REDACCIÓN/LALUPA.MX
Querétaro, Qro., 16 de julio de 2025.- Menores de 6 a 12 años de los municipios metropolitanos y vecinos, que presentan obesidad, tienen un consumo de sal diario de 5.6 gramos, por encima de lo que aconseja la Organización Mundial de la Salud para las personas adultas, lo cual se relaciona con la comida ultraprocesada, que contribuye a problemas de hipertensión después de los 30 años, advirtió el coordinador del Centro de Investigación Biomédica Avanzada de la Facultad de Medicina (FM) en el Campus Aeropuerto de la UAQ, Pablo García Solís.
En 2010 inició una investigación con su equipo de trabajo para medir la ingesta de yodo entre estudiantes, ya que este nutriente es escaso en el planeta y en México existen lugares con deficiencias, los cuales se identifica como zonas de bocio endémico. Como resultado, se identificó que áreas de la Sierra Gorda y el Semidesierto —con alto rezago social— tenían cifras bajas, a diferencia de Querétaro, Corregidora, Huimilpan, El Marqués o Pedro Escobedo.
En estos últimos se encontraron altos grados de yodo, que se vinculan con la sal, porque la legislación mexicana establece que la sal o cloruro de sodio para consumo humano y pecuario se debe suplementar con este químico. En los lugares con mayor prevalencia de yodo, se descubrieron más casos de sobrepeso y obesidad en las escuelas, así que —en 2016— se revisó la toma de sodio en estudiantes, un mineral que compone la sal, para estudiar su relación con la hipertensión, aunque hasta ahora no se hallaron alteraciones en el entorno educativo.
Uno de los ingredientes de los productos ultraprocesados es el sodio, como conservador o condimento, y al sumarse a la sal, que se usa en la preparación de la comida, provoca un problema que se complica en la adultez. El estudio se centró en estudiantes de 6 a 12 años y, si bien la presión arterial alta se localizó en muy pocos de ellos, se asoció con sobrepeso y obesidad, ya que el sodio se relaciona a alimentos con un exceso de calorías.

El doctor Pablo García Solís reconoció que los sabores salados, dulces y grasosos son muy atractivos, y por eso es muy común que se generen enfermedades derivadas de la desproporción de su consumo, sobre todo luego de los 30 años. Lo ideal es no ingerir más de 5 gramos de sal por día entre la población adulta, lo que equivale a una cucharada pequeña, y en los menores de 7 años no debe superar los 4 gramos, lo que se dificulta debido a que la industria alimentaria usa mucha sal.
Se detectó que el consumo de sal diario entre niñas y niños de 6 a 8 años con obesidad fue de 5 gramos y de 4.6 en quienes tenían peso normal. De 9 a 12 años, la estimación fue de 5.8 gramos en quienes presentaban obesidad y de 3.4 en estudiantes con normopeso (peso óptimo, de acuerdo con estatura e índice de masa corporal). En promedio, en el sector de 6 a 12 años con obesidad, la ingesta de sal llega a los 5.6 gramos de sal al día, mientras que, entre quienes viven con normopeso, a 4.1 por día. El yodo, aclaró el profesor de la UAQ, evita afecciones en la tiroides, pero solamente si se consume de manera adecuada y con medida.



