Autoría de 12:15 am #Destacada, Historias de la Metrópoli

Mauro, inclusión con sello municipal

HISTORIA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX

FOTOS: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ Y BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX

Para Mauro Moya Carbajal el recorrido hasta la universidad era una carrera de obstáculos: hora y media de ida y dos horas de regreso en su silla de ruedas. La escuela no era fácil por los problemas de accesibilidad: llegar a su salón requería que otros compañeros lo ayudaran a subir las escaleras y terminó por abandonar su sueño de ser abogado para buscar trabajo.

La urgencia de ganar dinero lo enfrentó a otra realidad en la que encontró puertas cerradas. No había contrataciones formales para él. Se empleó mucho tiempo como cuidador de carros en el mercado de La Cruz hasta que un día tuvo una oportunidad en el municipio de Querétaro donde labora desde hace 19 años y hoy es el responsable de entregar los Tarjetones para Personas con Discapacidad en el Instituto Municipal de Derechos Humanos e Inclusión Social.

Aún sueña con estudiar derecho y confía en que podrá hacerlo dentro de algunos años, porque a diferencia del entorno que le cerró las puertas hace tiempo, hoy ve otra ciudad, con transporte adaptado, con escuelas en línea, con más empatía y mayor disposición a integrar a todas las personas o darles empleo, aunque también hay mucha gente con prejuicios.  

“Yo le digo a todas las personas que se den la oportunidad de conocer a la persona, no a la discapacidad. Ven una silla, un bastón o unas muletas, pero detrás hay alguien con ganas de superarse, de formar una familia y de aportar. No queremos un trato especial, sólo la oportunidad de demostrar de lo que somos capaces”, declara.

Una ciudad donde caben todos

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estima que en el municipio de Querétaro viven unas 150 mil 536 personas con discapacidad. Poco más del 12 por ciento de ellas presentan discapacidad motriz; arriba del 11 por ciento tienen discapacidad visual; poco más del cinco por ciento, discapacidad auditiva y el 4.7 por ciento, discapacidad psicosocial e intelectual. 

Mauro no nació con una discapacidad. A los cinco años tuvo una cirugía de corazón, pero presentó una complicación con la anestesia que dañó sus neuronas motoras y lo dejó con una paraplejia flácida. “No tengo fuerza en mis piernas, sí siento, pero no tengo fuerza para moverlas ni para pararme”, explica.

Con voz tranquila recuerda que su condición no frenó sus aspiraciones, pero sí lo hizo la falta de accesibilidad de una ciudad sin rampas, sin elevadores, con conductores que no lo querían subir a un taxi ni a un autobús. Al inicio eso no lo detuvo, pero día tras día tenía que moverse en su silla desde la colonia Presidentes hasta la zona de Hidalgo y luego requería ayuda para subir a una planta alta. 

“No hay mucha cultura aquí en México en cuestión de apoyar a las personas con discapacidad a conseguir empleo y en cuestión de la educación, hay muchas barreras de infraestructura para las personas con discapacidad. Estudié hasta la preparatoria. Yo iba a ser abogado. Tenía que esperar, o llegar muy temprano, para que mis compañeros me pudieran apoyar a subirme cargado en la silla, era un poquito difícil”, dice Mauro. 

No siempre había dinero para un taxi y cuando había, a veces no lo querían subir. “Tienen esa mala creencia de que nos tienen que subir, realmente nosotros ya tenemos más o menos la idea y la forma para desplazarnos sin que nos ayuden, pero también hay mucha gente que piensa que nos van a cargar y sí se dificulta. En el camión no nos querían subir porque la silla es parte de nuestro cuerpo. Así que tenía que desplazarme por mi cuenta y era más difícil”, recuerda. 

Desde hace años la ciudad cambió. Todavía hay problemas, pero la gente con discapacidad sale más a las calles y demandan más accesibilidad, hay más organización y más conciencia de que en un municipio como Querétaro debe existir espacio para todos. “Falta mucho, pero de ese tiempo hasta ahora sí hay una diferencia”.

“La discapacidad no es un privilegio”

Mauro es una de las personas con discapacidad que trabaja en el Instituto Municipal de Derechos Humanos de Querétaro. Él es el encargado de entregar los Tarjetones para Personas con Discapacidad, que les permiten estacionarse en los espacios reservados en las calles y plazas comerciales de la ciudad. 

Todos los días entrega entre 11 o 12 tarjetones. La gente llega con él y les presenta sus documentos, como la identificación, el comprobante de domicilio y un certificado médico que avale su situación de salud. El trámite no tarda más de 20 minutos y el documento se acompaña de una fotografía que avala la discapacidad. 

Sabe que hay gente que se enoja porque quiere estacionarse en los espacios reservados y no entiende la necesidad de que quienes viven con una discapacidad cuenten con un sitio más amplio para poder desplazarse o piensan que no pasa nada por quedarse en un espacio o por obstruir una rampa “por cinco minutos”.

“Piensan que es como un privilegio estar en esos lugares y realmente no toman en cuenta que nosotros, por nuestra necesidad de vivir en una silla de ruedas, tenemos esta condición de vida y los espacios que necesitamos son un poquito más grandes, necesitamos que estén más cercanos a los lugares. La discapacidad no es un privilegio. Tenemos una condición de vida y tenemos que vivirla, afrontarla en esta sociedad”, afirma. 

Una de las cosas que más le agrada es que instituciones públicas pongan el ejemplo a las empresas al contratar a personas con discapacidad, como sucede en el municipio de Querétaro. Cada vez que ve un cambio, una campaña o una persona que respeta los espacios reservados, sabe que se trata de alguien que entendió que quien necesita esos lugares requiere el espacio para moverse con una silla, con una andadera, con muletas. 

“Hay muchas excusas: ‘ay cinco minutitos, me voy rápido, yo también tengo una discapacidad, a mí también me duele una pierna’. Ojalá que nunca tengan que necesitar realmente esos espacios, ojalá vean que las personas con discapacidad, somos productivas, vamos al deporte, al trabajo, somos parte de esta sociedad y estén conscientes de que cualquier persona puede adquirir una discapacidad, a algunos nos llegó antes, espero que no les toque para que puedan entender”, agrega.

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Last modified: 21 agosto, 2026
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