TEXTO: ARANTZA HAZEL Y CARLO AGUILAR / CENTRO UNIVERSITARIO DE PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN (CUPI)
INFOGRAFÍAS: MARIO ORTEGA
BOGOTA, Colombia.- Leila Guerriero, periodista argentina y colaboradora del periódico El País, señaló que defender la democracia en América Latina pasa por la cultura y por dar más cobertura a los países sin verlos como “un cliché”, durante su participación en la decimocuarta edición del “Festival Gabo”.

“Creo que la defensa de la democracia también tiene que ver con temas relacionados con la cultura, con temas relacionados con la ciencia. Yo espero que el periódico siga ampliando también ese ámbito, que Latinoamérica siga sin ser en el diario un cliché -que como en otros periódicos- es como un adolescente, ¿no? Sólo aparece cuando tiene problemas de depresión o cuando tiene problemas de violencia”, sostuvo.

La periodista y escritora recordó que fue en el año 2013 cuando se convirtió en columnista de El País. Su incorporación no fue menor, pues, además del prestigio del periódico, se convirtió en la primera persona latinoamericana en ocupar esta área.
“Era la primera persona latinoamericana que estaba en la última página. Siempre había habido autores españoles y pensé: ‘No estoy aquí para hablar de política española, voy a contarles América Latina’”.

No obstante, reconoció la reorganización que el periódico ha tenido: “hoy en día algunas de las firmas más interesantes del diario vienen de nuestra región y me parece que hay una voluntad de transformar el diario en un diario en español, no en un diario español”.
E incluso lo explicó desde el lenguaje, pues, a pesar de que convergen diversos escritores hispanohablantes, Guerriero comparte que nunca tuvo que abandonar expresiones de su manera de hablar en español.

“Estos años en los que he trabajado en El País nunca me pidieron que cambiara una palabra argentina por una palabra que se entendiera en español (España). Así como Martín Caparrós escribe en argentino, Juan Gabriel Vázquez escribe en colombiano y Mario Vargas Llosa escribía en peruano”, ejemplificó.

Gracias a esa diversidad, Leila Guerriero también enaltece la capacidad de sus lectores en El País: “espero que siga siendo un diario escrito, y hecho para lectores que son más inteligentes que aquellos que lo hacen. Esa es la sensación que uno tiene cuando lee el diario, escucha los podcasts”.
Resalta importancia de respeto por edición e historias publicadas
El sábado 25 de julio, Leila Guerriero participó en la charla “50 años de El País. Periodismo, formación y democracia” junto con Javier Lafuente, Luz Mely Reyes, Carlos Fernando Chamorro y Jaime Abello.
Durante sus intervenciones en el evento realizado en Bogotá (Colombia), Leila expresó que su relación con “El País” comenzó en 2005, tras la publicación de su primer libro, Los suicidas del fin del mundo, cuando se le hizo la propuesta de emanar en un artículo el contenido de una crónica periodística, la cual narraba la ola de suicidios entre 1997 y 1999 en la provincia de Santa Cruz, Argentina, como consecuencia del aislamiento y el desempleo que trajo consigo el declive de la industria petrolera.

Desde entonces, las colaboraciones con el diario no cesaron pese a su dificultad, pues la autora expresó que esos desafíos los disfruta.
Sin embargo, en su juventud fue lectora de sus páginas. Desde el Parque Rivadavia, en Buenos Aires, compró, con su presupuesto de estudiante, ejemplares de ediciones pasadas. Entre ellos, encontró una revista que en la portada mostró al artista plástico Miquel Barceló, a quien le destinaron 20 páginas para hablar sobre su obra.

Fue esta la publicación que reforzó sus ambiciones de escribir para este medio: la apuesta por los materiales de largo aliento.
Consideró que una de las peculiaridades del diario radica en aquellas historias que requieren tiempo, espacio y mucha dedicación, por lo que enfatiza la importancia de encontrar a periodistas dispuestos a asumir la búsqueda de dichas historias trascendentes: “es un diferencial del diario, y eso se hace porque está lleno de gente inteligente que piensa”.

Como uno de sus trabajos más recientes, compartió un texto con este mismo compromiso: “empecé a reportear en el mes de septiembre, terminé de reportear en el mes de enero, lo escribí en febrero y lo entregué en marzo. Y ocupó 34 páginas de la revista de los domingos. Se llama Una sangre común y es la historia de una hija de desaparecidos que recuperó su identidad a los 30 años y ahora tiene casi 50”, relató.
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