HISTORIA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX
FOTOS: GUILLERMO GONZÁLEZ
Nací con una envoltura diferente, desde que tuve uso de razón siempre estuve esperando tener el mismo cuerpo de mi hermano mayor y mis posibilidades se agotaron cuando crecí, confiesa Angeluchy Sánchez González, quien se dice el único maestro trans del país agremiado al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Imparte clases de arte visuales en una secundaria de San Juan del Río y es director de otra escuela primaria en La Cañada, municipio de El Marqués. Tiene 40 años de edad y aunque siempre se vistió con trajes y corbatas, inició su transición como hombre hace apenas tres años.
Creció en San Juan del Río, que hace años “era una sociedad menos incluyente que la actual”. Su familia le dio todo el apoyo cuando era más joven y se pensaba que era lesbiana, pero en realidad no era algo con lo que se identificara, porque su cuerpo no se correspondía con lo que quería ser.

Llegó al municipio de Querétaro para cursar el bachillerato en una escuela de arte, donde tuvo más acercamiento con homosexuales y lesbianas y otros movimientos que le permitieron conocer a más gente de la diversidad sexual. Ya como docente, sentía la obligación de negar sus emociones, por ser el ejemplo a seguir con la población estudiantil y sabía que la comunidad de la diversidad sexual era un blanco fácil de las burlas y los señalamientos.
Por encima de esos miedos, no soportaba verse todos los días en los espejos, porque su cuerpo le generaba tristeza. “Llegó un momento en el que sentía que me asfixiaba porque no podía ser yo. Las personas me veían vestir con traje, con corbata y con tirantes y decían marimacha, manflora, lesbiana, machorra, así que después de muchos enfrentamientos conmigo conocí el grupo de Transmasculinidades en la Ciudad de México y así decidí iniciar mi transición, aunque mi familia eso no lo aceptó tanto, mi mamá tenía miedo de que me pudieran a atacar”.
LOS PRIMEROS PASOS DE LA TRANSICIÓN
En 2015 se sometió una histerectomía por razones de salud; en 2017 inició el acompañamiento psicológico de una sexóloga queretana y el 27 de mayo de 2018 empezó su primera dosis de testosterona para su transición, con la atención de un endocrinólogo local, luego de recibir la negativa de otros médicos.

El proceso le costó enfrentarse a miedos y terminar relaciones. En un principio solicitó su reubicación docente ante la Sección 24 del SNTE por el miedo de que la población quisiera causarle un daño y aunque se aceptó la petición, después le negaron el apoyo porque se trataba de una decisión personal.
“Lo mismo dijeron en la Unidad de Servicios para la Educación Básica de Querétaro (USEBEQ) , que era una decisión propia y yo no podía echarme para atrás, los cambios eran irreversibles, el cambio de voz fue muy marcado e inmediato, mi complexión cambió, apareció el vello facial y me enfrenté a 112 papás en La Cañada, una población con valores e ideas muy arraigadas y creo que el trabajo que había hecho ahí fue lo que me salvó, incluso me preguntaron en qué podían apoyarme y cómo tenían que llamarme”, narra.
UNA COMUNIDAD ABIERTA
Tiene cinco años de trabajo en La Cañada y le sorprendió la respuesta de la comunidad. Tampoco hubo burlas o rechazo de los estudiantes de San Juan del Río, donde trabaja desde los 16 años. “Incluso se empezaban a corregir entre ellos, porque ya no era directora, sino director, no era la maestra, sino el maestro”.

Por lo contrario, Angeluchy sí vivió transfobia de parte de su supervisora, que se empeñaba en nombrarla en femenino e inició más de 10 procedimientos en su contra. Como resultado, presentó denuncias ante diversas instancias y una queja en la Defensoría Estatal de Derechos Humanos, que terminó cuando la supervisora adelantó su prejubilación.
Sin embargo, en algunos oficios del SNTE y en actos públicos se le menciona todavía como una mujer, a pesar de que su acta de nacimiento, su credencial de elector, su cédula fiscal, su registro de Seguridad Social y el CURP ya tienen su nueva identidad y las cédulas profesionales todavía están en proceso.
“El SNTE maneja el eslogan de que el sindicato está por encima de cualquier ideología y a nivel nacional hay una cartera de Equidad de Género y Diversidad Sexual, pero en Querétaro sólo existe la cartera de Equidad de Género”, agrega.

Los cambios públicos se hicieron más duros cuando se presentaron los primeros conflictos personales. Sabía que la transición sería costosa en términos económicos, dolorosa con su cambios de humor y que tendría cambios, sobre todo porque debió dejar a algunas personas en el camino.
“Tuve una relación por ocho años con una mujer que me acompañó, pero cuando empecé con esta decisión me dijo que por mucho amor que hubiera, eso no iba con sus ideas y que tenía que separarse de mí y fue una situación muy fuerte, pero yo tenía que seguir adelante, no podía quedarme así, era como respirar”, expresa.
ACEPTACIÓN Y AMOR PROPIO
Angeluchy considera que la población es más abierta de lo que creen las autoridades y espera que esa inclusión se refleje pronto en todas las instituciones, porque hay muchas niñas y niños que están viviendo las mismas circunstancias que ella vivió hace años y no deben tener miedo de ser quienes son.

Sobre todo, dice, deben aprender a vivir con aceptación y amor propio, sin el temor de pensar que hay algo mal en sus vidas, porque la meta debe ser aceptarse por encima de cualquier otra condición.
“Nací con una envoltura diferente, desde que tuve uso de razón siempre estuve esperando tener el mismo cuerpo de mi hermano mayor. Soy escritor de libros para niños y empecé a documentar todo mi proceso para mostrar el alto costo de ser un trans, porque no solo es la parte económica, la hormona cada 15 días, los estudios mensuales. Ya cumplí 16 meses con el tratamiento, ya no pido que me reubiquen en otro espacio, porque hoy sé que puedo enfrentar lo que sea, que no tengo que esconderme y sé que soy el único hombre transgénero agremiado al SNTE”, afirma.




