Autoría de 3:17 pm #Opinión, Carlos Campos – Pongamos que hablo de libros

Hay Festival 2026: dos versiones oficiales y una explicación pendiente (o varias) [I de II]- Carlos Campos

La presentación de la edición 2026 del Hay Festival Querétaro dejó una noticia que rápidamente ocupó los titulares nacionales: el encuentro literario y artístico más importante de la ciudad operará este año con una reducción cercana al 60 por ciento de los recursos municipales, lo que obligó a disminuir un día de actividades, reducir sedes y replantear parte de su logística. Hasta ahí, podríamos interpretar el hecho como una consecuencia más de las restricciones presupuestales que enfrentan las administraciones públicas en el rubro cultural. Sin embargo, pocas horas después de difundirse esta explicación, la Secretaría de Cultura del gobierno de México emitió una tarjeta informativa que contradice uno de los argumentos centrales utilizados por el municipio de Querétaro para justificar el recorte.

El resultado es un escenario no debe pasar desapercibido: dos instituciones públicas ofrecen versiones distintas sobre el origen del ajuste presupuestal. Ante ello, más que alimentar una disputa política, lo que corresponde es exigir claridad. Cuando se trata de recursos públicos, la transparencia no es una concesión; es una obligación.

El argumento municipal

Durante la presentación oficial del Hay Festival Querétaro 2026, la secretaria de Cultura del municipio de Querétaro, Daniela Salgado Márquez, explicó que la aportación municipal pasó de aproximadamente 11 millones de pesos en 2025 a alrededor de 4.3 millones para este año, entre recursos líquidos y apoyos en especie. La reducción ronda el 65 por ciento.

La funcionaria sostuvo que esta disminución obedecía a dos factores. El primero, una redistribución interna del presupuesto municipal para financiar proyectos de infraestructura cultural —como la adquisición y rehabilitación del Teatro Hércules, la remodelación del Teatro de la Ciudad, el mantenimiento de las casas de cultura y la creación de nuevos espacios culturales—. El segundo, un supuesto efecto en cadena derivado de la disminución de recursos federales.

Su explicación fue contundente: “Es una cadena que desemboca en todo esto. El recorte a nivel federal pega directamente en el estado y del estado pega a la aportación directa en los presupuestos municipales”.

La narrativa resultaba clara: el gobierno federal reduce recursos; esa disminución impacta al estado; el estado transmite esa presión financiera a los municipios, y finalmente el municipio debe reducir su aportación al Hay Festival.

Desde el punto de vista político, el argumento tiene coherencia. Desde el punto de vista administrativo, requiere ser comprobado.

La respuesta de la Secretaría de Cultura federal

Horas después de la publicación de la nota periodística, la Secretaría de Cultura del gobierno de México difundió una tarjeta informativa con un mensaje igualmente categórico: “Es incorrecta la información sobre una supuesta reducción general de recursos federales destinados a la cultura en las entidades federativas”.

La dependencia federal sostiene exactamente lo contrario. Según sus cifras, los recursos destinados a programas culturales en los estados aumentaron 74 por ciento, al pasar de 172 millones de pesos en 2024 a más de 300 millones en 2026.

El documento añade un dato particularmente relevante para este caso: el programa Profest, mediante el cual también recibe apoyo el Hay Festival Querétaro, duplicó prácticamente su presupuesto, al crecer de 52.6 millones de pesos en 2025 a 100 millones en 2026. Ese incremento permitió aumentar el número de festivales beneficiados de 69 a 149 en las 32 entidades federativas, incluyendo expresamente al Hay Festival Querétaro.

Es decir, mientras el municipio atribuye parte del problema a una reducción federal, la federación afirma que, en términos generales, los recursos culturales aumentaron y que el propio Hay Festival forma parte de los programas beneficiados.

Las dos afirmaciones no pueden ser plenamente ciertas al mismo tiempo sin una explicación adicional.

Lo que realmente debe aclararse

Conviene, pues, distinguir cuidadosamente dos niveles del debate. La Secretaría de Cultura federal no afirma que todos los municipios hayan recibido más dinero. Lo que sostiene es que el presupuesto federal para programas culturales y festivales aumentó de manera significativa. Por su parte, a través de su secretaria, el municipio tampoco dice que Profest haya desaparecido. De hecho, reconoce que el festival recibió alrededor de 800 mil pesos provenientes de ese programa federal.

Entonces, ¿dónde aparece la contradicción? En la relación causal. Daniela Salgado afirmó que el recorte municipal era consecuencia, en parte, de una disminución presupuestal proveniente de la federación. La Secretaría de Cultura federal responde que dicha reducción general no existió. Ambas declaraciones dejan una pregunta sin responder: ¿Qué partidas presupuestales específicas disminuyeron y cómo impactaron directamente al presupuesto municipal destinado al Hay Festival?

Mientras esa información no se haga pública, el debate permanecerá en el terreno de las afirmaciones políticas.

Una explicación administrativa pendiente

Existen diversas posibilidades que podrían explicar esta aparente contradicción. Es posible que el presupuesto federal para cultura haya aumentado globalmente, pero que determinados fondos de libre disposición para estados o municipios se hayan reducido. También podría ocurrir que las fórmulas de distribución del gasto federalizado hayan modificado la disponibilidad de recursos municipales sin afectar el presupuesto cultural nacional. Incluso es posible que el municipio simplemente haya decidido priorizar infraestructura cultural por encima de festivales internacionales.

Todas esas hipótesis son legítimas. El problema es que ninguna ha sido documentada públicamente, y cuando dos instituciones del Estado ofrecen explicaciones distintas sobre el uso de recursos públicos, corresponde a la autoridad que emitió la primera afirmación aportar los elementos necesarios para sostenerla. No basta con hablar de una “cadena”, hay que demostrar cómo opera esa cadena.

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Last modified: 25 julio, 2026
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