla. Consternada al ver su mal semblante, la vecina le preguntó si se encontraba bien, pero Graciela no supo qué responder debido a lo mal que se sentía.
Fue entonces cuando recibió un consejo oportuno: “Deberías intentar ir al centro de salud que está en la colonia 15 de Mayo; se llama Nzaki y está aquí cerca, como a 15 minutos. Todo es gratis, sólo tienes que llevar tus papeles tu CURP, tu INE donde conste que vives en el municipio de Querétaro y un comprobante de domicilio. Ahí podrán ayudarte a que te sientas mejor y revisen que es lo que te pasa”.

En efecto, el Centro Médico Integral Nzaki, a cargo del municipio de Querétaro, tiene como objetivo fortalecer la atención psicológica, médica y nutricional. Al ofrecer servicios de salud esenciales de manera gratuita, asegura una atención integral, inclusiva y de alta calidad para la población más vulnerable. De este modo, busca reducir la desigualdad en el acceso al derecho a la salud, una carencia profundamente arraigada en México.

Las cifras respaldan la urgencia de estos proyectos. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), 44.5 millones de personas (el 34% de la población en México) no cuentan, al día de hoy, con acceso a servicios de salud públicos ni privados.

Eloy Bernardo Ortiz, director de Nzaki, explica esta realidad no sólo como servidor público, sino desde una perspectiva médica:
“Nzaki nace por necesidad, porque en México la salud pública es un problema estructural; mucha población está enferma y ni siquiera lo saben. Por eso es tan importante llegar a la mayor cantidad de gente posible. En octubre cumplimos tres años y actualmente ofrecemos servicios de medicina general, medicina interna, fisioterapia, nutrición, psicología, pediatría, toma de signos vitales y laboratorios. Al mes atendemos entre 200 y 400 pacientes, además de quienes acuden exclusivamente al área de laboratorios”.

Para este funcionario público, poder dirigir un equipo tan profesional y comprometido es un auténtico privilegio que le genera una gran satisfacción personal. Asegura que, si de él dependiera, le fascinaría que todas las personas posibles conocieran Nzaki para que el beneficio comunitario se multiplique.

Nzaki es una palabra de origen hñähñu que se traduce como “salud”, aunque en realidad abraza un concepto mucho más amplio: la vida misma. Fiel a este significado, este centro integral de salud del municipio de Querétaro no sólo se enfoca en tratar las enfermedades, sino en prevenir las causas de raíz que originan estos padecimientos.

Un claro ejemplo de la calidad de este equipo es la nutrióloga Dayenira Cerezel, quien siempre aprovecha la oportunidad para recordarle a sus pacientes que la alimentación influye en casi todos los aspectos de la vida. Por ello, busca que la nutrición se adapte al contexto real de cada persona, promoviendo una alimentación sostenible para la economía y rutina de su familia. Para Dayenira, la dieta no tiene que ser perfecta: debe ser educativa y capaz de romper con los mitos tradicionales de la alimentación.

En un día normal, su agenda recibe entre siete y ocho personas de todas las edades, desde los 4 años en adelante. Para ella, ver el progreso de la comunidad es la mayor recompensa:
“Una de las cosas que más disfruto es cuando mis pacientes llegan y me dicen que mejoraron sus laboratorios, que ya no tienen que tomar un medicamento o que su metabolismo ha mejorado. Es igualmente satisfactorio cuando alguien me cuenta que mejoró su condición de rodilla o cadera, o que lograron bajar de peso para una operación. Todos esos logros, por muy mínimos que parezcan, al final son sumamente gratos porque sé que aporté algo para que ellos pudieran hacer esos cambios en su vida”.

Por su parte, el fisioterapeuta Enrique Martínez, quien se integró al proyecto desde su segundo mes de apertura, ha sido testigo directo de esta evolución. Enrique comparte que la experiencia en Nzaki ha sido completamente positiva, pues el centro ha mantenido un crecimiento constante tanto en el número de pacientes atendidos como en su difusión comunitaria, logrando expandir y equipar cada vez más sus áreas de trabajo para ofrecer una mejor atención.

“Tengo pacientes que han estado conmigo desde que inició el proyecto; se han mantenido constantes, a veces dejan de venir un tiempo, pero luego lo retoman, y además siempre llegan personas nuevas. La realidad es que ahorita sí tenemos bastante afluencia. Al día atiendo a siete pacientes con citas de una hora cada uno, desde niños —aunque son los menos— hasta adultos mayores. La gran mayoría acude por daños articulares o problemas de cadera y rodilla”.

Para Enrique, cada persona que pasa por su camilla deja una huella profunda, una lección que aprendió desde sus inicios en la profesión:
“Cada uno de mis pacientes me ha dejado algo. Siempre recuerdo a uno de mi servicio social que había sido diagnosticado con el síndrome de Guillain-Barré; me tocó ver su evolución desde el primer día y entender que a veces, por más que uno quiera ayudar, la propia naturaleza de la enfermedad no lo permite. De un modo u otro, siempre te quedas con algo de ellos. En este ámbito la gente es muy agradecida; aunque no puedan pagar monetariamente, siempre te ofrecen un postre o llegan con algún guiso y te dicen: ‘es la manera en la que nos sentimos agradecidos’. Esos gestos siempre se aprecian de corazón”.

El carácter integral del servicio de salud que se ofrece en esta institución es su principal sello distintivo. Aunque cada paciente asiste inicialmente en busca de una atención específica, la gran mayoría termina pasando por todas las áreas del centro en algún momento de su tratamiento.

Probablemente el eje central de este modelo es el área de medicina integrada, encabezada por el Dr. Luis Lima, otro de los veteranos de Nzaki que ha trabajado en el proyecto desde el primer día. El enfoque de su especialidad captura la esencia misma del centro: abordar padecimientos complejos como la diabetes, la hipertensión y otras enfermedades crónicas desde diversos ángulos médicos y terapéuticos.

Al respecto, el Dr. Lima comparte los notables resultados que han alcanzado:
“En estos tres años hemos tenido una excelente afluencia de pacientes, por lo que la difusión del centro se da mayormente de boca en boca. Actualmente tenemos detectadas casi 3 mil enfermedades crónicas, de las cuales hemos logrado controlar entre un 60% y un 65%. Es importante mencionar que el control de un paciente responde a muchos factores externos, tales como su entorno social, su situación económica, su alimentación y el sedentarismo”.

Precisamente, el Dr. Lima resalta lo que hace único a este proyecto en comparación con el sistema de salud tradicional:
“Nzaki es una oferta médica diferente a la de los centros de salud comunes, el IMSS o el ISSSTE, porque nuestra verdadera intención es dar una atención cercana y completa. Nosotros no tenemos un límite de tiempo por consulta como ocurre en otras unidades. No nos limitamos a brindar el servicio médico, sino que buscamos conocer al paciente en todas sus áreas para darle el tratamiento que realmente necesita. Además, nos ajustamos a sus presupuestos; sabemos que existen medicamentos innovadores, pero son sumamente caros y no todos los pueden costear”.

La identidad del centro se sostiene sobre tres pilares fundamentales que el mismo doctor resume con orgullo:
Nuestra marca se identifica en tres partes: primero, el éxito con el que controlamos las enfermedades; segundo, la calidez y calidad con la que atendemos a las personas; y tercero, que es totalmente gratuito. Lo único que se necesita es radicar en el municipio de Querétaro y afiliarse; con eso basta para recibir una atención excelente”.

Fue gracias a este modelo que la historia de aquella mujer que se sentía fatal tomó un rumbo distinto. Cuando Graciela llegó a Nzaki por recomendación de su vecina, el protocolo de atención integral la canalizó de inmediato hacia el área de psicología. Ahí, guiada por manos profesionales, descubrió que aquellos malestares físicos y la falta de energía que la aquejaban eran, en realidad, las señales de una profunda depresión que finalmente comenzaba a ser atendida de manera humana:

“Gracias a Dios me recibieron aquí y yo siempre voy a estar agradecida con la psicóloga porque es muy buena. No sólo ella, la atención en Nzaki es de maravilla. Aquí todos te tratan muy bien, como si fueras de la familia”.

Si bien Graciela acudió al centro inicialmente por un padecimiento en específico, al descubrir todos los beneficios comenzó a asistir con regularidad; no sólo con la psicóloga, sino también a consultas médicas, nutricionales e, incluso, a sus estudios periódicos de laboratorio.

Para quienes deseen acudir, Nzaki se encuentra ubicado al norte de Loma Bonita y Cerrito Colorado, en la Calle 2 #821, colonia 15 de Mayo, en la delegación Félix Osores Sotomayor. Si bien se trata de un área de la ciudad en constante desarrollo y que a veces puede resultar poco conocida para algunos, todo el equipo del centro de salud coincide en una certeza absoluta: la calidad, calidez y gratuidad de los servicios que se ofrecen superan por mucho cualquier costo de transporte que los pacientes deban realizar para llegar.

Ha pasado un año desde la primera vez que Graciela cruzó las puertas de Nzaki. Hoy, la sonrisa en su rostro no sólo refleja la recuperación de su salud, sino el renacimiento completo de su vida.



