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Misión cumplida: Liliana y Gustavo, 25 años trabajando por la reinserción social

HISTORIAS: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX

FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX

Después de 25 años de servicio como custodio penitenciario, Gustavo verá por primera vez el mar. Forma parte del grupo de nueve compañeros del sistema penitenciario, técnico y procesal que cumplieron con los años de servicio necesarios para retirarse de esta labor. Liliana, otra custodia que también se jubila, sostiene que en estos espacios se necesitan garra, juventud y capacitación constante. 

Ambos custodios piden olvidar el mito de que son los verdugos dentro de los Centros de Readaptación, porque son servidores con empatía, que si bien deben cuidar la disciplina, son capaces de identificar las señales de riesgo y conducta de las Personas Privadas de su Libertad, para regresarlos a la comunidad con mejores condiciones. 

Disciplina y empatía desde la academia

Gustavo Robles Campos, originario de El Marqués, inició su carrera en el Centro de Readaptación Social de San José El Alto en el año 2000, donde permaneció 14 años, cuando se le reasignó al Centro de Reinserción Social de Jalpan de Serra y en 2015  lo comisionaron al Centro Penitenciario Femenil, donde estuvo hasta su jubilación a principios de julio.

Aunque sus hermanos fueron policías y a él le llamaba la atención esta labor, primero fue vendedor de frutas, migrante y jardinero, pero nunca se imaginó que llegaría a ser un custodio penitenciario. “Mis hermanos me dijeron que había convocatoria, que probara suerte y quedé como cadete y empecé a formarme con disciplina, me empecé a enseñar que eso nos forja como seres humanos física y mentalmente”.

Ingresó al servicio penitenciario dentro de la entonces Dirección General de Prevención y Readaptación Social y cuando entró por primera vez, le sorprendió conocer otro mundo, porque “eran personas limitadas dentro de un perímetro, es una pequeña ciudad, vi los módulos, las celdas y reflexioné que nosotros no somos jueces, que vamos a dar un servicio a ellos y a las personas que visitan el centro, para darles seguridad y salvaguardar su integridad”.

Recuerda su primer día de servicio como si fuera ayer porque “me pusieron en una caseta, a un costado estaba la enfermería. Tenían que entrar en orden los internos. En Jalpan hay menos internos, en San José eran más y las necesidades del trabajo variaban mucho”.

Diez años después de ingresar, Gustavo estudió el bachillerato porque quería dar un mejor servicio y superarse. En sus 25 años de labor participó en diferentes actividades de capacitación, cursos, talleres y diplomados con temas de atención a las personas privadas de la libertad y los derechos humanos de quienes están en reclusión penitenciaria. 

Eso le facilitó escuchar a las personas dentro de los centros, “se acercaban conmigo, a veces muy tristes, a veces lloraban, decían que tenían problemas con sus familias y yo trataba de canalizarlos a las áreas que los podían ayudar, como psicología. Se sentían solos, a veces no tenían visitas seguidas y estaban deprimidos y se acercaban conmigo a platicarme”.

Entre esos casos no puede olvidar a un interno que se enteró de la muerte de un ser querido. “Cuando estamos afuera a veces no los valoramos, pero estando adentro esas situaciones las viven de una manera muy triste. El interno tenía ganas de abrazar a su madre, a su padre, ahí aprendí lo importante que es mantenerse cerca de su familia cuando la tienes disponible, poder darles un beso, un abrazo, eso me marcó”. 

La familia de Gustavo le señala con frecuencia que es un ejemplo a seguir, por eso, dice, tengo un hijo de cadete, yo me voy jubilado y él se queda, dejo mi legado, dejo mi semilla y quiero darle consejos, inculcarle valores de ética, profesionalismo, honradez, para que él también culmine con la frente en alto. 

Ahora con su jubilación, quiere ver el mar por vez primera y viajar con su familia. Sobre todo, desea que la gente de Querétaro tenga la certeza de que los custodios cuentan con la preparación necesaria para atender a las Personas Privadas de su Libertad, “porque muchas veces tienen, erróneamente, la idea de que somos sus verdugos y no es así, estamos para atenderlos y aquí están en buenas manos. Hoy ya sé servir a las personas y tener empatía, eso lo aprendí aquí”. 

Tres generaciones al servicio del Sistema Penitenciario

Liliana Casas Caltzontzin inicia su plática con su número de empleado y su número de custodio. Ingresó a la Comisión Estatal del Sistema Penitenciario a los 24 años. “Lo intenté dos veces, no quedé a la primera. Mi papá, Pedro Casas, también fue custodio penitenciario y tuve muchas enseñanzas de él. Yo ya tenía un hijo de tres años, Pablo y tenía que darle algo a mi hijo, enseñarle que sí se puede”.

La preparación fue muy difícil por la exigencia física que empezaba con levantarse a las 4 de la mañana y quiso renunciar, pero su padre le recalcó que “desistir es de cobardes”, así que continuó. Su padre fue su compañero un breve tiempo en el Centro de Readaptación Varonil de San José El Alto, donde ella ingresó en el año 2000. Cuatro años después la reasignaron al Centro de Observación y Tratamiento para Menores Infractores, también estuvo en el centro de San Juan del Río y en el Centro de Reinserción Femenil del estado. 

“En el Centro de Menores vi niños cuidando niños; en el Centro femenil trabajé con mujeres como yo, en situaciones muy difíciles, son las mujeres abandonadas, hay muchos sentimientos al recorrer esos pasillos y escuchar sollozos y necesitan tiempo y espacio y hay que guiarlas, hay muchas personas capacitadas para ayudarlas”, expresa.

A lo largo de los años, le tocó ver algunas riñas en los espacios varoniles, pero lo que más le conmovió, siempre, fue la situación de las mujeres, porque “a un hombre interno lo visitan ocho o 15 mujeres, la mamá, el papá, la vecina, la novia, la esposa. A las mujeres nada más la mamá o algunos hijos, son las abandonadas”. 

Aunque no pueden dejarse llevar por sus emociones, recuerda una ocasión en que cubría la jefatura de turno y un bebé, hijo de una interna, convulsionó.  “El niño se empezó a poner morado, la enfermera le sacaba líquido con una perilla, pensaba que se me moría, llamamos a una unidad y llegó al hospital. Ahorita ese niño debe tener 13 o 14 años, yo temblaba cuando quedó fuera de peligro y lo llevamos con la mamá. Vi a personas grandes y enfermas perder la vida, pero un bebé era muy difícil, nacieron 17 niños cuando yo estuve, a algunos los he visto ya jóvenes y afuera, pero aquí adentro eran seres vulnerables”.

Liliana se especializó en la identificación de señales de riesgo y prevención de suicidios, aunque “una piensa que está preparada, no es así cuando llega la situación, pero cada persona es un mundo y tienes que canalizarlas con un especialista y nuestro trabajo es estar al pendiente para canalizar al área correspondiente”. 

En estos centros, reconoce, se necesitan garra y juventud, porque son espacios difíciles y demandantes, por eso la jubilación se da a los 25 años de servicio. “Yo me voy pero mis compañeros están preparados para trabajar con las Personas Privadas de su Libertad, para regresarles a una persona diferente a la comunidad, lo que se merecen de verdad como seres humanos. Aquí estamos preparando para regresar una nueva sociedad”. 

Ahora Liliana quiere disfrutar a su familia y a sus nietos, también aconsejar a su hijo que un día le anunció su decisión de ser custodio y es la tercera generación en trabajar en este servicio. “Me dio la sorpresa de que ya está dentro del sistema, tiene un mes en el Centro Varonil y a mi Pedro Adrián siempre le recomiendo que ponga atención, le repito las mismas palabras que me dijo mi padre: desistir es de cobardes, cuando inicias algo, hay que terminarlo. Para mí es un honor ser su mamá”. 

“El sistema más seguro y respetuoso”: López Acosta

El comisionado del Servicio Profesional de Carrera Penitenciaria en el estado de Querétaro, Gustavo López Acosta, dice a LaLupa.mx que el cien por ciento del personal de custodia, policía procesal y personal técnico son parte del Servicio Profesional de Carrera Penitenciaria. “De hecho, somos el único estado después de la federación que cumplimos con este mecanismo que avala el ingreso, la permanencia y conclusión en la carrera penitenciaria del personal”. 

Puntualizó que el sistema Penitenciario tiene un Centro de Especialización, Formación e Investigación Penitenciaria, que es único en el país y en el que se forma a todas las personas que deseen ingresar al sistema local, mediante la profesionalización continua para cada uno de los perfiles que actúan en los centros de detención, para garantizar el buen trato y atención digna de las personas, acorde con los lineamientos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con más de 400 materias con enfoque en derechos humanos, perspectiva de género y mediación penitenciaria. 

Aseguró que el sistema penitenciario de Querétaro “cuenta con un modelo centrado en la estancia, trato digno y las reglas Mandela, con dos estrategias: la seguridad centrada en la dignidad de las personas y la reinserción social mediante la autodeterminación y el fortalecimiento de comportamiento resiliente en el que se garantiza su integridad personal”. 

Gracias a eso, se garantiza la vinculación permanente con la comunidad y se diseña un plan de actividades por expectativas entre el operador y la persona privada de su libertad con un acuerdo voluntario, para preparar a la persona tres o seis meses antes de salir del centro penitenciario y cuando egresa, se le da seguimiento durante un año. Como parte de ese plan, se cuenta con el programa Ciudadanos Construyendo Lazos, que brinda acompañamiento en la comunidad para cumplir con la reinserción social efectiva.

López Acosta agregó que la Comisión Nacional de Derechos Humanos colocó a Querétaro en el primer lugar del Diagnóstico Nacional de  Supervisión Penitenciaria, en lo que calificó como un “hecho sin precedentes”, porque se obtuvo la calificación histórica de 9.10 y organizaciones como México Evalúa califica al Sistema Penitenciario de Querétaro como el único que presentó un crecimiento sostenido en los últimos tres años. 

Ceremonia de jubilación los nueve custoidios compañeros pertenecientes al servicio profesional de carrera penitenciaria.

“El Sistema Penitenciario de Querétaro fue destacado como el más seguro y respetuoso de los derechos humanos en México en el Estudio de Índice del Estado de  Derecho en México elaborado por el World Justice Project obteniendo en el 2024 la calificación más alta desde la creación de esta metodología. Se mantiene desde 2021 a la fecha el Águila Dorada, máximo galardón que otorga la Asociación Americana de Correccionales a las agencias penitenciarias en el mundo que cumplen el cien por ciento de sus instalaciones certificadas en estándares internacionales en materia de derechos humanos”, recalcó.

El comisionado subrayó que Querétaro tiene el único instituto estatal en el país encargado de formación, especialización e investigación penitenciaria en el país y el segundo en América Latina acreditado por la Asociación de Correccionales de América. Por eso, permanente se tienen convocatorias para quienes quieran ser parte de este sistema, que presenta requisitos como ser ciudadano con principios y valores, un nivel mínimo de preparatoria y acreditar los exámenes de evaluación y confianza. 

El Servicio Profesional de Carrera Penitenciaria cuenta con varias etapas como el ingreso y la formación inicial, donde se selecciona a los aspirantes; el desempeño profesional; la especialización y ascenso y la evaluación y permanencia para concluir con el cierre de ciclo o jubilación, que se alcanza tras 25 años de servicio en el caso del personal operativo y 28 años del personal técnico. 

Gustavo agradece que desde hace años se inició el fortalecimiento del área de custodios, para darles oportunidades de desarrollo e inculcarles valores e incentivos. Liliana lo resume de otra forma: “quiero mucho a mi centro, me deja satisfacciones, agradecimientos  y quisiera que siempre siguiera así, que se quede por decreto que siempre habrá apoyos y especialización”.

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Last modified: 24 julio, 2025
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